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lunes, 30 de diciembre de 2013

Adiós 2013!

Tal como vino, se va. Mucho más rápido de lo que me ha dado tiempo a procesar.

¿Será que ver crecer tan rápido a Paula influye en que la percepción del tiempo, los días y los meses, sea fugaz como la más rápida de las estrellas?. Quizá... Pero lo que es seguro es que no me ha dado tiempo ni a saborear este año, que pasa con más pena que gloria, pero con más amor si cabe que ningún otro.

Disfruto como nadie podría imaginar (verdadverdaderaqueesasí), de cada minuto al día que paso con mi hija, canto, juego, bailo y sobretodo nos reímos y besamos a todas horas. Me produce cierta gracia lo que me cuesta imaginar y pensar en cómo era la vida sin ella, sin que estuviera en nuestras vidas. Aprende a toda velocidad a todo. A hablar, a correr, a jugar, a demostrar sentimientos... Y yo la voy siguiendo a distancia y con la lengua fuera, porque la mayor parte del tiempo me quedo como una boba, maravillada al verla hacerse una niña mayor tan rápido.

Y a pesar de todo esto, si miro atrás este año, la imagen que más se hace patente en nuestras aceleradas vidas, es esa prisa, ese correr de los días, contemplándolos pasar uno tras otro, y a veces hasta deseando que así sea. ¿Para qué?... Pues no lo sé exactamente... Supongo que para que lleguen momentos que creemos mejores. Para que lleguen esas vacaciones, ese festivo, esa estación preferida, o cualquier otro acontecimiento.

Y ESO NO PUEDE SER. Rotundamente no. Eso tiene que  cambiar y es mi firme propósito para este nuevo año. Si algo me ha enseñado y reconfirmado mil veces este año, es que la vida pasa rápido, con lo bueno y con lo malo, que no hay mejor momento ni más bonito, que este  mismo. Y mientras estemos aquí, qué mejor que disfrutarlo a tope. Es más que tópico, pero cuántas veces lo olvidamos.

No puedo evitar enredarme a veces en pensamientos de cambio. No me gusta del todo ni todo lo que hay en mi día a día, y pienso mucho en ello últimamente. No es malo, me parece bueno y productivo hacerlo. Pero hay que dar pasos. Pasitos pequeños aunque sea, pero ir avanzando. Como nos enseñaba ese barrendero en el gran libro de "Momo", todo es mucho más fácil si la meta es sólo el siguiente paso, y no pensamos en todos los que nos queden por dar hasta lograr el objetivo final.

Mientras tanto, y sin parar de crecer y avanzar, sin dejar de soñar y de imaginar, ¡hay que vivir!. Vivir y ser felices, y hacer felices a los que queremos. Día a día, minuto a minuto. Porque si algo nos han enseñado los que nos han dejado en este 2013, es que el tiempo que estemos, hay que aprovecharlo precisamente para eso, para eso tan sencillo que hacemos tan complicado, ser felices y hacer felices, disfrutando de las pequeñas cosas, de las personas, de la naturaleza. Al final es lo que importa.

Miro a mi hija como duerme plácida a mi lado en este momento, sin pensar ni cuestionarse nada de años nuevos ni viejos, sin saber que mañana acabará uno para dar paso a otro más, sólo descansando después de un gran día lleno de emociones y de aprendizajes, de un gran día tanto como lo será mañana, y pasado y el otro. Para ella todos valen como "gran día". La miro y pienso que tienen taaaanto que enseñarnos de la vida y la felicidad estos peques.

Así que me gustaría acabar este 2013, con este pensamiento positivo para todos los días que tienen que venir. Como diría el gran maestro, mi admirado y sabio Sabinilla...

"Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo, depende en parte de ti...

... Hoy puede ser un gran día, imposible de recuperar,
un ejemplar único, no lo dejes espapar".

Pues eso, a disfrutar se ha dicho del festín!!

¡¡¡FELIZ 2014!!!

viernes, 11 de octubre de 2013

Arrepentida

Nunca he sido yo muy de arrepentirme de nada en la vida, ni siquiera de las cosas que sé que he hecho mal, pero mal mal... y que no volvería a hacer jamás. Soy más de pensar que quizá lo pasado, haya pasado por algo, que quizá de algún modo (recóndito e insospechado a veces...) haya servido de aprendizaje, de lección de vida, de esas que en el momento te dejan hecha unos zorros y te quieres morir, pero que con el tiempo relativizas y siempre le sacas hasta la moraleja. De alguna forma, son cosas que te van haciendo a ti misma. Como digo, no me arrepiento de las cosas que hice, incluso de las que no estoy orgullosa, porque todas y cada una de ellas forman parte de lo que soy ahora. Y la persona en la que me he convertido, sí que me gusta, con todos los defectos y todas las virtudes, con todos los matices, y con todas las experiencias que cuelgan en la mochila, las buenas y las malas, pero aún así me gusta. Esto ha costado, y son años de trabajo y de mucha introspección, pero ahora creo que sí lo puedo decir.

Y en cualguier caso, y a toro pasado, ya para qué te vas a arrepentir. Mejor mirarlo con la gracia que le aportan los años y la experiencia a ciertos acontecimientos pasados.

Pero sí que hay una cosa, de la que me arrepiento mucho... Todo lo que es posible que alguien se arrepienta de algo. Y es haber dejado la maternidad para tan tarde. No es quizá una cuertión que dependa sólo de una... pero aún así, tengo que decir, que desde el minuto 1, en el que me convertí en madre, supe que esto era lo que había estado esperando tanto tiempo (y no sólo por el tiempo que tardó en llegar desde que lo decidimos), también por el tiempo que tardamos en decidirlo. La vida se te da la vuelta como un calcetín y lo que antes era negro, ahora es blanco como la leche, y viceversa. Ahora sé, que esta sensación que tengo al mirar a Paula, al reir con Paula, al compartir momentos en familia, observar cómo aprende, cómo crece, cómo vive, como a su padre y a mí se nos queda cara de lelos mirándola... es lo más cercano que he estado jamás de la felicidad más pura y absoluta. Que mi papel de madre en la vida, es el que hace que casi todo lo que antes no encontraba un significado, ahora lo encuentre a la perfección. Me siento agusto en este papel, siento como si fuese el que estaba destinado para mí, y en el que me desenvuelvo a la perfección, sin haberme ni siquiera mirado el guión.


Ahora las circunstancias se dan todas la mano con Murphy, y hacen que sea entre complicado e imposible pensar en formar la familia que mi cuerpo, mi mente y hasta mi alma soñaban y sueñan con formar. Y detrás de estos pensamientos, viene la culpabilidad. Culpabilidad por sentir lo que siento, por desear algo más de lo que ya tengo, que ya de por sí es tan maravilloso que el simple hecho de pensar en otra cosa te hace sentir egoista. Pero ni todo el sentimiento de culpabilidad del mundo, ni toda la certeza de saber que sería multimillonaria, si la riqueza se midiese en kilos de cariño y felicidad, me puede apartar de ese sentimiento. Ese regusto amargo por pensar que hice mal, que quizá, y digo sólo quizá, si no hubiese retrasado tanto el momento de ser mamá, hubiesen sido las cosas de otra manera un poco más parecida a lo que mi cabecita sueña.

jueves, 1 de agosto de 2013

SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA-2013




Si echo la vista atrás, me parece increíble que ya hayan pasado 20 meses con sus 30 días, con sus 30 noches desde aquel primer día en que Paula con pocos minutos en este mundo acercaba su boquita al pecho y empezaba a mamar como una leoncita...

Era tannnn pequeñita... Y esa sensación de la primera vez que abrió su boquita, todo lo que sus comisuras alcanzaban, y hacía lo que su instinto le marcaba, lo que su más fiero instinto le decía que hiciera y buscara. Aún recuerdo esa sensación en mi piel, en mi mente y en mis ojos. Espero no olvidarlo por mucho tiempo.

Desde ese momento, y como en su día conté, ha sido una maravilla, ensombrada sólo en ciertos momentos por inseguridades y falta de apoyo y de tribu cercana, que encontré sin duda en los libros y la red. La lactancia para nosotros ha sido un baile de brazos, colecho, mimos y mucho, pero que mucho amor. Los problemas han brillado por su ausencia (y soy consciente de la suerte que tenemos en ese sentido), y el apoyo en ocasiones también. Por esto, tengo que decir que Olé y Olé por ese Papá con Mayúsculas que ha hecho de soporte, sin el que sin duda, nada hubiese sido tan fácil, y que ha hecho de nuestra vida estos meses y de nuestra  lactancia todo un regalo. Te queremos taaaanto.

Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia hace mucha referencia a esto último, y me parece fantástico. ¡Desde aquí me uno a ello! ¡APOYO, por favor!. Para todas esas mamás que quieren dar lo mejor para ellas y para sus hijos, por tanto lo mejor también para la sociedad, para nuestra sanidad, para nuestra economía, para el futuro y sobre todo para nuestros bebés. Mucho apoyo, tan necesario en casi todos los casos. Apoyo siempre cercano, siempre continuo y por supuesto oportuno.

Cuando oigo otras historias de lactancia, tan diferentes, en las que oigo palabras como "sacrificio, esclavitud, enganche...", no puedo evitar sentir un poco de pena. Para mí, ha sido y es, algo (además de óptimo y sano para mi bebé por descontado), algo bonito, algo especial, momentos de unión y de complicidad únicos, de reencuentro, de miradas indescriptibles, de sentirme poderosa, de empatía con mi pequeña, de protección absoluta, de liberación... Sí, he dicho ¡de liberación!, en cualquier parte, a cualquier hora, sin previsión ni preparación, le puedo saciar su hambre, su sed, su necesidad de contacto y del acto de mamar. Cuando está enferma, cuando no puede ni quiere tomar otra cosa, el pecho siempre está indicado. Esa sensación, cuando ha estado malita en alguna ocasión y sólo tomaba tetita, de tener la certeza de que estaba recibiendo alimento, defensas, fuerzas que yo le inyectaba veloz y directas a su cuerpecito...

Ahora, y de forma inevitable, a veces pienso en el momento en que la tetita ya no esté. Siento nostalgia, aunque todavía no ha ocurrido. Lo veo más cerca, ahora que a veces ya no pide, ahora que a veces ya no quiere...

Todo a su tiempo, todo en su debido momento, y sobre todo respetando nuestros ritmos. El suyo, el mío, el de papá también.

Gracias Paula, por todo este tiempo. Gracias Papá Burbujita (mi amor, el hombre de nuestras vidas), por todo el cariño y apoyo en los pocos momentos no tan buenos, por cargar con todo y sostenernos sin que nada nos faltase.

Y no me puedo olvidar de dar unas gracias enormes a esa tribu virtual, que sin saberlo, sin conocernos, y desde la distancia; con sus escritos, con sus consejos, su buena información y de calidad, me han transmitido toda la seguridad y fuerza que a veces se te va sin darte cuenta. Gracias a Carlos González por su maravilloso "Un regalo para toda la vida". Gracias también y de nuevo a Matronasur, por aquellos consejos y recomendaciones, por esa gracia y naturalidad al explicarnos lo fácil que es escuchar a tu instinto.

¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS. POR EL APOYO CERCANO, CONTÍNUO Y OPORTUNO!

Ahora ya no puedo imaginar lo que sería nuestra crianza sin la lactancia.


domingo, 5 de mayo de 2013

Feliz Día de la Madre

Hoy es el día de la madre, todos los días me siento igual de madre, igual de feliz, igual de guapa cuando me miro al espejo y asoman esas ojeras, ciertas arrugas y alguna que otra pequeña estría en el pecho. Y sí, me veo guapa, porque los noto signos de más conocimiento, de ser más madre cada día, de estar más llena que nunca y más feliz de mi condición.




Y aunque todos los días lo disfruto y lo celebro en ese sentido, los "días de", lo celebro también y si cabe, nos paramos un poco más a pensar en la felicidad y la necesidad de disfrutarlo hoy, y el resto del año. Mi niña me regala una flor hecha con papel de seda que ella misma rompe un poco más tarde... Y disfrutamos juntas de un día lleno de besos, de amor, de mimos, de teta, que no se diferencia en casi nada de ayer, y seguramente de mañana, pero es bonito a veces hacer un alto en el camino y celebrarlo.

Y por qué no decirlo, aprovecho para sentirme también más hija que nunca, con más agradecimiento cada día por esos valores y las enseñanzas transmitidas, por la felicidad que me da sentir que formamos todas una cadena de inmortalidad, porque venimos una de la otra y todas nos pertenecemos.



Y también guardo hoy un huequito o huecazo... para el papá de la criatura, que nos cuida y nos sostiene, y que nos allana los caminos del día a día, y la maternidad así se hace mucho más fácil y placentera.















Por todo eso y por mucho más, todo mi amor hoy para la mamá de mi mamá (la Beli), para mi mami y para el amor de mi vida que me hace cada día más y más feliz y plena, mi niña. Y de ahí en adelante, espero que la cadena siga y siga, y no se detenga a través de la maternidad.











lunes, 25 de marzo de 2013

El Instinto Maternal

Este fin de semana, y para variar algo de los últimos ¿cien años...?? ha estado lloviendo... (sí, exagero un pelín... y no es que me disguste que llueva, pero tantoooo...). El caso es que mi madre decidió hacer tarde de chicas en el centro comercial, invitarnos a merendar y de paso comprar una muñeca a Paula, porque la abuela tenía antojo de comprarle una muñeca a la nieta...

Y es que el día de Reyes fue muy gracioso. A Paula no le trajeron muñecas, le trajeron un caballito balancín la mar de mono. Y no es que su madre, una servidora, se haya puesto reivindicativa no queriendo comprar muñecas a su hija para evitar los sexismos, las discriminaciones, y bla, bla, bla... Que no, que no es eso, que sólo es que me parecía todavía muy pequeñita para querer y saber jugar con muñecas.

Hay que decir, que cuando vio la esquelética Monster High de mi sobrina, tiraba de ella como una descosida, y con cara de enfado porque no se la dejaban llevar, causando la risa generalizada en toda la familia y la penita de su abuela, que se lamentaba de que a su niña nadie hubiese pensado en pedirle a Sus Majestades lo que tocaba, que no era otra cosa que ¡una muñeca!.

¡Y ni un día más iba a pasar!. Vamos a comprarle una muñeca. Cuando mi hermana se acercó a la estantería y le enseñó a la susodicha. ¡Madre mía!... Fue amor a primera vista... No he visto una cosa igual. En casa hay alguna que otra muñeca mía que ella ha cogido o le hemos dado alguna vez y que andan entre sus juguetes. Le gusta el pelo largo de una de ellas, y se lo enreda en sus deditos para hacerse cosquillas. Pero esto era otra cosa...

La cogía, la abrazaba, ¡la acunaba!, e incluso decía "ah, ah, ah...". Nos quedamos alucinadas. Y al parecer, no sólo nosotras. La chica que nos cobraba, y otras dos o tres clientas que esperaban para pagar se deshacían mirando a mi pequeña ejerciendo de mamá, por supuesto sin soltar a su bebé ni para pagarlo.

"El instinto maternal, cómo sale...", decía una de las señoras que había a nuestro lado.

Y yo que siempre cuando me dispongo a escribir una entrada, me gusta asomarme a ver qué se cuece sobre ese tema por estos lares, he comprobado que existe un gran debate sobre si existe o no el instinto maternal, si en caso de que exista es algo cultural, o es propiamente un instinto humano.

Y como en todo, pues opiniones hay para todos los gustos, porque a día de hoy, creo que no no hay forma de saberlo empíricamente no?.

Yo personalmente, y al margen de las actitudes que mi hija haya mostrado con esta muñeca a la que ha adoptado y hasta quiere darle tetita, eso sí, ¡de la mía!, opino que el instinto maternal no sólo existe, si no que de no ser así, la especie ya se habría extinguido en todos estos miles de años. Afortunadamente, aún conservamos y hemos dejado algún títere con cabeza entre todos los instintos de los que como animales mamíferos estamos dotados.

Por el contrario, creo que lo que sí sería cultural es esa falta de instinto maternal que se puede dar en algunos miembros de nuestra especie. El ser humano, por haber sido dotado de inteligencia, lenguaje y cultura, es capaz de controlar, canalizar e incluso reprimir algunos de sus instintos e impulsos. Y creo que todos los avances que como sociedad hemos hecho a nivel cultural, han dado como fruto en  algunos casos, que las conductas puramente maternales y en general el Instinto Maternal, no tengan cabida en la sociedad moderna en la que nos hemos convertido, donde el éxito se mide por el dinero que ganas, por lo alto que hayas llegado a ascender en tu trabajo y el número de bienes que hayas llegado a acumular, donde lo personal está casi siempre por encima de lo grupal.

Pero no me quiero poner trascendental, que esta era una entrada sólo y exclusivamente para mostrar ¡el gran instinto maternal que se le despertó de repente a mi bebé! ;-)


jueves, 29 de noviembre de 2012

El Primer Cumpleaños de Paula

Hoy es el cumpleaños de mi princesa. Hoy hace un año que celebrábamos tu llegada mi amor. Aunque mami lleva desde ayer rememorando casi minuto a minuto cómo se desarrolló todo, con mucha alegría y también con nostalgia. Y es que parece que tu cumpleaños hubiese empezado ayer, momento en el que hace un año marchábamos camino del hospital porque empezaban los primeros síntomas que nos anunciaban tu llegada.

Recuerdo con nitidez y como si fuese ayer, el miedo que sentía porque tú pudieses no estar bien, la alegría y los nervios al pensar que por fin te iba a tener entre mis brazos, la incertidumbre, la emoción, la espera de papá en la salita mientras me exploraban, las llamadas a la familia, los nervios y el sueño que traían entrando por la puerta de la habitación que enseguida nos asignaron!.

Durante un día entero, con sus 24 horas una detrás de otra... permanecimos esperándote, mientras a ratos, una máquina nos devolvía los latidos de tu corazón y nos informaba de tu bienestar. Lo recuerdo todo como en un sueño, con mucho cariño y el calor de la familia y sobre todo de papá.

Ahora, y a toro pasado, sé que hubo cosas mejorables, y cosas que a día de hoy con lo que sé y después de lo vivido, haría de otro modo. Pero no es el momento ni la entrada para exponerlo. Esa es otra historia, y será contada en otro momento y en otro post.

El balance es excepcional, hubo cariño, mucho cariño, de la familia y también de casi todos los profesionales que nos acompañaban, nervios, dolor, risas, miedo, alegría, y POR FIN, LLEGASTE TÚ. Y a partir de ahí todo cambió de repente. Como si el mundo se hubiese detenido en ese momento, y mi vida y la de papá empezaran de nuevo. Empezaba una nueva vida contigo Paula. Tan chiquitita y mirándome con esa sonrisita que esbozó tu boquita al levantar los ojos mientras trepabas por el pecho de mamá.

De alguna forma, siento que también es mi cumpleaños... No por robarte el protagonismo, ni mucho menos. Es sólo que marcaste un antes y un después en mi vida. Un nuevo comienzo. Al fin y al cabo te siento como parte de mi. Una parte de mi que se escapó desde la barriguita hace hoy justo un año y que se va haciendo grande y mayor más rápido de lo que me da tiempo a digerir.

Cada día de este año ha sido maravilloso a tu lado mi amor. Todo un derroche de amor, brazos, abrazos, besos, teta, leche, risas, lágrimas, sueños compartidos, canciones, y un millón de momentos que ocuparían todo el espacio que existe en internet.

Por todos esos momentos que hemos compartido contigo mi pequeña gran Burbujita, papá y yo, quiero dedicar esta entrada y la que recupero de la memoria y que copio a continuación, en la que relataba tu Bienvenida a nuestro mundo!.

TE QUIERO CON TODA MI ALMA HOY Y TODOS LOS DÍAS Y AÑOS QUE ESTÁN POR VENIR.

 BIENVENIDA A NUESTRO MUNDO PAULA (PUBLICADO 20 DE ABRIL DE 2012)

29 de Noviembre de 2011

A las 00:58 horas.

Tan chiquitita... Y eras la cosa más bonita que he visto jamás. De repente ya no estabas dentro de mi tripita, estabas encima. Todavía unidas por el cordón. No te veía la carita, te veía tu cabecita y el cuerpo todo blanquito...

Que emoción tan grande, desde el minuto uno en que te ví, sentí que mi vida había cambiado, pero no te imaginas cuánto! Es como si de repente hubiese dejado de ser quién era y me hubiese convertido en la mamá de Paula, y todo adquiría un sentido diferente para mi.

Allí estábamos los tres. Mirándonos como tontos, conteniendo unas lágrimas que ahora mismo mientras escribo no puedo contener. Qué maravilla! No había nadie más allí, ni doctora, ni matrón, ni enfermeras ni nadie... Sólo los tres. Papá, tú y yo.

A los pocos minutos te llevaron a limpiarte, a realizar tu primer examen que pasaste con nota! Un 8 y un 9, toma ya!! (el famoso Apgar). Desde que naciste, ese fue el único momento en que he deseado oirte llorar. "No llora", decía yo... Y la doctora al momento me dijo "mira, no la oyes, ya está llorando". Muy bajito, eso sí, desde el primer día no te ha gustado mucho llorar; así me gusta hija, que no llores.

Enseguida te trajo en brazos la pediatra, que nos explicó que estabas perfecta y te dejaron conmigo para que Antonio el matrón, de nuevo con gran profesionalidad nos enseñara cómo teníamos que hacer para que empezases a mamar cuanto antes y vaya si querías!! abrías tu boquita todo lo que podías buscando tu leche. Que precoz mi niña.

Es como magia. Nacemos sabiendo todo lo que hay que hacer y dónde tenemos que estar. Fue como si durante millones de años te hubiesen grabado en tus genes lo que tenías que hacer.

Y entonces sucedió. Abriste tus ojazos, me miraste y te acaricié debajo de la barbilla. Y se dibujó en tu boquita la sonrisa más bonita que podré ver en mi vida, tu primera sonrisa en este mundo.


 ¡Cuánto has cambiado! Y sigues igual de bonita...

martes, 14 de agosto de 2012

Condenados a la extinción

Esto es lo que se me viene a la cabeza en los últimos días, cuando leo determinadas insensateces y aberraciones sobre la lactancia, la crianza, y el cuidado del ser humano en general.

¿Es posible que estemos tan mediatizados por el sistema consumista en el que nos hemos metido, que estemos renegando de nuestra propia naturaleza, de nuestro comportamiento como mamíferos, como animales sociales que somos?... Parece que sí es posible... De veras ¿puede una especie sobrevivir al paso de los siglos con unos comportamientos cada vez más y más alejados de lo que la naturaleza dicta para ellos?... Me da a mi la sensación que es cuánto menos, difícil.

Tal como leí hace días en un artículo precioso sobre la sexualidad y la lactancia (me he vuelto loca buscando el enlace para copiarlo pero no ha habido manera..., así soy yo últimamente), el sexo y la lactancia son las dos conductas a través de las cuales se perpetúa la especie, y como tal, han de ser conductas placenteras para cualquier mamífero, de no ser así, evolutivamente no habrían perdurado durante millones de años y por tanto la especie se habría extinguido.

Ahora, en los últimos siglos, tristemente todo está cambiando. Nos cuestionamos continuamente lo que es natural, reivindicamos la libertad e igualdad de la mujer de la manera errónea. Y para muestra un botón, el artículo de la columnista de El País es como de broma. Me avergüenzo en lo que me toca, pues no entiendo francamente como una compañera de profesión (o más bien de formación en mi caso), puede lanzar este tipo de conclusiones. Me pregunto, ¿no será que la angustia que dice que sienten esas mujeres que amamantan a sus hijos, viene dada de la incomprensión de la sociedad en la que vivimos y de esas parejas que deciden no acerarse a ellas porque huelen a leche?. ¿Estamos locos o qué?.

Lo primero en lo que pensé fue en escribir indignada al periódico, pero ya lo hice en su día a La Vanguardia y me sirvió de bastante poco. Quizá lo mejor sea no darles importancia, pues seguramente lo que buscan es generar polémica, y con esto darse publicidad... Otra alternativa no se me ocurre la verdad.

Así mismo, también he tenido que leer la semana pasada opiniones de una modelo de profesión sobre lo inadecuado de dar de mamar a un hijo más allá de los seis meses...

En fin, como digo, me parece cuando menos triste, muy triste. La lactancia es una conducta intrínseca a cualquier mamífero y como mamíferos que somos no deberíamos cuestionarlo, y mucho menos utilizarlo como algo perverso que va en contra de la feminidad y de la igualdad de la mujer.

Quizá, y sólo quizá, lo que deberíamos cambiar no es la conducta de la lactancia, que es evolutivamente uno de los pilares de la perpetuidad de nuestra especie, si no la sociedad en la que nos hemos convertido, en la que hasta las propias mujeres reniegan de una de las cosas más maravillosas que la maternidad te puede regalar, todo ello debido a lo que nos han ido inculcando durante años y siglos, y que nos ha despojado de la verdadera manera de vivir la sexualidad femenina, con todas sus fases y etapas, incluida la lactancia.

Que no amamantar se haya convertido en una opción, pues vale... me parece hasta bien. Pero por favor, basta ya de estupideces. Quien no sepa, o no quiera saber, ¡que no opine por favor!


sábado, 4 de agosto de 2012

De tetas, brazos y abrazos

El otro día me llegó al correo un artículo sobre lo importante que es coger a los niños en brazos, y me encantó. Es claro, bonito y muy interesante. Quería dejar aquí el enlace porque además cita libros que tienen muy, pero que muy buena pinta. Lo escribe Cristina Silvente,  Psicóloga de la Salud y Perinatal.

Mientras lo leía, mi mente empezó a divagar de un tema a otro, incluyendo el tema de la teta o la lactancia, de ahí mi título, y de cómo el prisma desde el que nos muestren un tema, es de suma importancia a la hora de posicionarse al respecto.

Y aprovechando que estamos en la Semana de la Lactancia Materna, he querido plasmar mis divagaciones, en las que no estoy sola, por lo que ya he leído en algunos de los blogs de mamis y papis alguna vez.

Me refiero al enfoque que se da, casi siempre que se habla en defensa de la teta, de coger en brazos y de los mimos a los bebés. Y es que siempre se nos dice ¿Por qué es tan importante y tan buena la lactancia materna? ¿por qué es tan importante coger en brazos al bebé?, acariciarle, besarle, abrazarle, piel con piel...

Y la cuestión que a mi se me viene a la cabeza enseguida es; ¿no será que NO es que sea tan importante y tan bueno hacer todo eso, si no que lo que es malo malísimo es NO HACERLO, y hacerlo es simple y llanamente LO NATURAL?. ¿Qué tipo de sociedad hemos creado, que nos tiene que recordar a cada paso que acariciemos, besemos y cojamos a nuestros hijos?. ¿Qué tipo de sociedad estamos formando, en la que amamantar como mamíferos que somos, se convierte en un tema del que hay que hacer campaña, mostrando sus bondades y privilegios para que las mamás no cambien todo eso voluntariamente por algo mucho peor?...

Se nos habla de las bondades de la teta, y vaya por delante que soy la primera en pensar que las tiene (sobre todo las psicológicas), de las bondades del contacto piel con piel y los brazos, de cocientes intelectuales más elevados, mayores autoestimas, mejor salud mental presente y futura... y un largo etcétera.

Y yo me pregunto; si lo normal y lo que la naturaleza ha programado para nosotros los mamíferos, es dar la teta a nuestros hijos y tenerles cerquita nuestro y en contacto continuo mientras son cachorros, lo más lógico es pensar que no es que los que maman y son muy cogidos, besados y tocados por sus progenitores sean más listos, más seguros y más de todo, si no que los que no lo hacen, lo son menos.

¿Es lo mismo?... Parece, pero yo creo que no... Sólo digo, que más que hablarse de los beneficios de una cosa, ¿por qué no hablamos de los perjuicios de otra?. Supongo que porque no interesa...

No interesa que se hagan campañas en las que se diga que entre los niños alimentados con leche artificial va a haber un porcentaje más elevado de diversas infecciones, enfermedades, y hasta ciertos tipos de cáncer. Y que además la media del cociente intelectual en este grupo de niños va a ser ligeramente más baja, por nombrar sólo algunas de las cosas. ¿Por qué? Pues porque no vaya a ser que a mamás y papás les de por informarse y decidan dar el pecho a sus bebés y dejen de comprar toda esa leche... Que no digo yo con esto, que la leche artificial sea veneno, es una opción más, y de hecho afortunadamente, cada día mejoradas y más adaptadas para nuestros pequeños. Sólo digo que hay que tener toda la información dispobible y verídica para tomar una decisión u otra. O en el caso de que no haya otra opción, por lo menos saber cuánto más mejor, para poder suplir con otras cosas lo que no se les da con el biberón.

Pues mire usted, que yo encantada de que mi niña sea muy lista y muy sana... A mi me encanta conocer e informarme de todo lo que la teta transmite, de todo el calor y amor que con ella damos, así como las incontables propiedades nutritivas y protectoras. Leo libros, artículos, revistas y estudios científicos sobre la lactancia, los bebés, la crianza, el contacto con los hijos, etc. y después elijo lo que considero que es mejor para ella y para nosotros. Pero no sé por qué me da a mi que lo que nosotros hacemos en casa no deja de ser lo natural, lo normal para un bebé humano, por lo que me temo que lo que vamos a obtener de ello es lo normal, y no más....

¿La realidad?. No la puedo saber con certeza. Entre tanto, nosotros seguiremos haciendo lo que hacemos, que no sé si le hará más lista que alguien, lo cual la verdad es que me importa bastante poco, pero sí que seguro le hará más feliz. Y eso, a fin de cuentas, es lo que importa.

¡FELIZ SEMANA DE LA LACTANCIA MATERNA 2012!


miércoles, 1 de agosto de 2012

Día Mundial de la Lactancia Materna



Antes de que naciera Paula, yo pensaba que la Lactancia Materna era simplemente el mejor alimento que se le podía ofrecer a un bebé. Nada más y nada menos.

Ahora que Paula tiene ya ocho meses, y que la lactancia ha sido una de las mejores cosas que las dos hemos compartido, sé que no es sólo eso. Es mucho más. Muchísimo más.

Es conexión. Es vínculo. Es como si el embarazo se hubiese prolongado durante todo este tiempo y la lactancia actuase a modo de placenta, alimentando y proporcionando todo lo necesario al bebé en su justa medida, en su justa temperatura y en su justo momento.

Me encanta llegar cada día y sentarme con ella encima, que está deseando tanto como yo que llegue este momento del día, nuestro momento... Siento sus manitas acariciándome, su tripita contra mi, y siento como en ese momento está recuperando mucho más que su apetito, está recuperando las horas separadas, las caricias, el contacto piel con piel que no hemos tenido. Todo ello igual de importante y necesario.

Ya conté hace un tiempo, cómo había sido nuestra lactancia desde el nacimiento y hasta los seis meses. Ahora, dos meses después, y una vez incorporada al mundo laboral fuera de casa, y superando ciertas dificultades, sé que es posible seguir lactando si se trabaja fuera del hogar, y me siento fuerte y poderosa por superar con éxito cada dificultad, cada comentario y opinión sobre nuestra lactancia, cada traba que ha surgido y que te van poniendo en el camino, no sólo el mundo laboral, también la gente que te rodea, los sistemas de salud, etc., y por todo lo que le transmito y le doy junto con la leche.

Pienso en el día que esta etapa llegue a su fin y me da mucha pena. 

Sé que comenzarán otras etapas igual de bonitas y con otros momentos especiales, pero lo que nos da a las dos La Lactancia, eso no se puede comparar con nada. 

Y si además de todo eso..., encima es bueno para la salud física y mental de mamás y bebés, y también para el planeta...

¿QUÉ MÁS SE PUEDE PEDIR...? 

¡POR UNA LACTANCIA LARGA Y FELIZ PARA TODOS LOS BEBÉS DEL MUNDO!




miércoles, 6 de junio de 2012

El comienzo de la guardería

Ni siquiera sé por dónde empezar. Siento la necesidad de escribir sobre este tema, aunque a su vez, preferiría no tener que hacerlo jamás.

Sabía que cuando llegase el momento de separarme de Paula, iba a ser una de las cosas más duras por las que he tenido que pasar. Lo sabía casi desde que estoy embarazada. Y durante todos estos meses, me he estrujado los sesos pensando la mejor manera de alargar todo lo posible este tiempo tan maravilloso que estamos compartiendo.

Y así fue como decidí disfrutar de los períodos de lactancia continuados, para juntar 16 días, sumé vacaciones sin disfrutar del año anterior con las de este año, y un mes de excedencia que hemos podido arañar ahorrando todo este tiempo.

Pero se acabó. Por más que pienso y pienso, ya no hay forma de alargar más esto. Mi bebé y yo nos tenemos que enfrentar a lo inevitable. Poca o ninguna gente me entiende. Y al parecer tampoco entienden las necesidades emocionales de un bebé con 6 meses, porque tengo que escuchar a todas horas que les viene muy bien, que se va a socializar, que luego le va a costar menos la incorporación al cole... y un largo etcétera.

Pero la realidad es que tiene que ir, porque no tengo otro remedio y porque mi situación económica no me permite subsistir con un sólo salario. No hay ninguna otra razón.

Y la realidad es que lo vamos a pasar mal. Aunque francamente, el que yo lo pase mal, en estos momentos me es indiferente. Sólo puedo pensar en el momento en que la deje y se de cuenta que me voy, y que no sabe cuándo volveré o si volveré. No quiero parecer dramática, pero es que para mi es así. Y ya que me encuentro sola en esto, por lo menos aquí, en mi blog, en mi espacio, mi rinconcito, tengo que expresarlo como lo siento.

Bastante poco me importa a mi si se socializa o no con 6 meses. Y bastante poco me importa también cuántos amigos tenga con esta edad, lo cual me resulta paradójico, pues si todo el mundo se empeña en hacerme creer que del sufrimiento que va a pasar estos días, luego no se acordará; ¿me tengo que creer que de los niños y niñas que conozca ahora se va a acordar el resto de su vida?.

Lo único que me importa es que creo firmemente que con quien debería estar en estos momentos es conmigo, y que no puedo hacerlo de ninguna manera. Lo que creo es que es demasiado pequeña para sentir esa inseguridad de estar en un lugar extraño, que no es un referente estable y seguro para ella y con personas que tampoco lo son. Y no es en absoluto por el hecho de empezar a trabajar, que francamente me da igual. No me produce ningún trauma volver, y además voy a disfrutar de un horario cómodo por mi reducción de jornada, es sólo por ella.

¡Cuanto me gustaría en estos momentos vivir en Noruega!, con su existente ley de conciliación.

Pero esto, Paula, es algo por lo que tenemos que pasar tú y yo, solas las dos. Se acerca el momento y lo único que sí te puedo prometer es que el tiempo que sigamos pasando juntas por las tardes y noches, pienso compensarte con mil besos y abrazos más. Con todo mi amor y confío en que podamos superarlo juntas, sin que deje ningún resquicio de tristeza en esa alegría que derrochas cada momento.


sábado, 2 de junio de 2012

Besos y Brazos en mi vida

Desde que empecé mi andadura por la blogosfera y empecé a descubrir un montón de blogs de papás y mamás que estaban muy de acuerdo con lo que yo pensaba y sentía sobre la crianza, son muchos los que he visitado y visito, y todos ellos me aportan día a día diversión, consuelo, sabiduría y mucho amor.

Uno de los primeros con los que me crucé buscando información, fue el blog de la Asociación Besos y Brazos, sin saber todavía que era una Asociación sita en Navalcarnero, localidad en la que resido desde hace ya más de un año.

Y mirando mirando, al ver que las actividades que desarrollaban se situaban en su gran mayoría en la zona sur y Navalcarnero, me di cuenta de lo cerquita que estábamos.

Un día, de camino al ayuntamiento, me crucé con una chica (ahora sé que es Alba) que al verme con Paula colgada en el cangurito, me habló de su Asociación y me dio una tarjeta para que les conociese, coincidiendo con el II Ciclo de Conferencias "Conociendo a nuestros hijos", que han organizado en el Hospital de Fuenlabrada, con caras tan conocidas como Rosa Jové o Yolanda González.

Y así fue como decidí enviar un e-mail para pasar a formar parte de este grupo.

¡Próxima parada y primer encuentro para mi! Será el domingo 24 de Junio en Navalcarnero, para conocer las vivencias educativas de una madre que actúa a la vez como tal y como acompañante, mostrándonos las experiencias que se viven en una escuela respetuosa con los ritmos y necesidades de los niños.

Ya tengo ganas!

Estoy segura que mi pertenencia a Besos y Brazos será algo muy positivo en mi vida, que me aportará nuevas experiencias que compartir con otras mamás y papás con puntos de vista muy parecidos.



martes, 29 de mayo de 2012

...Y medio año después, y haciendo recuento...

Hoy, 29 de Mayo, y medio año después de aquel día en que Paula venía a este mundo, lo recuerdo todo en mi mente como si hubiese pasado mucho más tiempo, pero a su vez, se me han pasado volando estos seis meses, que si tuviese que reducir a una sola palabra, sin duda sería Amor.

Pero en este post le quería dedicar a enumerar tantas y tantas cosas que ahora tengo y antes no tenía, otras tantas que antes tenía y ahora no tengo, y un montón de cosas que ahora sé y antes no sabía.

- Tengo una princesa de seis mesecitos que es la cosa más bonita que hay en este planeta, y que antes de que estuviera en nuestras vidas, nunca imaginé que pudiese llegar a querer tanto.
- Tengo un papá de Paula que ya tenía, pero que ha dado y no deja de dar tanto la talla como pareja y como papá, que no le puedo querer más.
- Tengo una capacidad digna del mejor de los cantautores, para inventar y transformar nanas y canciones, que sólo hablan de mi princesa.
- ¡Tengo mucho, mucho sueño! y una fuerza sobrehumana que hace que pegue un brinco ante el primer suspiro de la bebé en medio de la noche.
- Tengo siempre las lágrimas a flor de piel, y lloro mucho más todavía que antes, y sobre todo si me entero de alguna injusticia cometida con los niños.
- Tengo siempre ganas de reír, bailar y jugar con mi pequeña, y cuando me enfado por algo o con alguien, sólo tengo que mirar su carita para que se me pase todo de un golpe!.
- Tengo y leo una pila de libros sobre embarazo, crianza, lactancia, bebés,... y ¡nunca tengo suficientes!. ¡Siempre quiero más!.
- Tengo muchos más conocimientos que antes sobre crianza, sigo un montón de blogs que hablan de ello. Y he descubierto que hay todo un mundo en internet en torno a la Crianza con Apego, que me ha hecho ver que no estoy sola en muchas de las cosas que pensaba. ¡Y cada día más y más!.
- Tengo muchas más ganas si caben, de dedicar mi formación y experiencia a todo lo relacionado con la crianza y los niños en general. Tener a Paula no ha hecho más que aumentar mis ganas de conocer todo lo que tiene que ver con sus necesidades, su pequeño mundo y su relación con nuestro gran mundo.
- Tengo más capacidad (aunque no toda la deseable) para que no me afecten los comentarios de otras personas sobre las "malas costumbres" con las que crío a mi hija.
- No tengo ganas de salir de noche.
- No siento esa necesidad de la que tanto hablan, de tener mi propio tiempo sin ella, ni de volver al trabajo, ni de tener eso que llaman mi espacio personal sólo para mi. Ahora mi espacio ya no lo concibo sin ella. Por suerte o por desgracia mi tiempo para mi sola volverá cuando ella empiece a reclamar el suyo para ella sola...
- He desarrollado una habilidad increíble para hacer todo tipo de cosas con ella encima o a mi lado. Depilarme las cejas, leer y escribir en el ordenador, cortarme o limar las uñas, cepillarme los dientes, comer! ja ja ja.
- Tengo una especie de sentimiento de nostalgia cada vez que veo una barriguita, y ahora que no me oye nadie, siento un poco de envidia sana, y me gustaría volver a sentir el embarazo de nuevo.
- Tengo dos pechos llenos de leche que son capaces de alimentar a mi bebé y luchar contra un montón de enfermedades.
- Tengo un super-poder  que nadie más en mi familia tiene, y es que cuando Paula tiene mucho mucho sueño, la cojo y mis brazos hacen que se acurruque en ellos y se le vayan cerrando los ojitos solos.


- Y desde hace muy poquitos días, podemos coger un pie, ¡y llevarnos el dedo gordito a la boca!. Pero eso sí, sólo el gordito, parece que los otros no nos gustasen... Los aparta y se chupa sólo el pulgar.


- Pero sobre todo, tengo la gran suerte de haber vivido la mejor experiencia que como mujer podría llegar a vivir. Ir creando poco a poco, durante 9 meses a mi niña, sentirla dentro de mi cómo iba creciendo, sentir cómo se abría paso a este mundo y haber estado a su lado día tras día, minuto a minuto, durante estos 6 meses. Es un regalo que me ha dado la vida y por el que merece la pena cualquier otra cosa.

A partir del mes que viene, será otro cantar... Ya no podremos estar todo el día juntas, pero estoy segura que nos haremos más fuertes todavía y lo superaremos!

¡FELIZ SEXTO CUMPLEMESES MI AMOR! ¡YA ESTÁS EN EL ECUADOR DE TU PRIMER AÑO DE VIDA!



martes, 22 de mayo de 2012

El precio de caminar erguidos

Si observamos el nacimiento de una cría de la mayoría de mamíferos en la naturaleza, enseguida nos podría venir a la mente que nuestros bebés están menos desarrollados y más vulnerables cuando nacen. ¿Por qué?. ¿Por qué nos necesitan tanto?, ¿por qué lo natural sería llevarlos en nuestro regazo y simular todo lo que podamos el útero materno durante por lo menos los siguientes seis meses al nacimiento?.

Stephen Jay Gould, científico que dedicó su carrera a estudiar la evolución, ha afirmado que el ser humano es básicamente un feto extrauterino durante los primeros cinco años de su vida.

Nuestra gestación actual, si siguiéramos el mismo patrón de maduración de los simios, sería de 21 meses.

Hemos tenido que pagar un precio por pasar de caminar a cuatro patas, al bipedismo. Nuestras caderas y pelvis tuvieron que estrecharse para poder sostenernos en pie. Conclusión: que los bebés cabezones que serían si pasasen tantos meses ahí dentro, no cabrían por el canal del parto.



Me gustaría citar un texto del mismo autor en su obra "Desde Darwin" (1977) que habla de este tema:

"Pero, ¿por qué nacen los bebés humanos antes de tiempo? ¿Por qué ha extendido tanto la evolución nuestro desarrollo general, manteniendo no obstante bajo control la duración de nuestra gestación, dotándonos por lo tanto de un bebé esencialmente embrionario? ¿Por qué no se vio igualmente prolongada la gestación junto con el resto del desarrollo? Según el punto de vista espiritual de Portmann acerca de la evolución, este nacimiento precoz debe ser función de requerimientos mentales. Argumenta que los humanos, como animales que aprenden, necesitan abandonar el vientre oscuro y carente de desafíos para tener acceso, como flexibles embriones, al rico entorno extrauterino de vistas, olores, sonidos y sensaciones táctiles. Pero en mi opinión (y en la de Ashley Montagu y Passingham) existe una razón más importante que se refiere a una consideración que Portmann rechaza despreciativamente como groseramente mecánica y materialista. Por lo que he podido ver (aunque no puedo saberlo con seguridad), el nacimiento humano es una experiencia gozosa cuando se la rescata adecuadamente de los arrogantes médicos varones que parecen buscar el control total de un proceso que no pueden experimentar. No obstante, no creo que pueda negarse que el nacimiento humano es dificultoso en comparación con el de la mayor parte de los demás mamíferos. Por decirlo groseramente, es un proceso un tanto ajustado. Sabemos que los primates hembra pueden morir de parto cuando las cabezas de los fetos son demasiado grandes para pasar a través del canal pélvico. A. H.Schultz ilustra el feto nacido muerto de un babuino hamadriade y el canal pélvico de su madre muerta; la cabeza del embrión es notablemente más grande que el canal. Schultz llega a la conclusión de que el tamaño del feto está cerca del límite en esta especie; “si bien la selección debe sin duda tender a favorecer grandes diámetros en la pelvis femenina, igualmente debe también actuar contra toda prolongación temporal de la gestación o al menos contra los recién nacidos excesivamente grandes”. Estoy seguro de que no hay muchas hembras humanas capaces de dar a luz con éxito a un niño de un año de edad. El malo de esta narración es nuestra especialización evolutiva más importante, nuestro gran cerebro. En la mayor parte de los mamíferos, el crecimiento del cerebro es un fenómeno estrictamente fetal. Pero dado que el cerebro no llega nunca a ser muy grande, esto no plantea problema alguno a la hora del nacimiento. En los monos de cerebro más grande, el crecimiento queda retrasado para permitir un crecimiento postnatal del cerebro. Pero las duraciones relativas de la gestación no requieren alteración alguna. No obstante, los cerebros humanos son tan grandes que debe añadirse otra estrategia para el éxito del nacimiento -la gestación debe ser abreviada en relación con el desarrollo general, y el nacimiento debe producirse cuando el cerebro tiene tansolo un cuarto de su tamaño final."

Venimos a este mundo, después de permanecer nueve meses en el mejor de los lugares en que nos encontraremos. Allí reina la perfección, no hay hambre, ni sed, ni frío, ni calor. Nos mecen de vez en cuando (aunque algunos que se llaman científicos se empeñen en que no), y donde los sonidos que escucha más de cerca son los del cuerpo de su mamá, incluida su voz.

No quiero imaginar lo que tiene que ser de repente salir a la claridad del exterior, con tanto estímulo sonoro y visual. Y lo peor, pasar de estar bien calentito rodeado y apretadito en la tripita, a que te suelten en una cuna en la que te faltan todo tipo de referencias. Es difícil, pero debemos ponernos en su piel, debe ser duro.

Y por eso necesitamos lo que se ha llamado exterogestación. Un período en el que simulemos en todo lo que podamos el entorno en el que ha vivido el feto hasta su nacimiento. Hay que cogerle mucho en brazos, que sienta nuestro calor y nuestro latido, alimentarle a demanda, y por supuesto atenderle en el momento en que empiece a llorar, porque con esto nos está alertando de que algo no marcha bien para él. Y los bebés no saben gestionar el estrés como hacemos los adultos, y prolongar en un bebé unos niveles de estrés altos puede traer consecuencias irreparables en su salud mental.

En los primeros meses del bebé, se está produciendo un cambio espectacular en su cerebro, se establecen conexiones más rápido de lo que nunca más lo harán y todo lo que dejemos grabado en este período nos afectará de por vida.

Cuando pienso en esto, y veo que se me acaba mi baja maternal, mi lactancia, mis vacaciones y mi excedencia, y en definitiva todo lo que he podido alargar el tiempo para estar con Paula y que no tuviese que ir a "la guarde" tan chiquitita, me doy cuenta que es poquísimo, que aún me necesita mucho y yo a ella. Que necesita mucho más tiempo los brazos de su mamá, las caricias, los besos, los cuidados, y me produce un dolor imposible de explicar el tener que separarme de ella.

Si la pudiese llevar colgadita como un canguro, sin que nadie se enterase en la oficina...

Necesitamos una ley de conciliación que realmente concilie!

domingo, 6 de mayo de 2012

viernes, 4 de mayo de 2012

Matronasur - Profesionalidad y Ternura



Siempre he disfrutado mucho de los preparativos (de todo, en general); de los de la boda, de los viajes,... Pero, sin duda, de los que más he disfrutado han sido de los preparativos durante el embarazo, esperando a que llegara Paula.

Por eso teníamos tanta ilusión en empezar las clases de Preparación al Parto. Eran una oportunidad de prepararte e informarte de todo lo relacionado con el nacimiento, con lo que llevábamos soñando tanto tiempo.

No buscamos ni comparamos en más sitios, puesto que nos parecía una buena idea tomar las clases en el propio hospital en el que íbamos a dar a luz, y así conoceríamos parte del personal que nos atendería en el gran día.

Ahora sé que fue una gran elección. No llevábamos ninguna idea preconcebida y eso es bueno, pero cuando empezamos el primer día, enseguida nos dimos cuenta que lo que nos contaban encajaba a la perfección con lo que nosotros pensábamos respecto al parto y la crianza. Se notaba en todo momento que apostaban por un parto humanizado, en el que la mujer es la protagonista, la que decide y es dueña de cómo quiere que transcurran las cosas. Otro tipo de parto es posible, distinto al que se viene ofreciendo de manera sistemática en los centros sanitarios. Hay otros métodos de alivio del dolor menos agresivos que la epidural para la mamá y el bebé, como pueden ser el yoga prenatal, del que nos dieron una clase muy bonita e interesante para que luego pudiésemos practicar todos los días en casa y el día del parto. Apuestan claramente por una crianza natural, con apego y con respeto, y eso es lo que te transmiten cuando te hablan de los cuidados al bebé en sus primeros días y primeros meses.

De todo esto, te das cuenta el primer día en la primera clase. Pero mucho más allá de las clases, te das cuenta según pasan los días, que detrás hay personas que además de grandes profesionales derrochan ternura y humanidad en todo momento. Están dispuestas a ayudarte y aconsejarte en todo lo que necesites, dentro y fuera de las clases; antes, durante y después del parto. De esto puedo dar fe. He sufrido alguna que otra complicación con mi episiotomía y algunas dudas con la lactancia, y cuando les he llamado me he sentido atendida con inmediatez, cariño y respeto.

En mi parto, que no fue todo lo natural y humanizado que seguramente sería deseable (pero ese es otro cantar), tuve la suerte de contar con Antonio y Alberto como matrones, que me atendieron con mucho cariño, mucha calma, quitando miedos y transmitiendo una paz que nadie sabe como necesitaba. Nada más nacer mi niña, Antonio se tomó su buen rato en enseñarme cómo era la mejor forma de iniciar cuanto antes la lactancia y las mejores posturas para las dos. Funcionó a la perfección, desde el primer día.


Lo cierto es que trabajan dentro de un hospital, con unos protocolos y unas normas que en última instancia marcan los médicos. Yo deposité en este centro mi confianza para el nacimiento de Paula, porque me ofrecía garantías, porque teníamos algún conocido al que no le ha ido mal y porque mi Doctora (María Dolores Higueras Conde), que ya me veía desde hace dos años, me inspira confianza y seguridad. Dicho esto, estoy segura de que habría cosas mejorables en mi caso y que hubiese preferido de otra manera, pero lo que sí puedo afirmar es que en un parto, una parte muy importante depende y es responsabilidad de la matrona o matrón, y que en este sentido a Matronasur les pongo un 10.

Desde aquí, gracias. Por el antes, el durante y el después.

Para acabar, me gustaría detallar a continuación para que quede más claro lo que es y a qué se dedica esta empresa, lo que SÍ VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR y lo que NO VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR:

LO QUE SÍ VAS A ENCONTRAR:
- Atención personalizada.
- Línea pro parto natural y pro crianza natural.
- Respeto por todas las opciones que elijan los papás respecto al nacimiento.
- Información abundante y de calidad sobre lactancia materna.
- Alternativas a las prácticas más extendidas hoy en día en cuanto a atención al parto y crianza.
- Información y alguna clase sobre yoga pre y postnatal.
- Atención en el post parto y resolución de cualquier duda que pueda surgir.
- Clases participativas y que invitan al diálogo respetando todos los puntos de vista.


LO QUE NO VAS A ENCONTRAR:
- Macroclases en las que estamos todas las mamás sobre colchonetas haciendo gimnasia mientras alguien anima el cotarro: ¡¡Arriba gorditas!!
- Clases teórico-prácticas sobre cómo cambiar un pañal y bañar a un bebé.
- Clases enteras practicando la respiración en cada contracción dando directrices de cómo actuar en cada momento.
- Clases magistrales en las que el ponente habla y el resto toman apuntes sin parar.
- Imparcialidad respecto a la lactancia y la crianza.

A continuación dejo el enlace a su web, no dejéis de visitarles :




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