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lunes, 20 de agosto de 2012

Tenemos un diente ¿Por fin?...

Para sorpresa de papá y mamá, que ya habían casi olvidado que a los bebés les salen dientes en algún momento de sus vidas, y para tranquilidad supongo, que de muchos otros que lo vaticinaban desde hace meses , ¡Habemus diente!.

Este fin de semana, mientras te encaramabas a la tetita de mamá con tu boca abierta todo lo que podías, como si me fueras a comer entera, ¡de repente lo vi!. Allí estaba abriéndose paso una línea blanquita sobre su encía inferior.

Sorpresa porque es cierto que casi ni nos habíamos acordado de los dientes. A pesar de que desde que Paula tiene unos cuatro meses y comenzó a poder agarrar cosas con sus manitas y llevárselas todas a la boca, incluidas sus propias manos, todo el mundo me decía que estaba a puntito de "echar los dientes". Yo insistía en que no, y que no tenía nada que ver, pero nada... erre que erre.... Pobrecita, decían, está con la boquita que no puede más.

Cuando los bebés comienzan a llevarse todo a la boca, incluso sus manitas, no significa que les vayan a salir los dientes, independientemente de que a su vez, les salgan.

El sentido del tacto en los bebés está por todo el cuerpo, y sobre todo en la boca, donde hay muchas más terminaciones nerviosas. Cuando nacen, este sentido está muy desarrollado, pero en los siguientes meses se desarrollará mucho más. Algunos de los reflejos neonatales más importantes dependen de este sentido. Por ejemplo, el de Babinsky, por el cual si se roza la planta del pie con el dedo o un objeto, el bebé dobla el pie y abre los dedos, o el de succión, por el cual si se le acerca un objeto a los labios succionará de manera rítmica.

Hacia los 3 ó 4 meses, comienzan a explorar el mundo y al contrario de lo que mucha gente piensa, cogen los objetos y lo primero que harán será llevarlos a la boca, examinarlo bien con sus labios y lengua, para después sacárselo y examinarlo visualmente. Es importante que dejemos a los bebés realizar esta práctica, porque es su manera de reconocer objetos y el mundo que le rodea en general.

Simplemente, tenemos que extremar la precaución en cuanto a la higiene y los objetos que dejamos a su alrededor, que no sean objetos que le puedan causar daños o ahogo.

Si realmente la salida de sus dientecitos les doliese tanto como dicen, ¿no sería más lógico pensar que intentarían no acercar nada a su boca para no presionar sobre la zona dolorida?. Esto ya son divagaciones mías, pero es lo que encuentro más normal.

De hecho no creo que la salida de los dientes cause todas esas maldades que se les suelen atribuir. Yo no soy una especialista en esto, y por tanto sólo me baso en información que he ido recopilando y leyendo de pediatras y de estudios que se han realizado en relación a este tema. De todo ello se ha concluido, que no hay evidencia científica alguna de que este proceso les cause dolor, fiebre, escozor en el culete y alguna cosa más que seguro olvido y que se le suele atribuir... Todo apunta a que no hay tales molestias y que somos muchas veces los adultos los que hemos achacado todos estos síntomas, que pueden ser muy típicos en los bebés a esa edad, a los dichosos dientes. Pero sí que sabemos, por ejemplo, que durante el resto de nuestra vida nos salen muchos más dientes y muelas que de bebés, y nadie nunca se ha quejado de dolor ni fiebre, ni malestar alguno. Yo por lo menos no lo recuerdo...

Que no digo yo que al abrirse las encías, se me ocurre que se pueda generar un poquito de infección debido sin ir más lejos a la cantidad de cosas que se meten en la boca, y de ello subirles alguna decimilla de febrícula, pero de ahí a lo que se oye y lo que se dice... pues va un abismo la verdad.

Como en otras ocasiones, la verdad absoluta del cuento no la puedo saber... Además tampoco cuento con la experiencia a mi favor, pues de mi etapa predental no me acuerdo y la de mi hija acaba de empezar sin gran pena ni gloria y sin darse mucha importancia.

Los dientecitos de Paula continuarán su andadura y aquí lo seguiremos contando...


ESTO