Mostrando entradas con la etiqueta Dr. Carlos Gonzalez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dr. Carlos Gonzalez. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2013

Un pan debajo del brazo.

No puedo entender a las personas para las que tener o no tener hijos, o tener o no tener más hijos, se convierte en una cuestión meramente económica. "No me puedo permitir tener otro hijo"... Alucinante, la verdad...

Como si fuese un BMW. Mire, es que no puedo tener un BMW porque es muy caro de mantener, que luego hay que cambiarle las ruedas y las pastillas de freno, y sale muy caro. Y claro, ¡cada revisión es una pasta!. Pues lo mismo... No tengo otro hijo, que es muy caro de mantener... Pensar en los hijos como si fuesen un producto o capricho más, un artículo de los muchos que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, me parece muy triste y hasta egoista si cabe.



Yo creo que tener y formar una familia es un acto de amor, de lealtad y de compromiso incondicional con las personas que la forman. No es una cuestión económica, no son unas vacaciones, ni un coche, ni un ordenador. O no debería serlo. Quizá pienso así porque crecí en una familia de tres hermanos, porque he aprendido, he reído y he llorado a su lado, porque quiero a toda mi familia a rabiar, y no siempre había para todo ni para todos, pero no puedo imaginar ni por un momento que alguno de ellos no hubiese existido.

No me parece justo pensar en los hijos en cifras, sacar una hoja de excel y rellenar celdas y celdas con los números que nos costará mantenerlo. ¿Mantenerlo?. Ya me chirría un poco la palabra. ¿Mantenerlo cómo...?. ¿Mantenerlo con vida?, esto es relativamente fácil a nada que le pongas un poco de empeño, ¿mantenerlo seguro, amado y feliz?, esto tampoco me parece algo muy relacionado con los ingresos mensuales. Mantenerlo alimentado, abrigado y bajo techo, eso ya es otro cantar, entramos en terreno económico. Pero, también queremos y debemos alimentarnos y sobrevivir nosotros ¿no?. Eso contamos con hacerlo. Las cosas pueden ponerse mal, muy mal y peor, pero siempre hay soluciones, siempre hay recursos si lo único que falla es el dinero. No sé por qué, pero me ha venido a la cabeza la película "En busca de la felicidad". Un poco yanqui, como no... pero muy muy bonita.

No es condición necesaria para ser infeliz, ser pobre. Hay niños tremendamente infelices viviendo en casas enormes, con habitaciones llenas de juguetes y play station. No es una idea hippie, como piensa por ahí alguno que otro que yo me sé..., ni tampoco una idea traída de un mundo feliz y mágico. Es la cruda realidad, lo mejor que le podemos regalar a un hijo es nuestro tiempo, ese del que tanto carecemos hoy en día.

Lo que creo es que hemos perdido un poco el norte. Creo que estamos tan acostumbrados a las comodidades, a tenerlo todo, a querer más de todo, a la cultura del que más vale es el que más tiene, el que más gana y de paso el que tiene el mejor trabajo, el mejor coche y el  que viaja más lejos cada año.

Creo que estamos tan colmados de eso, que otros valores mucho más importantes como la familia, la humildad y el valor de cosas mucho más pequeñas a priori, han quedado atrás. Preferimos pasar mucho menos tiempo con los nuestros pero ganar un poco más, para comprar un montón de cosas que no necesitamos.

Quizá por eso, la mujer que decide quedarse en casa a cuidar y educar a sus hijos, es una maruja, y por supuesto esos hijos unos desadaptados y antisociales por no estar muchas horas al día en una guardería socializando con otros tantos. (Léase esto último con el modo ironía activado.)

La familia para mí tiene otro significado. Se ayudan, se aman, se necesitan y comparten penas y alegrías. Tener a mi hija es lo mejor que he vivido, y tenerla cada día a mi lado no hace más que darme alegrías y satisfacciones y ningún bache económico que pasemos va a cambiar eso ni borrar todo el amor que nos damos. Si tuviese que vivir con menos, lo haría sin duda, viviría hasta sin nada, pero lo que ya no imagino es la vida sin ella.

Me acuerdo muchas veces de una cita de nuestro querido Carlos González en su libro "Bésame Mucho", en la que cuenta que su padre siempre le decía:

"Puedes críar un hijo más de los que creas que puedes mantener, y a uno menos de los que creas que tienes tiempo para cuidar".

Qué acertado estaba ese padre... Quizá la decisión de tener o no tener hijos debería ir más en función de lo que vayas a poder dedicarte a criar a ese niño. Porque total...¡ellos vienen con un pan debajo del brazo!.


domingo, 9 de junio de 2013

Las necesidades afectivas de los niños - Carlos González

La charla más esperada por mi dentro del Ciclo de Conferencias "Conociendo a nuestros hijos" por fin llegó. Y no defraudó en absoluto.

Carlos González vino para hablarnos de las necesidades afectivas en los niños.

Como él mismo dijo en un momento determinado, el que más y el que menos de los que estábamos allí sabíamos lo que iba a decirnos. Sabíamos de antemano cuál es su postura, cuáles son las necesidades que para él son fundamentales en los más pequeños.

Textualemente y con mucha gracia nos decía: "No para qué han venido...", con la consiguiente risa del personal en la sala.

Lo cierto es que las personas interesadas en este ciclo de conferencias, las personas vinculadas a la Asociación Besos y Brazos, en su gran mayoría saben que este doctor no viene a contarnos que nuestros hijos necesitan aprender independencia, que si le coges mucho en brazos se acostumbrará y no querrá bajar al suelo nunca más, que hay que ser firmes y poner límites ya que sino se te subirán a la chepa...


¡A esta ya se le han subido sin remedio! (Imagen mostrada por Carlos González en la conferencia)

Pero no es sólo lo que cuenta. Es cómo lo cuenta, cómo la sencillez y el sentido común parecen llenar todas sus palabras. Y todo ello aderezado con ese toque de humor que le caracteriza y que convierte casi en un monólogo toda una conferencia seria y respetable, sobre algo tan importante como las necesidades afectivas de la infancia.

Nos enseñó con continuas y graciosas comparaciones al mundo animal, cómo la necesidad de apego y contacto físico, es una necesidad primaria más, como el comer o el dormir. Viene grabado en nuestros genes desde hace millones de años y por tanto, nuestros hijos no nos manipulan y chantajean si lloran para pedir brazos, lo hacen porque "es lo que tienen que hacer", y dejan de llorar cuando les cojemos, al igual que dejan de llorar si tienen hambre y les das comida.

Nos enseñó también con numerosos ejemplos, cómo en otras sociedades que desde Occidente llamamos primitivas despectivamente, los niños forman parte desde que nacen del engranaje de la sociedad. Comparten su día a día y sus tareas con los adultos y parecen encajar bastante bien.



En nuestra sociedad, a priori tan avanzada e industrializada, parece que los más pequeños no tienen cabida en nuestros quehaceres. Se transmite e inculca que lo más importante cuando tienes hijos, es que vuelvas cuanto antes a recuperar tu vida anterior, tu vida de pareja, tu carrera profesional, tu silueta de antes, tus amigos, tus salidas.Y si no es así, es que tu bebé te está absorviendo y os estáis creando una dependencia insana. Pero eso sí, a nadie en su sano juicio se le ocurriría recomendarte cuando te casas que vuelvas cuanto antes a recuperar tus hábitos y tu vida de soltería...

Las palabras de Carlos González, siempre invitan al sentido común, a lo sencillo, al disfrute de la maternidad sin prejuicios, y sobre todo con empatía hacia el bebé. Pensando con ojos de niño, poniéndonos por un momento en sus zapatos.

Sin duda, una gran conferencia, difícil de resumir y de contar. Lo mejor, ver el vídeo que seguro dentro de poco se podrá disfrutar en la red.

Me gustaría para terminar esta entrada, dejar aquí el vídeo que nos mostró como ejemplo de lo sencillo que puede llegar a ser calmar a nuestro hijo cuando parece estar despertándose y moviéndose en plena noche. ¿Para qué acudir a libros, manuales sobre sueño infantil, tablas, y quién sabe cuántos inventos más?... No hay palabras...

Más tierno imposible. Un gran y unánime "Ohhhhhhhh" en la sala ratificó a nuestro ponente lo fácil que es calmar a un bebé en medio del sueño y hacer que más de 100 personas digan "Ohhhhhhhhhh" a la vez.


domingo, 21 de abril de 2013

Conociendo a Nuestros Hijos

Los días pasan acelerados, las horas se me escapan de las manos sin darme cuenta, entre juegos, baños, comidas, meriendas y también, para que negarlo, muchas horas de calle y aire libre últimamente, que ya había ganas.

Las ideas, las palabras, los pensamientos se agolpan, los post se amontonan en la cabeza, pero no en el ordenador que es donde quieren y deben estar.

Y lo peor, que lo echo de menos una barbaridad. Sé que la organización irá llegando. Sé que las etapas cambian y los tiempos los vas encontrando. Pero estos meses, entre el trabajo, la casa, la peque, y el cansancio que me está acechando de manera preocupante... pocos momentos encuentro para sentarme a relajarme como tanto me gusta en nuestro rincón.

Pero hoy quería escribirlo. No podía dejar de contarlo, y de paso aprovechar para dar difusión al evento organizado por la Asociación Besos y Brazos para quien le pueda interesar . Estoy "como niño con zapatos nuevos"...

¡¡TENGO MI ENTRADA PARA EL III CICLO DE CONFERENCIAS "CONOCIENDO A NUESTROS HIJOS" !!

 

Llevaba desde que salieron, detrás de sentarme dos minutos y darle a comprar. Y ya empezaba a pensar que al final me quedaría sin ellas...

El cartel merece la pena. No tiene desperdicio. Ya estoy deseando que lleguen. Conozco de las andanzas de los tres primeros. Al cuarto no tengo el gusto. Pero seguro estará bien elegido y no defraudará.

Y con esto y un bizcocho, nos vamos a la cama que mañana comienza la dura semana y habrá seguro, muchas cositas nuevas que contar. Y como cada nueva semana, no me falta en mente el propósito de sacar de donde no lo haya, más ratitos para sentarme y hacer lo que tanto me gusta, escribir y contar.





jueves, 31 de mayo de 2012

Las Vacunas

Mañana toca pinchazo! Esta vez es sólo uno, menos mal. Porque a los dos y cuatro meses, qué mal se pasa!, con tres pinchazos en cada visita, dos en una pierna y uno en la otra. Salíamos las dos llorando de la consulta.

¡Y es que son muchas vacunas! Y sobre todo en los primeros seis meses. Luego la cosa se va espaciando, por lo menos en la Comunidad de Madrid que es donde resido. La siguiente ya no toca hasta los 15 meses.

Pero éste es un sufrimiento por una buena causa.

Sí, las vacunas son muy importantes, y no entiendo cómo se puede poner esto en duda. Han salvado y salvan miles de vidas en todo el mundo y si no vacunamos a nuestros hijos, no sólo ponemos en riesgo su salud y su vida, también la de otras personas de nuestra comunidad, que sólo pueden valerse de la inmunidad de grupo para defenderse de algunas enfermedades.

La inmunidad de grupo no es otra cosa que la disminución de la probabilidad de contagio de una determinada enfermedad en una población, debido al aumento del porcentaje de personas vacunadas y por tanto inmunes a dicha enfermedad. Si en un país determinado no hay ningún caso de una enfermedad, es imposible que te contagies de la misma, aunque no estés vacunado.

Hay personas que no se pueden vacunar por diversos motivos, como pueden ser enfermedades, o que la vacuna no es efectiva en ellos, o simplemente que todavía no les ha tocado, y es importante que exista una inmunidad de grupo que les proteja. Vi en un documental no hace mucho, el caso de un bebé que había sido contagiado de tosferina, porque todavía no se había vacunado y por tanto inmunizado, según su calendario de vacunación. Estuvo a punto de morir. Y esto no deberíamos dejar que ocurriese.

Por eso, cuantas más personas estén vacunadas dentro de una población, menos posibilidad habrá de que se den brotes epidémicos de enfermedades.

Muchas veces, oyendo a determinados colectivos sobre los efectos adversos de las vacunas, te podrían llegar a entrar mil dudas. Y por ello, me gustaría recomendar el libro del pediatra Carlos González En Defensa de las Vacunas, que como siempre, maravillosamente documentado y con un lenguaje accesible y ameno, nos habla de todo lo relacionado con este tema, desde los datos históricos de las vacunas, hasta información práctica de éstas. Muy interesante y didáctico.


¿Que las vacunas tienen efectos secundarios?. Seguro. Como todos los medicamentos. Pero si vemos la probabilidad de que surja alguno de esos efectos y la probabilidad de enfermar y de que esa enfermedad derive en complicaciones, no queda lugar a dudas.

En este caso, pese a quien pese, la lista se inclina claramente del lado de las vacunas.


domingo, 6 de mayo de 2012

El Villano Estivill ataca de nuevo!

Hace no muchos días hizo su aparición en el programa de Ana Rosa Quintana el Dr. Estivill, presentando su nuevo libro para enseñar a dormir a los niños.

Y digo yo; este señor no ha ganado suficiente dinero ya, y no ha hecho suficiente daño ya con su libro "Duérmete niño", que ahora nos tiene que presentar la segunda parte de la saga "¡A dormir!", y hay que fijarse en el detalle, ya el título va entre admiraciones... En fin...

Cuando salió en el programa, lo primero que me apeteció es escribir sobre ello en el blog. Después, me prometí a mi misma que no escribiría sobre eso, pues no quería dedicarle ni un segundo de mi tiempo, ni mi energía a este señor. Pero no lo puedo evitar, lo siento. No me extenderé mucho en hablar ni de su método, ni de él, porque hay poco que no se haya dicho ya. De hecho, he leído artículos magníficos en varios blogs de otras mamás, ejemplo de ello la extraordinaria carta al Dr. Estivill del blog "Mimos y teta"; de la cual dejo el enlace. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice y no se puede añadir mucho más.

Pero sí quería hacer un inciso, y es que por favor, cuando oigamos hablar de cualquier tema que nos interese, y más, si es de un tema importante como este, tenemos que aprender a distinguir la información seria y rigurosa de la que no lo es.

No se puede salir en televisión afirmando que hay estudios que han demostrado que los niños que duermen con sus padres tienen mayor probabilidad de sufrir muerte súbita y quedarse tan ancho! Y por favor, Ana Rosa, se supone que eres periodista, ¿te parece serio que se lancen afirmaciones como esa y muchas otras que lanzó, sin citar ningún estudio, ningún autor, ni nada de nada?. Y no los citó sencillamente porque NO EXISTEN. Porque es mentira.

Pero lo que sí existe es un señor que se llama James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. A su formación como antropólogo, al profundo conocimiento de la maternidad y la crianza de los hijos en las distintas culturas humanas, ha unido décadas de trabajo en el laboratorio del sueño. Cientos de madres e hijos han dormido en sus instalaciones, cubiertos de cables y filmados con cámaras de infrarrojos mientras se analizaba su electroencefalograma, su frecuencia cardíaca y respiratoria, las fases de su sueño y el número de despertares. Fruto de ese intenso trabajo, han sido numerosas publicaciones científicas, por desgracia poco accesibles al público en general como nosotros (que no debería ser así para el Dr. Estivill); pero por fin lanzó un libro de divulgación fácil de entender, bonito y muy interesante para los papás y todo aquel que esté interesado en el tema. Es un libro escrito especialmente para padres. "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho".

Me pregunto para qué llevará este señor dedicando décadas de su vida a estudiar el sueño maternoinfantil, si en cualquier momento puede aparecer cualquiera en un medio televisivo accesible a millones de personas, de papás y de mamás y decir lo que le apetezca, y posteriormente vender millones de sus libros, basados en ¿ningún estudio científico?.

Simplemente, desde aquí quiero decir, que hay que ser más cuidadosos con lo que leemos, y a lo que damos credibilidad. Y aprender cuándo una información es rigurosa y se basa en investigaciones, y cuándo se basa en charlatanería y palabrería fácil.

Me gustaría añadir que el libro citado, del Dr. James J. McKenna, lleva un prólogo escrito por el Dr. Carlos González, Rosa Jové, Meredith Small y algún otro, que no tiene desperdicio. Todas estas personas son también conocedoras del sueño infantil y como ejemplo, Rosa Jové ha escrito "Dormir sin Lágrimas", un libro también muy interesante que nos enseña cómo evoluciona con los años el sueño de los niños. Muy bueno y accesible a todos los públicos.

Por favor Ana Rosa! Entrevista a Rosa Jové sobre su libro, al menos que los padres que ven ese programa tengan dos alternativas.

Rosa Jové sálvanos del villano Estivill!


Y para acabar y paliar un poco mi cabreo, dejo un fragmento de la serie Modern Family que me hizo mucha gracia en su día, que tiene que ver con el tema. No lo he encontrado en castellano y lo he transcrito debajo del vídeo tanto al inglés como al español. Es por intentar darle un toque de humor al asunto.



 
No te enfades.
Sólo me levanté a cambiarla.

Bueno, Mitchell realmente lo que quiere es 'Ferberizar' al bebé.

Ferberizar, es un método
de conseguir que el bebé duerma
toda la noche por sí mismo...
básicamente, consiste en dejarle
llorar hasta quedarse dormido.

Tortura.
No es tortura, Cam.

Es duro para una persona
que odia escuchar sufrir
a otra persona.

[Sollozando]
[Lily llorando en el monitor]

[Mitchell]
O dos personas sufren.

[Lamentos]
[Continúa llorando]
Don't be mad.
I just got up to change her.

Well, Mitchell really wanted
to Ferberize the baby.

Ferberize. It is a method
of getting the baby to sleep
through the night...
by, yes, basically letting her
cry herself to sleep.

Torture.
It's not torture, Cam.

It's just hard if you happen to
be a person who hates to hear
another person suffer.

[Sobbing]
[Lily Crying On Monitor]

[Mitchell]
Or two people suffer.

[Wailing]
[Crying Continues]

martes, 1 de mayo de 2012

...De cómo los cólicos no existieron en mi bebé...

Paula casi no ha llorado desde que nació. En serio. Ni siquiera al despertarse por la noche para pedir su ración de pecho. Se limita a hacer algunos ruiditos y movimientos (que me hacen saltar en el segundo 1) y ahora que somos expertas, podemos hacer la toma casi sin despertarnos.

Durante el embarazo te vas preparando para largas noches sin dormir, con el bebé en brazos intentando calmarle, y los vecinos al borde del suicidio. Pero en nuestro caso no ha sido así. ¿Suerte?... Supongo que sí.

El caso es que leyendo libros como "La Crianza Feliz" o "Un regalo para toda la vida", de Rosa Jové y Carlos González respectivamente, he conocido otra teoría algo distinta a lo que casi siempre nos han contado sobre los cólicos del lactante; y que cuando lo leí pensé: "Pues va a ser que esta teoría es cierta... y por eso mi niña nunca ha tenido cólicos".

Lo que nos vienen a contar en ambos casos, y resumiendo mucho (recomiendo ambos libros a todas las mamás del mundo), es que los llamados cólicos no son otra cosa que un bebé estresado. Cuando nace, el medio en el que se siente seguro y en el que tiene todo lo que necesita son los brazos de su mami. Pero en la cultura occidental nos hemos empeñado (o se han empeñado en hacernos creer que es lo mejor) en poner a los bebés en cunas, cochecitos, hamaquitas o en cualquier sitio menos en brazos, porque parece que nos cueste horrores aceptar que los niños necesitan el contacto físico, las caricias y en definitiva a su madre. Esto les causa mucho estrés, que van acumulando durante el día, y por la noche ya no pueden más y es cuando llega el llanto desconsolado y los llamados cólicos. El estrés les causa, al igual que en los adultos, alteraciones del aparato digestivo como pueden ser dolores estomacales, gases, acidez... Y se inicia el círculo vicioso; cuanto más lloran, más dolor, y cuanto más dolor más lloran. De hecho, en otras culturas con costumbres muy diferentes a la occidental, los cólicos del lactante no existen.

Por lo tanto, el cólico no sería la causa de que el niño llore, si no la consecuencia de que lo haga.

Yo siempre he cogido mucho a Paula desde que nació, o para ser más exactos, la he soltado muy pocas veces, je je je; no porque lo hubiese leído en los libros, si no porque me encanta tenerla en mis brazos. La mayoría de las veces se quedaba dormida después de tomar el pecho, y yo la dejaba ahí, muchas veces hasta la siguiente toma. Familia, amigos y casi todas las personas que han venido a visitarnos no han perdido la oportunidad de decirme que la estaba acostumbrando mal, y que era peor para ella. Yo siempre pensaba que los que estaban equivocados eran ellos, y que con la cara de felicidad que tenía mi princesa, eso no podía ser tan malo. Ahora sé y estoy convencida, que hago bien, que a las dos nos gusta, que no hacemos daño a nadie con ello y que nos va de maravilla así.

No sé si esta teoría que os he contado es cierta, y no sé si haber cogido tanto en brazos a Paula es el motivo de que prácticamente no haya llorado desde que nació, y de que parezca tan feliz. Yo prefiero pensar que sí. Prefiero pensar que gracias a que he hecho lo que me dictaba el corazón he conseguido que parezca siempre tan contenta, sana y tranquila.

Yo, al igual que el Dr. Carlos González, creo que no hay que acostar al bebé enseguida que se queda dormido. Les gusta estar ahí, en los bracitos de mamá, aunque estén dormidos.

A continuación adjunto una tabla que aparece en el libro que os comentaba (Un regalo para toda la vida) por si a alguien le puede ayudar.

Instrucciones para tratar el cólico según Taubman. Pediatrics, 1984;74:998

1. Intente no dejar nunca llorar a su bebé.
2. Para descubrir por qué llora su hijo, tenga en cuenta las siguientes posibilidades:
    a) El bebé tiene hambre y quiere comer. 
    b) El bebé quiere chupar, aunque no tenga hambre. 
    c) El bebé quiere que le tomen en brazos. 
    d) El bebé está aburrido y quiere estimulación. 
    e) El bebé está cansado y quiere dormir.
3. Si sigue llorando durante más de cinco minutos con una respuesta, pruebe con otra.
4. Decida usted misma en qué orden probar las anteriores opciones.
5. No tenga miedo de sobrealimentar a su hijo. Eso no va a ocurrir.
6. No tenga miedo de malcriar a su hijo. Eso tampoco va a ocurrir.

Yo nunca he dejado llorar a mi bebé y me alegro por ello, le he puesto al pecho siempre que ha dicho "ah" por si tenía hambre o por si no la tenía pero quería pecho, le he cantado, mecido, besado y todo esto me ha funcionado. La fotografía no deja lugar a dudas ¿verdad?.


viernes, 27 de abril de 2012

Maldita bilirrubina

Sí, maldita bilirrubina. Eso es lo único que pienso cada vez que me acuerdo de esos tres días que mi ratoncita tuvo que pasar ingresada en neonatos con su lamparita encima como si tomara el sol en Ibiza.

Voy a hacer primero un pequeño resumen para explicar de qué va todo esto, por si pudiera ayudar a alguien, y después contaré cómo lo vivimos nosotros y como procedieron en el hospital en nuestro caso.

La ictericia del recién nacido es el color un poco amarillento de la piel que se les suele poner los primeros días después del nacimiento causado por el exceso de bilirrubina y que en la gran mayoría de los casos no conlleva ninguna gravedad. La bilirrubina es la sustancia que se produce en el organismo por la descomposición normal de los glóbulos rojos, que en los recién nacidos se produce más al haber mayor renovación que en los adultos.

Pero lo que no es tan sabido, es el hecho de, que el hígado tarde un tiempo en funcionar al cien por cien no es tanto un fallo, si no que tiene su explicación. La bilirrubina es mala para el adulto, pero actúa como antioxidante en el recién nacido. Estar un poco amarillito aunque no en exceso, no es malo para el bebé.

Esta información, que no es tan usual encontrar cuando se busca documentación sobre este tema, la he extraído del libro del reconocido pediatra Carlos González, "Un regalo para toda la vida". Aquí nos explica que lo que llaman la "ictericia de la lactancia" (debido a que la leche materna que es muy sabia, contiene una sustancia que favorece la desconjugación de la bilirrubina en el intestino, y por tanto la aumenta) debería ser en realidad "ictericia por falta de lactancia". En los bebés que se alimentan con pecho, la ictericia dura por esa razón un poco más que en los que se alimentan con biberón; pero en la mayoría de los casos no hay que hacer nada, excepto dar el pecho, dar el pecho y volver a dar el pecho, para que el bebé elimine la bilirrubina por las heces.

Pero también hay otras posibles causas de la bilirrubina alta en el recién nacido, aunque más inusuales, como problemas de RH y del grupo sanguíneo, problemas del hígado, infecciones,... Los pediatras observarán al bebé y deberán ser los encargados de determinar si hay o no un problema. Como los bebés se van tan pronto a casa, también las mamás y papás debemos observar si en los primeros días nuestro bebé se va poniendo más amarillito.

Si consideran que los niveles son muy altos, tendrán que recibir tratamiento que suele ser la exposición a una lámpara de fototerapia 24 horas que actúa sobre la piel destruyendo la bilirrubina.


Según el Dr. González, no es necesario ingresar en la Unidad de Neonatos para recibir este tratamiento, se puede y se debe llevar a cabo en la habitación junto a la mamá, ya que es muy necesario que tome pecho muy a menudo. El Doctor nos anima a que insistamos para que nos lo permitan.

Nosotros no lo sabíamos. Y nos hubiera gustado saberlo.

Cuando estás esperando la noticia de que puedes irte a tu casa a empezar una nueva vida con tu bebé, pero cuando viene la pediatra lo que te dice es que tú te vas, pero tu bebé se queda ingresada, y que tú, no sólo no te puedes quedar a su lado, si no que además sólo la puedes ver cada tres horas por el día, y nada por la noche, se te parte el alma. No había consuelo para mi. Sólo podía llorar. 

Los tres días que finalmente Paula pasó ingresada con la dichosa lamparita, porque en un principio no nos dijeron cuánto tiempo sería, fueron horribles. Yo tenía unos dolores insoportables en la zona de los puntos que no hacían más que empeorar con el ajetreo de pasar todo el día entero caminando por el hospital como alma en pena, "malcomiendo" y desesperada sin poder parar de llorar pensando en que otra vez iba a llegar la noche y tendría que dejarla allí, en su cunita de cristal, con el antifaz en los ojos y sin mis brazos, mis caricias, el pecho...

No quiero extenderme demasiado en este dolor, que probablemente mucha gente no entienda. Sólo quería hacer este post para dar un poco de información sobre esto y a ver si empezamos a ser muchos papás los que saben que no es necesario separar a los bebés de sus mamás, algo que puede tener muchas consecuencias para ellos; y cuando seamos muchos los que reivindiquemos lo que parece más normal, a lo mejor empiezan a cambiar las cosas.

ESTO