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jueves, 1 de agosto de 2013

SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA-2013




Si echo la vista atrás, me parece increíble que ya hayan pasado 20 meses con sus 30 días, con sus 30 noches desde aquel primer día en que Paula con pocos minutos en este mundo acercaba su boquita al pecho y empezaba a mamar como una leoncita...

Era tannnn pequeñita... Y esa sensación de la primera vez que abrió su boquita, todo lo que sus comisuras alcanzaban, y hacía lo que su instinto le marcaba, lo que su más fiero instinto le decía que hiciera y buscara. Aún recuerdo esa sensación en mi piel, en mi mente y en mis ojos. Espero no olvidarlo por mucho tiempo.

Desde ese momento, y como en su día conté, ha sido una maravilla, ensombrada sólo en ciertos momentos por inseguridades y falta de apoyo y de tribu cercana, que encontré sin duda en los libros y la red. La lactancia para nosotros ha sido un baile de brazos, colecho, mimos y mucho, pero que mucho amor. Los problemas han brillado por su ausencia (y soy consciente de la suerte que tenemos en ese sentido), y el apoyo en ocasiones también. Por esto, tengo que decir que Olé y Olé por ese Papá con Mayúsculas que ha hecho de soporte, sin el que sin duda, nada hubiese sido tan fácil, y que ha hecho de nuestra vida estos meses y de nuestra  lactancia todo un regalo. Te queremos taaaanto.

Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia hace mucha referencia a esto último, y me parece fantástico. ¡Desde aquí me uno a ello! ¡APOYO, por favor!. Para todas esas mamás que quieren dar lo mejor para ellas y para sus hijos, por tanto lo mejor también para la sociedad, para nuestra sanidad, para nuestra economía, para el futuro y sobre todo para nuestros bebés. Mucho apoyo, tan necesario en casi todos los casos. Apoyo siempre cercano, siempre continuo y por supuesto oportuno.

Cuando oigo otras historias de lactancia, tan diferentes, en las que oigo palabras como "sacrificio, esclavitud, enganche...", no puedo evitar sentir un poco de pena. Para mí, ha sido y es, algo (además de óptimo y sano para mi bebé por descontado), algo bonito, algo especial, momentos de unión y de complicidad únicos, de reencuentro, de miradas indescriptibles, de sentirme poderosa, de empatía con mi pequeña, de protección absoluta, de liberación... Sí, he dicho ¡de liberación!, en cualquier parte, a cualquier hora, sin previsión ni preparación, le puedo saciar su hambre, su sed, su necesidad de contacto y del acto de mamar. Cuando está enferma, cuando no puede ni quiere tomar otra cosa, el pecho siempre está indicado. Esa sensación, cuando ha estado malita en alguna ocasión y sólo tomaba tetita, de tener la certeza de que estaba recibiendo alimento, defensas, fuerzas que yo le inyectaba veloz y directas a su cuerpecito...

Ahora, y de forma inevitable, a veces pienso en el momento en que la tetita ya no esté. Siento nostalgia, aunque todavía no ha ocurrido. Lo veo más cerca, ahora que a veces ya no pide, ahora que a veces ya no quiere...

Todo a su tiempo, todo en su debido momento, y sobre todo respetando nuestros ritmos. El suyo, el mío, el de papá también.

Gracias Paula, por todo este tiempo. Gracias Papá Burbujita (mi amor, el hombre de nuestras vidas), por todo el cariño y apoyo en los pocos momentos no tan buenos, por cargar con todo y sostenernos sin que nada nos faltase.

Y no me puedo olvidar de dar unas gracias enormes a esa tribu virtual, que sin saberlo, sin conocernos, y desde la distancia; con sus escritos, con sus consejos, su buena información y de calidad, me han transmitido toda la seguridad y fuerza que a veces se te va sin darte cuenta. Gracias a Carlos González por su maravilloso "Un regalo para toda la vida". Gracias también y de nuevo a Matronasur, por aquellos consejos y recomendaciones, por esa gracia y naturalidad al explicarnos lo fácil que es escuchar a tu instinto.

¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS. POR EL APOYO CERCANO, CONTÍNUO Y OPORTUNO!

Ahora ya no puedo imaginar lo que sería nuestra crianza sin la lactancia.


martes, 23 de julio de 2013

Redecorando baby-room

Ayer mismo, esperábamos con ilusión que vinieras a conocer tu habitación que mamá y papá habían preparado con todas las ganas y anhelo, que como buenos primerizos derrochábamos día a día.

Bonita, la habitación quedó bonita, para que negarlo. Sencilla, funcional y dulce. Así la veíamos entonces.

Pero lo funcional para nosotros, resultó no serlo tanto para ti. No pensábamos ni por un momento en que durmieses allí a tu llegada, eso ya llegaría... Pero no llegó. Tuvimos una preciosa mini-cuna en nuestra habitación, pegadita a nuestra cama, que usaste en contadas ocasiones (creo que con los dedos de las dos manos, alguno me sobraría seguro...), pero tú preferías dormir y mamar sobre el pecho de mamá, o como muy lejos, a mi lado en la cama.

La habitación ha tenido su uso, para qué lo vamos a negar. Hemos pasado largos ratos tomando tetita con musiquita relajante, vistiéndote, jugando... Pero nunca durmiendo.

Y en las últimas semanas, no he parado de darle vueltas a la cabeza, leyendo y leyendo sobre habitaciones, espacios adecuados al niño en el hogar, sobre métodos Montessori y alguna que otra teoría que nos muestra cómo podemos crear en nuestro propio hogar, espacios más preparados para el desarrollo saludable de la personalidad y social de nuestros peques. Espacios en los que todo está al alcance de su mano, en los que no hay peligros al jugar, al saltar, al dormir, al hacer lo que quiera y se le ocurra, que es de lo que se trata, para que desarrollen su creatividad e imaginación, mediante el juego.

He leído mucho en fantásticos blogs, páginas web, he adquirido el libro "Aprender y jugar con el Método Montessori" de Lesley Britton (un libro que nos ayuda a traer a casa y a nuestro día a día las ideas de esta forma de entender la infancia y la educación, que está ámpliamente documentada y demostrada como óptima para los niños), que devoro noche tras noche, mientras que papá y yo nos hemos puesto el mono de trabajo, y vamos transformando tu nuevo espacio.

Y no es que para redecorar una habitación se necesite hacer un máster sobre fantásticos métodos... que no es eso... Es que mami cuando un tema le interesa mucho, cada vez va a más, y a más, y a más..., y no tiene fin. Y de un libro voy a otro, y de una web a otra, y de un tema a otro, porque francamente, me maravilla como las observaciones y reflexiones de una señora, que crearon todo un método hace 100 años, siguen vigentes reafirmándose hoy en día, con nuevos estudios e investigaciones al respecto. Y es que esta señora, "¡tenía ojo! te lo digo yo..." ;-)

Prometo plasmar con mil fotos (bueno, con alguna menos...), el fin de nuestra creación. Ya está cerca.

Lo primero ha sido crearnos una SÚPERCAMAGIGANTE de 2.40 X 2, trayéndonos y atando en el sentido más literal de la palabra (con bridas) la camita de 90 cm a nuestra cama de 1,50 m, para dormir los tres más a pierna suelta que nunca. Y de ahí en adelante, las ideas corren, la imaginación fluye y el pasillo y escalera se llena y vacía de trastos a una velocidad vertiginosa. Y hasta mamá te está pintando una mesita que estoy segura te va a encantar.

Tú, con tus risas, tus saltos, tus juegos y tus caras de alegría, nos reafirmas con creces que vamos por el buen camino.

domingo, 14 de octubre de 2012

Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2012

Hoy finaliza la semana Internacional de la Crianza en brazos, que este año lleva por lema "Porteando una tradición".

Me encantan estas iniciativas y celebraciones, aunque siempre he pensado que cuando algo así necesita ser recordado, es que algo está fallando. Pero es innegable, y sólo hay que salir a la calle y mirar a tu alrededor, o hablar con diez personas elegidas al azar, para darse cuenta de la necesidad de esta iniciativa y de recordar un día tras otro que la mejor forma de crianza y el entorno más feliz para el bebé son los brazos de su mamá.

He querido hacer y mostrar mi pequeño homenaje a esta semana:

- Porque es lo mejor.
- Porque es lo natural.
- Porque es lo que hay grabado en nuestros genes a fuego durante millones de años, lo que nos ha hecho sobrevivir como especie, aunque nos empeñemos en borrarlo.
- Porque como especie altricial que somos requerimos de esos cuidados una vez finalizada la gestación.
- Porque diferentes antropólogos han confirmado que en tribus y culturas en las que se portea a los niños y se les cría en brazos, los bebés apenas lloran y no conocen de la existencia de cólicos del lactante o llanto inconsolable del lactante.
- Y en definitiva, y para no alargar la lista hasta el infinito... Porque desde que nació mi hija, los momentos más felices, placenteros y reconfortantes son los que la tengo en brazos y siento su olor, su calor y su paz.

Paula pasó casi la totalidad de sus seis primeros meses de vida en mis brazos. Apenas la soltaba para ducharme y poco más, sobre todo los tres primeros, en los que era un baile de teta, brazos, cama, sofá y vuelta a empezar. Nunca pensé que me sentiría así, no me hacía falta nada más... Estaba cerquita mío, la sentía tranquila, descansando y saciada de todas sus necesidades. Éramos felices tan sólo así.



Este es un collage que hemos creado, con un gran resumen de todos esos momentos. Me gusta pensar que tú lo hayas disfrutado tanto como lo hemos hecho papá y yo, mi amor.


jueves, 7 de junio de 2012

El Sueño de Paula

Desde que Paula estaba en la barriguita, yo ya tenía claro que los niños durante sus primeros meses o años, duermen en la habitación con los papás. ¡Y me daba igual lo que me dijesen otros! Me da igual si se acostumbra, decía yo, de hecho ¡lo prefiero!, porque es lo que a mi me gusta y madre mía, ¡qué disgusto si ella prefiriese dormir solita en una habitación!, ja ja ja, me tendría que aguantar pero lo pasaría mal.

Al principio, como ya he dicho en algún que otro post, Paula nunca lloraba, de hecho han pasado más de seis meses y prácticamente sigue sin hacerlo, o sólo en momentos muy puntuales.

Yo casi nunca la soltaba, casi siempre estaba enganchada al pecho y la mayoría de las veces, era así como nos quedábamos dormidas en la cama. Ella tiene su minicuna pegadita a nuestra cama, y en algunas ocasiones la usa. Se la ve también muy a gusto en ella, siempre cerca de mi, pero lo cierto es que la mayoría de las ocasiones duerme en nuestra cama. Es una delicia. Y por qué no decirlo, una comodidad para mi al darle el pecho.

El caso es que todo el mundo me decía, "no la cojas tanto, no la acuestes contigo, no hagas tal o cual cosa... con lo buena que es y la vas a malacostumbrar tú". Dichosa palabrita, "malacostumbrar". Pero ¿qué sabrán los demás cuáles son las buenas costumbres en mi casa?. En mi casa es una buena costumbre dormir todos juntitos en la cama, darnos calor, afecto, consuelo y mucho amor. Y creo que a Paula también se lo parece.

Tiene su habitación, la que por cierto nos encanta y que hicimos y decoramos con mucho amor, la usamos para cambiarle, vestirle, jugar, darle el pecho, etc. Pero por la noche, nos gusta más estar juntos. Y de momento así será.

Es muy bonito. Se lo recomiendo a todo el que tenga un bebé. Así el tiempo que disfrutas de ellos se alarga también durante las horas nocturnas. Para dudas o miedos que puedan surgir ante el colecho, recomiendo el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" del Dr. James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil de la Universidad de Notre Dame. Una manera muy amena e interesante de documentarnos con precisión y exhaustividad y de despojarnos de prejuicios impuestos por una sociedad que desaconseja el colecho con argumentos poco científicos y fiables.


También nos muestra las ventajas del colecho para los bebés y la lactancia.


De esta maravillosa guía extraigo y resumo algunas normas para practicar colecho de forma segura. 


LO QUE SIEMPRE DEBE HACER:


- Asegúrese de que el bebé duerme sobre una superficie limpia, firme y que no esté acolchada.
- El entorno de su bebé debe estar siempre libre de humo. El bebé no debe dormir en la misma cama que un progenitor que fume (da igual dónde).
- Coloque a su bebé boca arriba para dormir.


LO QUE NUNCA DEBE HACER:


- Compartir cama si alguno de los padres ha consumido alguna sustancia que cause alteración de la conciencia o somnolencia.
- Compartir cama si alguno de los padres está enfermo o agotado, hasta el punto de no poder responder al bebé.
- Compartir cama si existe algún espacio entre la cama y la pared donde el bebé podría caer y quedar atrapado.
- Compartir cama si la persona que duerme junto al bebé es considerablemente obesa.
- Compartir cama si los hermanos mayores que no entiendan el riesgo de asfixia, duermen en la misma cama que los bebés menores de un año.
- Compartir cama si algún animal compartirá la cama con el bebé.
- Dejar a un bebé en la cama de un adulto sólo y sin supervisión.
- Utilizar ropa de cama gruesa.
- Dejar que algo cubra la cabeza o cara del bebé.
- Vestir a su bebé con demasiada ropa.
- Dejarse suelto el cabello largo o utilizar pijamas o camisones con cuerdas o lazos.


Para terminar dejo aquí este vídeo que he encontrado que es una dulzura. Si después de verlo, alguien me dice que no le han entrado ganas de mandar todas las normas al carajo y compartir la cama con su bebé, seguro me está mintiendo.
¡A colechar y a disfrutarlo!



viernes, 25 de mayo de 2012

Mi carta a LaVanguardia

Desde que leí el otro día, en el blog de Mamá Vaca, el artículo que firmó la redactora Susana Quadrado de LaVanguardia, mi indignación ha ido en aumento.

No sé si llegará a buen puerto, pero no me he querido quedar de brazos cruzados ante semejante burla.

Me puse de inmediato a escribir a la redactora, según los pasos que indican en la propia web del periódico para comunicarse con alguno de los redactores, y copié en el correo al defensor del lector para que por lo menos intenten que algo así no se repita.

Admito y respeto, que cada persona tenga su opinión acerca de un tema, a pesar de que sea totalmente contraria a la mía. Pero esta señora no ha expresado una opinión. Desde mi punto de vista, lo que ha hecho es burlarse de personas que damos todo lo mejor que tenemos y todo nuestro amor a nuestros hijos. Y de esta manera aportamos nuestro granito de arena para hacer una sociedad y un mundo mejor, formando adultos más sensibles y comprometidos con nuestros semejantes.

Copio aquí, para que quede constancia en mi blog, del mail enviado a dicho periódico:


Estimados Sres.

Me gustaría que por favor le hiciesen llegar este mail a la Redactora Susana Quadrado, si es que no le llega a ella directamente.

He estado buscando su dirección de correo electrónico y he visto en la web de su periódico que la manera de comunicar con usted, era a través del mail de la propia sección. He copiado también en los destinatarios al defensor del lector porque me parece increíble que en un periódico de tirada nacional como el suyo, se permita que se escriban determinadas cosas, con tan poco rigor y con tanta frivolidad. 

Soy una mamá que se ha sentido terriblemente ofendida con el artículo llamado "motherphilia", por la burla y la frivolidad con la que se ha tratado un tema tan importante. Y lo más grave, la carencia absoluta de conocimientos sobre crianza y sobre los bebés en general que se ha demostrado. Prueba de esto, las múltiples incorrecciones y generalizaciones fáciles, las cuales por cierto, sí dan ganas de echarse a temblar.

Y si es una buena profesional pienso, que si no tiene conocimientos sobre un tema, debería o bien documentarse muy bien antes de escribir de ese asunto, o bien directamente no escribirlo.

Primero, me gustaría saber qué es exactamente lo que le produce temblores de un tipo de crianza que lleva por bandera la empatía con el menor, la atención de sus necesidades fisiológicas y emocionales, y tratar de entender sus conductas desde los ojos de un niño. A mi personalmente, lo que me hace temblar, pero de dolor, es que algunos niños tengan que llorar en sus cunas hasta que llegan a vomitar, con el único fin de que sus papás duerman a pierna suelta y consigan olvidar que en otra habitación de la casa tienen un hijo que les echa de menos. 

Me considero una mamá que cría de la forma más respetuosa posible a mi hija, y con todo el apego que le puedo dar. Mi bebé tiene su cunita en nuestra habitación, que usa en ocasiones, aunque la mayoría de las veces los tres preferimos compartir la cama, y créame, no hay mejor descanso. No profeso ninguna religión y nadie me impone los momentos que tengo que meter a mi hija a dormir conmigo. Lo hago cada vez que me parece, a mi, a mi marido y a mi hija, que somos los implicados. Demuestra usted tener muy poca idea de lo que significa la palabra colechar. Le recomiendo que lea, o al menos que ojee el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" de James Mc Kenna. Este señor ha dedicado décadas de su carrera profesional a investigar el sueño materno-infantil y el colecho, con resultados muy interesantes. (Quizás para usted no).

Criar con apego o de forma natural no supone alargar el período de lactancia. Supone seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Asociación Española de Pediatría, entre otras, sobre la alimentación de los niños. Y no se alarga nada, se le dá al bebé el mejor alimento del mundo hasta que la mamá y el niño pueden y quieren. Sí, ha leído usted bien, "hasta que ambos puedan y quieran". 

Son tan numerosas las investigaciones que han demostrado los innumerables beneficios de la lactancia materna, tanto para la madre como para el niño, en el presente y en el futuro de ambos, que no merece la pena ni que le cite alguna. Pero puede darse una vuelta por la web de la OMS.

Por cierto, revise lo que escribe, si es que no lo hace ya, y a lo peor, no le ha saltado nada a los ojos. Porque dice usted textualmente, "No sólo supone alargar el período de lactancia al menos hasta los dos años, lo que en muchos casos implica dar el pecho al niño cuando ya tiene dientes de leche". ¡¿En muchos casos?!, ¡en todos los casos!. Un niño de dos años sano, tiene dientes de leche desde los 5 ó 6 meses. De verdad ¿usted sabe algo de bebés o de crianza?. Por cierto, ¿Y qué si tienen dientes de leche?. ¿Cree que no saben mamar sin morder el pecho a su mamá?.

Y dice también, "Si no cumples con la estricta entrega que supone esta religión" "si no sigues ese dictado". ¿Me podría decir por favor quién dicta esa estricta entrega?, ¿quién es el pastor de esta religión?. Espero y confío en que no se refiera usted a un montón de mamás y papás que escribimos blogs en internet sobre crianza natural, respetuosa y con apego, porque yo todavía no he leído NI UNO SÓLO en el que se hable de malas o buenas madres, en el que se dicte ningún mandamiento para ser buenos padres, o se diga hasta qué momento tiene que amamantar una mamá a su bebé para poder llamarse buena madre. ¡Todo lo contrario! Derrochan amor y sensibilidad lo leas por donde lo leas, se dan buenos consejos para quien los necesita, se prestan para ayudar a quién tenga dudas, hacen y organizan grupos de apoyo a la lactancia de manera totalmente altruista y gratuita, para hacer una labor que no hacen algunos profesionales de la salud, aunque en cada ambulatorio puedas ver carteles por todos los pasillos animándote a dar de mamar. Por favor, le ruego que me nombre alguna revista o blog, o lo que sea, que hable de crianza con apego y hable de malas madres.

¿No será que de lo que se habla en esas revistas y blogs, es de los grandes beneficios de este tipo de crianza, avalados por incontables estudios científicos, y se siente ofendido el que no lo sigue por la razón que sea?. ¿Deberían los médicos dejar de decirnos lo beneficioso que es no fumar, sólo para que los que fuman no se sientan ofendidos?. 

Tampoco nadie dice ni dicta que haya que coger a la criatura cuando ésta salte y corra como una liebre. Los niños necesitan contacto físico para un buen desarrollo motor y psicológico. Necesitan que sus papás les cojan en brazos y les toquen y les besen y les abracen, ¡tanto como ambos quieran!. ¿Cree que una madre va a deslomarse porteando a su hijo mientras éste pide llorando a gritos que por favor le suelten para poder correr y jugar?. Es de locos. En mi caso, me he pasado seis meses casi por entero con mi hija a cuestas. ¿Por qué?, porque me apetecía y porque a ella le gustaba. Su cara de felicidad con una sonrisa de oreja a oreja, mientras dormía encima de su mamá no dejaba lugar a dudas. No soy ni mejor ni peor madre por ello, pero sí una madre muy feliz.

En cuanto a la lactancia y la incorporación al trabajo, desgraciadamente no tenemos una ley de conciliación que nos respalde de la manera que debería, ni una conciencia social que respete lo que nuestros pequeños necesitan. Pero dentro de lo que tenemos, cada una decidimos cuáles son nuestras prioridades y organizamos nuestras vidas y familias para que todos los miembros lo pasen lo mejor posible. En mi caso, soy mamá trabajadora. Estoy disfrutando de un mes de excedencia tras mi baja por maternidad y vacaciones, porque económicamente no me he podido permitir más tiempo, y cuando me incorpore pienso seguir amamantando a mi hija. No me produce ningún agotamiento físico dar el pecho, al revés, son los mejores y más relajados momentos del día. Me gusta hacerlo y creo que a mi hija también. Cuando no nos sea posible o no queramos continuar, seguiré criando a mi hija con mucho apego y mucho amor, respetando sus ritmos y con todo el cariño y respeto que se merece.

En cuanto a los reputados pediatras especialistas en sueño, demuestra usted, una vez más, lo poco que se ha informado sobre el asunto. No tengo nada que decir sobre esto, porque prefiero no entrar a valorar a personas que como usted bien dice, han levantado un imperio a base del maltrato consentido a miles de niños. Sí, es maltrato, basta ya de hipocresía. Dejar a un niño sólo en su habitación y hacerle sentir que por más que llore, grite o suplique, nadie va a ir a consolarle, es maltrato y trae serias consecuencias. Eche un vistazo en alguna web de psicología a lo que significa "la indefensión aprendida". Si necesita información al respecto, se la puedo hacer llegar.

"La única vara de medir correcta es la de cada cual", dice también. Pues mire usted, en parte sí y en parte no. Ya estoy cansada de escuchar ciertas cosas. Y algunos modelos de crianza bien instaurados hoy en día, como por ejemplo dejar llorar a los niños, mandarles a una sillita a pensar, imponerles castigos, por no hablar del cachete a tiempo que ya son palabras mayores..., no se deben medir con la misma vara, la de cada cual. Se deben medir con otra muy distinta y se deben llamar a las cosas por su nombre. Para algo hay una Declaración Universal de los Derechos del Niño.

Y respecto a la última parte de su artículo, simplemente debería usted disculparse. Me gustaría que nos ofreciese una disculpa a todos los padres y madres que intentamos darles a nuestros hijos la mejor crianza y educación que sabemos, con todo el amor que nos sale de dentro, y que tenemos que ser objeto de burlas y acusaciones en artículos como el que usted ha tenido el gusto de escribir.

¿Qué culpabilidades ni que ocho cuartos?. ¿Qué victimizaciones? ¿Qué extremos?. 

Soy una mamá trabajadora, y sé que para lograr un estado de bienestar tenemos que trabajar, cotizar y aportar todos nuestro granito de arena. Y mire por donde, en estos momentos me encantaría poder dedicarme por entero a la crianza y educación de mi hija, que considero que es el mejor trabajo del mundo, ¡y sin remunerar!. Pero no porque me sienta culpable, que no me siento en absoluto. Sino porque tener a mi hija ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, el tiempo que estoy a su lado, me río, disfruto, aprendo, me siento querida, valorada y muy feliz. Y en definitiva no encuentro un lugar en el que prefiera estar que no sea con ella. ¿Es eso un extremo?. No tiene ni idea de cómo me siento. Siento que tengo un bebé de seis meses que me necesita todavía, más que cualquier otra cosa en el mundo, y que lo va a pasar mal cuando se tenga que separar de mi, pero yo lo pasaré igual de mal, la echaré de menos más de lo que nadie se pueda imaginar. Y de nuevo le animo a informarse sobre lo que significa la exterogestación del bebé humano. Le animo a que vea por ejemplo un programa de Redes que se llama "Educación Emocional desde el Útero Materno". Aprenderá y entenderá por qué se debe dar el máximo apego y amor a nuestros hijos, y sobre todo en los primeros años. Aunque mucho me temo, que los padres no lo hacemos por ningún motivo, sino porque es lo que nos dice nuestro instinto.

Y para su información le diré, que lo único que me importa, a mi y supongo que a muchas otras mamás que también crían con apego, no es mi hija. Me importan mi familia, mi marido, mis amigos, mi casa... y muchas más cosas. Pero eso sí, desde que vi a mi hija salir de mi, y me la pusieron encima, mi vida cambió y ya nunca volverá a ser la misma que era. Y estoy muy feliz de que así sea.  Y la gente que me quiere, lo entiende y lo respeta. 

Y perdone que le diga, pero mi hija SÍ es una prolongación mía, y lo será toda la vida, por muy lejos que esté. ¿Ha leído usted lo que he puesto en el párrafo anterior?. Mi hija salió de dentro de mi. Y preferiría que me quitasen un brazo antes que a mi hija le pasase nada malo. 

Y continuando con sus advertencias, soy psicóloga y conozco a la perfección, los momentos de la infancia en los que los niños deben ir ganando autonomía y socializarse. Y créame, eso no tiene nada que ver con el apego y el respeto con el que yo críe a mi hija. De nuevo, le animo a darle un repaso a la Teoría del Apego de John Bowlby.

Para finalizar, ¿sabe que algunos estudios apuntan a que los niños que duermen con sus padres, en un futuro se convierten en adultos mucho más seguros de sí mismos y más optimistas?.

Seguro que no.

Espero que al menos se moleste en leer este mail y actuar en consecuencia.

Un afectuoso saludo,
Ángeles.

domingo, 6 de mayo de 2012

El Villano Estivill ataca de nuevo!

Hace no muchos días hizo su aparición en el programa de Ana Rosa Quintana el Dr. Estivill, presentando su nuevo libro para enseñar a dormir a los niños.

Y digo yo; este señor no ha ganado suficiente dinero ya, y no ha hecho suficiente daño ya con su libro "Duérmete niño", que ahora nos tiene que presentar la segunda parte de la saga "¡A dormir!", y hay que fijarse en el detalle, ya el título va entre admiraciones... En fin...

Cuando salió en el programa, lo primero que me apeteció es escribir sobre ello en el blog. Después, me prometí a mi misma que no escribiría sobre eso, pues no quería dedicarle ni un segundo de mi tiempo, ni mi energía a este señor. Pero no lo puedo evitar, lo siento. No me extenderé mucho en hablar ni de su método, ni de él, porque hay poco que no se haya dicho ya. De hecho, he leído artículos magníficos en varios blogs de otras mamás, ejemplo de ello la extraordinaria carta al Dr. Estivill del blog "Mimos y teta"; de la cual dejo el enlace. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice y no se puede añadir mucho más.

Pero sí quería hacer un inciso, y es que por favor, cuando oigamos hablar de cualquier tema que nos interese, y más, si es de un tema importante como este, tenemos que aprender a distinguir la información seria y rigurosa de la que no lo es.

No se puede salir en televisión afirmando que hay estudios que han demostrado que los niños que duermen con sus padres tienen mayor probabilidad de sufrir muerte súbita y quedarse tan ancho! Y por favor, Ana Rosa, se supone que eres periodista, ¿te parece serio que se lancen afirmaciones como esa y muchas otras que lanzó, sin citar ningún estudio, ningún autor, ni nada de nada?. Y no los citó sencillamente porque NO EXISTEN. Porque es mentira.

Pero lo que sí existe es un señor que se llama James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. A su formación como antropólogo, al profundo conocimiento de la maternidad y la crianza de los hijos en las distintas culturas humanas, ha unido décadas de trabajo en el laboratorio del sueño. Cientos de madres e hijos han dormido en sus instalaciones, cubiertos de cables y filmados con cámaras de infrarrojos mientras se analizaba su electroencefalograma, su frecuencia cardíaca y respiratoria, las fases de su sueño y el número de despertares. Fruto de ese intenso trabajo, han sido numerosas publicaciones científicas, por desgracia poco accesibles al público en general como nosotros (que no debería ser así para el Dr. Estivill); pero por fin lanzó un libro de divulgación fácil de entender, bonito y muy interesante para los papás y todo aquel que esté interesado en el tema. Es un libro escrito especialmente para padres. "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho".

Me pregunto para qué llevará este señor dedicando décadas de su vida a estudiar el sueño maternoinfantil, si en cualquier momento puede aparecer cualquiera en un medio televisivo accesible a millones de personas, de papás y de mamás y decir lo que le apetezca, y posteriormente vender millones de sus libros, basados en ¿ningún estudio científico?.

Simplemente, desde aquí quiero decir, que hay que ser más cuidadosos con lo que leemos, y a lo que damos credibilidad. Y aprender cuándo una información es rigurosa y se basa en investigaciones, y cuándo se basa en charlatanería y palabrería fácil.

Me gustaría añadir que el libro citado, del Dr. James J. McKenna, lleva un prólogo escrito por el Dr. Carlos González, Rosa Jové, Meredith Small y algún otro, que no tiene desperdicio. Todas estas personas son también conocedoras del sueño infantil y como ejemplo, Rosa Jové ha escrito "Dormir sin Lágrimas", un libro también muy interesante que nos enseña cómo evoluciona con los años el sueño de los niños. Muy bueno y accesible a todos los públicos.

Por favor Ana Rosa! Entrevista a Rosa Jové sobre su libro, al menos que los padres que ven ese programa tengan dos alternativas.

Rosa Jové sálvanos del villano Estivill!


Y para acabar y paliar un poco mi cabreo, dejo un fragmento de la serie Modern Family que me hizo mucha gracia en su día, que tiene que ver con el tema. No lo he encontrado en castellano y lo he transcrito debajo del vídeo tanto al inglés como al español. Es por intentar darle un toque de humor al asunto.



 
No te enfades.
Sólo me levanté a cambiarla.

Bueno, Mitchell realmente lo que quiere es 'Ferberizar' al bebé.

Ferberizar, es un método
de conseguir que el bebé duerma
toda la noche por sí mismo...
básicamente, consiste en dejarle
llorar hasta quedarse dormido.

Tortura.
No es tortura, Cam.

Es duro para una persona
que odia escuchar sufrir
a otra persona.

[Sollozando]
[Lily llorando en el monitor]

[Mitchell]
O dos personas sufren.

[Lamentos]
[Continúa llorando]
Don't be mad.
I just got up to change her.

Well, Mitchell really wanted
to Ferberize the baby.

Ferberize. It is a method
of getting the baby to sleep
through the night...
by, yes, basically letting her
cry herself to sleep.

Torture.
It's not torture, Cam.

It's just hard if you happen to
be a person who hates to hear
another person suffer.

[Sobbing]
[Lily Crying On Monitor]

[Mitchell]
Or two people suffer.

[Wailing]
[Crying Continues]

sábado, 5 de mayo de 2012

Anatomía de Grey colecha!

He sido una seguidora fiel de esta serie, que me enganchó desde sus primeros capítulos. Y ahora que estoy viendo la OCTAVA!!! temporada, el otro día me llevé una grata sorpresa que me sacó una gran sonrisa y me pareció una de las imágenes más bonitas y tiernas de la serie.

Y es que es el día de los enamorados, y el capítulo comienza con una escena de un beso en la cama que se dan  Derek Shepherd (el famoso Dr. Macizo) y Meredith Grey. Lo que te imaginas que se convierte en una escena de sexo entre los dos, que últimamente no tienen tiempo ni para mirarse, desde que adoptaron a la pequeña Zola, se convierte en que separan sus cabezas y aparece bajo ellos la cabecita de la pequeñina mientras ellos dicen: "Hay un bebé en la cama".

Sí señor, me encanta. Son médicos, cirujanos, guapos, con éxito Y COMPARTEN LA CAMA CON SU BEBÉ!!

Por una vez, y sin que sirva de precedente.... Tomemos ejemplo de las series!


ESTO