Mi pequeña gran niña ya colorea.
Le dibujamos animalitos, soles, nubes y cosas que se nos ocurren y que nos pide, y ella las colorea. Yo no lo sabía hasta el otro día. Papá le estaba dibujando animalitos y de repente miramos y allí estaba ella, sin que nadie le dijera que hiciese esto o aquello, sin animarla a pintar por dentro en vez de por fuera... Cogió su tiza y los garabateó por encima, en lo que se notaba un claro intento de coloreo.
Toda una obra de arte para mí, mi amor.
También dibujamos ya ojos y bocas. Cualquier cosa tiene que tener sus ojitos y su boquita, ¡hasta los soles!.
Y en esas líneas, puntos y rayajos que tú juntas con gracia, yo veo unos perfectos y preciosos ojos y bocas.
No lo puedo negar. A pesar de que hago gala de mostrate todo tipo de actividades para que tú seas la que desarrolle tus gustos y tus preferencias, no puedo evitar que me derritas chiquitina, me derrites cuando pintas, cuando te veo entre papeles y pinturas, cuando me pides cada día y cada vez más a menudo que me siente en la alfombra junto a ti a leerte libros y cuentos, cuando tú misma los coges como ayer mientras lleno la bañera y te encuentro nombrando los animalitos de los cuentos y montándote tu propia historia.
Este año en la guarde, te van a llevar un día a la biblioteca y te van a hacer el carnet. ¡Me encanta! Y por lo que intuyo, seguro que a ti también. Yo intentaré que se convierta en uno más de nuestros planes habituales.
Creo firmemente en los beneficios de la lectura, y no sólo los académicos e intelectuales, que también los tiene. Sobretodo, adoro el disfrute que te puede proporcionar un buen libro, el desarrollo de la imaginación, de la empatía a través del conocimiento de otros mundos, de otras personas, de otros puntos de vista, a veces cercanos y a veces a años luz del tuyo, tanto que te enseña a cuestionar y no aceptar a la primera. La relajación y momentos de desconectar y alejarnos de cualquier cosa relacionada con nuestro pequeño mundo que nos puede proporcionar un libro, no es comparable con nada.
En definitiva, creo sin duda en la premisa que leer, y en definitiva la cultura, nos hace más libres.
Amo la lectura, y me ha proporcionado momentos mágicos, maravillosos y mucha mucha enseñanza. Me encanta pensar que en algún momento, nuestra peque pueda llegar a beneficiarse de todo esto, igual que lo he hecho, y lo hago yo. Pondré en tu camino todo lo que esté en mi mano para que tú sola lo descubras.
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
martes, 4 de febrero de 2014
viernes, 4 de octubre de 2013
Redecorando... Esto engancha!
Se nos va el veranito, y parece como si antes de que empiecen a caer las primeras hojas, entrasen unas ganas locas de hacer limpieza, vaciar armarios, cambiar ropa usada y pequeña, por otra más nueva o al menos más grande. Todo bien limpio y preparado para la llegada del frío...
El caso es que la baby-room (como comenzó llamándose), y que ya comenzamos a cambiar en el verano, ahora es un espacio precioso adaptado para la pequeñina, con todo a su alcance y a su medida y con todas las cosas que más le gustan. Aquí disfruta y nunca quiere salir, colorea en su mesita, pinta en la pizarra, salta y duerme en sus colchones (también en la alfombra), hace torres con piezas, se peina y mira al espejo, pasa largos ratos sacando y probándose zapatos, monta en su burrito con ruedas... Todo está a su alcance, no hay ningún peligro, todo bien pensado para ella.
Todo comenzó cuando empecé a leer y a profundizar más allá de las cuatro ideas que tenía, sobre el enfoque Montessori. He disfrutado a lo grande creando su nueva habitación. Mientras íbamos cambiando todo, yo estaba lee que te lee "Jugar y Aprender con el método Montessori", qué interesante y qué de ideas, qué de actividades para ponerlo en práctica en casa, en definitiva para un aprendizaje un poco menos guiado, más libre y más pensado para ellos, los pequeños de la casa.
Es importante que sientan su hogar como un espacio en el que ellos también tienen cabida, que las estancias también son para ellos. ¿Podríamos vivir cómodamente un día entero caminando de rodillas por casa?... Así es como los niños lo ven. Al igual que en las escuelas, es importante que intentemos adaptar ciertas cosas para que les sea más fácil y funcional. Algunas veces y en determinados casos nos es muy complicado, tal y como tenemos estructuradas nuestra vida y nuestras casas, pero no lo es tanto por ejemplo, en sus habitaciones.
Nosotros hemos tomado muchas ideas que nos parecieron divertidas y muy coherentes para un espacio infantil.
- Hemos colocado el colchón de una camita de 90 cm. que teníamos para cuando Paula se hiciese mayor, y el colchón de su cuna (esa que nunca usó) haciendo una gran "L" en el suelo, con muchos peluches que le han ido regalando y que le encantan y varios cojines por encima. En medio una alfombra que aislará un poco del frío y que le permitirá saltar entre los colchones y en el suelo con menos riesgo.
- Hemos colocado en una de las paredes una súper pizarra grande y a su altura, para que deje volar su imaginación pintando y borrando a su antojo. Esto les permite la libre expresión y el ensayo y práctica cuando empiezan a escribir.
- Le hemos redecorado una mesita de su tamaño con tres sillitas mini de las que se levanta y se sienta con soltura y sin problemas. Aquí dibuja y colorea que da gusto... Es de las cosas que más le gustan.
- En sus muebles y armarios, casi todo está a su alcance y ella da buena cuenta de ello... porque se lo pasa en grande sacando por ejemplo zapatos y calcetines y ¡prueba que te prueba!. Los cuatro cajones que el mueble tiene un poco más altos, y que por el momento nos parece que pueden tener más riesgo los hemos asegurado.
- Hemos colocado en las estanterías a su altura, varias cajas con sus juguetes preferidos para que le sea mucho más sencillo tanto sacar como recoger. En una bandeja tiene sus pinturas y tizas, siempre muy a mano.
- Algunos marcos con imágenes de animalitos y con colores, a su altura para que pueda mirarlos y disfrutarlos. Ahora ya los señala y los nombra.
- No podía faltar un espejo, colocado a su justa medida y con espacios suficientes para sus peines, algunas diademas y pinzas para el pelo. Una dulzura cuando se mira, se peina y se pone su diadema, y todo ella solita.
- Una papelera, decorada y forrada por mamá, llena de bailarinas donde ella ya tira sus pañuelos usados o las cosas que encuentra por el suelo y no sirven.
- Junto a los colchones, y para que los tenga siempre a mano, hemos puesto una cesta de mimbre con un montón de libros que le encantan. Algunos son sólo de imágenes y otros que comparte con nosotros mientras le leemos y ella mira las ilustraciones que ya va nombrando. ¡Le encantan los libros! ¡y a mí que le encanten!. En el salón también hemos dejado un par de estanterías de las de abajo, que están a su altura para que tenga más libros y muñecos, ya que también aquí pasa muchos ratos.
- Una foto del cole con su profe y todos los compañeros cuelga también a su altura, y mientras les señala va aprendiendo a decir sus nombres.
- Las paredes las hemos dejado blancas tal y como estaban. En ellas está el árbol que le hicimos en su día y que le encanta, su imagen del principito y poco o nada más. Las paredes mejor poco cargadas y siempre con colores suaves o pastel, puesto que de lo contrario podría suponerles una sobreestimulación que no es lo más adecuado para su correcto desarrollo y aprendizaje.
Ha sido una gran idea. Más incluso de lo que nos imaginábamos cuando la empezamos. Ahora poco a poco y según crezca iremos adaptando este espacio a sus necesidades, iremos cambiando unos juguetes por otros para permitirle aprender cosas nuevas mediante el juego, y según lo que vaya demandando, lo iremos cambiando.
Los seis primeros años de vida de los niños son fundamentales en la formación y desarrollo de su personalidad y su capacidad intelectual. María Montessori en su enfoque, hace hincapié en que la infancia la debemos tomar como una etapa en sí misma y no como una preparación para la edad adulta. Todos los niños quieren aprender y aprenden por medio del juego y la experimentación de su entorno. Pero siempre debería ser un aprendizaje de dentro hacia fuera (ellos tienen predisposición a aprender y no hace falta que les forcemos, tan sólo dejándoles jugar libremente espontáneamente desarrollarán sus habilidades, les surgirán mil inquietudes, retos y curiosidades que saciar), y no al revés como solemos empeñarnos. De ahí al fracaso escolar sólo hay un paso.
Aunque el libro es recomendable 100% y muy interesante en cuanto a la educación y crianza de los primeros años, decir como brevísimo resumen, que María Montessori en su enfoque respecto a la crianza de los seis primeros años, pone énfasis en tres puntos claves:
- Lo más importante, que debería haber la máxima libertad posible, física e intelectual para el niño.
- El entorno, y cómo esté dispuesto tiene una gran influencia en el desarrollo y el aprendizaje.
- La forma en la que traten al niño, los adultos con los que convive (en especial los padres), tendrá una profunda influencia en su desarrollo.
Y a partir de ahí, el libro es más y más interesante. Esta señora ya en su momento, hace más de cien años tuvo una visión de la educación revolucionaria y que hoy en día no ha hecho más que reafirmarse.
Y como ya decíamos en el título de esta entrada, como esto de redecorar parece que engancha, y la llegada del otoño nos está animando a remover, imaginar, limpiar y cambiar, ¡hemos dado un nuevo aire también al blog!.
Soy poco amiga yo de cambiar las cosas que me gustan mucho, y desde luego mi blog era una de ellas. Pero ahora, como los armarios al inicio de temporada, parece más limpio, más funcional y sobre todo menos sobrecargado, algo que lo ralentizaba en exceso y que hacía que en determinados equipos, nunca acabase de cargar o lo hiciese tarde y mal.
El már sigue de fondo. El azul está por todas partes, como antes. Hay florecitas que tanto nos gustan y mucha claridad. Sencillez (como su dueña ;-) y mucho mucho amor que le ha puesto el Papá Burbujita al redecorarlo. Eso sí, aún falta trabajo por hacer... Hay cosas que aún no funcionan, cosas por poner y cosas por quitar... En fin, el tiempo es algo que escasea en nuestras vidas últimamente.
El caso es que la baby-room (como comenzó llamándose), y que ya comenzamos a cambiar en el verano, ahora es un espacio precioso adaptado para la pequeñina, con todo a su alcance y a su medida y con todas las cosas que más le gustan. Aquí disfruta y nunca quiere salir, colorea en su mesita, pinta en la pizarra, salta y duerme en sus colchones (también en la alfombra), hace torres con piezas, se peina y mira al espejo, pasa largos ratos sacando y probándose zapatos, monta en su burrito con ruedas... Todo está a su alcance, no hay ningún peligro, todo bien pensado para ella.
Todo comenzó cuando empecé a leer y a profundizar más allá de las cuatro ideas que tenía, sobre el enfoque Montessori. He disfrutado a lo grande creando su nueva habitación. Mientras íbamos cambiando todo, yo estaba lee que te lee "Jugar y Aprender con el método Montessori", qué interesante y qué de ideas, qué de actividades para ponerlo en práctica en casa, en definitiva para un aprendizaje un poco menos guiado, más libre y más pensado para ellos, los pequeños de la casa.
Es importante que sientan su hogar como un espacio en el que ellos también tienen cabida, que las estancias también son para ellos. ¿Podríamos vivir cómodamente un día entero caminando de rodillas por casa?... Así es como los niños lo ven. Al igual que en las escuelas, es importante que intentemos adaptar ciertas cosas para que les sea más fácil y funcional. Algunas veces y en determinados casos nos es muy complicado, tal y como tenemos estructuradas nuestra vida y nuestras casas, pero no lo es tanto por ejemplo, en sus habitaciones.
Nosotros hemos tomado muchas ideas que nos parecieron divertidas y muy coherentes para un espacio infantil.
- Hemos colocado el colchón de una camita de 90 cm. que teníamos para cuando Paula se hiciese mayor, y el colchón de su cuna (esa que nunca usó) haciendo una gran "L" en el suelo, con muchos peluches que le han ido regalando y que le encantan y varios cojines por encima. En medio una alfombra que aislará un poco del frío y que le permitirá saltar entre los colchones y en el suelo con menos riesgo.
- Hemos colocado en una de las paredes una súper pizarra grande y a su altura, para que deje volar su imaginación pintando y borrando a su antojo. Esto les permite la libre expresión y el ensayo y práctica cuando empiezan a escribir.
- Le hemos redecorado una mesita de su tamaño con tres sillitas mini de las que se levanta y se sienta con soltura y sin problemas. Aquí dibuja y colorea que da gusto... Es de las cosas que más le gustan.
- En sus muebles y armarios, casi todo está a su alcance y ella da buena cuenta de ello... porque se lo pasa en grande sacando por ejemplo zapatos y calcetines y ¡prueba que te prueba!. Los cuatro cajones que el mueble tiene un poco más altos, y que por el momento nos parece que pueden tener más riesgo los hemos asegurado.
- Hemos colocado en las estanterías a su altura, varias cajas con sus juguetes preferidos para que le sea mucho más sencillo tanto sacar como recoger. En una bandeja tiene sus pinturas y tizas, siempre muy a mano.
- Algunos marcos con imágenes de animalitos y con colores, a su altura para que pueda mirarlos y disfrutarlos. Ahora ya los señala y los nombra.
- No podía faltar un espejo, colocado a su justa medida y con espacios suficientes para sus peines, algunas diademas y pinzas para el pelo. Una dulzura cuando se mira, se peina y se pone su diadema, y todo ella solita.
- Una papelera, decorada y forrada por mamá, llena de bailarinas donde ella ya tira sus pañuelos usados o las cosas que encuentra por el suelo y no sirven.
- Junto a los colchones, y para que los tenga siempre a mano, hemos puesto una cesta de mimbre con un montón de libros que le encantan. Algunos son sólo de imágenes y otros que comparte con nosotros mientras le leemos y ella mira las ilustraciones que ya va nombrando. ¡Le encantan los libros! ¡y a mí que le encanten!. En el salón también hemos dejado un par de estanterías de las de abajo, que están a su altura para que tenga más libros y muñecos, ya que también aquí pasa muchos ratos.
- Una foto del cole con su profe y todos los compañeros cuelga también a su altura, y mientras les señala va aprendiendo a decir sus nombres.
- Las paredes las hemos dejado blancas tal y como estaban. En ellas está el árbol que le hicimos en su día y que le encanta, su imagen del principito y poco o nada más. Las paredes mejor poco cargadas y siempre con colores suaves o pastel, puesto que de lo contrario podría suponerles una sobreestimulación que no es lo más adecuado para su correcto desarrollo y aprendizaje.
Los seis primeros años de vida de los niños son fundamentales en la formación y desarrollo de su personalidad y su capacidad intelectual. María Montessori en su enfoque, hace hincapié en que la infancia la debemos tomar como una etapa en sí misma y no como una preparación para la edad adulta. Todos los niños quieren aprender y aprenden por medio del juego y la experimentación de su entorno. Pero siempre debería ser un aprendizaje de dentro hacia fuera (ellos tienen predisposición a aprender y no hace falta que les forcemos, tan sólo dejándoles jugar libremente espontáneamente desarrollarán sus habilidades, les surgirán mil inquietudes, retos y curiosidades que saciar), y no al revés como solemos empeñarnos. De ahí al fracaso escolar sólo hay un paso.
Aunque el libro es recomendable 100% y muy interesante en cuanto a la educación y crianza de los primeros años, decir como brevísimo resumen, que María Montessori en su enfoque respecto a la crianza de los seis primeros años, pone énfasis en tres puntos claves:
- Lo más importante, que debería haber la máxima libertad posible, física e intelectual para el niño.
- El entorno, y cómo esté dispuesto tiene una gran influencia en el desarrollo y el aprendizaje.
- La forma en la que traten al niño, los adultos con los que convive (en especial los padres), tendrá una profunda influencia en su desarrollo.
Y a partir de ahí, el libro es más y más interesante. Esta señora ya en su momento, hace más de cien años tuvo una visión de la educación revolucionaria y que hoy en día no ha hecho más que reafirmarse.
Y como ya decíamos en el título de esta entrada, como esto de redecorar parece que engancha, y la llegada del otoño nos está animando a remover, imaginar, limpiar y cambiar, ¡hemos dado un nuevo aire también al blog!.
Soy poco amiga yo de cambiar las cosas que me gustan mucho, y desde luego mi blog era una de ellas. Pero ahora, como los armarios al inicio de temporada, parece más limpio, más funcional y sobre todo menos sobrecargado, algo que lo ralentizaba en exceso y que hacía que en determinados equipos, nunca acabase de cargar o lo hiciese tarde y mal.
El már sigue de fondo. El azul está por todas partes, como antes. Hay florecitas que tanto nos gustan y mucha claridad. Sencillez (como su dueña ;-) y mucho mucho amor que le ha puesto el Papá Burbujita al redecorarlo. Eso sí, aún falta trabajo por hacer... Hay cosas que aún no funcionan, cosas por poner y cosas por quitar... En fin, el tiempo es algo que escasea en nuestras vidas últimamente.
martes, 23 de julio de 2013
Redecorando baby-room
Ayer mismo, esperábamos con ilusión que vinieras a conocer tu habitación que mamá y papá habían preparado con todas las ganas y anhelo, que como buenos primerizos derrochábamos día a día.
Bonita, la habitación quedó bonita, para que negarlo. Sencilla, funcional y dulce. Así la veíamos entonces.
Pero lo funcional para nosotros, resultó no serlo tanto para ti. No pensábamos ni por un momento en que durmieses allí a tu llegada, eso ya llegaría... Pero no llegó. Tuvimos una preciosa mini-cuna en nuestra habitación, pegadita a nuestra cama, que usaste en contadas ocasiones (creo que con los dedos de las dos manos, alguno me sobraría seguro...), pero tú preferías dormir y mamar sobre el pecho de mamá, o como muy lejos, a mi lado en la cama.
La habitación ha tenido su uso, para qué lo vamos a negar. Hemos pasado largos ratos tomando tetita con musiquita relajante, vistiéndote, jugando... Pero nunca durmiendo.
Y en las últimas semanas, no he parado de darle vueltas a la cabeza, leyendo y leyendo sobre habitaciones, espacios adecuados al niño en el hogar, sobre métodos Montessori y alguna que otra teoría que nos muestra cómo podemos crear en nuestro propio hogar, espacios más preparados para el desarrollo saludable de la personalidad y social de nuestros peques. Espacios en los que todo está al alcance de su mano, en los que no hay peligros al jugar, al saltar, al dormir, al hacer lo que quiera y se le ocurra, que es de lo que se trata, para que desarrollen su creatividad e imaginación, mediante el juego.
He leído mucho en fantásticos blogs, páginas web, he adquirido el libro "Aprender y jugar con el Método Montessori" de Lesley Britton (un libro que nos ayuda a traer a casa y a nuestro día a día las ideas de esta forma de entender la infancia y la educación, que está ámpliamente documentada y demostrada como óptima para los niños), que devoro noche tras noche, mientras que papá y yo nos hemos puesto el mono de trabajo, y vamos transformando tu nuevo espacio.
Y no es que para redecorar una habitación se necesite hacer un máster sobre fantásticos métodos... que no es eso... Es que mami cuando un tema le interesa mucho, cada vez va a más, y a más, y a más..., y no tiene fin. Y de un libro voy a otro, y de una web a otra, y de un tema a otro, porque francamente, me maravilla como las observaciones y reflexiones de una señora, que crearon todo un método hace 100 años, siguen vigentes reafirmándose hoy en día, con nuevos estudios e investigaciones al respecto. Y es que esta señora, "¡tenía ojo! te lo digo yo..." ;-)
Prometo plasmar con mil fotos (bueno, con alguna menos...), el fin de nuestra creación. Ya está cerca.
Lo primero ha sido crearnos una SÚPERCAMAGIGANTE de 2.40 X 2, trayéndonos y atando en el sentido más literal de la palabra (con bridas) la camita de 90 cm a nuestra cama de 1,50 m, para dormir los tres más a pierna suelta que nunca. Y de ahí en adelante, las ideas corren, la imaginación fluye y el pasillo y escalera se llena y vacía de trastos a una velocidad vertiginosa. Y hasta mamá te está pintando una mesita que estoy segura te va a encantar.
Tú, con tus risas, tus saltos, tus juegos y tus caras de alegría, nos reafirmas con creces que vamos por el buen camino.
Bonita, la habitación quedó bonita, para que negarlo. Sencilla, funcional y dulce. Así la veíamos entonces.
Pero lo funcional para nosotros, resultó no serlo tanto para ti. No pensábamos ni por un momento en que durmieses allí a tu llegada, eso ya llegaría... Pero no llegó. Tuvimos una preciosa mini-cuna en nuestra habitación, pegadita a nuestra cama, que usaste en contadas ocasiones (creo que con los dedos de las dos manos, alguno me sobraría seguro...), pero tú preferías dormir y mamar sobre el pecho de mamá, o como muy lejos, a mi lado en la cama.
La habitación ha tenido su uso, para qué lo vamos a negar. Hemos pasado largos ratos tomando tetita con musiquita relajante, vistiéndote, jugando... Pero nunca durmiendo.
Y en las últimas semanas, no he parado de darle vueltas a la cabeza, leyendo y leyendo sobre habitaciones, espacios adecuados al niño en el hogar, sobre métodos Montessori y alguna que otra teoría que nos muestra cómo podemos crear en nuestro propio hogar, espacios más preparados para el desarrollo saludable de la personalidad y social de nuestros peques. Espacios en los que todo está al alcance de su mano, en los que no hay peligros al jugar, al saltar, al dormir, al hacer lo que quiera y se le ocurra, que es de lo que se trata, para que desarrollen su creatividad e imaginación, mediante el juego.
He leído mucho en fantásticos blogs, páginas web, he adquirido el libro "Aprender y jugar con el Método Montessori" de Lesley Britton (un libro que nos ayuda a traer a casa y a nuestro día a día las ideas de esta forma de entender la infancia y la educación, que está ámpliamente documentada y demostrada como óptima para los niños), que devoro noche tras noche, mientras que papá y yo nos hemos puesto el mono de trabajo, y vamos transformando tu nuevo espacio.
Y no es que para redecorar una habitación se necesite hacer un máster sobre fantásticos métodos... que no es eso... Es que mami cuando un tema le interesa mucho, cada vez va a más, y a más, y a más..., y no tiene fin. Y de un libro voy a otro, y de una web a otra, y de un tema a otro, porque francamente, me maravilla como las observaciones y reflexiones de una señora, que crearon todo un método hace 100 años, siguen vigentes reafirmándose hoy en día, con nuevos estudios e investigaciones al respecto. Y es que esta señora, "¡tenía ojo! te lo digo yo..." ;-)Lo primero ha sido crearnos una SÚPERCAMAGIGANTE de 2.40 X 2, trayéndonos y atando en el sentido más literal de la palabra (con bridas) la camita de 90 cm a nuestra cama de 1,50 m, para dormir los tres más a pierna suelta que nunca. Y de ahí en adelante, las ideas corren, la imaginación fluye y el pasillo y escalera se llena y vacía de trastos a una velocidad vertiginosa. Y hasta mamá te está pintando una mesita que estoy segura te va a encantar.
Tú, con tus risas, tus saltos, tus juegos y tus caras de alegría, nos reafirmas con creces que vamos por el buen camino.
martes, 23 de abril de 2013
Día Internacional del Libro
Los libros han sido un referente en mi vida desde muy pequeña. ¿El porqué?... No lo sé. Sí que es verdad que en mi casa siempre ha habido libros, y también tengo el recuerdo entrañable de la buena costumbre que siempre ha tenido mi abuela de regalarnos y comprar libros muy asíduamente.
El caso es que sin ser una casa en la que mis padres estuviesen todo el día con un libro en la mano, mi afición por la lectura es un hecho. Si algún día no leo, algo muy raro ocurre. No tengo tiempo últimamente ni para respirar, pero en los últimos minutos del día y aunque el agotamiento hace mella y no me da mucha tregua, siempre tengo mi ratito a la luz de la lamparita pequeña, sumergida en la lectura de unas pocas o muchas hojas, mientras la pequeña burbujita está ya en el quinto sueño con su respiración pausada a mi lado.
Me gusta leer y me gustan los libros. Sí, sí, los libros de carne y hueso... No esos con pantalla y botones que no huelen a papel, a librería. Sé que hay muchas y muy buenas razones para pasarse al e-book, y sé que si antes o después claudico, lo haré por esos árboles que estamos agotando poco a poco. Pero seguiré pensando que no hay comparación posible que salga bien parada, con la sensación de abrir y empezar un libro, ir pasando las hojas, tocarlas, olerlas, y llegar a su fin cerrando la tapa y guardando de nuevo en la estantería todas esas palabras, historias, personajes.
No voy a negar que me encantaría que mi hija heredase ese gusto y pasión por la lectura. Soy de las que piensa que casi todos los males de la humanidad se curan leyendo. No negaré tampoco que me gustaría que la única ambición que conozca sea la del saber y conocer cada día más, que quiera informarse, formarse, contrastar, aprender y en definitiva educarse y cultivarse a sí misma.
Desde casa le intentaremos transmitir esa idea como el mejor camino a la libertad de pensamiento.
Este fin de semana he estado recuperando libros de casa de mi hermana que en su día heredaron mis sobrinos cuando yo me hice mayor, y que más de 30 años después vuelven a mis manos para que los herede mi pequeña. Me he quedado gratamente sorprendida al ver que con varios garabatos, pocas arrugas y algún desconchón, ahí sigue ¡casi como nueva! mi enciclopedia de Barrio Sésamo que tanto usé en su día.
En el cole también han querido celebrar este día y les han dejado llevar un cuento al que quisiera, para verlos y jugar entre todos.
El caso es que sin ser una casa en la que mis padres estuviesen todo el día con un libro en la mano, mi afición por la lectura es un hecho. Si algún día no leo, algo muy raro ocurre. No tengo tiempo últimamente ni para respirar, pero en los últimos minutos del día y aunque el agotamiento hace mella y no me da mucha tregua, siempre tengo mi ratito a la luz de la lamparita pequeña, sumergida en la lectura de unas pocas o muchas hojas, mientras la pequeña burbujita está ya en el quinto sueño con su respiración pausada a mi lado.
Me gusta leer y me gustan los libros. Sí, sí, los libros de carne y hueso... No esos con pantalla y botones que no huelen a papel, a librería. Sé que hay muchas y muy buenas razones para pasarse al e-book, y sé que si antes o después claudico, lo haré por esos árboles que estamos agotando poco a poco. Pero seguiré pensando que no hay comparación posible que salga bien parada, con la sensación de abrir y empezar un libro, ir pasando las hojas, tocarlas, olerlas, y llegar a su fin cerrando la tapa y guardando de nuevo en la estantería todas esas palabras, historias, personajes.
No voy a negar que me encantaría que mi hija heredase ese gusto y pasión por la lectura. Soy de las que piensa que casi todos los males de la humanidad se curan leyendo. No negaré tampoco que me gustaría que la única ambición que conozca sea la del saber y conocer cada día más, que quiera informarse, formarse, contrastar, aprender y en definitiva educarse y cultivarse a sí misma.
Desde casa le intentaremos transmitir esa idea como el mejor camino a la libertad de pensamiento.
Este fin de semana he estado recuperando libros de casa de mi hermana que en su día heredaron mis sobrinos cuando yo me hice mayor, y que más de 30 años después vuelven a mis manos para que los herede mi pequeña. Me he quedado gratamente sorprendida al ver que con varios garabatos, pocas arrugas y algún desconchón, ahí sigue ¡casi como nueva! mi enciclopedia de Barrio Sésamo que tanto usé en su día.En el cole también han querido celebrar este día y les han dejado llevar un cuento al que quisiera, para verlos y jugar entre todos.
Ahí iba mi niña, más contenta que unas castañuelas con su cuento de primeras palabras que le encanta porque tiene animalitos y ella hace los gestos y sonidos de algunos de ellos.
Desde "Burbujita, tú y yo" nos sumamos a la celebración de este día, animando a tod@s los peques del mundo a que abran un libro y se dejen llevar por la fantasía y los sueños que cada uno de ellos encierra dentro de sí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













