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martes, 4 de febrero de 2014

Entre colores y libros

Mi pequeña gran niña ya colorea.

Le dibujamos animalitos, soles, nubes y cosas que se nos ocurren y que nos pide, y ella las colorea. Yo no lo sabía hasta el otro día. Papá le estaba dibujando animalitos y de repente miramos y allí estaba ella, sin que nadie le dijera que hiciese esto o aquello, sin animarla a pintar por dentro en vez de por fuera... Cogió su tiza y los garabateó por encima, en lo que se notaba un claro intento de coloreo.

Toda una obra de arte para mí, mi amor.


También dibujamos ya ojos y bocas. Cualquier cosa tiene que tener sus ojitos y su boquita, ¡hasta los soles!.

Y en esas líneas, puntos y rayajos que tú juntas con gracia, yo veo unos perfectos y preciosos ojos y bocas.



No lo puedo negar. A pesar de que hago gala de mostrate todo tipo de actividades para que tú seas la que desarrolle tus gustos y tus preferencias, no puedo evitar que me derritas chiquitina, me derrites cuando pintas, cuando te veo entre papeles y pinturas, cuando me pides cada día y cada vez más a menudo que me siente en la alfombra junto a ti a leerte libros y cuentos, cuando tú misma los coges como ayer mientras lleno la bañera y te encuentro nombrando los animalitos de los cuentos y montándote tu propia historia.

Este año en la guarde, te van a llevar un día a la biblioteca y te van a hacer el carnet. ¡Me encanta! Y por lo que intuyo, seguro que a ti también. Yo intentaré que se convierta en uno más de nuestros planes habituales.

Creo firmemente en los beneficios de la lectura, y no sólo los académicos e intelectuales, que también los tiene. Sobretodo, adoro el disfrute que te puede proporcionar un buen libro, el desarrollo de la imaginación, de la empatía a través del conocimiento de otros mundos, de otras personas, de otros puntos de vista, a veces cercanos y a veces a años luz del tuyo, tanto que te enseña a cuestionar y no aceptar a la primera. La relajación y momentos de desconectar y alejarnos de cualquier cosa relacionada con nuestro pequeño mundo que nos puede proporcionar un libro, no es comparable con nada.

En definitiva, creo sin duda en la premisa que leer, y en definitiva la cultura, nos hace más libres.

Amo la lectura,  y me ha proporcionado momentos mágicos, maravillosos y mucha mucha enseñanza. Me encanta pensar que en algún momento, nuestra peque pueda llegar a beneficiarse de todo esto, igual que lo he hecho, y lo hago yo. Pondré en tu camino todo lo que esté en mi mano para que tú sola lo descubras.



viernes, 13 de diciembre de 2013

El cumple, la nieve y la navidad...

Todavía con resaca del cumple cumpleañero, que como si de una boda gitana se tratase, se extendió desde el viernes hasta el domingo por la tarde, este fin de semana largo que hemos tenido, hemos hecho excursión al campo y a la nieve.

Al cumple no se le ha podido pedir más. La pequeñina se lo ha pasado en grande, su fiesta parece que le encantó. ¡No es para menos!, allí estaban sus amiguitos Pocoyó, Elly, Pajaroto... ¡y por supuesto Peppa Pig!, la súper tarta casera que con mucho trabajo y sobretodo mucho amor hicimos para ti Pauli, la familia, los regalos... y más y más regalos!. ¿Quizá demasiados?...











No voy a negar que me hace sentir abrumada, desbordada si cabe. No quiero decir con esto que no me gusten los regalos. Adoro que me regalen y sobretodo regalar, y cuando se trata de los niños, más todavía. Esas caritas de felicidad y asombro mientras tiran del papel de regalo para descubrir qué habrá allí dentro... no tiene precio. Y por supuesto que me encanta y comparto con la familia las ganas y la ilusión de regalar a la pequeñina de la casa, cuando es la homenajeada.

Pero es que no puedo evitar revolverme un poco cuando la veo rodeada de tantas cosas y tantos juguetes. Odio más que nada en el mundo la desigualdad social y la injusticia, que crece más que nunca en los últimos tiempos. Y me cuesta admitir y aceptar que mi hija tenga decenas de juguetes, cuando hay otros niños que no tienen ninguno, e incluso algunos que no tienen ni lo más básico. Lo siento, pero me cuesta. No es hipocresía, ni doble moral, es simplemente que me cuesta imaginarlo.

No quiero que piense que es lo normal. Que lo dé todo por hecho. Que tener y acumular juguetes, ropa, objetos, que tener la despensa llena es lo normal. Me gustaría que entienda que tener cosas implica sacrificio, y a veces no sólo económico sino de cosas mucho más importantes, como el tiempo, ese bien tan escaso y tan preciado.

Por eso intentaré ir renovando juguetes, que juegue y experimente con unos, mientras otros quedan para otros niños que los descubran de nuevo. Ir guardando y no tirando, ropa que ha quedado pequeña pero nueva, para otros niños que, cercanos o lejanos, la puedan y quieran usar. Un consumo responsable y no desmesurado es lo que me gustaría inculcarla. El valor que a veces tiene la austeridad.

Sé que es muy pequeña y que ahora le toca disfrutar con su inocencia de la ilusión de los regalos, de las fiestas, del compartir. Pero aún así, me gusta tener esto siempre muy presente para que no se nos vaya de las manos... Como siempre, el ejemplo es lo más poderoso en todo lo que aprenden.

Disfrutar de la naturaleza es gratis y a veces más divertido y enriquecedor que cualquier otra cosa, para cualquiera y sobretodo para los peques. Y como decía, el mini-puente hemos aprovechado bien el solecito y buen tiempo, y nos hemos escapado a ver y tocar la nieve, a tirarnos los mayores y pequeños en trineo, pero sin trineo (que no tenemos) por las cuestas y usando nuestro culete para tal efecto. Hemos paseaso por el bosque de Finlandia, sin ni tan siquiera coger un avión... Tan sólo llegando hasta Rascafría. Hemos pisado el hielo, cogido hojas del suelo, tocado el agua gélida del río Lozoya, y paseado y paseado hasta no poder más!.





Con la caminata y lo que apretaba el sol, el bosque de Finlandia no daba tregua y los abrigos hasta sobraban.









La imagen de la laguna congelada era sobrecogedora... Y la de algunos "insensatos" incluida nuestra sobri ;-), correteando y patinando por encima, ¡más todavía!.

Nuestra peque le pedía a su tata que se lanzase con ella al hielo!, como no la dejábamos, ella a cambio nos mostró su cara de enfado para la foto!...






 Desde el puente mirando el "Dío" (río), con su agua más que fría!, congelada incluso en algunas partes...










 Y ya por la tarde en la nieve, disfrutamos a lo grande!. Y los que más, ¡los mayores!, porque Paulita alucinaba un poco con esa cosita blanca blandita pero taaaaaan  fría!!!!!, que cuando papá la lanzaba hacia arriba y se le metió por el cuello, ¡menudo cabreo!.




Y ya calentitos en casa, hemos disfrutado también de la familia, abuelitos, bisabuelita, primos y tíos. Hemos puesto el súper árbol de Navidad, el belén de la peque, cuyos personajes pasan más tiempo rodando por el suelo que adorando al pobre niño, y adornado la casa con luces y Papá Noel.


Desde la guarde, están colaborando mucho en transmitirles toda la ilusión que tienen para ellos estas fechas. Hoy mismo salían al buzón de la esquina de la calle, todos agarraditos a echar cada uno su correspondiente carta, que la profe ayer les ayudó a transcribir. Paula pide un bebé. ¡Me la como a mi niña!. Los adora... No sabemos si está pidiendo uno de juguete o uno de verdad... je je...

Todo cobra un poco más de sentido con ellos, con los peques de la casa. Nosotros ya estamos preparados y dispuestos a disfrutar a lo grande estas fiestas. Poco nos queda además, y por si fuera poco, para iniciar las tan esperadas vacaciones de Navidad, que seguro van a saber a poco, pero que aprovecharemos y estiraremos al máximo para estar juntitos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

La vida social

Supongo que a esto se refería mucha gente cuando me decían que es muy bueno que vayan a la guardería porque allí aprenden a socializar...

Yo nunca he entendido ni compartido mucho estas afirmaciones la verdad. Pero ahora todo lo veo tan claro... ¡Mañana nos vamos de cumpleaños!. Sí, sí... Paula está invitada al cumpleaños de su compi, que ya elevamos a la categoría de amigo Arián (je je ;-). En fin, que dentro de poco, creo que tendrá más agenda que su madre, que siendo sinceras, poco tiene que correr ya para eso...

La realidad es que la familia al completo estamos invitados a la fiesta. Son niños muy pequeños todavía para asistir a un cumple y quedar allí sólos a cargo de los papás del homenajeado; y por tanto allí estaremos los tres, dispuestos a socializar como nunca, pues creo que nos hace más falta a nosotros que a la chiquitina, que ya conoce de sobra a sus compis, pero nosotros los papás, tenemos que entablar amistades, relaciones, conocer y poner caras a un montón de papis y mamis que no conocemos, los que intuyo serán nuestros compañeros de batallas, de historias, de compra de regalos, de esperas a la puerta del colegio, o en la sala del pediatra, de acompañamiento en los caminos de idas y venidas al cole, y por qué no, de algunos o muchos favores que podemos tener que pedirnos, en los próximos años de escolarización.

Vivimos en una localidad relativamente pequeña, en la que voy intuyendo que el vecindario en mayor o menor medida se conoce, y las mamás y papás compartimos muchos espacios, muchos lugares en los que se van formando lazos más, o menos fuertes. Nosotros estamos comenzando, pero como digo, quedan años por delante, muchos y espero que bienavenidos.

Yo soy más de pensar que con 2 años, "¡ande vamos invitándonos a fiestas y creando agenda!". Aún ni siquiera entablan relaciones de afecto y de lo que podríamos llamar amistad entre ellos. A diario conviven juntos pero cuando les observas desde la distancia, sin intervenir y sin hacer ruido, más se ven situaciones de rivalidad que de cariño, se respetan pero aún no son amigos, se divierten pero aún más por su cuenta que juntos. Sobretodo los más chiquititos como es el caso de Paula. Será a partir de los 3 ó 4 años cuando comienzan a surgir sus primeras relaciones de lo que podríamos llamar amistad entre iguales.

Pero a pesar de todo, a pesar de que todavía no me siento tan cerca, de que no comparto muchas ideas y opiniones sobre educación de las pocas que oigo y observo, a pesar de todo eso, y por todas las razones que ya comentaba más arriba, iremos a la fiesta y participaremos de un súper regalo común que le vamos a hacer entre tod@s (gracias whatsapp por estos momentos que nos das para poder poner de acuerdo a más de 20 personas que apenas se conocen).

Por el esfuerzo de una mamá que ha preparado una súper fiesta a su pequeño con segurísimo enorme ilusión y ganas de que disfrute con sus compañeritos, por comenzar unos vínculos que pese a mi escepticismo pueden hacerse fuertes, porque creo firmemente en la importancia de compartir momentos con otras mamás y papás de la comunidad en la que tus hijos viven a diario, a pesar de que a veces te sientas lejos y pienses que la conexión va a ser difícil. Seguro que lo pasaremos genial y los más peques mucho mejor, que al final es lo que importa.


viernes, 12 de julio de 2013

La silla de pensar

¿Por qué no creo en las sillas/rincones/habitaciones de pensar?.

La silla de pensar es un método para castigar a los niños cuando estén llevando a cabo una conducta que nos parece inadecuada, que consiste en apartarle de la escena y sentarle en una sillita para que piense y reflexione sobre lo que ha hecho (en realidad sobre lo mal que lo ha hecho...). No deja de ser una variación con nombre más exótico y molón del clásico "time out o tiempo fuera", que no es otra cosa que retirar al niño del lugar en el que se encuentra cuando se "está portando mal" y tenerle en otro lugar durante unos minutos, que según lo establecido, (por algunos psicólogos que no piensan como yo...), ha de ser 1 minuto por cada año de edad.
Creo que esta entrada la empezaré por el final, por decir que la conclusión es que me parece cruel, humillante, ruín y de la mínima empatía, apartar a un niño indefenso, por el artículo 33 (por muchas explicaciones y razones que le des) cuando NOSOTROS creemos que se ha equivocado o que ha actuado mal.

Hace no mucho oí a una mamá como contaba que a su hijo de dos años le habían pegado en el cole y que la cuidadora le había dicho que son cosas que pasan a esa edad, y que al otro niño lo habían enviado a la "sillita de pensar", pero claro no había que olvidar que sólo tenía 20 meses...


En fin, mis ojos un día van a salirse del lugar que ocupan, de tantas y tantas aberraciones
que oigo y presencio.



Y el motivo de que me ha llevado a escribir sobre esto es que, aunque a la pequeñina le queda aún un curso más en la guarde, últimamente no sé muy bien por qué, me planteo muchas veces cómo va a ser el cole de Paula después de esta etapa, qué tal se adaptará al cambio, qué tipo de enseñanza les darán, cómo resolverá su profesora determinadas situaciones o conflictos, etc.

Por fortuna no lo utilizan en la clase de mi hija. Me consta que cuando algún niño pega, muerde o en definitiva molesta a los demás, lo apartan directamente de ese otro niño o del juego en ese momento. Limando un poco las formas, lo prefiero así. Me parece más adecuado no permitir, en el sentido más físico de la palabra, que un niño pegue a los demás, (y sí, no permitir aunque esto signifique que te tengas que poner en medio a modo de parapeto y simplemente digas, "No, eso no está permitido") que mandarlo a pensar en no sé qué narices creen que va a pensar en una silla y apartado.

Y dicho esto, ahora sí, diré las razones por las que esta práctica me parece una mala idea. Seguro que hay tantos motivos para no usarla, como personas en el mundo estén en desacuerdo. Todas ellas igual de buenas, seguro. Las mías, desde un punto de vista personal y también como psicóloga (...porque hay más psicología infantil después de Super Nanny...) son estas:

- ¿Por qué entrar en valoraciones?. ¿Por qué dejarle sólo pensando que algo está mal, si a lo mejor para el niño está perfecto?. Pegar, tirar un jarrón y romperlo, sacar las cosas de los armarios, son conductas que a casi todos nos pueden parecer que "están mal" o son inadecuadas. ¿Seguro?... Si logramos ponernos por un momento en la mente de ese niño, seguro nos podría dar mil y una razones por las que esas conductas están requetebien!. Mejor mostrarle y enseñarle poco a poco las consecuencias de sus actos, y las cosas que en determinados contextos no debería hacer porque pueden molestar a otros.

- ¿Castigado a pensar?... Esto no merece ni comentario. Reflexionar, pensar, valorar, NUNCA debería ser un castigo.

- Cuando se sienten en la silla, rincón o habitación de aislamiento a pensar, ¿de verdad a alguna mente inteligente se le ha ocurrido que van a reflexionar sobre su conducta y lo mal que han actuado, y se levantarán convendidos de que no deben volver a actuar así?... Es muy inocente creer que el niño va a pensar en positivo él solito. Yo creo que muy al contrario, su cabreo se acrecentará, tendrá rabia contenida, enfado, y los pensamientos que llegan a la mente bajo esos estados no suelen ser muy buenos...

- Lo más normal es que generemos tristeza y frusración en el niño. Sensación de abandono, de incomprensión y de ser juzgado. Yo al menos, no es lo que quiero que mi hija sienta, por muy mal que se haya comportado.

- El castigo no enseña nada bueno, no es ninguna lección en sí mismo. Castigan las personas que se encuentran en una posición de superioridad sobre otras, ya sea física o emocional. Así que lo que estamos dejando claro forzándoles a sentarse a pensar, es que nuestra posición con respecto a ellos es de superioridad, que nos deben obedecer sin cuestionar, y que no importa lo que piensen, siempre que actúen como a nosotros nos gusta.

- El camino a seguir ante una conducta inadecuada, creo que debe ser de acompañamiento, de diálogo, de comprensión y apoyo. Somos sus acompañantes y cuidadores, no sus jueces.

- Aunque la técnica funcione, no dejarán de hacer lo que sea que haya generado el castigo porque piensen que está mal, o que las consecuencias no son deseables, muy lejos de esto, dejarán de hacerlo por miedo al castigo, y por evitar ese mal rato. Una vez más, no estamos enseñando nada.

- Encuentro un riesgo bastante grande en educar a los niños bajo un sistema de recompensas y castigos, (ya hablé de ello aquí), y es que no estamos fomentando el desarrollo de la responsabilidad. No les hacemos responsables de sus conductas, somos nosotros en último término los que dirigimos qué hacer y qué no hacer. Y esto, me parece sumamente contraprudecente si queremos que se conviertan en adultos responsables de sus actos y consecuentes.

Es más fácil y rápido corregir, enseñar mediante el castigo y los premios, modificando poco a poco la conducta y personalidad que los niños van mostrando. Pero, sin duda, a mi me parece que vale la pena invertir tiempo (mucho tiempo, es cierto), ilusión, y fuerzas en enseñar y educar desde la libertad, desde el diálogo, desde el ejemplo, acompañando en todos los momentos con empatía, teniendo siempre en cuenta el momento de desarrollo en el que se encuentre el niño, valorando hasta dónde le podemos pedir, hasta dónde pueden llegar a comprender. En un futuro todo ese amor y comprensión estoy segura que dará sus frutos. Y entonces vendrá el tiempo de cosecha, el tiempo de recoger todo ese amor y empatía.



lunes, 3 de junio de 2013

¡Nos vamos al Zoo!

En la guarde, organizaron una excursión al Zoo de Madrid. Los papás y mamás que pudiésemos y quisiésemos, estábamos invitados a asistir con los peques, y de paso echar una manita para cuidar a los niños que fuesen sin papá y mamá.

Ha sido una experiencia muy divertida. Cansada pero positiva.

Me ha servido para pasar un día con todos ellos, para ver más de cerca cómo se desenvuelven niños y educadoras conviviendo todo el día.

También me ha servido para saber que Paula, aunque disfrutó mucho, y le llamaban la atención muchas cosas, aún es pequeña para aprovechar tanto como yo creía, el contacto cercano con animales que no ves en tu día a día. En el delfinario y espectáculo de aves rapaces creo que hasta se aburrió (no me extraña, creo que no es para niños tan pequeñitos).

Ver los peces grandes, una tortuga enorme y hasta un tiburón, tan de cerca en el Aquarium (que yo también disfruté como una enana y que no conocía porque en mi última visita al zoo allá cuando yo era una niña todavía no existía), creo que por su carita, le impactó. Los elefantes haciendo una caca enorme, y ver a la mamá elefante con su cría casi recien nacida, también le hicieron mucha gracia.

En general, el balance es muy positivo, y me ha gustado compartir un día de cole con compañeros, profes y papás.

Cosas que me llamaron la atención. Darme cuenta que la mayoría de papás y mamás que iban, tienen bastante menos paciencia que las educadoras con sus propios hijos. La poca capacidad que tenemos a veces de ponernos en la piel del niño, que en un día como ese, van cansados, extrañan, tienen calor, o frío, hambre, sed, se aburren... y si como último recurso lloran, se encuentran con que encima les dicen que se están portando mal o que "si lloras y gritas te dejo aquí". En fin... un comentario muy desafortunado desde mi punto de vista.

Pero bueno, Paula se lo pasó en grande, todo el día compartiendo a mamá con su tiempo de cole, con su educadora y hasta con su amigonovio "Ariaaaa" con el que comparte más que risas, mimos y manitas... ¡Dignos de ver!.

Verla salir de la clase la primera de la fila en dirección al autobús, con todos sus compis agarraditos detrás, haciendo un tren de pitufitos, hasta me emocionó... Mi niña se hace mayor...

jueves, 16 de mayo de 2013

Nuestro día a día

Ayer fue día de San Isidro, y para muestra un botón...


La pequeña lo celebraba en su cole por todo lo alto el martes 14, con música de organillo, alguna que otra chuche y disfraces de chulapones por doquier.

Acabamos el martes rendidos, pero la noche nada más lejos de transcurrir tranquila, nos dejó unas cuantas cacas y vómitos :-s , y bastante fiebre que no bajaba de ninguna manera. Así que a eso de las 6 A.M nos presentamos en el hospital con la gordi adormilada y la mamá más aún... El papá nos llevó raudo y veloz, para que nos dijesen, (no sin alguna que otra indirecta del enfermero en cuestión, dejando caer que nuestro plan preferido un día festivo a las 6 de la mañana es presentarnos en urgencias a dar un garbeo por allí y ver cómo les va todo... grrrr....), que parecía el comienzo de una gastroenteritis por rotavirus. Que no sabemos si gracias a las vacunas que en su día tomó de este virus en cuestión, o porque está fuerte y sana como una manzana, pero lo que era el comienzo se convirtió también en el fin, y todo fue a mejor durante el día y la noche.

También tuvimos visita de los abuelitos y tíos, con el acompañamiento de Tara (la perrita) con la que Paula se vuelve literalmente loca. Sólo quiere tocarla, acariciarla, montarse encima, apachurrarla y hasta jugar con ella como si de un balón se tratase!.

Por la tarde, más visitas de su tata y tato (je je...). Y enseguida otra vez es la hora de dormir, sin que el sueño acumulado me deje ni un poquito de tregua para escribir unas letras... Y dando gracias que la noche ha transcurrido tranquila, sólo despertándonos para tomar un poco de tetita, pero por suerte reteniéndola en el estómago.

Y este fin de semana, ¡comenzamos con el ciclo de conferencias "Conociendo a Nuestros Hijos"!. Inaugurado por el pediatra José María Aparicio, que nos hablará sobre lactancia materna.

Y en las tardes del finde, tendremos cumpleaños de la Tata, viernes porque es el día, y sábado la celebración.

Y así pasa nuestro día a día. Con una chiquitina que demanda nuestra atención cada día más, aunque parezca imposible. Es una delicia ver y participar de sus juegos, su inicio lento y gracioso en el lenguaje, sus enfados y risas a carcajadas.

Y como ya suspiro y lloriqueo en varias ocasiones últimamente, no  saco ni un ratín para sentarme en mi rincón azul, en mi burbujita que tantas satisfacciones me ha dejado y me deja.

Pero este verano me voy a hacer con la maravilla de las maravillas, la gran ansiada y aclamada tablet que auguro será la solución a todos mis problemas, y que luego resultará no ser la solución de ninguno.

Pero de ilusión también se vive... ;-) Y yo sueño con esa tablita pequeña y resolutiva, como si me fuese a planchar la ropa, fregar los suelos, hacer el cocido y hasta depilarme las cejas!.

No, eso no... Pero ya me veo a última hora en la camita, junto a la gordi, robándole esos pequeños ratitos al sueño acompañada de la ventanita que me permitirá seguro, por su tamaño, su rapidez y el poder llevarla a cualquier sitito (¡hasta al baño!), conectarme en cualquier momento y lugar para poder dedicar más tiempo a este mundillo que ya me tiene enganchada.

¡Ya sueño con el momento!

lunes, 29 de abril de 2013

"Ariaaaá..."

¿Que qué significa eso???... Pues eso mismo digo yo! Qué significa eso de que mi niña de apenas 17 meses, y que no alcanza a decir más de 8 ó 10 palabras, llame como una descosida a su compi de clase Adrián...??.

El otro día cuando llegué a buscarla como cada tarde, su profe me dijo: "no veas como llama a Adrián..."

Y claro, mi cara era un poema...
                                        
¿Que dice qué???... Pues eso, que se pasa el día llamando a su compi!!

Y según la cogí en brazos, empieza a gritar: "Ariaaaaaaá, Ariaaaaaá".

¡¡¡¡Me la como!!!!

¡Ay mi niña, que se ha enamorao!




¿Será que se ha enamorao y está sintiendo por primera vez en su más tierna infancia las mariposillas en el estómago?...

O rompiendo la magia, deberíamos pensar que Adrián trae locas a las profes y a los que no son las profes, que se pasan el día llamándole a grito pelao, y mi niña lo único que hace es imitar lo que ve y oye a todas horas...!!

De momento, ahí queda la cosa. Versión romántica o versión chillona?? ;-)






lunes, 22 de abril de 2013

Hay que compartir... ¿En serio?

Esta entrada es una mezcla de reafirmación de lo que yo ya pensaba desde hace tiempo, y un grito de ¡yo tengo razón! a todos los que piensan y proclaman lo contrario, porque lo necesito, porque de vez en cuando, escribirlo aquí es la única forma que encuentro de desahogarme. Pero mejor lo explico...

Este fin de semana hemos estado con una prima que tiene una hija 6 meses mayor que Paula.

La niña es un cielo y ella que entiende ya un poquito más que nuestra gordi, estaba deseando jugar con ella. Pero cuando llegamos, lo primero que hizo Paula ni corta ni perezosa fue quitarle su muñeca, quitarle también la sillita de juguete en la que la llevaba y allí sentó también a su muñeca, quedándose así con las dos y además con el cochecito, ante la mirada atónita de su prima que no tuvo por menos que echarse a llorar desconsolada ante la situación. ¡Pobre! Y ella que sólo quería jugar un ratito acompañada...

Y en mi cabeza resuenan como tambores las frases de "que vaya a la guardería es muy bueno!, aprenden a compartir, se socializan y aprenden a jugar con otros niños", ¿cómo me explican ahora todos los defensores de las maravillas de la escolarización temprana, por qué una niña que no ha pisado una guardería en su pajolera vida, entiende bastante mejor el concepto de compartir que una niña como la mía, que lleva yendo a la guarde desde los siete meses?. En fin... Recordaré esa escena cuando alguien me lo vuelva a decir.

Yo simplemente pienso que al igual que nos pasa a los adultos, cada niño es un mundo y por tanto tienen comportamientos diferentes. ¡Y me parece fenomenal que así sea!. Tendemos a querer estandarizarles como si fuesen robots y les intentamos convencer de cosas que ni nosotros mismos nos creemos.

- Fulanito, déjale ese juguete a ese niño, que hay que compartir...!

Y Fulanito pensará... ¿Ah sí...?. ¿Hay que compartir??. ¿Y por qué no compartes tú el móvil de 600 Euros que te trajeron los Reyes con la señora que está sentada a tu lado en el banco del parque???... ;-)


No creo que compartir sea una actitud que haya que imponer, ni mucho menos. Para empezar, si no quiere compartir sus cosas, que no lo haga no??. Digo yo que si son suyas, que haga lo que quiera. Creo que si no presionamos, si dejamos fluir los ritmos, en algún momento todos llegan a darse cuenta, que a veces es más divertido y productivo compartir algunas cosas para poder pasarlo mejor. No se debe coaccionar ni chantajear emocionalmente para que compartan. No me parece que sea el mejor camino.


Al margen de este razonamiento, últimamente pienso mucho en los cambios que observo en la peque, posteriores al comienzo de la guarde. Para no demonizar la escolarización, que no es el caso porque lo único que conseguiría con ello es torturarme más de lo que ya hice en su momento, diré que seguramente y dependiendo de la personalidad que  cada niño está formando en estas edades, a unos puede que les ayude en su proceso de socialización, a otros no les afecte, y a otros incluso les provoque cambios importantes haciendo un efecto contrario.

Creo que el caso de mi hija es este último. No sé si el ser la más chiquitita de todos los compis (en tamaño y en edad), la dinámica que se sigue en la clase, el carácter de la educadora, o todo junto han podido influir, pero cada día al ir a buscarla, noto cómo en ocasiones muestra su oposición, primero aferrándose en los primeros ratos a mí y a la tetita como un pequeño koala, y luego a veces enfrentándose, mostrando su enfado y descontento durante el resto de la tarde, incluso yo diría que su rabia. En las mañanas también vamos notando cada vez más esa oposición al cole, ante la desesperación de su madre que ya no puede darle más vueltas a la cabeza buscando alternativas que por el momento no existen.




jueves, 28 de febrero de 2013

De los Premios y Castigos

Llevo varios días con algo rondando en la cabeza que necesitaba escribir.

Desde que Paula empezó la guardería, hemos observado que casi todos los días traía en una de sus manitas un sello de tinta, de esos infantiles con diferentes dibujitos.

Yo siempre le pregunto por ello (obviamente ella no me contesta...), y le digo "¡Qué divertido, te han puesto un sello, qué bonito Paula!".

Ella me mira, sonríe, se señala su manita, parece que le hace gracia la cuestión...

El caso es que hace no mucho, al ir a buscar a la peque, y como siempre suelo hacer charlando un rato con su educadora, comenté algo sobre los sellos que llevaba en sus manitas habitualmente, y lo divertido que debía ser para ellos cuando jugaban con ellos. Me quedé sorprendida porque me dio a entender que no era algo que hicieran habitualmente, si no siempre. Y que todos los días ponían un sello a los niños que se habían portado bien.

¿En serio?????... Pensé yo para mis adentros, porque si en ese momento lo pienso para afuera, quizá hubiese dicho cosas muy feas. ¿Y eso no se podría considerar una forma de castigo...?. No es más que un premio para los grandes afortunados que se han portado bien, y un gran castigo para los pobres que "se han portado mal" y tienen que ver como a sus compis les estampan el dichoso dibujito de colores que mostrarán orgullosos a mamá y papá, mientras ellos se quedan con tres palmos de narices mirando...

No soy partidaria de educar a base de premios y castigos. No me parece una forma adecuada. No haces entender nada al niño, nada bueno al menos, desde mi punto de vista. Es muy rápido, es eficaz a corto plazo y puede incluso que te resuelva en determinados momentos, alguna situación conflictiva. Aún así, yo no lo usaría, ni quiero que se use con mi hija... Prefiero que Paula no haga regir su conducta por un sistema de recompensas y castigos establecido. Prefiero que encuentre sus propios premios o castigos en lo que hace. Que entienda por qué es mejor actuar de un modo u otro, en vez de hacerlo para conseguir algo a cambio.

A su edad, todavía es imposible que entienda nada de esto, tampoco lo espero. Y también sé que a veces es inevitable e inconsciente premiar o castigar, con nuestras caras, con nuestros gestos, con palabras que creemos inocentes incluso, la aprobación social también es un premio o un castigo para ellos. Entiendo también que es ¡entre complicado e imposible! divertir y pasar un día en paz y armonía con un grupo de niños tan pequeños y que tienen sueño, mocos, hambre, cansancio, que añoran a papá y mamá, ... pero eso no es excusa para intentar controlar su conducta de ese modo, porque los premios y castigos no son más que eso, una forma de control que ejercemos los adultos.

Como decía,  a corto plazo puede que funcionen, puede que incluso más fácil que enseñarles a pensar en ello. Pero todo eso se esfuma con el paso del tiempo. Así los niños nunca aprenderán a reflexionar y a pensar por sí mismos sobre lo que es bueno o malo. Siempre dependerá de nosotros, del adulto que decide por ellos lo que está bien y lo que está mal, en vez de guiarle y enseñarle el por qué y las consecuencias de sus actos.

Como digo, sé que es muy difícil, mucho más que utilizar las recompensas y los castigos. Pero a la larga es más fructífero, de eso no me cabe ninguna duda. Y en cuestión de educación, creo que merece la pena pensar e invertir a largo plazo ¿no?.

Al margen de todo esto, lo que más me cabrea de esta historia, es que Paula ha venido últimamente varios días a casa sin sello alguno... Y por supuesto, lo primero que ha asaltado mi mente es, ¡¿qué narices puede hacer una bebé o niña de 15 meses para portarse mal?!. Es que no se me ocurre nada que mi hija pueda hacer que alguien pueda tachar de mal comportamiento.

No me quiero poner trascendental ni metafísica, pero ¿qué es portarse mal?. No estarse quieta y sentada mientras la profe canta una canción o cuenta un cuento, dejarse la comida en el plato, chillar, llorar, tirar juguetes al suelo... No me puedo creer que estemos hablando de niños de entre 1 y 2 años.                                                                                                                                                                                     

Creo que en parte, el problema es que algunos adultos quieren que los hijos, los alumnos, los sobrinos, nietos... hagan las cosas "porque lo digo yo", porque yo soy el adulto y el que sabe cómo hay que comportarse. Adultocentrismo que lo llaman algunos por ahí... Una forma de educar que se ha ido transmitiendo de generación en generación, y que debemos dejar atrás y empezar de nuevo.

En estos momentos, y sin que tuviese relación alguna con el incidente de los sellitos, estoy leyendo el libro de Naomi Aldort, "Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos". Es una maravilla en cuanto a este tema. No lo he acabado y me gustaría escribir algún post sobre él cuando lo termine. De momento, y si tuviese que resumirlo todo en una frase, sería sin duda "Ponte en su lugar". ¿Hay algo más sencillo y más difícil a la vez?.

A mi personalmente, el castigo me parece una falta de respeto, una forma de educar basada en el miedo y no en la libertad. Y ojo, educar en libertad no significa "NO EDUCAR". Si aprendemos a respetar a lo que nos rodea, los límites nos los pondremos nosotros mismos, allá donde pudiésemos interferir en la libertad de los demás.


                            

lunes, 11 de febrero de 2013

Carnaval, carnaval...!

Esta semana pasada en el cole de Paula hemos tenido la semana precarnaval.

Cada día de la semana había que ir con algo diferente. Un día una prenda del revés, otro día un gorro, pañuelo o lo que fuese en la cabeza, otro un calcetín de cada color... Y el fin de fiesta llegaba el viernes que todos iban disfrazados en una misma temática, que este año han elegido como "animales".

Nosotros nos perdimos los tres primeros días de esta semana tan divertida. Mamá y Papá han estado malitos y se han tenido que quedar en casa, presas de un virus del estómago e infecciones repartidas por garganta y oídos. Mágicamente nuestra querida burbujita lo ha pasado sin pena ni gloria y sin enterarse siquiera de lo que había por casa... ¡Bravo!.

Pero aún así, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid... y que los papis se quedaban en casita a reponerse, la pequeñina se quedó a cuidarles y a disfrutar de unos días sin cole.

El jueves nos reincorporamos, y pese a llevar cinco días en casa, hemos llegado al cole sin lloros y dispuesta a pasarlo genial en la fiesta.

Como el disfraz de osito que compramos para tal efecto se componía de un mono de fieltro marrón y una especie de careta que se ataba en la cabeza, ante la negativa rotunda de nuestra prince a ponerse semejante artilugio en su cabecita, mamá haciendo uso de su súper caja de pinturas e imaginación, improvisó una carita de osita de lo más dulce que yo creo, no quedó nada mal...

Juzguen ustedes mismos...                                                                                                                                                                 Ella misma alucinaba mirándose en el espejo!!                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  
A la vuelta del cole, de la pintura de osita poco quedaba ya... pero el osito venía con muuuuucha hambre! Se comía las fresas a dos manos...











¡Lo hemos pasado de maravilla!.

Cuando yo era pequeña me encantaba disfrazarme. Tenía muchos trajes, muchos de ellos por los festivales que hacíamos de la escuela de ballet, y muchos otros que yo misma hacía que mi madre cosiese o inventase con mi ayuda, que a la pobre le daba más de un quebradero de cabeza...

Creo que es una manera divertida y saludable de jugar para los niños, y una buena manera, por qué no, de aprender jugando.

Dan rienda suelta a su imaginación y creatividad, expresan emociones y sentimientos que quizá de otra manera no sacarían.

Cuando somos niños, el mundo real y el imaginario conviven armoniosamente, se dan la mano en muchos casos, y el niño salta de uno a otro sin problemas  y disfrutando de ello.

Yo creo que es bonito y divertido jugar a saltar de un personaje a otro.

Ponerse en la piel de otros, ya sean animales, personas o cosas es bueno para todos. Les ayudará a aprender e imaginar cómo se sienten los demás, y nos ayudará a los adultos que convivimos con los niños, a saber cuál es la imagen que tienen los más pequeños de los que le rodean. Puede sorprendernos en muchos casos...

sábado, 2 de febrero de 2013

Entre golpes y vacunas

Esta semana ha sido complicada.

Últimamente no me sorprende nada llegar a buscar a Paula al cole y encontrarla con un pantalón o jersey diferente al que llevaba por la mañana. Suele ser porque ha vomitado a lo largo del día. La profe, educadora, o señora que está a su cargo durante el día... porque la verdad es que ninguno de los nombres me gusta demasiado, me dice que vomita por los mocos que tiene, porque se le acumulan las flemas y le hacen vomitar. Lo cierto es que en casa tiene los mismos mocos que pueda tener allí, y jamás ha vomitado... ¿casualidad??... no lo sabemos, pero este tema ya me está mosqueando. Aunque como no es el asunto que nos ocupa, y eso da para otro post (o para unos cuantos si me pongo...), dejaré el tema aparcado.

El caso es que esta semana me la encontré con otra ropa según la vi al entrar por la puerta de la clase. Y su profe me dijo, "es que tiene un chichón... y del berrinche ha vomitado". Mis tripas suben hacia mi garganta y me pongo casi a temblar cuando me acerco y veo su frente con un "huevo" que ocupaba más que ella...

Resulta que estaba sentada en el suelo, y un niño le ha empujado por detrás, dándose de esta forma con la frente en el suelo.

Vaya por delante que no soy tan ingenua para pensar que mi hija no se va a golpear ni caer jamás, no puedo ni quiero encerrarla en una burbuja. Pero la sensibilidad y delicadeza en los momentos adecuados, es un don del que al parecer esta señora carece por completo. ¿Cómo si no me iba a decir textualmente que "no pasa nada" y que "son cosas que pasan", explicándome además que había sonado como si se hubiese caído desde no sé dónde...?.

¿Qué no pasa nada?... Pues mire usted, sí que pasa. Pasan muchas cosas. Pasa que mi hija se ha dado un golpazo inmenso y yo no estaba allí para cuidar de ella y consolarla. Pasa que se ha llevado semejante berrinche que hasta ha vomitado, y yo tampoco estaba allí para acompañarla. Que me habrá echado de menos en su dolor y su rabia. Pasa que me doy cuenta que está en un lugar donde hay tantos niños a cargo de una persona que a ésta no le da tiempo a llegar a tiempo para evitar que un niño con mucha más movilidad y fuerza que mi hija, pueda empujarla contra el suelo con el peligro y daños que podría ocasionarle. Pasa que no me gusta que se relativice este hecho hasta el punto de considerarlo algo normal que puede y que va a ocurrir de forma habitual.

Para rematar el colmo de la delicadeza y saber hacer, resulta que todo esto lo adereza con que mi hija es más pequeña y está menos espabila que otros niños de su curso... ¿¿¿¿Perdónnnnn?????. Este tema también da para mucho, así que prepararemos otro post con ésta y otras lindezas.

Entre tanto, también nos ha tocado visitar a la pediatra porque la tos y los mocos persisten desde hace ya meses y no les vemos fin. Afortunadamente, el pecho está bien, así como los oídos y garganta. Es decir, sólo moco. Nos libramos por esta vez.

También nos ha tocado pinchazo!. Vacuna triple vírica. La rubeola, el sarampión y las paperas. Ésta nos la tenían que poner a los 12 meses, pero con el tema de las huelgas de sanidad y haber estado con fiebre y otitis, se nos ha ido retrasando hasta ahora. Es una vacuna viva, y que por tanto le puede incluso hacer pasar alguna de las enfermedades. Suele hacer su efecto, si lo hace, en una semana o diez días, así que hay que vigilar y controlar síntomas.

¡Odiamos las vacunas!...

No, es broma. No las odiamos. Sabemos que son buenas y necesarias, ya contábamos nuestra postura aquí, y por eso nos las ponemos. Pero es que mami y papi sufren horrores cada vez que nos toca la inyección. Y tan sólo dentro de un mes nos tocan tres pinchazos en un día!! Buaaaaaaa...

Por suerte, mamá la sostenía en brazos dándole un gran abrazo y enseguida se nos pasó el disgusto.

Así que hemos cogido el finde con más ganas que nunca y lo estamos pasando de maravilla. Se nos han pasado todos los males y sólo queremos jugar y jugar!. Ahora vamos a estirar el domingo todo lo que podamos para que el lunes tarde muuuuuuuucho en llegar.

Ta mañana!

miércoles, 30 de enero de 2013

30 de Enero - Día de la Paz

El Día Escolar de la Paz y la No Violencia (School Day of Non-violence and Peace) se celebra todos los días 30 de Enero. Su objetivo es la educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. En este día, los colegios y centros se convierten en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión.

El Día Escolar de la Paz y la No Violencia (DENIP) es una jornada educativa no gubernamental fundada en España en 1964 por el poeta y pacifista mallorquín Llorenç Vidal Vidal y que se practica en el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi (30 de Enero).

Y mi niña, como no podía ser de otra manera, y puesto que también tiene su propia jornada escolar, ha decorado con las huellas de sus deditos una paloma de la paz que la profe les ha hecho para colgar y llevársela a casa. ¡Salía encantada con su paloma!.

Y no es para menos...






Es una iniciativa bonita. Triste que tenga que ser necesaria, pero bonita.

Me gusta ser optimista y pensar que algún día lo conseguiremos, que este mundo no está destinado al fracaso y a la extinción. Que en un futuro no tan lejano que crearán adultos, que hoy son niños y niñas como la mía, habrá paz, los pueblos sabrán respetarse y se recuperará poco a poco este mundo enfermo.

Por un mundo lleno de paz y de amor... Tal y como algunos lo imaginaron alguna vez...

sábado, 12 de enero de 2013

Adiós sacaleches, adiós...

Las fiestas se han ido, la rutina ha vuelto, el trabajo, la guarde, las despedidas cada mañana...

Con la vuelta, el frío, mucho más que el que ya hacía cuando comenzaron las vacaciones.

De mis idas y venidas al garaje ya hablé en su momento, cuando acabó mi baja maternal y me incorporé a lo que desde entonces percibo como mi calvario del día a día, el trabajo en la oficina.

Cada medio día, en la hora que entre las dos y las tres dispongo para comer, bajaba al garaje y me metía en el coche, sacaleches en mano y contenta y feliz de sacarme la lechita que luego dejaba en la guarde para que a la mañana siguiente le dieran a Paula en una papilla, porque el biberón no es lo suyo...

Esa media hora o tres cuartos que tardaba, estaba contenta y feliz, viendo cómo se iba llenando el bote mientras pensaba en mi gordita, que al día siguiente se la tomaría gustosa.

Pero lo cierto es que en las últimas semanas, todo ese ritual era más un calvario que algo agradable, sumándole el agobio de ver cómo a veces salía menos leche y pensaba que no tendría bastante para su desayuno.

La lactancia es lo mejor y lo más bonito de todas las cosas que he disfrutado junto a mi hija. Y siempre he tenido claro que así debía ser. Y hasta ahora, bajando al garaje a sacarme leche, me sentía bien, sentía que de este modo estaba ayudando a mantener nuestra lactancia y también, por qué no decirlo haciendo que Paula tomase más leche de mamá y menos fórmula. Pero cada vez hace más frío, es incómodo, como en menos tiempo, engullendo a veces la comida casi fría, sin postre y sin ganas. Estoy perdiendo peso y había que ponerle solución.

Un día antes de que comenzasen las vacaciones de Navidad, leyendo como siempre con deleite, el maravilloso blog de Ivone Olza, llegué a un enlace en el que hablaba sobre sus lactancias y lo que disfrutó de la segunda, olvidándose en este caso del sacaleches y dejándose simplemente llevar, disfrutando de los momentos en que lactaba.

Yo visualizaba con pena y nostalgia el momento de dejar de sacarme leche, porque lo veía como el inicio del camino hacia el destete, el inicio de la disminución de la leche, que Paula rechazase por ello el pecho, etc.

Pero creo que no será así. La lactancia durará hasta que tenga que durar. La leche estará ahí siempre que la pequeña siga mamando cuando quiera. ¡Y así lo hacemos ahora!.

Tengo que decir que el cambio ha sido notable, y todo va mucho mejor para mi. Ahora como tranquila, no me agobio pensando si hoy hay menos leche que ayer, si mi niña mañana se quedará con hambre en el cole, si en casa tendré que sacarme más, si paso frío, si  me duele la espalda en el coche... Aunque mentiría si dijese que no siento nostalgia en los mediodías, cuando no bajo a sacarme leche, mentiría también si dijese que no he sentido un poco de miedo pensando que este sería el fin de nuestra lactancia (... entre nosotros... creo que estoy más enganchada yo que ella...).

Ahora el sacaleches nos lo dejamos en casa, para momentos puntuales en que Paula no quiera mamar y me saque en ese momento, porque quiera y porque me apetezca guardar esa leche para más tarde. Y no porque sea una obligación autoimpuesta en beneficio de la salud de mi hija. Ha sido nuestro amigo y compañero más fiel durante muchos meses, y nos ha beneficiado mucho. Gracias a ello Paula ha estado muuuuchos meses más tomando sólo la leche de mamá y ninguna otra. Pero no podemos dejar que se convierta en una atadura. Eso estropearía gran parte de la maravilla que estamos disfrutando con la lactancia.

Fuera miedos, fuera obligaciones y fuera momentos incómodos. ¡Bienvenida otra etapa de nuestra lactancia!. No sabemos lo que durará. Sabemos que seguimos estando a gusto y disfrutando, ese momento de llegada a casa juntas sentadas en el sofá comenzando con ansia y muchas ganas a lactar... ese es NUESTRO MOMENTO... y eso no lo cambio por nada! ;-)





martes, 4 de diciembre de 2012

La celebración

El fin de semana hemos estado de celebración. Desde el Jueves no hemos parado! Paula ha sido "la prota".

Su primer cumpleaños, ¡no es para menos!.

El jueves en el cole le hicieron su pequeña fiesta. Le hicieron y le pusieron su corona de "Felicidades", ella llevó unos detalles junto a unos aspitos (gusanitos gigantes que yo no conocía hasta que no he tenido a Paula...), los repartieron, y la profesora le ha hecho un regalo que tengo que decir que nos gustó mucho. Es una carpeta con su nombre y con varias hojas en las que hay varias cosas sobre ella. Por ejemplo la huella de su mano con pintura de dedos, la huella del pie y un cordón pegado con pegatinas que dice "esta es mi medida", y si lo estiras es la longitud que tiene la pequeñina en estos momentos.

La verdad es que ha sido un detalle muy bonito.

El sábado tuvimos celebración con la familia de mamá, tíos, primos, abuelos... Lo pasamos muy bien y Paula no parecía estar tan tímida como en otras ocasiones. Parece que va cogiendo confianza y disfruta más de la familia.

El domingo con la familia de papá, los abuelos, tío y perrita. Con Tara se vuelve loca. Creo que si pudiera se la comería! . Lo que no sabemos es si Tara opina lo mismo de Paula! ;-)

En resumen, muchos regalitos, tarta hecha por mamá y papá, sonrisas, globos, canciones y mucha nostalgia para los papis, que vamos viendo como la burbujita sigue su carrera sin frenos para hacerse mayor y dejar de ser nuestro bebé chiquitito... De repente estos días, sin saber muy bien por qué, comienza a hacer un montón de cosas nuevas... Coloca piezas en los muñecos, aprieta botones para que Pocoyó baile, aplaude, gatea, intenta ponerse de pie... Y un sinfín de cosas que suceden casi sin que nos demos cuenta y algunas incluso sin que lo podamos disfrutar a su lado. ¡Dichosa conciliación!









Comenzamos ahora el segundo año. Seguro que tan lleno de alegrías y emociones como éste.

¡A tu lado sin duda será precioso!.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Cuentos Chinos


Poco a poco vamos volviendo a la normalidad. A nuestra normalidad.

Hoy volvemos a comenzar la mañana llorando mi gordi y yo. Como ha estado malita tantos días y más de una semana sin pisar la guarde, ahora reclama su derecho a quedarse en casa con mami y estar todo el día recibiendo y dando mimitos sin parar.

Me parte el alma tener que soltarla y dejarla llorando, viendo cómo me voy sin que su llanto parezca tener efecto en su papá y su mamá que se marchan sin mirar atrás.

Y claro que tiene efecto... Lo que pasa que no puedo hacer lo que el cuerpo me pide, que es darme la vuelta, cogerla de nuevo y salir corriendo de allí sin decir ni adiós!.

En estos momentos, más que nunca, me parecen cuentos chinos, todos los pretextos que me suelen dar familiares y compañeros para defender las bondades de las guarderías.

Me parece un cuento chino pensar que los niños se tienen que socializar cuanto antes. Porque perdónenme ustedes pero los bebés NO se socializan con sus semejantes de su edad; tres narices les importa relacionarse con otros niños cuando antes de los 15 ó 18 meses ni siquiera se reconocen como un niño propiamente dicho, separado y desvinculado del cuerpo de mamá. De hecho sólo hay que observar a los niños de estas edades en la guardería... Juegan o se entretienen unos al lado de los otros, pero no unos con los otros. Prefieren estar con un adulto, les transmite más seguridad y calma. No es de extrañar, los adultos deben recordarle más a sus papás.

Un cuento chino me parece también, pensar que es muy bueno para ellos porque así se inmunizan... Ésta, sinceramente es la mejor de todas las excusas!. La maduración del sistema inmunológico lleva un proceso, como todo en la vida, y se va desarrollando y formando con el paso del tiempo y a base de entrar en contacto con diferentes virus o bacterias. Pero todo lleva su tiempo!, y acelerarlo de esta forma... no creo que sea la mejor manera. Dicho por mi pediatra no hace muchos días: "no se inmunizan yendo a la guardería... no nos inmunizamos nosotros que tenemos un sistema inmunológico desarrollado y fuerte! como para inmunizarse ellos..."

También es muy buena la excusa de que se espabilan antes. Esto me hace reflexionar bastante. ¿Qué entienden exactamente por espabilar la gente que dice y piensa eso?. Creo que se refieren a aprender a defenderse (a ellos mismos y a sus cosas), aprender a guardar turno, aprender que no son el centro del universo, a acatar órdenes... 0_0 ... No sé, no sé,... Esto directamente me deja sin palabras.  Mi bebé con 11 meses tiene que defenderse, ¿de qué...? ¿tiene que aprender a guardar turno?... Me parece a mi que estamos queriendo que los niños dejen de ser niños cuanto antes y sobre todo, antes de lo que les toca.

Que no esté tan "enmadrada/o" es también una de las razones alegadas con más asiduidad... ¡Odio esa palabra! Y por más que lo pienso y lo repienso, no le encuentro el lado malo.

En fin, no sigo porque las razones son cada vez más infundadas desde mi punto de vista. Nadie se para a pensar si es cierto o no, que a los niños tan pequeños les guste estar con otros niños (que NO lo es, ya os lo digo yo que también sé ponerme en plan "sabelotodo"), si es cierto o no, que les venga bien para inmunizarse ponerse malos tres días sí y uno no, etc.

Me hace gracia que a nadie en su sano juicio se le ocurre opinar sobre determinados temas pero otros son de dominio público. Nadie opina por ejemplo sobre una operación de cirujía a corazón abierto, nadie se atreve a dialogar con sus amiguetes en plan: "yo creo que es mucho mejor que te seccionen la ahorta y no la carótida, el resultado es inmejorable!". Sin embargo, a diestro y siniestro te encuentras personas a diario que opinan sobre cuándo y cómo deben socializarse los niños, lo bien que se educan en las guarderías y no bajo las faldas de su mamá, y un largo etc de temas que están muy bien fundamentados y documentados científicamente, pero claro está, sólo para quien está interesado en esos fundamentos.

No nos engañemos, las guarderías nos vienen muy bien a los adultos, NO a los bebés. Vivimos en una sociedad que hemos creado por y para los adultos, y sin pensar en las necesidades de los más pequeños, por tanto, poco o nada importa lo bien o lo mal que les venga estar en el cole o guarde 8, 10 e incluso 12 horas que están algunos.

No estoy con esto demonizando las guarderías y escuelas infantiles. Dejo a mi hija en una de ellas, muy a mi pesar, eso sí. Es sólo que no me gusta como está establecido y pensado el sistema educativo en nuestro país. Pienso que todo forma parte del mismo negocio y de la misma estructura, pensada como decía, por y para el bien de algunos adultos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Miércoles Mudo: De nuevo a la guarde


Tras nuestro episodio de bronquiolitis y otitis... 
!volvemos a la guerra!





martes, 23 de octubre de 2012

Elegir la guardería.


La experiencia es un grado, ahora lo puedo asegurar...

Recuerdo haber recorrido todas las guarderías cercanas a casa (privadas..., puesto que las públicas no se adaptan a los horarios laborales actuales...). Digamos en un radio 'aceptable'... valorando la proximidad al domicilio, buscando que el recorrido fuese el menor (sobre todo de cara al frío invierno), pensando además que así sus compañeros de guardería serían también sus amigos del barrio...

Recuerdo cada entrevista que mantuvimos, previa cita, con los diferentes gerentes (mujeres por lo general), de estos centros educacionales. Entrevistas muy diferentes donde, en principio, todo son buenas y tranquilizadoras palabras. Te explican las pautas y reglas básicas por las que se rigen y el funcionamiento de la cocina mientras te van calculando la cuota mensual...

Recuerdo haber estado en todas aquellas escuelas infantiles... miraba con ahínco los pequeños detalles que, al parecer, tanto debíamos tener en cuenta: aulas limpias, amplias, aseadas... Ventanas y enchufes fuera del alcance de los niños, escaleras protegidas por barreras de seguridad, mobiliario sin cantos vivos...

Recuerdo, que además del trauma que supone la separación física se une la preocupación por la atención que recibirá en el centro donde pasará gran parte del día y la carga económica que ello conllevará... Esto hace plantear muchas dudas e inquietudes... ¿cuántos cuidadores estarán a su cargo? ¿cuántos compañeros tendrá en clase?... a parte de las propias inseguridades que esto te plantea como padre... ¿estaré obrando bien? ¿esto es lo mejor que puedo hacer? ¿es necesario?



Ahora me doy cuenta de otras tantas cosas que pasamos por alto y que quizás sean mucho más importantes a la hora de escoger:

No recuerdo información clara: Hay puntos comunes a todos los centros. Muchas veces, por falta de información nos pasan factura: 'Tendrá un cuidador y una persona auxiliar de apoyo (común a todas las clases). Compartirá la clase junto a otros 7 siete compañeros...' (y ya nos parecían muchos...)
Pero esto solo es válido para menores de un año, la verdad es esta:
- En el caso de niños menores de 12 meses, 8 niños por clase.
- Si tienen entre uno y dos años, 20 niños por clase.
- Si ya tienen entre tres y seis años, 25 niños por clase.

No recuerdo haber conocido a su cuidador. Está muy bien entrevistarse con la dirección de centro, pero el día a día se batalla con el cuidador asignado, ¿será una persona alegre? ¿dedicada? ¿tiene paciencia y es competente en su trabajo?.

No recuerdo haber dejado claro cosas que ahora entiendo básicas:

¿Duermen todos juntos o por grupos?
¿Qué hacen cuando un niño no quiere dormir o se despierta antes de hora?
¿Qué hacen si un niño llora? ¿Es atendido y cogido en brazos?, ¿le dejan llorar y ya se le pasará?
¿Tapan a los niños con sabanitas o mantas en invierno? ¿Ahorran en calefacción?
¿Usan algún tipo de hamaquitas, los tienen en el suelo?
¿Pueden entrar los padres a las clases o deben quedarse fuera esperando a que te saquen al crio hasta la puerta?
¿Cuáles son los procedimientos en caso de emergencia? ¿Qué pasa si mi hijo se pone enfermo en la guardería?
¿Titulaciones de los profesionales que trabajan en la escuela?
¿Me permiten que lleve la leche materna en un biberón y ellos se la calientan al baño Maria?
¿Cómo se hace la adaptación en el centro? ¿Te permiten estar?
¿Disponen de menús para alérgicos?
¿Que tipo de material que usan?. ¿Alguna metodología?
¿Utilizan silla de pensar o pegatinas o alguna cosa así?
La comida, ¿es propia? ¿facilitan los menús para saber qué comen?
¿Días de vacaciones en los que cierran, puentes etc...?
¿Qué metas tienen en cuanto autonomía y conocimientos de los niños?
...
En definitiva...
¿Porqué no se informa correctamente a las familias en temas tan trascendentales?
Las guarderías conocen de sobra estos y otros muchos casos que son dudas comunes de padres y madres a lo largo de los años... ¿Es que lo único que importa es que pagues la matricula para llenar su cupo?


ESTO