Mi pequeña gran niña ya colorea.
Le dibujamos animalitos, soles, nubes y cosas que se nos ocurren y que nos pide, y ella las colorea. Yo no lo sabía hasta el otro día. Papá le estaba dibujando animalitos y de repente miramos y allí estaba ella, sin que nadie le dijera que hiciese esto o aquello, sin animarla a pintar por dentro en vez de por fuera... Cogió su tiza y los garabateó por encima, en lo que se notaba un claro intento de coloreo.
Toda una obra de arte para mí, mi amor.
También dibujamos ya ojos y bocas. Cualquier cosa tiene que tener sus ojitos y su boquita, ¡hasta los soles!.
Y en esas líneas, puntos y rayajos que tú juntas con gracia, yo veo unos perfectos y preciosos ojos y bocas.
No lo puedo negar. A pesar de que hago gala de mostrate todo tipo de actividades para que tú seas la que desarrolle tus gustos y tus preferencias, no puedo evitar que me derritas chiquitina, me derrites cuando pintas, cuando te veo entre papeles y pinturas, cuando me pides cada día y cada vez más a menudo que me siente en la alfombra junto a ti a leerte libros y cuentos, cuando tú misma los coges como ayer mientras lleno la bañera y te encuentro nombrando los animalitos de los cuentos y montándote tu propia historia.
Este año en la guarde, te van a llevar un día a la biblioteca y te van a hacer el carnet. ¡Me encanta! Y por lo que intuyo, seguro que a ti también. Yo intentaré que se convierta en uno más de nuestros planes habituales.
Creo firmemente en los beneficios de la lectura, y no sólo los académicos e intelectuales, que también los tiene. Sobretodo, adoro el disfrute que te puede proporcionar un buen libro, el desarrollo de la imaginación, de la empatía a través del conocimiento de otros mundos, de otras personas, de otros puntos de vista, a veces cercanos y a veces a años luz del tuyo, tanto que te enseña a cuestionar y no aceptar a la primera. La relajación y momentos de desconectar y alejarnos de cualquier cosa relacionada con nuestro pequeño mundo que nos puede proporcionar un libro, no es comparable con nada.
En definitiva, creo sin duda en la premisa que leer, y en definitiva la cultura, nos hace más libres.
Amo la lectura, y me ha proporcionado momentos mágicos, maravillosos y mucha mucha enseñanza. Me encanta pensar que en algún momento, nuestra peque pueda llegar a beneficiarse de todo esto, igual que lo he hecho, y lo hago yo. Pondré en tu camino todo lo que esté en mi mano para que tú sola lo descubras.
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martes, 4 de febrero de 2014
viernes, 29 de noviembre de 2013
Feliz Cumpleaños Paula!
"De pronto te ví,
y pensé que nunca más,
iba a quererme despertar
lejos de ti...
... De pronto te ví,
y tú me miraste a mí,
cambiaste mi vida,
justo ahí, sólo porque te ví...
Estas son unas estrofas que yo cantaba en susurros a Paula desde que nació. Le gustaba y yo se las cantaba más, porque a veces hasta en susurros mientras se dormía, yo cantaba y ella esbozaba una ligera sonrisa que hacía que su padre y yo casi nos derritiésemos de amor. Después me enteré que esa canción la escribió David Summers cuando nació su hijo.
Hace ya dos años mi amor, que llegaste a mi vida para cambiarlo todo. Para cambiarme y darme la vuelta como un calcetín, para hacer que me levante cada día pensando en ser mejor y mejor, y para hacer de mi mundo un lugar de plena felicidad. Cada día cuando salgo del trabajo y voy a buscarte a la guardería, según me voy acercando, no sé cómo es posible pero todavía me bajo del coche y siento una especie de nerviosismo o cosquilleo pensando en que ya te voy a ver de nuevo.
Tú mientras tanto, creces rápido y sin parar, cada día y hasta cada hora eres un poquito más mayor. Me encanta verte feliz y contenta, convirtiéndote en la personita independiente y autónoma en la que te estás convirtiendo; esa que ve a mamá entrar por la puerta de clase y una vez sabe que ya he llegado, que no me iré; sale corriendo disparada hacia los juguetes y los bebés para mostrarme lo bien que lo pasa.
Mentiría si dijese que no me asusta... Me da pánico. ¡Y yo decía antes que era miedosa!. He tenido que convertirme en madre para conocer el verdadero miedo!!. El miedo comenzó cuando por fin logramos el ansiado embarazo, y temía más que a nada en el mundo que algo pudiese ir mal. Después al nacer, que estuvieses bien. Las primeras fiebres, los primeros mocos, la guarde, los llantos, los dientes, la bronquiolitis, el sueño... Y con cada paso que has ido dando me surgen nuevos miedos, a cuál más grande. Miedos de los buenos al fin y al cabo, de los que te hacen reflexionar, pensar y mejorar.
Pero el mayor miedo que puedo tener, sin ninguna duda mi amor, es a que puedas no ser feliz. Papá y yo hacemos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que crezcas como una persona libre, con unos principios bien forjados, que lleves por bandera valores como el respeto y la empatía, y espero que el resto venga de la mano.
Con tus dos añitos, ya sabes detectar, gestionar y expresar muchas de tus necesidades. Repites todo lo que oyes, aunque no todo el mundo te entienda... ¡En eso sigo siendo la número uno!.
Te encantan los "yoyos" (gorros).
Ahora pides tu "ita" (tetita) cada vez que tienes ganas.
Cuando no quieres que te coja o que te vista o que te toque, dices "ita mamaaaaaá" (quita mamá).
Sabes los nombres de todos los amigos del cole (mane, eto, asie, isan, ina, ofi, arián, palo...). Y el tuyo ¡por supuesto!, ¡Pala!
Te pones los patos (zapatos), el palón (pantalón) y la eta (camiseta).
Juegas con la ina (plastilina), con tu inseparable keka, y con los bebés, a los que cuidas como una verdadera madre y a mí se me cae la baba mirando como lo haces.
Te pones al abigo (abrigo) tú solita como te han enseñado en el cole, poniéndolo en el suelo boca arriba, y metiendo los brazos por las mangas levantándolo y quedando así colocado en un plis plas.
Das unos besos que derriten hasta el hielo, abrazos fuertes y saltas levantando una sóla pierna y golpeándola contra el suelo porque aún no sabes hacerlo con las dos, mientras repites "aco, aco, aco..." (charco, charco, charco...).
Te veo feliz y con eso me vale. Cada noche me acuesto a tu lado, te escucho respirar tranquila, descansando y feliz. Y me voy durmiendo mientras oigo tu respiración pausada que me dice que todo está bien, que tú estás bien. Y entonces pienso en la gran suerte que tengo de teneros a mi lado mis amores. Papá y tú. Tú y papá. Sólo quiero que los dos seáis felices y sanos, el resto vendrá sólo.
y pensé que nunca más,
iba a quererme despertar
lejos de ti...
... De pronto te ví,
y tú me miraste a mí,
cambiaste mi vida,
justo ahí, sólo porque te ví...
Estas son unas estrofas que yo cantaba en susurros a Paula desde que nació. Le gustaba y yo se las cantaba más, porque a veces hasta en susurros mientras se dormía, yo cantaba y ella esbozaba una ligera sonrisa que hacía que su padre y yo casi nos derritiésemos de amor. Después me enteré que esa canción la escribió David Summers cuando nació su hijo.
Hace ya dos años mi amor, que llegaste a mi vida para cambiarlo todo. Para cambiarme y darme la vuelta como un calcetín, para hacer que me levante cada día pensando en ser mejor y mejor, y para hacer de mi mundo un lugar de plena felicidad. Cada día cuando salgo del trabajo y voy a buscarte a la guardería, según me voy acercando, no sé cómo es posible pero todavía me bajo del coche y siento una especie de nerviosismo o cosquilleo pensando en que ya te voy a ver de nuevo.
Tú mientras tanto, creces rápido y sin parar, cada día y hasta cada hora eres un poquito más mayor. Me encanta verte feliz y contenta, convirtiéndote en la personita independiente y autónoma en la que te estás convirtiendo; esa que ve a mamá entrar por la puerta de clase y una vez sabe que ya he llegado, que no me iré; sale corriendo disparada hacia los juguetes y los bebés para mostrarme lo bien que lo pasa.
Mentiría si dijese que no me asusta... Me da pánico. ¡Y yo decía antes que era miedosa!. He tenido que convertirme en madre para conocer el verdadero miedo!!. El miedo comenzó cuando por fin logramos el ansiado embarazo, y temía más que a nada en el mundo que algo pudiese ir mal. Después al nacer, que estuvieses bien. Las primeras fiebres, los primeros mocos, la guarde, los llantos, los dientes, la bronquiolitis, el sueño... Y con cada paso que has ido dando me surgen nuevos miedos, a cuál más grande. Miedos de los buenos al fin y al cabo, de los que te hacen reflexionar, pensar y mejorar.
Pero el mayor miedo que puedo tener, sin ninguna duda mi amor, es a que puedas no ser feliz. Papá y yo hacemos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que crezcas como una persona libre, con unos principios bien forjados, que lleves por bandera valores como el respeto y la empatía, y espero que el resto venga de la mano.
Con tus dos añitos, ya sabes detectar, gestionar y expresar muchas de tus necesidades. Repites todo lo que oyes, aunque no todo el mundo te entienda... ¡En eso sigo siendo la número uno!.
Te encantan los "yoyos" (gorros).
Ahora pides tu "ita" (tetita) cada vez que tienes ganas.
Cuando no quieres que te coja o que te vista o que te toque, dices "ita mamaaaaaá" (quita mamá).
Sabes los nombres de todos los amigos del cole (mane, eto, asie, isan, ina, ofi, arián, palo...). Y el tuyo ¡por supuesto!, ¡Pala!
Te pones los patos (zapatos), el palón (pantalón) y la eta (camiseta).
Juegas con la ina (plastilina), con tu inseparable keka, y con los bebés, a los que cuidas como una verdadera madre y a mí se me cae la baba mirando como lo haces.
Te pones al abigo (abrigo) tú solita como te han enseñado en el cole, poniéndolo en el suelo boca arriba, y metiendo los brazos por las mangas levantándolo y quedando así colocado en un plis plas.
Das unos besos que derriten hasta el hielo, abrazos fuertes y saltas levantando una sóla pierna y golpeándola contra el suelo porque aún no sabes hacerlo con las dos, mientras repites "aco, aco, aco..." (charco, charco, charco...).
Te veo feliz y con eso me vale. Cada noche me acuesto a tu lado, te escucho respirar tranquila, descansando y feliz. Y me voy durmiendo mientras oigo tu respiración pausada que me dice que todo está bien, que tú estás bien. Y entonces pienso en la gran suerte que tengo de teneros a mi lado mis amores. Papá y tú. Tú y papá. Sólo quiero que los dos seáis felices y sanos, el resto vendrá sólo.
¡¡FELIZ SEGUNDO CUMPLEAÑOS MI CIELO!!
sábado, 19 de octubre de 2013
Palabritas
Es algo que llevo tiempo queriendo hacer, que me parece necesario, bonito, que es parte del objetivo de todo este sitio. Lo he visto además últimamente en varios blogs amigos y me ha recordado que merece la pena de vez en cuando enumerar, para que no queden algún día en el olvido, esas primeras palabras de lengüita de trapo que tienes, que poco a poco se van convirtiendo en una larga lista, esas pequeñas hazañas, anécdotas, y un montón de cosas que papá y yo sabemos de antemano que harás o dirás por poco tiempo, y que con los años corren el riesgo de pasar al baúl de los recuerdos, ese que no se abre nunca y que no hace honor a su nombre, porque de ahí no se recuerda ni un ápice. Pero queremos recordarlas por tooooda la vida.
Y es que Paula está taaaaan graciosa en estos momentos iniciándose en el maravilloso mundo del lenguaje verbal... que me encantaría poder recordar todos estos momentos con el paso de los años y poder compartirlos con ella misma, que seguro que se partirá de risa, igual que ahora lo hacemos nosotros, con todas sus ocurrencias. He aquí algunos ejemplos de su ampliado vocabulario últimamente:
- Pala: Paula, pero también puede ser pala (de las de la playa).
- A tá: ¿dónde está?, aunque también puede significar No está.
- Aauyio: Dinosaurio (esta es una de mis preferidas).
- Poyó: Pocoyó.
- Papí: Pepa Pig.
- Amara: Tamara (su educadora en la guarde).
- Papén: Papel.
- Cacón: Caracol.
- Ela: Abuela (esta ha sido uno de sus últimos regalos para nuestros oídos...).
- Mamé: Mayte (su prima del alma).
- Peta: Puerta.
- Lalo: Regalo.
- Bau bau: Perrito.
- Pate: Elefante.
- Tate: Chocolate.
- Tita: Esta sirve para chicha (o sea carne) y también para tetita. Mmmm...
- Tito: Osito, pajarito, conejito, pollito... y algún animalito más que me dejaré seguro en el tintero y que califica de la misma forma. Y ahora, a ver quién es el guapo que adivina a cuál se está refiriendo!!
- Tetín: Calcetín.
- Aba: Agua.
- Bú: Yogurt.
- A babá...: A guardar.
- Bubá: Jugar.
- Pato: Zapato.
- Paque: Parque.
- Papón: Tapón.
- Queca: Muñeca.
- Mamén: También.
- Mana: Manzana.
- Lilo: Cocodrilo.
Y es que ya lo imita todo (palabras y gestos) y lo intenta repetir todo. Algunas cosas le salen y otras no tanto. Se ríe, se divierte, se frustra, se enfada. Se enfada mucho últimamente. Sé que es la edad, que está empezando a ser cada vez más independiente y autónoma y en estos momentos le es entre complicado e imposible manejar y gestionar todas esas emociones que está empezando a sentir y descubrir, y sobre todo esa frustración cuando quiere hacer cosas que no puede o que todavía no le salen, pero a veces no puedo evitar frustrarme yo también al ver lo mal que lo pasa con sus propias limitaciones.
Hoy he estado jugando con ella cogiendo una cajita que le compramos hace poco con motivo de halloween, en forma de vampiro, que está llena de chocolatinas. Yo cogía al vampiro y le miraba fijamente mientras repetía "vampirito, vampirito, ¿le das una chocolatina a Paula?", y después me ponía al vampiro delante de la boca y decía con voz grave: "sííííííííííí". Se partía. Pero lo que me ha dejado alucinada y me ha hecho casi morir de risa, ha sido que al cabo de una hora o dos, cuando nos íbamos a la cama, ha visto al vampiro y ha empezado a pedirme "tate" mientras yo le decía que ya era un poco tarde para más chocolate. Y ni corta ni perezosa, ha cogido el muñequito y le ha mirado mientras decía: "¿Tate, Pala?, y poniéndoselo delante de la boca, exactamente como yo había hecho momentos antes, se ha respondido a ella misma: "SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ".
No podía parar de reirme y de darle besos, (y por supuesto otra chocolatina...).
Prometo continuar con esta serie de capítulos iniciada hoy.
Por ti y para ti mi princesa.
Y es que Paula está taaaaan graciosa en estos momentos iniciándose en el maravilloso mundo del lenguaje verbal... que me encantaría poder recordar todos estos momentos con el paso de los años y poder compartirlos con ella misma, que seguro que se partirá de risa, igual que ahora lo hacemos nosotros, con todas sus ocurrencias. He aquí algunos ejemplos de su ampliado vocabulario últimamente:
- Pala: Paula, pero también puede ser pala (de las de la playa).
- A tá: ¿dónde está?, aunque también puede significar No está.
- Aauyio: Dinosaurio (esta es una de mis preferidas).
- Poyó: Pocoyó.
- Papí: Pepa Pig.
- Amara: Tamara (su educadora en la guarde).
- Papén: Papel.
- Cacón: Caracol.
- Ela: Abuela (esta ha sido uno de sus últimos regalos para nuestros oídos...).
- Mamé: Mayte (su prima del alma).
- Peta: Puerta.
- Lalo: Regalo.
- Bau bau: Perrito.
- Pate: Elefante.
- Tate: Chocolate.
- Tita: Esta sirve para chicha (o sea carne) y también para tetita. Mmmm...
- Tito: Osito, pajarito, conejito, pollito... y algún animalito más que me dejaré seguro en el tintero y que califica de la misma forma. Y ahora, a ver quién es el guapo que adivina a cuál se está refiriendo!!
- Tetín: Calcetín.
- Aba: Agua.
- Bú: Yogurt.
- A babá...: A guardar.
- Bubá: Jugar.
- Pato: Zapato.
- Paque: Parque.
- Papón: Tapón.
- Queca: Muñeca.
- Mamén: También.
- Mana: Manzana.
- Lilo: Cocodrilo.
Y es que ya lo imita todo (palabras y gestos) y lo intenta repetir todo. Algunas cosas le salen y otras no tanto. Se ríe, se divierte, se frustra, se enfada. Se enfada mucho últimamente. Sé que es la edad, que está empezando a ser cada vez más independiente y autónoma y en estos momentos le es entre complicado e imposible manejar y gestionar todas esas emociones que está empezando a sentir y descubrir, y sobre todo esa frustración cuando quiere hacer cosas que no puede o que todavía no le salen, pero a veces no puedo evitar frustrarme yo también al ver lo mal que lo pasa con sus propias limitaciones.
Hoy he estado jugando con ella cogiendo una cajita que le compramos hace poco con motivo de halloween, en forma de vampiro, que está llena de chocolatinas. Yo cogía al vampiro y le miraba fijamente mientras repetía "vampirito, vampirito, ¿le das una chocolatina a Paula?", y después me ponía al vampiro delante de la boca y decía con voz grave: "sííííííííííí". Se partía. Pero lo que me ha dejado alucinada y me ha hecho casi morir de risa, ha sido que al cabo de una hora o dos, cuando nos íbamos a la cama, ha visto al vampiro y ha empezado a pedirme "tate" mientras yo le decía que ya era un poco tarde para más chocolate. Y ni corta ni perezosa, ha cogido el muñequito y le ha mirado mientras decía: "¿Tate, Pala?, y poniéndoselo delante de la boca, exactamente como yo había hecho momentos antes, se ha respondido a ella misma: "SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ".
No podía parar de reirme y de darle besos, (y por supuesto otra chocolatina...).
Prometo continuar con esta serie de capítulos iniciada hoy.
Por ti y para ti mi princesa.
jueves, 19 de julio de 2012
Pa, pa, pa, pa...
Paula ya lleva bastante tiempo balbuceando como loca y hace poco más de un mes que parece responder cuando oye su nombre. Creo que ya sabe que cuando decimos Paula nos referimos a ella... porque cuando le llamamos por su nombre nos mira y sonríe. Aunque también muchas veces le llamamos "bebé" o "gordi" o incluso "Pauliquiqui"... je je je.
Desde aproximadamente los dos meses, los bebés empiezan a darse cuenta que esos ruiditos y gorgojeos que oyen de vez en cuando, ¡los emiten ellos mismos! Y comienzan a interactuar y a jugar con ellos. Llegan los ajos, y sonidos sobre todo vocálicos. Recuerdo los primeros ajos de la gordita! Qué delicia... Hasta logramos una vez cazar uno en vídeo...
Es bueno y muy divertido hablarles, responder a sus sonidos, cantarles, y jugar con los sonidos y las palabras. Son los inicios de la comunicación. Además para ellos es la manera de aprender el lenguaje, y no sólo el lenguaje, casi todo en general. Emiten un sonido o una conducta y ven nuestras reacciones y las del entorno, y dependiendo de las consecuencias, actuarán de una manera u otra en el futuro. Es lo que se llama aprendizaje por ensayo y error.
Digo por casualidad: "ga...", y mamá se ríe, acerca su cara a la nuestra, nos besa, y repite una y otra vez, "ga, ga, ga... ajooo". ¡Qué divertido!, ¡Uy!, me ha salido otra vez ese sonido parecido a "ga"! Y a mami parece que le encanta!, se pone como loca de contenta y nos besa y abraza y hasta parece que canta... ¡Qué diver...!
A partir de los seis meses ya es otro cantar... Empiezan a tomar más control de su aparato fonador o del habla y comienzan a repetir sus ruiditos, a emitir sílabas con consonante y vocal. Les es muy divertido repetir todo el rato la misma sílaba y experimentar con sus sonidos.
¡Y en estas estamos! Ayer por primera vez, Paula parecía muy concentrada colocando su boquita como una "viejita", con los labios hacia dentro, y de repente comenzó a repetir sin cesar: "pa pa pa pa pa...".
Claro, al Papá casi le dá algo, y por qué no decirlo, a la mamá también! Parecíamos dos tontos delante de ella, imitando su boquita y sus sílabas, besándola y señalando a su papi y diciéndole que aquí estaba él, dispuesto a venir desde cualquier parte del mundo en la que se encuentre, en respuesta a esas maravillosas palabras!
Y a partir de ahí, a ella le hacía gracia que repitiésemos con ella sin cesar el pa, pa, pa, pa y cada vez que se lo decíamos, colocaba su boquita, y ¡a decir papá como si no hubiese un mañana... ja ja ja!
El lenguaje se aprende por imitación. Por eso, es muy importante que estimulemos al bebé, hablar con ellos, de forma suave, pausada y con calma. Según vayamos repitiéndole palabras y señalando o indicando con nuestros actos a lo que se refieren, ellos lo irán relacionando. Es como un juego para ellos, y también para nosotros, y una etapa muy bonita que hay que disfrutar al máximo!
Desde aproximadamente los dos meses, los bebés empiezan a darse cuenta que esos ruiditos y gorgojeos que oyen de vez en cuando, ¡los emiten ellos mismos! Y comienzan a interactuar y a jugar con ellos. Llegan los ajos, y sonidos sobre todo vocálicos. Recuerdo los primeros ajos de la gordita! Qué delicia... Hasta logramos una vez cazar uno en vídeo...
Es bueno y muy divertido hablarles, responder a sus sonidos, cantarles, y jugar con los sonidos y las palabras. Son los inicios de la comunicación. Además para ellos es la manera de aprender el lenguaje, y no sólo el lenguaje, casi todo en general. Emiten un sonido o una conducta y ven nuestras reacciones y las del entorno, y dependiendo de las consecuencias, actuarán de una manera u otra en el futuro. Es lo que se llama aprendizaje por ensayo y error.
Digo por casualidad: "ga...", y mamá se ríe, acerca su cara a la nuestra, nos besa, y repite una y otra vez, "ga, ga, ga... ajooo". ¡Qué divertido!, ¡Uy!, me ha salido otra vez ese sonido parecido a "ga"! Y a mami parece que le encanta!, se pone como loca de contenta y nos besa y abraza y hasta parece que canta... ¡Qué diver...!
A partir de los seis meses ya es otro cantar... Empiezan a tomar más control de su aparato fonador o del habla y comienzan a repetir sus ruiditos, a emitir sílabas con consonante y vocal. Les es muy divertido repetir todo el rato la misma sílaba y experimentar con sus sonidos.
¡Y en estas estamos! Ayer por primera vez, Paula parecía muy concentrada colocando su boquita como una "viejita", con los labios hacia dentro, y de repente comenzó a repetir sin cesar: "pa pa pa pa pa...".
Claro, al Papá casi le dá algo, y por qué no decirlo, a la mamá también! Parecíamos dos tontos delante de ella, imitando su boquita y sus sílabas, besándola y señalando a su papi y diciéndole que aquí estaba él, dispuesto a venir desde cualquier parte del mundo en la que se encuentre, en respuesta a esas maravillosas palabras!
Y a partir de ahí, a ella le hacía gracia que repitiésemos con ella sin cesar el pa, pa, pa, pa y cada vez que se lo decíamos, colocaba su boquita, y ¡a decir papá como si no hubiese un mañana... ja ja ja!
El lenguaje se aprende por imitación. Por eso, es muy importante que estimulemos al bebé, hablar con ellos, de forma suave, pausada y con calma. Según vayamos repitiéndole palabras y señalando o indicando con nuestros actos a lo que se refieren, ellos lo irán relacionando. Es como un juego para ellos, y también para nosotros, y una etapa muy bonita que hay que disfrutar al máximo!
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