Mi pequeña gran niña ya colorea.
Le dibujamos animalitos, soles, nubes y cosas que se nos ocurren y que nos pide, y ella las colorea. Yo no lo sabía hasta el otro día. Papá le estaba dibujando animalitos y de repente miramos y allí estaba ella, sin que nadie le dijera que hiciese esto o aquello, sin animarla a pintar por dentro en vez de por fuera... Cogió su tiza y los garabateó por encima, en lo que se notaba un claro intento de coloreo.
Toda una obra de arte para mí, mi amor.
También dibujamos ya ojos y bocas. Cualquier cosa tiene que tener sus ojitos y su boquita, ¡hasta los soles!.
Y en esas líneas, puntos y rayajos que tú juntas con gracia, yo veo unos perfectos y preciosos ojos y bocas.
No lo puedo negar. A pesar de que hago gala de mostrate todo tipo de actividades para que tú seas la que desarrolle tus gustos y tus preferencias, no puedo evitar que me derritas chiquitina, me derrites cuando pintas, cuando te veo entre papeles y pinturas, cuando me pides cada día y cada vez más a menudo que me siente en la alfombra junto a ti a leerte libros y cuentos, cuando tú misma los coges como ayer mientras lleno la bañera y te encuentro nombrando los animalitos de los cuentos y montándote tu propia historia.
Este año en la guarde, te van a llevar un día a la biblioteca y te van a hacer el carnet. ¡Me encanta! Y por lo que intuyo, seguro que a ti también. Yo intentaré que se convierta en uno más de nuestros planes habituales.
Creo firmemente en los beneficios de la lectura, y no sólo los académicos e intelectuales, que también los tiene. Sobretodo, adoro el disfrute que te puede proporcionar un buen libro, el desarrollo de la imaginación, de la empatía a través del conocimiento de otros mundos, de otras personas, de otros puntos de vista, a veces cercanos y a veces a años luz del tuyo, tanto que te enseña a cuestionar y no aceptar a la primera. La relajación y momentos de desconectar y alejarnos de cualquier cosa relacionada con nuestro pequeño mundo que nos puede proporcionar un libro, no es comparable con nada.
En definitiva, creo sin duda en la premisa que leer, y en definitiva la cultura, nos hace más libres.
Amo la lectura, y me ha proporcionado momentos mágicos, maravillosos y mucha mucha enseñanza. Me encanta pensar que en algún momento, nuestra peque pueda llegar a beneficiarse de todo esto, igual que lo he hecho, y lo hago yo. Pondré en tu camino todo lo que esté en mi mano para que tú sola lo descubras.
Mostrando entradas con la etiqueta Paula. Mostrar todas las entradas
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martes, 4 de febrero de 2014
viernes, 29 de noviembre de 2013
Feliz Cumpleaños Paula!
"De pronto te ví,
y pensé que nunca más,
iba a quererme despertar
lejos de ti...
... De pronto te ví,
y tú me miraste a mí,
cambiaste mi vida,
justo ahí, sólo porque te ví...
Estas son unas estrofas que yo cantaba en susurros a Paula desde que nació. Le gustaba y yo se las cantaba más, porque a veces hasta en susurros mientras se dormía, yo cantaba y ella esbozaba una ligera sonrisa que hacía que su padre y yo casi nos derritiésemos de amor. Después me enteré que esa canción la escribió David Summers cuando nació su hijo.
Hace ya dos años mi amor, que llegaste a mi vida para cambiarlo todo. Para cambiarme y darme la vuelta como un calcetín, para hacer que me levante cada día pensando en ser mejor y mejor, y para hacer de mi mundo un lugar de plena felicidad. Cada día cuando salgo del trabajo y voy a buscarte a la guardería, según me voy acercando, no sé cómo es posible pero todavía me bajo del coche y siento una especie de nerviosismo o cosquilleo pensando en que ya te voy a ver de nuevo.
Tú mientras tanto, creces rápido y sin parar, cada día y hasta cada hora eres un poquito más mayor. Me encanta verte feliz y contenta, convirtiéndote en la personita independiente y autónoma en la que te estás convirtiendo; esa que ve a mamá entrar por la puerta de clase y una vez sabe que ya he llegado, que no me iré; sale corriendo disparada hacia los juguetes y los bebés para mostrarme lo bien que lo pasa.
Mentiría si dijese que no me asusta... Me da pánico. ¡Y yo decía antes que era miedosa!. He tenido que convertirme en madre para conocer el verdadero miedo!!. El miedo comenzó cuando por fin logramos el ansiado embarazo, y temía más que a nada en el mundo que algo pudiese ir mal. Después al nacer, que estuvieses bien. Las primeras fiebres, los primeros mocos, la guarde, los llantos, los dientes, la bronquiolitis, el sueño... Y con cada paso que has ido dando me surgen nuevos miedos, a cuál más grande. Miedos de los buenos al fin y al cabo, de los que te hacen reflexionar, pensar y mejorar.
Pero el mayor miedo que puedo tener, sin ninguna duda mi amor, es a que puedas no ser feliz. Papá y yo hacemos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que crezcas como una persona libre, con unos principios bien forjados, que lleves por bandera valores como el respeto y la empatía, y espero que el resto venga de la mano.
Con tus dos añitos, ya sabes detectar, gestionar y expresar muchas de tus necesidades. Repites todo lo que oyes, aunque no todo el mundo te entienda... ¡En eso sigo siendo la número uno!.
Te encantan los "yoyos" (gorros).
Ahora pides tu "ita" (tetita) cada vez que tienes ganas.
Cuando no quieres que te coja o que te vista o que te toque, dices "ita mamaaaaaá" (quita mamá).
Sabes los nombres de todos los amigos del cole (mane, eto, asie, isan, ina, ofi, arián, palo...). Y el tuyo ¡por supuesto!, ¡Pala!
Te pones los patos (zapatos), el palón (pantalón) y la eta (camiseta).
Juegas con la ina (plastilina), con tu inseparable keka, y con los bebés, a los que cuidas como una verdadera madre y a mí se me cae la baba mirando como lo haces.
Te pones al abigo (abrigo) tú solita como te han enseñado en el cole, poniéndolo en el suelo boca arriba, y metiendo los brazos por las mangas levantándolo y quedando así colocado en un plis plas.
Das unos besos que derriten hasta el hielo, abrazos fuertes y saltas levantando una sóla pierna y golpeándola contra el suelo porque aún no sabes hacerlo con las dos, mientras repites "aco, aco, aco..." (charco, charco, charco...).
Te veo feliz y con eso me vale. Cada noche me acuesto a tu lado, te escucho respirar tranquila, descansando y feliz. Y me voy durmiendo mientras oigo tu respiración pausada que me dice que todo está bien, que tú estás bien. Y entonces pienso en la gran suerte que tengo de teneros a mi lado mis amores. Papá y tú. Tú y papá. Sólo quiero que los dos seáis felices y sanos, el resto vendrá sólo.
y pensé que nunca más,
iba a quererme despertar
lejos de ti...
... De pronto te ví,
y tú me miraste a mí,
cambiaste mi vida,
justo ahí, sólo porque te ví...
Estas son unas estrofas que yo cantaba en susurros a Paula desde que nació. Le gustaba y yo se las cantaba más, porque a veces hasta en susurros mientras se dormía, yo cantaba y ella esbozaba una ligera sonrisa que hacía que su padre y yo casi nos derritiésemos de amor. Después me enteré que esa canción la escribió David Summers cuando nació su hijo.
Hace ya dos años mi amor, que llegaste a mi vida para cambiarlo todo. Para cambiarme y darme la vuelta como un calcetín, para hacer que me levante cada día pensando en ser mejor y mejor, y para hacer de mi mundo un lugar de plena felicidad. Cada día cuando salgo del trabajo y voy a buscarte a la guardería, según me voy acercando, no sé cómo es posible pero todavía me bajo del coche y siento una especie de nerviosismo o cosquilleo pensando en que ya te voy a ver de nuevo.
Tú mientras tanto, creces rápido y sin parar, cada día y hasta cada hora eres un poquito más mayor. Me encanta verte feliz y contenta, convirtiéndote en la personita independiente y autónoma en la que te estás convirtiendo; esa que ve a mamá entrar por la puerta de clase y una vez sabe que ya he llegado, que no me iré; sale corriendo disparada hacia los juguetes y los bebés para mostrarme lo bien que lo pasa.
Mentiría si dijese que no me asusta... Me da pánico. ¡Y yo decía antes que era miedosa!. He tenido que convertirme en madre para conocer el verdadero miedo!!. El miedo comenzó cuando por fin logramos el ansiado embarazo, y temía más que a nada en el mundo que algo pudiese ir mal. Después al nacer, que estuvieses bien. Las primeras fiebres, los primeros mocos, la guarde, los llantos, los dientes, la bronquiolitis, el sueño... Y con cada paso que has ido dando me surgen nuevos miedos, a cuál más grande. Miedos de los buenos al fin y al cabo, de los que te hacen reflexionar, pensar y mejorar.
Pero el mayor miedo que puedo tener, sin ninguna duda mi amor, es a que puedas no ser feliz. Papá y yo hacemos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que crezcas como una persona libre, con unos principios bien forjados, que lleves por bandera valores como el respeto y la empatía, y espero que el resto venga de la mano.
Con tus dos añitos, ya sabes detectar, gestionar y expresar muchas de tus necesidades. Repites todo lo que oyes, aunque no todo el mundo te entienda... ¡En eso sigo siendo la número uno!.
Te encantan los "yoyos" (gorros).
Ahora pides tu "ita" (tetita) cada vez que tienes ganas.
Cuando no quieres que te coja o que te vista o que te toque, dices "ita mamaaaaaá" (quita mamá).
Sabes los nombres de todos los amigos del cole (mane, eto, asie, isan, ina, ofi, arián, palo...). Y el tuyo ¡por supuesto!, ¡Pala!
Te pones los patos (zapatos), el palón (pantalón) y la eta (camiseta).
Juegas con la ina (plastilina), con tu inseparable keka, y con los bebés, a los que cuidas como una verdadera madre y a mí se me cae la baba mirando como lo haces.
Te pones al abigo (abrigo) tú solita como te han enseñado en el cole, poniéndolo en el suelo boca arriba, y metiendo los brazos por las mangas levantándolo y quedando así colocado en un plis plas.
Das unos besos que derriten hasta el hielo, abrazos fuertes y saltas levantando una sóla pierna y golpeándola contra el suelo porque aún no sabes hacerlo con las dos, mientras repites "aco, aco, aco..." (charco, charco, charco...).
Te veo feliz y con eso me vale. Cada noche me acuesto a tu lado, te escucho respirar tranquila, descansando y feliz. Y me voy durmiendo mientras oigo tu respiración pausada que me dice que todo está bien, que tú estás bien. Y entonces pienso en la gran suerte que tengo de teneros a mi lado mis amores. Papá y tú. Tú y papá. Sólo quiero que los dos seáis felices y sanos, el resto vendrá sólo.
¡¡FELIZ SEGUNDO CUMPLEAÑOS MI CIELO!!
sábado, 19 de octubre de 2013
Palabritas
Es algo que llevo tiempo queriendo hacer, que me parece necesario, bonito, que es parte del objetivo de todo este sitio. Lo he visto además últimamente en varios blogs amigos y me ha recordado que merece la pena de vez en cuando enumerar, para que no queden algún día en el olvido, esas primeras palabras de lengüita de trapo que tienes, que poco a poco se van convirtiendo en una larga lista, esas pequeñas hazañas, anécdotas, y un montón de cosas que papá y yo sabemos de antemano que harás o dirás por poco tiempo, y que con los años corren el riesgo de pasar al baúl de los recuerdos, ese que no se abre nunca y que no hace honor a su nombre, porque de ahí no se recuerda ni un ápice. Pero queremos recordarlas por tooooda la vida.
Y es que Paula está taaaaan graciosa en estos momentos iniciándose en el maravilloso mundo del lenguaje verbal... que me encantaría poder recordar todos estos momentos con el paso de los años y poder compartirlos con ella misma, que seguro que se partirá de risa, igual que ahora lo hacemos nosotros, con todas sus ocurrencias. He aquí algunos ejemplos de su ampliado vocabulario últimamente:
- Pala: Paula, pero también puede ser pala (de las de la playa).
- A tá: ¿dónde está?, aunque también puede significar No está.
- Aauyio: Dinosaurio (esta es una de mis preferidas).
- Poyó: Pocoyó.
- Papí: Pepa Pig.
- Amara: Tamara (su educadora en la guarde).
- Papén: Papel.
- Cacón: Caracol.
- Ela: Abuela (esta ha sido uno de sus últimos regalos para nuestros oídos...).
- Mamé: Mayte (su prima del alma).
- Peta: Puerta.
- Lalo: Regalo.
- Bau bau: Perrito.
- Pate: Elefante.
- Tate: Chocolate.
- Tita: Esta sirve para chicha (o sea carne) y también para tetita. Mmmm...
- Tito: Osito, pajarito, conejito, pollito... y algún animalito más que me dejaré seguro en el tintero y que califica de la misma forma. Y ahora, a ver quién es el guapo que adivina a cuál se está refiriendo!!
- Tetín: Calcetín.
- Aba: Agua.
- Bú: Yogurt.
- A babá...: A guardar.
- Bubá: Jugar.
- Pato: Zapato.
- Paque: Parque.
- Papón: Tapón.
- Queca: Muñeca.
- Mamén: También.
- Mana: Manzana.
- Lilo: Cocodrilo.
Y es que ya lo imita todo (palabras y gestos) y lo intenta repetir todo. Algunas cosas le salen y otras no tanto. Se ríe, se divierte, se frustra, se enfada. Se enfada mucho últimamente. Sé que es la edad, que está empezando a ser cada vez más independiente y autónoma y en estos momentos le es entre complicado e imposible manejar y gestionar todas esas emociones que está empezando a sentir y descubrir, y sobre todo esa frustración cuando quiere hacer cosas que no puede o que todavía no le salen, pero a veces no puedo evitar frustrarme yo también al ver lo mal que lo pasa con sus propias limitaciones.
Hoy he estado jugando con ella cogiendo una cajita que le compramos hace poco con motivo de halloween, en forma de vampiro, que está llena de chocolatinas. Yo cogía al vampiro y le miraba fijamente mientras repetía "vampirito, vampirito, ¿le das una chocolatina a Paula?", y después me ponía al vampiro delante de la boca y decía con voz grave: "sííííííííííí". Se partía. Pero lo que me ha dejado alucinada y me ha hecho casi morir de risa, ha sido que al cabo de una hora o dos, cuando nos íbamos a la cama, ha visto al vampiro y ha empezado a pedirme "tate" mientras yo le decía que ya era un poco tarde para más chocolate. Y ni corta ni perezosa, ha cogido el muñequito y le ha mirado mientras decía: "¿Tate, Pala?, y poniéndoselo delante de la boca, exactamente como yo había hecho momentos antes, se ha respondido a ella misma: "SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ".
No podía parar de reirme y de darle besos, (y por supuesto otra chocolatina...).
Prometo continuar con esta serie de capítulos iniciada hoy.
Por ti y para ti mi princesa.
Y es que Paula está taaaaan graciosa en estos momentos iniciándose en el maravilloso mundo del lenguaje verbal... que me encantaría poder recordar todos estos momentos con el paso de los años y poder compartirlos con ella misma, que seguro que se partirá de risa, igual que ahora lo hacemos nosotros, con todas sus ocurrencias. He aquí algunos ejemplos de su ampliado vocabulario últimamente:
- Pala: Paula, pero también puede ser pala (de las de la playa).
- A tá: ¿dónde está?, aunque también puede significar No está.
- Aauyio: Dinosaurio (esta es una de mis preferidas).
- Poyó: Pocoyó.
- Papí: Pepa Pig.
- Amara: Tamara (su educadora en la guarde).
- Papén: Papel.
- Cacón: Caracol.
- Ela: Abuela (esta ha sido uno de sus últimos regalos para nuestros oídos...).
- Mamé: Mayte (su prima del alma).
- Peta: Puerta.
- Lalo: Regalo.
- Bau bau: Perrito.
- Pate: Elefante.
- Tate: Chocolate.
- Tita: Esta sirve para chicha (o sea carne) y también para tetita. Mmmm...
- Tito: Osito, pajarito, conejito, pollito... y algún animalito más que me dejaré seguro en el tintero y que califica de la misma forma. Y ahora, a ver quién es el guapo que adivina a cuál se está refiriendo!!
- Tetín: Calcetín.
- Aba: Agua.
- Bú: Yogurt.
- A babá...: A guardar.
- Bubá: Jugar.
- Pato: Zapato.
- Paque: Parque.
- Papón: Tapón.
- Queca: Muñeca.
- Mamén: También.
- Mana: Manzana.
- Lilo: Cocodrilo.
Y es que ya lo imita todo (palabras y gestos) y lo intenta repetir todo. Algunas cosas le salen y otras no tanto. Se ríe, se divierte, se frustra, se enfada. Se enfada mucho últimamente. Sé que es la edad, que está empezando a ser cada vez más independiente y autónoma y en estos momentos le es entre complicado e imposible manejar y gestionar todas esas emociones que está empezando a sentir y descubrir, y sobre todo esa frustración cuando quiere hacer cosas que no puede o que todavía no le salen, pero a veces no puedo evitar frustrarme yo también al ver lo mal que lo pasa con sus propias limitaciones.
Hoy he estado jugando con ella cogiendo una cajita que le compramos hace poco con motivo de halloween, en forma de vampiro, que está llena de chocolatinas. Yo cogía al vampiro y le miraba fijamente mientras repetía "vampirito, vampirito, ¿le das una chocolatina a Paula?", y después me ponía al vampiro delante de la boca y decía con voz grave: "sííííííííííí". Se partía. Pero lo que me ha dejado alucinada y me ha hecho casi morir de risa, ha sido que al cabo de una hora o dos, cuando nos íbamos a la cama, ha visto al vampiro y ha empezado a pedirme "tate" mientras yo le decía que ya era un poco tarde para más chocolate. Y ni corta ni perezosa, ha cogido el muñequito y le ha mirado mientras decía: "¿Tate, Pala?, y poniéndoselo delante de la boca, exactamente como yo había hecho momentos antes, se ha respondido a ella misma: "SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ".
No podía parar de reirme y de darle besos, (y por supuesto otra chocolatina...).
Prometo continuar con esta serie de capítulos iniciada hoy.
Por ti y para ti mi princesa.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
Bye bye Vacaciones!
Ya llevamos muchos días de vacaciones, ya están de hecho cerca de acabarse.
Paula lo está pasando en grande. Se le nota. Disfruta, se ríe, juega todo el día, nos abraza a todas horas, se enfada, (todos nos estamos enfadando mucho en estas vacaciones) está más libre que nunca, y le enfada y frustra cuando hay algo que no puede o no le dejamos hacer.
Baja la cabeza, se queda muy seria con sus ojitos casi cerrados, y se apoya en el suelo, sofá, pared, o la superficie que haya más cerca y le permita esconder su cabecita de los demás. Me parte el corazón, no lo puedo evitar. Y es que no tengo manera de impedir su enfado, porque cuando no le permitimos hacer algo, SIEMPRE es por tratarse de algo que no podemos negociar de ningún modo, ya que pondría en riesgo su integridad física o en la minoría de las veces, la integridad de alguien o algo valioso. ;-). Es decir, que no tengo manera de ceder y decir "bueno valeeeee... venga que te dejo hacerlo...". Y es que, si hay algo en lo que voy a poder negociar y ceder finalmente, por qué no permitírselo desde el primer momento e impedirle una de sus tantas frustraciones por las que tiene que pasar a esta edad, en la que reclama ya en todo momento su autonomía como ser independiente que es, y que está en pleno proceso de aprendizaje de hacer todo sola, solita, sola. Esta es mi postura.
Baja la cabeza, se queda muy seria con sus ojitos casi cerrados, y se apoya en el suelo, sofá, pared, o la superficie que haya más cerca y le permita esconder su cabecita de los demás. Me parte el corazón, no lo puedo evitar. Y es que no tengo manera de impedir su enfado, porque cuando no le permitimos hacer algo, SIEMPRE es por tratarse de algo que no podemos negociar de ningún modo, ya que pondría en riesgo su integridad física o en la minoría de las veces, la integridad de alguien o algo valioso. ;-). Es decir, que no tengo manera de ceder y decir "bueno valeeeee... venga que te dejo hacerlo...". Y es que, si hay algo en lo que voy a poder negociar y ceder finalmente, por qué no permitírselo desde el primer momento e impedirle una de sus tantas frustraciones por las que tiene que pasar a esta edad, en la que reclama ya en todo momento su autonomía como ser independiente que es, y que está en pleno proceso de aprendizaje de hacer todo sola, solita, sola. Esta es mi postura.
Este verano hemos notado un gran cambio con respecto al pasado. Camina, casi se puede decir que corre, juega en el agua, se reboza en la arena con su cubo y con su apá (pala), ¡sube y baja del tobogán y los columpios que se las pela!, se acuesta más tarde y casi llega la pobre a seguirnos el ritmo frenético que estamos llevando en cuanto a ocio se refiere. Hemos ido de ruta senderista por campo y mar, hemos visitado el Oceanográfico de Valencia en un laaaargo día de sol y calor sofocante, picnic en la montaña con enjambre de avispas persiguiendo nuestra comida, largos días de playa mañana y tarde, parque y paseos en la tarde-noche... Lo aguanta y disfruta todo como una jabata, aunque a veces la pobre no aguanta ya el cansancio (nosotros también lo vamos notando). Y es que hay momentos en los que me planteo si no le estaremos dando demasiada caña a mi gordita (o más bien flaquita según sus percentiles, je je je).
Aún es tan pequeñita para tantas cosas...
Pero hay una cosa que me encanta de estar de vacaciones y en la naturaleza. Me encanta verla disfrutar libre. En determinados lugares es mucho más sencillo dejarle libertad, y observarla sin hacer ruido y desde la (pequeña) distancia. Mirar como se levanta en la arena, camina sin rumbo fijo (o sin rumbo conocido para mi), explora su entorno, se agacha, coge una concha, coge un palo, lo mira, a veces lo muerde... vuelve sobre sus pasos, se acerca al agua hasta que le toca los pies, retrocede, coge arena y la tira contra el agua que va y viene. Podría estar así horas... mirándola sin rechistar, sin intervenir, dejándola hacer, dejándola descubrir mundo y aprender por su cuenta, descubriendo nuevas cosas y nuevos mundos.
Creo que ella no. Ella no me dejaría estar así horas. No todavía. De vez en cuando se da media vuelta, me busca, confirma que estoy allí, que estoy cerca, suficientemente cerca para acudir en su ayuda cuando lo necesite. Y aquí estoy yo, mi Pauli. Aquí está mamá, dispuesta a dar un salto y correr en tu ayuda si lo necesitas, y dispuesta también a dar un paso atrás y quedarme ahí, mirando como creces, como aprendes más y más cada día, y vas convirtiéndote tú solita en una persona independiente y autónoma sin necesidad de que nadie te empuje a ello, pese a que muchos crean lo contrario.
lunes, 3 de junio de 2013
¡Nos vamos al Zoo!
En la guarde, organizaron una excursión al Zoo de Madrid. Los papás y mamás que pudiésemos y quisiésemos, estábamos invitados a asistir con los peques, y de paso echar una manita para cuidar a los niños que fuesen sin papá y mamá.
Ha sido una experiencia muy divertida. Cansada pero positiva.
Me ha servido para pasar un día con todos ellos, para ver más de cerca cómo se desenvuelven niños y educadoras conviviendo todo el día.
También me ha servido para saber que Paula, aunque disfrutó mucho, y le llamaban la atención muchas cosas, aún es pequeña para aprovechar tanto como yo creía, el contacto cercano con animales que no ves en tu día a día. En el delfinario y espectáculo de aves rapaces creo que hasta se aburrió (no me extraña, creo que no es para niños tan pequeñitos).
Ver los peces grandes, una tortuga enorme y hasta un tiburón, tan de cerca en el Aquarium (que yo también disfruté como una enana y que no conocía porque en mi última visita al zoo allá cuando yo era una niña todavía no existía), creo que por su carita, le impactó. Los elefantes haciendo una caca enorme, y ver a la mamá elefante con su cría casi recien nacida, también le hicieron mucha gracia.
En general, el balance es muy positivo, y me ha gustado compartir un día de cole con compañeros, profes y papás.
Cosas que me llamaron la atención. Darme cuenta que la mayoría de papás y mamás que iban, tienen bastante menos paciencia que las educadoras con sus propios hijos. La poca capacidad que tenemos a veces de ponernos en la piel del niño, que en un día como ese, van cansados, extrañan, tienen calor, o frío, hambre, sed, se aburren... y si como último recurso lloran, se encuentran con que encima les dicen que se están portando mal o que "si lloras y gritas te dejo aquí". En fin... un comentario muy desafortunado desde mi punto de vista.
Pero bueno, Paula se lo pasó en grande, todo el día compartiendo a mamá con su tiempo de cole, con su educadora y hasta con su amigonovio "Ariaaaa" con el que comparte más que risas, mimos y manitas... ¡Dignos de ver!.
Verla salir de la clase la primera de la fila en dirección al autobús, con todos sus compis agarraditos detrás, haciendo un tren de pitufitos, hasta me emocionó... Mi niña se hace mayor...
Ha sido una experiencia muy divertida. Cansada pero positiva.
Me ha servido para pasar un día con todos ellos, para ver más de cerca cómo se desenvuelven niños y educadoras conviviendo todo el día.
También me ha servido para saber que Paula, aunque disfrutó mucho, y le llamaban la atención muchas cosas, aún es pequeña para aprovechar tanto como yo creía, el contacto cercano con animales que no ves en tu día a día. En el delfinario y espectáculo de aves rapaces creo que hasta se aburrió (no me extraña, creo que no es para niños tan pequeñitos).
Ver los peces grandes, una tortuga enorme y hasta un tiburón, tan de cerca en el Aquarium (que yo también disfruté como una enana y que no conocía porque en mi última visita al zoo allá cuando yo era una niña todavía no existía), creo que por su carita, le impactó. Los elefantes haciendo una caca enorme, y ver a la mamá elefante con su cría casi recien nacida, también le hicieron mucha gracia.
En general, el balance es muy positivo, y me ha gustado compartir un día de cole con compañeros, profes y papás.
Cosas que me llamaron la atención. Darme cuenta que la mayoría de papás y mamás que iban, tienen bastante menos paciencia que las educadoras con sus propios hijos. La poca capacidad que tenemos a veces de ponernos en la piel del niño, que en un día como ese, van cansados, extrañan, tienen calor, o frío, hambre, sed, se aburren... y si como último recurso lloran, se encuentran con que encima les dicen que se están portando mal o que "si lloras y gritas te dejo aquí". En fin... un comentario muy desafortunado desde mi punto de vista.
Pero bueno, Paula se lo pasó en grande, todo el día compartiendo a mamá con su tiempo de cole, con su educadora y hasta con su amigonovio "Ariaaaa" con el que comparte más que risas, mimos y manitas... ¡Dignos de ver!.
Verla salir de la clase la primera de la fila en dirección al autobús, con todos sus compis agarraditos detrás, haciendo un tren de pitufitos, hasta me emocionó... Mi niña se hace mayor...
domingo, 26 de mayo de 2013
El primer beso
Mucho bombo y platillo se le da a ese primer beso de amor, ese de la adolescencia o juventud, con el que da comienzo un nuevo mundo por descubrir (no sin motivo que conste...). No seré yo quien le quite el romanticismo y mérito al susodicho, que lo tiene ¡y mucho!. Ese beso tan esperado, tan soñado y alabado, pero que a pesar de todos los mitos que le rodean, con el paso de los años, siempre será superado y en algunos casos hasta olvidado!.
Pero ¿qué hay de ese otro primer beso?... Ese del que nadie te ha hablado, al que no se le da injustamente tanta publicidad y que cuando llega te hace casi morir de amor?...
Ese primer beso que te da un hijo, que va aprendiendo primero a hacer el gesto y el ruidito con la boca, y que va regalándolos y lanzándoselos al aire, sin saber en su inocencia que cada uno de ellos vale millones. Y que cuando te acercas preguntando si te regalaría uno de esos besitos que lanza desinteresadamente al aire, en un gesto de suma ternura lo que hace es poner su carita en tus labios para que tú se lo des.
Pero un día llega. Se acerca sin que lo esperes y te planta un muackkkk que no sé si se olvida o no, ni me interesa saberlo, pero lo que sí es seguro es que produce tanto, tanto amor, que mínimo merece ser contado y por supuesto, ser colocado al nivel de los mejores primeros besos de amor del mundo mundial.
Qué rico y delicioso ese beso con abracito incluido mi niña...
Papá y yo nunca creímos derretirnos así por un beso.
Pero ¿qué hay de ese otro primer beso?... Ese del que nadie te ha hablado, al que no se le da injustamente tanta publicidad y que cuando llega te hace casi morir de amor?...
Ese primer beso que te da un hijo, que va aprendiendo primero a hacer el gesto y el ruidito con la boca, y que va regalándolos y lanzándoselos al aire, sin saber en su inocencia que cada uno de ellos vale millones. Y que cuando te acercas preguntando si te regalaría uno de esos besitos que lanza desinteresadamente al aire, en un gesto de suma ternura lo que hace es poner su carita en tus labios para que tú se lo des.
Pero un día llega. Se acerca sin que lo esperes y te planta un muackkkk que no sé si se olvida o no, ni me interesa saberlo, pero lo que sí es seguro es que produce tanto, tanto amor, que mínimo merece ser contado y por supuesto, ser colocado al nivel de los mejores primeros besos de amor del mundo mundial.
Qué rico y delicioso ese beso con abracito incluido mi niña...
Papá y yo nunca creímos derretirnos así por un beso.

lunes, 29 de abril de 2013
"Ariaaaá..."
¿Que qué significa eso???... Pues eso mismo digo yo! Qué significa eso de que mi niña de apenas 17 meses, y que no alcanza a decir más de 8 ó 10 palabras, llame como una descosida a su compi de clase Adrián...??.
El otro día cuando llegué a buscarla como cada tarde, su profe me dijo: "no veas como llama a Adrián..."
Y claro, mi cara era un poema...
El otro día cuando llegué a buscarla como cada tarde, su profe me dijo: "no veas como llama a Adrián..."
Y claro, mi cara era un poema...
¿Que dice qué???... Pues eso, que se pasa el día llamando a su compi!!
Y según la cogí en brazos, empieza a gritar: "Ariaaaaaaá, Ariaaaaaá".
¡¡¡¡Me la como!!!!
¡Ay mi niña, que se ha enamorao!
¿Será que se ha enamorao y está sintiendo por primera vez en su más tierna infancia las mariposillas en el estómago?...
O rompiendo la magia, deberíamos pensar que Adrián trae locas a las profes y a los que no son las profes, que se pasan el día llamándole a grito pelao, y mi niña lo único que hace es imitar lo que ve y oye a todas horas...!!
De momento, ahí queda la cosa. Versión romántica o versión chillona?? ;-)
lunes, 22 de abril de 2013
Hay que compartir... ¿En serio?
Esta entrada es una mezcla de reafirmación de lo que yo ya pensaba desde hace tiempo, y un grito de ¡yo tengo razón! a todos los que piensan y proclaman lo contrario, porque lo necesito, porque de vez en cuando, escribirlo aquí es la única forma que encuentro de desahogarme. Pero mejor lo explico...
Este fin de semana hemos estado con una prima que tiene una hija 6 meses mayor que Paula.
La niña es un cielo y ella que entiende ya un poquito más que nuestra gordi, estaba deseando jugar con ella. Pero cuando llegamos, lo primero que hizo Paula ni corta ni perezosa fue quitarle su muñeca, quitarle también la sillita de juguete en la que la llevaba y allí sentó también a su muñeca, quedándose así con las dos y además con el cochecito, ante la mirada atónita de su prima que no tuvo por menos que echarse a llorar desconsolada ante la situación. ¡Pobre! Y ella que sólo quería jugar un ratito acompañada...
Y en mi cabeza resuenan como tambores las frases de "que vaya a la guardería es muy bueno!, aprenden a compartir, se socializan y aprenden a jugar con otros niños", ¿cómo me explican ahora todos los defensores de las maravillas de la escolarización temprana, por qué una niña que no ha pisado una guardería en su pajolera vida, entiende bastante mejor el concepto de compartir que una niña como la mía, que lleva yendo a la guarde desde los siete meses?. En fin... Recordaré esa escena cuando alguien me lo vuelva a decir.
Yo simplemente pienso que al igual que nos pasa a los adultos, cada niño es un mundo y por tanto tienen comportamientos diferentes. ¡Y me parece fenomenal que así sea!. Tendemos a querer estandarizarles como si fuesen robots y les intentamos convencer de cosas que ni nosotros mismos nos creemos.
- Fulanito, déjale ese juguete a ese niño, que hay que compartir...!
Y Fulanito pensará... ¿Ah sí...?. ¿Hay que compartir??. ¿Y por qué no compartes tú el móvil de 600 Euros que te trajeron los Reyes con la señora que está sentada a tu lado en el banco del parque???... ;-)
No creo que compartir sea una actitud que haya que imponer, ni mucho menos. Para empezar, si no quiere compartir sus cosas, que no lo haga no??. Digo yo que si son suyas, que haga lo que quiera. Creo que si no presionamos, si dejamos fluir los ritmos, en algún momento todos llegan a darse cuenta, que a veces es más divertido y productivo compartir algunas cosas para poder pasarlo mejor. No se debe coaccionar ni chantajear emocionalmente para que compartan. No me parece que sea el mejor camino.
Al margen de este razonamiento, últimamente pienso mucho en los cambios que observo en la peque, posteriores al comienzo de la guarde. Para no demonizar la escolarización, que no es el caso porque lo único que conseguiría con ello es torturarme más de lo que ya hice en su momento, diré que seguramente y dependiendo de la personalidad que cada niño está formando en estas edades, a unos puede que les ayude en su proceso de socialización, a otros no les afecte, y a otros incluso les provoque cambios importantes haciendo un efecto contrario.
Creo que el caso de mi hija es este último. No sé si el ser la más chiquitita de todos los compis (en tamaño y en edad), la dinámica que se sigue en la clase, el carácter de la educadora, o todo junto han podido influir, pero cada día al ir a buscarla, noto cómo en ocasiones muestra su oposición, primero aferrándose en los primeros ratos a mí y a la tetita como un pequeño koala, y luego a veces enfrentándose, mostrando su enfado y descontento durante el resto de la tarde, incluso yo diría que su rabia. En las mañanas también vamos notando cada vez más esa oposición al cole, ante la desesperación de su madre que ya no puede darle más vueltas a la cabeza buscando alternativas que por el momento no existen.
Este fin de semana hemos estado con una prima que tiene una hija 6 meses mayor que Paula.
La niña es un cielo y ella que entiende ya un poquito más que nuestra gordi, estaba deseando jugar con ella. Pero cuando llegamos, lo primero que hizo Paula ni corta ni perezosa fue quitarle su muñeca, quitarle también la sillita de juguete en la que la llevaba y allí sentó también a su muñeca, quedándose así con las dos y además con el cochecito, ante la mirada atónita de su prima que no tuvo por menos que echarse a llorar desconsolada ante la situación. ¡Pobre! Y ella que sólo quería jugar un ratito acompañada...
Y en mi cabeza resuenan como tambores las frases de "que vaya a la guardería es muy bueno!, aprenden a compartir, se socializan y aprenden a jugar con otros niños", ¿cómo me explican ahora todos los defensores de las maravillas de la escolarización temprana, por qué una niña que no ha pisado una guardería en su pajolera vida, entiende bastante mejor el concepto de compartir que una niña como la mía, que lleva yendo a la guarde desde los siete meses?. En fin... Recordaré esa escena cuando alguien me lo vuelva a decir.
Yo simplemente pienso que al igual que nos pasa a los adultos, cada niño es un mundo y por tanto tienen comportamientos diferentes. ¡Y me parece fenomenal que así sea!. Tendemos a querer estandarizarles como si fuesen robots y les intentamos convencer de cosas que ni nosotros mismos nos creemos.
- Fulanito, déjale ese juguete a ese niño, que hay que compartir...!
Y Fulanito pensará... ¿Ah sí...?. ¿Hay que compartir??. ¿Y por qué no compartes tú el móvil de 600 Euros que te trajeron los Reyes con la señora que está sentada a tu lado en el banco del parque???... ;-)
Al margen de este razonamiento, últimamente pienso mucho en los cambios que observo en la peque, posteriores al comienzo de la guarde. Para no demonizar la escolarización, que no es el caso porque lo único que conseguiría con ello es torturarme más de lo que ya hice en su momento, diré que seguramente y dependiendo de la personalidad que cada niño está formando en estas edades, a unos puede que les ayude en su proceso de socialización, a otros no les afecte, y a otros incluso les provoque cambios importantes haciendo un efecto contrario.
Creo que el caso de mi hija es este último. No sé si el ser la más chiquitita de todos los compis (en tamaño y en edad), la dinámica que se sigue en la clase, el carácter de la educadora, o todo junto han podido influir, pero cada día al ir a buscarla, noto cómo en ocasiones muestra su oposición, primero aferrándose en los primeros ratos a mí y a la tetita como un pequeño koala, y luego a veces enfrentándose, mostrando su enfado y descontento durante el resto de la tarde, incluso yo diría que su rabia. En las mañanas también vamos notando cada vez más esa oposición al cole, ante la desesperación de su madre que ya no puede darle más vueltas a la cabeza buscando alternativas que por el momento no existen.
martes, 9 de abril de 2013
Cada día un pasito más...
El tiempo va pasando y cada día, pequeña burbujita, nos sorprendes con algo nuevo, ante la atónita mirada de nuestros ojos, que con nostalgia ven que cada día estamos un pasito más lejos de esos días en los que pasabas las horas descansando sobre el pecho de mamá, sin nada más y nada menos que eso, durante horas...
Ahora cada día caminas un pasito más sin la ayuda de las manos de mamá y de papá. Te levantas del suelo tú sola si das un culetazo como si nada hubiese pasado.
Cada día los trocitos de fruta, de chicha, de galleta... que muerdes son más grandes. Y eso que aún los colmillos y las muelas no han hecho ni intención de aparecer!.
Cada día quieres coger la cuchara y el tenedor y hacer uso de ellos, para comer tú solita, con el consiguiente miedo de mami, que casi tiene que atarse las manos para darte la autonomía que tanto reclamas, sin intervenir en nada para que no te dañes con el tenedor o te pongas tú y todo tu alrededor lleno de comida...
Cada día comprendes mejor lo que se te dice y lo que pasa a tu alrededor. Y con tu cabecita dices "sí, sí, sí" o "no, no, no" cuando se te pregunta si quieres algo.
¡Cada día tenemos nuevas posturas de tomar tetita, y cada cual más enrevesada que la anterior!. Desde hace meses, lo que más te gusta es hacerte cosquillitas con el pelo de mami en tu carita y tus manos, mientras tomas tu lechita. Pero rizando el rizo, ahora te quitas los calcetines y haciendo casi malabares subes el pie hasta llegar a poder hacerte cosquillas con mi pelo en tus pinreles... ;-).
Cada día, mi pequeña, te haces mayor, el bebé chiquitito de apenas dos kilos y medio, ha dejado paso a una niña-bebé risueña, alegre, amorosa, que es la delicia y la alegría de nuestras vidas. Y aunque mirando fotos de hace meses y recordando, siento cierta nostalgia de esa etapa maravillosa en que las dos éramos una, cada día me sorprendes, porque cada día por muy difícil que parezca te amo un poquito más.
Porque me enseñas, porque me haces feliz con sólo mirar tu carita, porque llenas mi corazón, y cada segundo que paso lejos de ti, me da más fuerzas y ganas de abrazarte, besarte y arrullarte cuando nos encontramos.
Cada día hay un sonido más en tu vocabulario. Una palabra, un gesto. Empezaste por "papá", y ahora ya vas por "mamá, tata, coco, agua..."
Cada día los trocitos de fruta, de chicha, de galleta... que muerdes son más grandes. Y eso que aún los colmillos y las muelas no han hecho ni intención de aparecer!.
Cada día quieres coger la cuchara y el tenedor y hacer uso de ellos, para comer tú solita, con el consiguiente miedo de mami, que casi tiene que atarse las manos para darte la autonomía que tanto reclamas, sin intervenir en nada para que no te dañes con el tenedor o te pongas tú y todo tu alrededor lleno de comida...
Cada día te sientes un poco más independiente y autónoma, afianzando tu personalidad y mostrándonos tus enfados, rozando ya casi la pataleta cuando no puedes hacer algo que quieres. Papá y yo intentamos que tu mundo y tu alrededor sea seguro, y que todo lo que esté accesible a tus manos no entrañe peligro alguno, pero aún así... hay veces que tu pequeño mundo se desmorona y mamá con él, porque no soporto ver que lo pasas mal, a pesar de saber que es una etapa más de tu desarrollo.
Cada día comprendes mejor lo que se te dice y lo que pasa a tu alrededor. Y con tu cabecita dices "sí, sí, sí" o "no, no, no" cuando se te pregunta si quieres algo.
¡Cada día tenemos nuevas posturas de tomar tetita, y cada cual más enrevesada que la anterior!. Desde hace meses, lo que más te gusta es hacerte cosquillitas con el pelo de mami en tu carita y tus manos, mientras tomas tu lechita. Pero rizando el rizo, ahora te quitas los calcetines y haciendo casi malabares subes el pie hasta llegar a poder hacerte cosquillas con mi pelo en tus pinreles... ;-).
Cada día, mi pequeña, te haces mayor, el bebé chiquitito de apenas dos kilos y medio, ha dejado paso a una niña-bebé risueña, alegre, amorosa, que es la delicia y la alegría de nuestras vidas. Y aunque mirando fotos de hace meses y recordando, siento cierta nostalgia de esa etapa maravillosa en que las dos éramos una, cada día me sorprendes, porque cada día por muy difícil que parezca te amo un poquito más.
Porque me enseñas, porque me haces feliz con sólo mirar tu carita, porque llenas mi corazón, y cada segundo que paso lejos de ti, me da más fuerzas y ganas de abrazarte, besarte y arrullarte cuando nos encontramos.
martes, 19 de marzo de 2013
¡Feliz Día Papá!
Este es el segundo año que Papá Burbujita y la pequeña bebé pasan juntos su Día del Padre. Pero es el primero en que Paula se entera ya de muchas cosas, que grita ¡¡papaaaaa!! a todas horas, que ya no es un bebé pegado a su mamá 24 horas y en definitiva, que disfruta como una enana jugando, mimando y queriendo a su papá.
Y en la guarde no han querido dejar pasar esta oportunidad de decirle a los papás cuánto les quieren, y para ello nuestra peque ha coloreado ella misma con sus manitas este precioso regalito que la profe después, le ha ayudado a rematar y a poner el bonito mensaje:
"Te quiero Papá".
Ella traía muuuuy bien aprendido su papel, y en cuanto vio a su papá le tendía el regalo que con tanto ahínco había hecho para él durante la última semana. Al papá se le caía la baba, y a la mamá, por qué no decirlo, también...
Y no es para menos!
Y por cuenta de la Mamá Burbujita, que tampoco ha querido dejar pasar la oportunidad de honrar a nuestro incansable Papá, que ya en su segundo curso de la escuela que empezó hace poco más de un año, ya se ha graduado con matrícula de honor, y con la ayuda y las ideas tan chulas de nuestras amigas de El Taller de Mir, le regalamos este súper llavero con un mensaje que nuestra burbujita y mamá le gritan a los cuatro vientos.
¡Ha sido todo un acierto! A papá le encantó y el encargo ha sido de lo más rápido y bien preparado! ¡Gracias chicas!. Un guiño desde aquí para vosotras.
Es precioso, y el detalle del grabado en rosa nos ha encantado!
"Te quiero Papá".
Ella traía muuuuy bien aprendido su papel, y en cuanto vio a su papá le tendía el regalo que con tanto ahínco había hecho para él durante la última semana. Al papá se le caía la baba, y a la mamá, por qué no decirlo, también...
Y no es para menos!
Y por cuenta de la Mamá Burbujita, que tampoco ha querido dejar pasar la oportunidad de honrar a nuestro incansable Papá, que ya en su segundo curso de la escuela que empezó hace poco más de un año, ya se ha graduado con matrícula de honor, y con la ayuda y las ideas tan chulas de nuestras amigas de El Taller de Mir, le regalamos este súper llavero con un mensaje que nuestra burbujita y mamá le gritan a los cuatro vientos.
¡Ha sido todo un acierto! A papá le encantó y el encargo ha sido de lo más rápido y bien preparado! ¡Gracias chicas!. Un guiño desde aquí para vosotras.
Es precioso, y el detalle del grabado en rosa nos ha encantado!
jueves, 14 de febrero de 2013
El Amor...
Hoy es el día de los enamorados. El día del amor.
Es cursi, es consumista, es una excusa de los centros comerciales para vender más. Y en definitiva, un día como otro cualquiera para quererse, besarse, amarse y respetarse.
Pero, ¿por qué no?. ¿Por qué no aprovechar la excusa para acordarnos y pararnos a pensar en todo ese amor que vivimos día a día a nuestro alrededor?. En lo importante que es demostrarlo, disfrutarlo, compartirlo cuanto más tiempo mejor.
La verdad es que cualquier día es bueno, y hoy es tan bueno como los demás.
Hoy, mi amor, te quiero igual o más que siempre. Ahora es un amor compartido entre tres. Nos amamos con tanta fuerza, que a veces saltan chispas!.
Hemos ido evolucionando y creciendo los dos. Conociéndonos tanto, que la vida a tu lado fluye sin obstáculos, y me sorprendo a veces de lo cómplices que somos, pero habiendo siempre un hueco para las sorpresas, para la imaginación, y para los detalles inesperados.
Durante todos estos años, has sido un pilar en mi vida, que me ha dado felicidad, seguridad, alegría, algún disgusto que otro... ;-) (los dos somos fuertes y un poco tozudos...), y sobre todo, me has dado una hija que se ha convertido en el centro y la razón de ser de nuestras vidas. Ella nos complementa, nos llena y desborda lo que ya estaba lleno de amor. Nos hace conocer y compartir otro amor diferente, que tiene aún más fuerza que el que ya teníamos. Que arrasa todo lo que se ponga por delante.
Desde que nació, o mejor dicho, desde que concebimos a nuestra pequeña burbujita, cada día me sorprendes, con tu entrega a nosotras, con tu trabajo, con tus cuidados y con tus mimos. No deja de sorprenderme como has encajado y te has hecho hueco sin hacer ruido y a la perfección, en el espacio que inconscientemente Paula y yo creamos cuando nació. Un lugar en el que parecía que no cabía nadie más durante los primeros meses, pero en el que tú lograste introducirte, a veces sólo a mirar, la mayoría de las veces observando desde fuera y facilitándonos todo lo necesario para que ese puerperio fuese perfecto y no nos faltase de nada.
Y así fue. Los meses han transcurrido, y poco a poco hemos formado una familia. A veces una familia que me recuerda a una gran manada, donde compartimos todos los espacios, y todos los besos. La cama, las caricias, y en definitiva, nuestro tiempo y nuestros días.
¿Y por qué te lo digo hoy?... Porque sí. Porque es un día como otro cualquiera en el que nos hemos levantado y hemos dedicado unos minutos de ese poco tiempo del que disponemos por las mañanas para decirnos sin palabras que estamos ahí, que vamos por el mismo camino y que esperamos que esto dure y dure hasta el infinito y más allá!.
Os quiero mis amores.
Es cursi, es consumista, es una excusa de los centros comerciales para vender más. Y en definitiva, un día como otro cualquiera para quererse, besarse, amarse y respetarse.
Pero, ¿por qué no?. ¿Por qué no aprovechar la excusa para acordarnos y pararnos a pensar en todo ese amor que vivimos día a día a nuestro alrededor?. En lo importante que es demostrarlo, disfrutarlo, compartirlo cuanto más tiempo mejor.
La verdad es que cualquier día es bueno, y hoy es tan bueno como los demás.
Hoy, mi amor, te quiero igual o más que siempre. Ahora es un amor compartido entre tres. Nos amamos con tanta fuerza, que a veces saltan chispas!.
Hemos ido evolucionando y creciendo los dos. Conociéndonos tanto, que la vida a tu lado fluye sin obstáculos, y me sorprendo a veces de lo cómplices que somos, pero habiendo siempre un hueco para las sorpresas, para la imaginación, y para los detalles inesperados.
Durante todos estos años, has sido un pilar en mi vida, que me ha dado felicidad, seguridad, alegría, algún disgusto que otro... ;-) (los dos somos fuertes y un poco tozudos...), y sobre todo, me has dado una hija que se ha convertido en el centro y la razón de ser de nuestras vidas. Ella nos complementa, nos llena y desborda lo que ya estaba lleno de amor. Nos hace conocer y compartir otro amor diferente, que tiene aún más fuerza que el que ya teníamos. Que arrasa todo lo que se ponga por delante.
Desde que nació, o mejor dicho, desde que concebimos a nuestra pequeña burbujita, cada día me sorprendes, con tu entrega a nosotras, con tu trabajo, con tus cuidados y con tus mimos. No deja de sorprenderme como has encajado y te has hecho hueco sin hacer ruido y a la perfección, en el espacio que inconscientemente Paula y yo creamos cuando nació. Un lugar en el que parecía que no cabía nadie más durante los primeros meses, pero en el que tú lograste introducirte, a veces sólo a mirar, la mayoría de las veces observando desde fuera y facilitándonos todo lo necesario para que ese puerperio fuese perfecto y no nos faltase de nada.
Y así fue. Los meses han transcurrido, y poco a poco hemos formado una familia. A veces una familia que me recuerda a una gran manada, donde compartimos todos los espacios, y todos los besos. La cama, las caricias, y en definitiva, nuestro tiempo y nuestros días.
¿Y por qué te lo digo hoy?... Porque sí. Porque es un día como otro cualquiera en el que nos hemos levantado y hemos dedicado unos minutos de ese poco tiempo del que disponemos por las mañanas para decirnos sin palabras que estamos ahí, que vamos por el mismo camino y que esperamos que esto dure y dure hasta el infinito y más allá!.
Os quiero mis amores.
miércoles, 6 de febrero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
Tan sólo 24 horas...
Tan sólo 24 horas tienen mis días y sinceramente, no me alcanzan para todo lo que tengo que hacer...
Y digo "lo que tengo que hacer", porque no lo hago..., porque quiero pero acabo por no hacerlo...
El blog me reclama, me reclamo yo misma a través de él, y no veo el segundo adecuado para sentarme a escribir. Y es que ha llegado un momento, después de más de un año de su inauguración, que se ha convertido en una necesidad para mi. Siempre me gustó mucho escribir, pero en este espacio he encontrado el modo y la mejor vía de hacerlo de manera bonita, original y compartiendo.
Compartiendo con otros blogs amigos, y con gente anónima que a pesar de ello te hacen llegar todo el cariño, a través de sus frases o sólo de su visita. Cuando me siento a leer y escribir, es como si me metiese dentro de una pequeña habitación, que queda con la puerta abierta para dejar pasar a todo el que se asoma y le gusta lo que hay dentro.
Siento paz, mucho amor y satisfacción al sentarme en esta habitación a contar y expresar todo lo que aquí está quedando plasmado. Es una habitación cálida, azul, y decorada con todo lo que más me gusta del mundo. No son objetos, son personas, son historias, palabras que a veces rebusco en lo más hondo de mí, pero que otras veces salen solas y casi sin pedir permiso. Me siento relajada y plena. Me siento mejor y quiero que esta o estas historias sigan contándose.
Ahora que desde el día de Reyes, el blog se me hizo palpable a través del regalo del Papá Burbujita, lo siento más real que nunca y siento un orgullo especial al verlo convertido en libro, que enseñaremos a Paula en cuanto tenga ganas de verlo. Ella al fin y al cabo, es el impulso y la fuerza de todo esto.
Lloré como una magdalena cuando lo tuve en mis manos. Fue muy bonito. Lo leía como si lo hubiese escrito otro, y me emocionaba con cada palabra como si no las hubiese leído antes. Lloré sobre todo con esa dedicatoria que Papá Burbujita, como editor del libro nos regalaba en la primera hoja a la Mamá y a la pequeña Burbujita...
"Me gusta pensar que éste, que es hoy tu regalo, será en un día no tan lejano un regalo para Paula. Ansioso, espero escuchar a nuestra pequeña decir... Mami, cuéntame un cuento".
Tengo más ganas que nunca de escribir, tengo más ideas que nunca, más entradas en la cabeza, más risas, penurias, ideas, artículos que compartir, que nunca.... Pero tengo MENOS TIEMPO que nunca antes...
Paula está en un momento precioso. Cualquiera que ya haya pasado por esto sabe que es verdad, y que no estoy cegada por el amor materno que ve en cada etapa, la más bonita y maravillosa de todas las etapas que vivirá su retoño. Ahora cada día me descubre y se descubre algo nuevo, y es literal, porque llevamos unas semanas que el papi y yo nos miramos ante cada cosa, diciéndonos "pero tú la habías visto hacer esto antes???"...
No puedo ni quiero perderme ni un segundo de sus días. Ya me pierdo bastantes mientras trabajo... Y cuando llegamos a casa, se nos van las pocas horas entre tetas, canciones, juegos, baños y correteos por el salón, (de mamá encorvada con la pequeña intentando dar sus primeros pasos con más pena que gloria y algún que otro coscorrón que ya ha caído...).
No lo voy a negar. Es agotador. Maravilloso, pero agotador. Empieza a reivindicar con fuerza su libertad, su capacidad de hacer todo sola, de arrastrarse sola, de comer sola, de trepar sola, de ¡caer! sola... Y yo intento y casi siempre consigo, no frenar esos pasos, dejar que se sienta autónoma y libre, que investigue y descubra el mundo desde su prisma. Esto deja a la madre asustadiza, primeriza e hiper-protectora que soy, en un lugar que al final del día hay que recoger en pedazos.
Pero sé que todo pasa, que al final logras organizarte de mejor manera, que los primeros pasos se convierten en los segundos, y los segundos en los terceros... y en los enésimos... Y dejas de ver tantos peligros alrededor, y los ratos de juegos los vas solapando con ratos para ti. Y tu bebé se va haciendo más mayor y las necesidades evolucionan y cambian.
Y sobre todo, que nos vamos adaptando a cada etapa, y el tiempo dejará de ser mi enemigo. Estoy segura de ello.
Y digo "lo que tengo que hacer", porque no lo hago..., porque quiero pero acabo por no hacerlo...
El blog me reclama, me reclamo yo misma a través de él, y no veo el segundo adecuado para sentarme a escribir. Y es que ha llegado un momento, después de más de un año de su inauguración, que se ha convertido en una necesidad para mi. Siempre me gustó mucho escribir, pero en este espacio he encontrado el modo y la mejor vía de hacerlo de manera bonita, original y compartiendo.
Compartiendo con otros blogs amigos, y con gente anónima que a pesar de ello te hacen llegar todo el cariño, a través de sus frases o sólo de su visita. Cuando me siento a leer y escribir, es como si me metiese dentro de una pequeña habitación, que queda con la puerta abierta para dejar pasar a todo el que se asoma y le gusta lo que hay dentro.
Siento paz, mucho amor y satisfacción al sentarme en esta habitación a contar y expresar todo lo que aquí está quedando plasmado. Es una habitación cálida, azul, y decorada con todo lo que más me gusta del mundo. No son objetos, son personas, son historias, palabras que a veces rebusco en lo más hondo de mí, pero que otras veces salen solas y casi sin pedir permiso. Me siento relajada y plena. Me siento mejor y quiero que esta o estas historias sigan contándose.
Lloré como una magdalena cuando lo tuve en mis manos. Fue muy bonito. Lo leía como si lo hubiese escrito otro, y me emocionaba con cada palabra como si no las hubiese leído antes. Lloré sobre todo con esa dedicatoria que Papá Burbujita, como editor del libro nos regalaba en la primera hoja a la Mamá y a la pequeña Burbujita...
"Me gusta pensar que éste, que es hoy tu regalo, será en un día no tan lejano un regalo para Paula. Ansioso, espero escuchar a nuestra pequeña decir... Mami, cuéntame un cuento".
Tengo más ganas que nunca de escribir, tengo más ideas que nunca, más entradas en la cabeza, más risas, penurias, ideas, artículos que compartir, que nunca.... Pero tengo MENOS TIEMPO que nunca antes...
Paula está en un momento precioso. Cualquiera que ya haya pasado por esto sabe que es verdad, y que no estoy cegada por el amor materno que ve en cada etapa, la más bonita y maravillosa de todas las etapas que vivirá su retoño. Ahora cada día me descubre y se descubre algo nuevo, y es literal, porque llevamos unas semanas que el papi y yo nos miramos ante cada cosa, diciéndonos "pero tú la habías visto hacer esto antes???"...
No puedo ni quiero perderme ni un segundo de sus días. Ya me pierdo bastantes mientras trabajo... Y cuando llegamos a casa, se nos van las pocas horas entre tetas, canciones, juegos, baños y correteos por el salón, (de mamá encorvada con la pequeña intentando dar sus primeros pasos con más pena que gloria y algún que otro coscorrón que ya ha caído...).
No lo voy a negar. Es agotador. Maravilloso, pero agotador. Empieza a reivindicar con fuerza su libertad, su capacidad de hacer todo sola, de arrastrarse sola, de comer sola, de trepar sola, de ¡caer! sola... Y yo intento y casi siempre consigo, no frenar esos pasos, dejar que se sienta autónoma y libre, que investigue y descubra el mundo desde su prisma. Esto deja a la madre asustadiza, primeriza e hiper-protectora que soy, en un lugar que al final del día hay que recoger en pedazos.
Pero sé que todo pasa, que al final logras organizarte de mejor manera, que los primeros pasos se convierten en los segundos, y los segundos en los terceros... y en los enésimos... Y dejas de ver tantos peligros alrededor, y los ratos de juegos los vas solapando con ratos para ti. Y tu bebé se va haciendo más mayor y las necesidades evolucionan y cambian.
Y sobre todo, que nos vamos adaptando a cada etapa, y el tiempo dejará de ser mi enemigo. Estoy segura de ello.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Llegó la Navidad...
Estamos en plenas Navidades... ¡No hay lugar a dudas!.
En los últimos años, mi actitud y mi opinión sobre esta época del año y todo lo que conlleva ha variado mucho. Dejando a un lado el tema religioso, en el que yo no me inmiscuyo ni quiero... me parece que estas fiestas se han ido convirtiendo cada vez más en una carrera de compras, regalos, colas interminables, cambios de última hora, prisas, gasto, gasto y más gasto, en definitiva, consumismo puro y duro que nos invade más que nunca en el momento en que despunta el mes de Diciembre.
Cuando era pequeña y hasta hace no muchos años, me encantaba que llegase la Navidad. Como decía más arriba, no por lo que religiosamente conlleva, pero sí por todo lo que ocurría.
Cuando eres niño, la ilusión se apodera de nosotros. Lo recuerdo con inmensa ternura y mucha felicidad. Esos días que esperabas con ansia ya desde que se iniciaba el cole en Septiembre. Grandes reuniones familiares rodeada de primas y primos, cantando, jugando a todas horas, bailando con la familia, reuniéndonos para colocar el árbol de Navidad y un gran Belén digno de la mejor de las exposiciones, en casa de mi abuela materna, que era la sede central de las celebraciones navideñas, pensando en qué cosas íbamos a pedir a los Reyes Magos (en casa siempre vinieron los Reyes, nunca Papá Noel), o más bien, al rey mago, porque aquí cada uno le pedía al rey que eligiese, no valía pedir a los tres, no no no.
Pero a última hora, los Reyes siempre sorprendían, y traían cosas que no les habías pedido, y algunas de las que habías pedido, no las traían... Pero daba igual. ¡Qué ilusión! Ese salón de casa de mi abuela, donde siempre nos juntábamos todos para esa gran noche, lleno de juguetes y regalos, compartiendo y enseñando a todos lo que habían dejado para ti, mientras tomabas un gran pedazo de roscón con un chocolate calentito. Y la noche de antes... ¿Cómo querían que nos durmiésemos temprano con los nervios de haber estado en la cabalgata viendo a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, pasando a tan sólo unos metros de nuestras narices y lanzando caramelos que mi padre se volvía loco por ayudarnos a coger?. Era imposible, por agotadas que estuviésemos, no había manera de pillar el sueño...
Después, siendo más joven de lo que soy ahora ;-), me encantaban estas fechas porque siempre iban de la mano de reuniones. Reuniones de familia y amigos, cenas con amigos que por circunstancias no puedes ver tantas veces como te gustaría, otros vienen de fuera para pasar estas fechas en casa y les ves de nuevo, la familia se junta, regalas y te regalan...
Pero de unos pocos años a esta parte, algo empezó a cambiar. Las cenas familiares han pasado a formar parte de un comité de decisión para ver en qué casa cenamos cada día. Ahora hay que dividirse entre dos familias, con sus dos familias respectivas en cada caso, je je... Y en los últimos años añadiendo a esto la separación de mis padres, con el consiguiente problema que trae el tener una casa más en la que repartirse y el mismo número de noches a celebrar. En fin, que a mi no me salen las cuentas...
Con todo esto, el comienzo del mes de Diciembre que antes daba paso a la ilusión y las ganas de salir a la calle, ver luces, elegir regalos... dejaba paso ahora a los quebraderos de cabeza, las prisas e incluso en alguna ocasión a pensar "¡por favor, que pasen ya estas dichosas fiestas!".
Pero ¡de repente!. TACHÁNNNN. ¡Algo ha cambiado! Ha llegado Paula a nuestras vidas y sin ser todavía consciente ni saber muy bien de qué va todo este tinglado que se monta, o montamos en estos días, se ilusiona, se ríe y disfruta al ver el árbol de Navidad con sus luces, alucina un poco con todos los adornos que hay por todas partes a donde vamos, y en la guarde hemos colgado juntas un adorno en el gran árbol que han decorado. ¡Y le encanta!.
Y yo, he vuelto a encontrarme de nuevo con esa niña que se moría de ilusión con estas fiestas. Me he reencontrado a través de mi hija, y he agradecido y agradezco millones de veces a mis padres y a mi familia esa infancia que me regalaron, en la que había unos Reyes que eran Magos y que siempre te traían regalos bonitos y nunca carbón, te portases como te portases. En la que salíamos a ver la cabalgata abrigados hasta las cejas con nuestros gorros de buzo, que eran los más feos del mundo, pero los más abrigaditos. Cogíamos caramelos como si no hubiese un mañana, cantábamos villancicos y nunca parecía ir nada mal. Aunque estoy segura de que en muchas ocasiones, para los adultos, no era todo color de rosa como a nosotros nos lo pintaban.
Por eso, definitivamente creo que estas fiestas son para los niños. Se merecen conocer y participar de esa magia que se respira en Navidad. Se disfrutan a través de ellos y yo lo he empezado a comprobar. Ahora sé que me quedan unos cuantos años de darlo todo y disfrutarlo con ella, y con los que vengan!. (Sí, peke... es Navidad, puedo creer lo que me de la gana, y ahora, en este instante, quiero creer que habrá algún bebé más en nuestras vidas). Quiero regalarle esa misma ilusión de la que yo disfruté.
Así que ni cortos ni perezosos, nos hemos ido y hemos comprado el árbol más grande del mundo, ¡y allá que lo hemos colocado en nuestro salón! Ahora sólo le faltan los muñecolates... pieza clave que no puede faltar en el árbol que yo guardo en mi memoria y que ahora hemos traído a casa de nuevo. ¡Aquí lo dejo!
Cuando era pequeña y hasta hace no muchos años, me encantaba que llegase la Navidad. Como decía más arriba, no por lo que religiosamente conlleva, pero sí por todo lo que ocurría.
Cuando eres niño, la ilusión se apodera de nosotros. Lo recuerdo con inmensa ternura y mucha felicidad. Esos días que esperabas con ansia ya desde que se iniciaba el cole en Septiembre. Grandes reuniones familiares rodeada de primas y primos, cantando, jugando a todas horas, bailando con la familia, reuniéndonos para colocar el árbol de Navidad y un gran Belén digno de la mejor de las exposiciones, en casa de mi abuela materna, que era la sede central de las celebraciones navideñas, pensando en qué cosas íbamos a pedir a los Reyes Magos (en casa siempre vinieron los Reyes, nunca Papá Noel), o más bien, al rey mago, porque aquí cada uno le pedía al rey que eligiese, no valía pedir a los tres, no no no.
Pero a última hora, los Reyes siempre sorprendían, y traían cosas que no les habías pedido, y algunas de las que habías pedido, no las traían... Pero daba igual. ¡Qué ilusión! Ese salón de casa de mi abuela, donde siempre nos juntábamos todos para esa gran noche, lleno de juguetes y regalos, compartiendo y enseñando a todos lo que habían dejado para ti, mientras tomabas un gran pedazo de roscón con un chocolate calentito. Y la noche de antes... ¿Cómo querían que nos durmiésemos temprano con los nervios de haber estado en la cabalgata viendo a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, pasando a tan sólo unos metros de nuestras narices y lanzando caramelos que mi padre se volvía loco por ayudarnos a coger?. Era imposible, por agotadas que estuviésemos, no había manera de pillar el sueño...
Después, siendo más joven de lo que soy ahora ;-), me encantaban estas fechas porque siempre iban de la mano de reuniones. Reuniones de familia y amigos, cenas con amigos que por circunstancias no puedes ver tantas veces como te gustaría, otros vienen de fuera para pasar estas fechas en casa y les ves de nuevo, la familia se junta, regalas y te regalan...
Pero de unos pocos años a esta parte, algo empezó a cambiar. Las cenas familiares han pasado a formar parte de un comité de decisión para ver en qué casa cenamos cada día. Ahora hay que dividirse entre dos familias, con sus dos familias respectivas en cada caso, je je... Y en los últimos años añadiendo a esto la separación de mis padres, con el consiguiente problema que trae el tener una casa más en la que repartirse y el mismo número de noches a celebrar. En fin, que a mi no me salen las cuentas...
Con todo esto, el comienzo del mes de Diciembre que antes daba paso a la ilusión y las ganas de salir a la calle, ver luces, elegir regalos... dejaba paso ahora a los quebraderos de cabeza, las prisas e incluso en alguna ocasión a pensar "¡por favor, que pasen ya estas dichosas fiestas!".
Y yo, he vuelto a encontrarme de nuevo con esa niña que se moría de ilusión con estas fiestas. Me he reencontrado a través de mi hija, y he agradecido y agradezco millones de veces a mis padres y a mi familia esa infancia que me regalaron, en la que había unos Reyes que eran Magos y que siempre te traían regalos bonitos y nunca carbón, te portases como te portases. En la que salíamos a ver la cabalgata abrigados hasta las cejas con nuestros gorros de buzo, que eran los más feos del mundo, pero los más abrigaditos. Cogíamos caramelos como si no hubiese un mañana, cantábamos villancicos y nunca parecía ir nada mal. Aunque estoy segura de que en muchas ocasiones, para los adultos, no era todo color de rosa como a nosotros nos lo pintaban.
Por eso, definitivamente creo que estas fiestas son para los niños. Se merecen conocer y participar de esa magia que se respira en Navidad. Se disfrutan a través de ellos y yo lo he empezado a comprobar. Ahora sé que me quedan unos cuantos años de darlo todo y disfrutarlo con ella, y con los que vengan!. (Sí, peke... es Navidad, puedo creer lo que me de la gana, y ahora, en este instante, quiero creer que habrá algún bebé más en nuestras vidas). Quiero regalarle esa misma ilusión de la que yo disfruté.
Así que ni cortos ni perezosos, nos hemos ido y hemos comprado el árbol más grande del mundo, ¡y allá que lo hemos colocado en nuestro salón! Ahora sólo le faltan los muñecolates... pieza clave que no puede faltar en el árbol que yo guardo en mi memoria y que ahora hemos traído a casa de nuevo. ¡Aquí lo dejo!
martes, 4 de diciembre de 2012
La celebración
El fin de semana hemos estado de celebración. Desde el Jueves no hemos parado! Paula ha sido "la prota".
Su primer cumpleaños, ¡no es para menos!.
El jueves en el cole le hicieron su pequeña fiesta. Le hicieron y le pusieron su corona de "Felicidades", ella llevó unos detalles junto a unos aspitos (gusanitos gigantes que yo no conocía hasta que no he tenido a Paula...), los repartieron, y la profesora le ha hecho un regalo que tengo que decir que nos gustó mucho. Es una carpeta con su nombre y con varias hojas en las que hay varias cosas sobre ella. Por ejemplo la huella de su mano con pintura de dedos, la huella del pie y un cordón pegado con pegatinas que dice "esta es mi medida", y si lo estiras es la longitud que tiene la pequeñina en estos momentos.
La verdad es que ha sido un detalle muy bonito.
El sábado tuvimos celebración con la familia de mamá, tíos, primos, abuelos... Lo pasamos muy bien y Paula no parecía estar tan tímida como en otras ocasiones. Parece que va cogiendo confianza y disfruta más de la familia.
El domingo con la familia de papá, los abuelos, tío y perrita. Con Tara se vuelve loca. Creo que si pudiera se la comería! . Lo que no sabemos es si Tara opina lo mismo de Paula! ;-)
En resumen, muchos regalitos, tarta hecha por mamá y papá, sonrisas, globos, canciones y mucha nostalgia para los papis, que vamos viendo como la burbujita sigue su carrera sin frenos para hacerse mayor y dejar de ser nuestro bebé chiquitito... De repente estos días, sin saber muy bien por qué, comienza a hacer un montón de cosas nuevas... Coloca piezas en los muñecos, aprieta botones para que Pocoyó baile, aplaude, gatea, intenta ponerse de pie... Y un sinfín de cosas que suceden casi sin que nos demos cuenta y algunas incluso sin que lo podamos disfrutar a su lado. ¡Dichosa conciliación!

Comenzamos ahora el segundo año. Seguro que tan lleno de alegrías y emociones como éste.
¡A tu lado sin duda será precioso!.
Su primer cumpleaños, ¡no es para menos!.
La verdad es que ha sido un detalle muy bonito.
El sábado tuvimos celebración con la familia de mamá, tíos, primos, abuelos... Lo pasamos muy bien y Paula no parecía estar tan tímida como en otras ocasiones. Parece que va cogiendo confianza y disfruta más de la familia.
En resumen, muchos regalitos, tarta hecha por mamá y papá, sonrisas, globos, canciones y mucha nostalgia para los papis, que vamos viendo como la burbujita sigue su carrera sin frenos para hacerse mayor y dejar de ser nuestro bebé chiquitito... De repente estos días, sin saber muy bien por qué, comienza a hacer un montón de cosas nuevas... Coloca piezas en los muñecos, aprieta botones para que Pocoyó baile, aplaude, gatea, intenta ponerse de pie... Y un sinfín de cosas que suceden casi sin que nos demos cuenta y algunas incluso sin que lo podamos disfrutar a su lado. ¡Dichosa conciliación!
Comenzamos ahora el segundo año. Seguro que tan lleno de alegrías y emociones como éste.
¡A tu lado sin duda será precioso!.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
viernes, 5 de octubre de 2012
Me voy de boda
Mañana se casa una amiga.
Un beso grande desde aquí Elena, que sé que me lees. Fuera nervios para mañana, y disfruta mucho el día, que te aseguro yo que se puede, y se puede pasar en grande!.
La boda es en Vigo, en Galicia. Finalmente y después de darle más de mil vueltas, voy yo sola. Y es que después del verano, la excedencia que disfruté con su consiguiente ausencia de sueldo, el inicio de la guarde y sus gastos, el coche y mil recibos que se juntan todos en un mismo mes... ha sido imposible que podamos ir todos.
Ni qué decir tiene que es un momento especial y por eso quiero estar allí. Pero es la primera vez que mi pequeña y yo nos vamos a separar una noche. Sé que estará con su padre, que va a estar bien no, fenomenal!, que se lo pasan en grande juntos y se adoran... Pero es inevitable pensar y pensar en si me echará de menos, si lo pasará mal, si le subirá fiebre... porque tiene un poco de faringitis... Sólo es un día. Me voy el Sábado por la mañana y vuelvo el Domingo, pero sé que para determinadas cosas puede ser mucho tiempo.
¿Qué pensará cuando llegue la noche y vea que no estoy yo a su lado en la cama?...
No sé si es normal tener tantas dudas, no sé si es normal pensar que no lo estoy haciendo bien como madre... No lo sé, pero es así como me siento. Siento que le estoy fallando.
He hecho lo que creía lo mejor para todos. Espero no haberme equivocado.
Mi pequeña te voy a echar tanto de menos... Sé que tú también a mi, a tu tetita, a mis brazos y mis besos... Papi te cuidará como siempre y estarás genial seguro. Y el reencuentro... Uffff, prepárate porque no sabes los besos que te voy a dar!
Un beso grande desde aquí Elena, que sé que me lees. Fuera nervios para mañana, y disfruta mucho el día, que te aseguro yo que se puede, y se puede pasar en grande!.
La boda es en Vigo, en Galicia. Finalmente y después de darle más de mil vueltas, voy yo sola. Y es que después del verano, la excedencia que disfruté con su consiguiente ausencia de sueldo, el inicio de la guarde y sus gastos, el coche y mil recibos que se juntan todos en un mismo mes... ha sido imposible que podamos ir todos.
Ni qué decir tiene que es un momento especial y por eso quiero estar allí. Pero es la primera vez que mi pequeña y yo nos vamos a separar una noche. Sé que estará con su padre, que va a estar bien no, fenomenal!, que se lo pasan en grande juntos y se adoran... Pero es inevitable pensar y pensar en si me echará de menos, si lo pasará mal, si le subirá fiebre... porque tiene un poco de faringitis... Sólo es un día. Me voy el Sábado por la mañana y vuelvo el Domingo, pero sé que para determinadas cosas puede ser mucho tiempo.
¿Qué pensará cuando llegue la noche y vea que no estoy yo a su lado en la cama?...
No sé si es normal tener tantas dudas, no sé si es normal pensar que no lo estoy haciendo bien como madre... No lo sé, pero es así como me siento. Siento que le estoy fallando.
He hecho lo que creía lo mejor para todos. Espero no haberme equivocado.
Mi pequeña te voy a echar tanto de menos... Sé que tú también a mi, a tu tetita, a mis brazos y mis besos... Papi te cuidará como siempre y estarás genial seguro. Y el reencuentro... Uffff, prepárate porque no sabes los besos que te voy a dar!
jueves, 27 de septiembre de 2012
Entre recuerdos...
Llevo una semana algo nostálgica. Debe influir lo rápido que hemos pasado, sin tregua y sin previo aviso del calor sofocante al fresquete y lluvia tan típicos del otoño, que sin dejar de ser tan necesario, me ha pillado un poco desprevenida.
Desprevenida yo, y desprevenida también mi pequeña ante un virus malvado que ha llegado a nuestro pueblo, llenándolo todo de vómitos y dolores de tripita. Eso sí, tenemos a la teta de nuestro lado, que es lo único que podrá ingerir la gordi estos días. Así que, ¡de esta salimos rápido, seguro!.
Le sumamos el primer cumpleaños de nuestro querido Burbujita, tú y yo. Y me ha dado por echar la vista atrás, llenándome de nostalgia con los buenos recuerdos que con tanto acierto, hemos dejado aquí plasmados para la posteridad.
En fin, todas estas cosas y ninguna en especial, lo tiñen todo de un matiz nostálgico, que si bien no me desagrada del todo, hace que me pase el día rememorando momentos vividos, leyendo antiguas entradas, mirando y recreándome en fotos de los primeros días e incluso de antes!.
¿Por qué se me llenan los ojos de lágrimas cuando leo los comienzos de nuestro espacio azul y de paz?.
Porque se inició cuando empezábamos a ser conscientes de que ya éramos uno más, porque creció de la mano de Paula, a la vez que nosotros crecíamos como padres, cuando había tanta alegría como miedo en nuestras vidas.
Y crece y crece, y se hace cada vez más maduro, con más conocimientos, tiene más amigos, ¿algún enemigo?, alguno tiene por ahí disfrazado de doctor... Pero lo que más crece cada día son las ganas de continuar, de contar, de aprender con los que seguimos y nos siguen.
Porque, amigos... esto engancha. ¡Como dar la teta!, cuando empiezas no quieres parar...
Todo empezaba un 21 de Septiembre de 2012, cuando el Papá Burbujita me presentaba y daba la bienvenida a lo que sería Burbujita, tú y yo, dándome paso para que yo hiciera Mis inicios como bloguera y como mamá. Estábamos muy ilusionados con todo lo que tenía que ver con el embarazo y la llegada del bebé. Le hicimos un árbol que ni en los mejores momentos de Bricomanía..., y lo contábamos orgullosos. Comenzaron las clases de preparación al parto. La barriguita empezaba a pesar y cada vez se hacía más largo el camino y el día en el trabajo. La baja se hacía esperar... Mientras tanto Paula nos saludaba desde su pequeño entorno con pataditas en directo. Nos disfrazamos en Halloween y fuimos la familia calabaza, contábamos los días que faltaban, y ¡terminamos su habitación! (usada mucho de día y "0" de noche, je je je). Pero eso en ese momento ni lo pensábamos... Daba igual... era su espacio y lo hacíamos con todo el amor y todo el cariño que nos desbordaba.
Y con eso acababa ese primer bloque. Ha sido un breve resumen de todo lo que fue el embarazo en nuestro blog. Luego llegó el parón. Paula llegó un poco antes de lo previsto y cuando volvimos a casa con ella, no había tiempo ni pensamiento para nada más...
Pero pronto regresamos con más fuerza si cabe, contando cada uno nuestra propia versión de cómo fue la llegada de Paula. Mamá Burbujita lo contaba desde su perspectiva, y Papá Burbujita lo vio desde otro prisma que pude descubrir leyendo sus entradas. Le dábamos la bienvenida a este mundo a nuestra pequeña. También ha habido algunos malos tragos. Hemos despotricado y nos hemos indignado con nuestro archi-conocido Dr. Estivill.
Y llegamos al medio año de la Burbujita, y Papá y Mamá volvieron a contar cada uno qué había significado para ellos estos seis meses. Nuestro bebé adquiría sus propios hábitos de sueño, que los tres compartimos y disfrutamos. Llegó uno de los momentos más tristes que hemos vivido en el blog, con la incorporación al trabajo y el comienzo de la guardería. Hemos celebrado el Día Mundial del Sueño Feliz ¡con un montón de amigos!. Nos dieron ¡nuestro primer premio a los Papás Burbujitos! que ha venido seguido de algunos otros... Algún susto que otro con la caída de la cama. Otro gran día para celebrar con amigas y amigos blogueros, el Día Mundial de la Lactancia Materna. Llegaron las vacaciones y a la vuelta y sin darnos cuenta...
¡ESTÁBAMOS INICIANDO UN NUEVO AÑO EN LA RED!
Este ha sido mi pequeño homenaje al año transcurrido, sin duda lleno de amor, teta, besos, brazos y mucha alegría!
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