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lunes, 16 de septiembre de 2013

!Y dale con el Chupete!

¿Hasta qué punto en las guarderías deberían inmiscuirse en las costumbres y hábitos que cada niño tenga?... Desde mi punto de vista, la respuesta sería, "hasta ninguno".

Digo yo que si mi hija usa o no usa chupete, y hasta cuándo lo use, ¿no debería ser una cuestión que sólo incumba a su padre, a mí, y sobre todo a ella?.

Parece ser que no. En la guarde de Paula no dejan que usen el chupete a partir del segundo curso. ¿Por qué...?. La verdad es que no lo sé... No he preguntado por miedo a una respuesta que no me convenza nada y entremos otra vez en la fase de "odiamoslaguarderíanecesitosacarlayayaya". Imagino que los motivos apuntan a temas de no dependencia, hacerse mayores, que no se vean unos a otros y quieran imitar conductas, y bla bla bla.

Que conste que no tengo nada a favor ni en contra del chupete, y que si me he de decantar por alguno de las dos posturas, más bien estaría en contra, puesto que como burda copia que es de la teta materna, no es que sea un objeto amado y defendido por mí. Pero es simplemente que no me parece justo hacerles desprenderse de forma brusca y cómo no, dirigida por nosotros los adultos, (con ese súperpoder que nos caracteriza y que los años te dan para conocer lo que es mejor en cada momento para otro ser humano, sobre todo si éste es dependiente, como un niño o un anciano...), de un objeto al que tú mismo le has hecho adicto.

Recuerdo que Paula tardó varios meses en usar chupete, aproximadamente hasta poco antes de empezar la guardería. Todo el mundo me decía desde los pocos días de nacer que por qué no le ponía un chupete ¡ya!, que era muy bueno para ellos, que a mí me vendría muy bien, que descansaría más, ¡que usaba mi pecho de chupete!... La verdad es que yo no entendía muy bien todo eso, yo la veía satisfecha y contenta, y yo también lo estaba. Ella no lloraba nunca y yo era feliz dándole el pecho cada vez que abría un ojo, y me preguntaba cómo era posible que mi hija usara mi pecho de chupete si ella en su corta vida, no sabía ni lo que era ese aparato. Ahora con muchas menos inseguridades, sé que es imposible que ningún niño use el pecho de chupete. Ahora sé que más bien es al revés, que la teta fue inventada antes que el chupete y que la mente brillante que inventó el susodicho artilugio, seguro que lo hizo con el único y exclusivo fin de engatusar y engañar a esos gordetes llorones, que pasan todo el día colgados de la tetita de su mamá, a ver si se confunden un poco y piensan por un ratito que esa cosita de goma o látex es el pecho de la mamá.

Pero probé, porque como digo las inseguridades de ser primeriza y de los primeros meses planeaban sobre mí a menudo. Probé varias veces desde el principio, pero mi niña decía que aquello para otro, que a ella le daba unas arcadas que se moría. Pero al parecer es que a todos los niños les pasa y hay que seguir insistiendo... Yo seguía sin entender muy bien para qué insistir. Nosotras estábamos bien. Yo en el fondo me alegraba de que no le gustara. Total, ¿para qué quería yo que le gustase una cosa que más tarde o más temprano tiene que dejar de usar?.

Pero un día quiso, debió parecerle bien tener ese recurso que le estábamos ofreciendo para esos pequeños momentos que mamá no estaba tan cerca.

Y digo yo, ¿quién soy yo y quién son ellas, después de haberle creado esa adicción, para ahora querer quitársela de un día para otro y sin más explicaciones?. Pues oye, no me parece bien.

Tengo claro que en algún momento tendrá que dejar de usar chupete. Tengo claro también que aunque no es condición necesaria y suficiente, su uso continuado durante años puede acarrear problemas en la dentadura. Pero lo que más claro tengo de todo, es que será un proceso principalmente guiado por ella, que yo estaré a su lado para ayudarla y apoyarla en él, pero no para imponerla tiempos ni premisas, que no habrá reproches ni chantajes, engaños ni regañinas. Nada de "estás feísima con ese chupete" (frase textual que he oído en la guarde), "el chupete es para bebés", "tú ya eres muy mayor para eso", "dejáselo para que se lo lleven los Reyes Magos"... Y un sinfín de cosas más que francamente, no son de mi estilo ni me parecen demostrar mucha empatía con las necesidades emocionales del niño.

Cuánto ganarían si se aplicaran el mismo cuento cientos y cientos de fumadores, algunos incluso que lo hacen delante y al lado de sus hijos con lo que ello conlleva. Eso sí es un verdadero problema para su salud.


Una vez alguien en algún rincón de este mundo, tuvo una idea, primero un sueño, y se materializó a través de "La gallina pintadita" y su maravilloso Árbol de losChupetes. Quién sabe... nos pilla un poco lejos, pero quizá algún día lo visitemos.



martes, 3 de septiembre de 2013

Un corte de pelo y un diploma


Lo íbamos demorando y demorando, más por dejadez que por cualquier otra razón, y opiniones nunca faltan para todos los gustos.

Que si no se lo cortes que está muy rica con esos ricitos, que si córtaselo que vaya greñas tiene y que vaya pelines y bla bla bla...

Pero yendo a lo importante, que la pobre niña no quiere coletas, ni pinzas ni quiricos, o como se le quiera llamar, y que en consecuencia andaba siempre con los 4 pelos por delante de los ojos!. Así que con rizos o sin rizos, con más o menos pelo, la comodidad es lo que cuenta en estos casos. Y allá que nos fuimos a la pelu con la gordi.

A riesgo de parecer lo más pijo de lo más, o sea... (que no lo somos, de verdad de la buena) buscamos una pelu de esas en las que los asientos son cochecitos, que cada sillita tiene su propia tele en la que les ponen cantajuegos, pocoyó, o lo que elijas y que más le guste a tu pequeño retoño.

Una foto antes de empezar, dosis extra de cariño y simpatía, manos que se notan expertas en cortes de pelo a bebés y niños,un primer mechón de pelo bien guardado en plástico para la posteridad,... todo esto y más me ha sorprendido muy gratamente; y a Paula parece que también, porque agarrada al volante como si de un vólido de verdad se tratase, admiraba casi sin moverse cómo la cortaban y la peinaban, mientras mamá y papá se derretían mirándola y haciendo de acompañamiento de los cantajuegos que nos habían puesto.



¡Y hasta un diploma que nos hicieron por ser su primer corte de pelo!.

Y como nos han tratado a las mil maravillas, y hasta nos ha resultado barato viendo los precios que se manejan hoy día en cualquier pelu a la que vayas a cortarte las puntitas, (13 euritos de nada), diré que la pelu fashionkids se han ganado un cliente!.


Que no sabemos cuándo será el próximo, porque a la peque el pelito le va saliendo muy poco a poco.

No es que hayamos cortado mucho, ni que el cambio haya sido espectacular. Oye, que lo que había tampoco daba para mucho... Pero aquí tenemos las imágenes del proceso. ¡El antes, el durante y el después!.

EL ANTES:

DURANTE:

Y DESPUÉS:


El pelo de los bebés no será definitivo, según los expertos hasta los dos años más o menos. Y aún así, es normal a estas edades que todavía tengan poca cantidad. No debe ser por tanto, un motivo de preocupación para los papás. Cuando nacen, el pelito que traen (los que lo traen), es el que desarrollan en el útero que más bien es lo que se denomina lanugo, y lo irán perdiendo en los primeros meses (casi siempre en los seis primeros). Luego, cada niño es un mundo y su pelo con él... Pero lo que está claro es que para que les crezca el pelo definitivo, antes han de perder el anterior.

Por lo que parece y por lo que nos dijeron en la pelu, a Paula todavía le queda pelito de bebé y pelo nuevo por salir. ¡No pasa nada!. ¡Tenemos tooooodo el tiempo del mundo!.

jueves, 1 de agosto de 2013

SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA-2013




Si echo la vista atrás, me parece increíble que ya hayan pasado 20 meses con sus 30 días, con sus 30 noches desde aquel primer día en que Paula con pocos minutos en este mundo acercaba su boquita al pecho y empezaba a mamar como una leoncita...

Era tannnn pequeñita... Y esa sensación de la primera vez que abrió su boquita, todo lo que sus comisuras alcanzaban, y hacía lo que su instinto le marcaba, lo que su más fiero instinto le decía que hiciera y buscara. Aún recuerdo esa sensación en mi piel, en mi mente y en mis ojos. Espero no olvidarlo por mucho tiempo.

Desde ese momento, y como en su día conté, ha sido una maravilla, ensombrada sólo en ciertos momentos por inseguridades y falta de apoyo y de tribu cercana, que encontré sin duda en los libros y la red. La lactancia para nosotros ha sido un baile de brazos, colecho, mimos y mucho, pero que mucho amor. Los problemas han brillado por su ausencia (y soy consciente de la suerte que tenemos en ese sentido), y el apoyo en ocasiones también. Por esto, tengo que decir que Olé y Olé por ese Papá con Mayúsculas que ha hecho de soporte, sin el que sin duda, nada hubiese sido tan fácil, y que ha hecho de nuestra vida estos meses y de nuestra  lactancia todo un regalo. Te queremos taaaanto.

Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia hace mucha referencia a esto último, y me parece fantástico. ¡Desde aquí me uno a ello! ¡APOYO, por favor!. Para todas esas mamás que quieren dar lo mejor para ellas y para sus hijos, por tanto lo mejor también para la sociedad, para nuestra sanidad, para nuestra economía, para el futuro y sobre todo para nuestros bebés. Mucho apoyo, tan necesario en casi todos los casos. Apoyo siempre cercano, siempre continuo y por supuesto oportuno.

Cuando oigo otras historias de lactancia, tan diferentes, en las que oigo palabras como "sacrificio, esclavitud, enganche...", no puedo evitar sentir un poco de pena. Para mí, ha sido y es, algo (además de óptimo y sano para mi bebé por descontado), algo bonito, algo especial, momentos de unión y de complicidad únicos, de reencuentro, de miradas indescriptibles, de sentirme poderosa, de empatía con mi pequeña, de protección absoluta, de liberación... Sí, he dicho ¡de liberación!, en cualquier parte, a cualquier hora, sin previsión ni preparación, le puedo saciar su hambre, su sed, su necesidad de contacto y del acto de mamar. Cuando está enferma, cuando no puede ni quiere tomar otra cosa, el pecho siempre está indicado. Esa sensación, cuando ha estado malita en alguna ocasión y sólo tomaba tetita, de tener la certeza de que estaba recibiendo alimento, defensas, fuerzas que yo le inyectaba veloz y directas a su cuerpecito...

Ahora, y de forma inevitable, a veces pienso en el momento en que la tetita ya no esté. Siento nostalgia, aunque todavía no ha ocurrido. Lo veo más cerca, ahora que a veces ya no pide, ahora que a veces ya no quiere...

Todo a su tiempo, todo en su debido momento, y sobre todo respetando nuestros ritmos. El suyo, el mío, el de papá también.

Gracias Paula, por todo este tiempo. Gracias Papá Burbujita (mi amor, el hombre de nuestras vidas), por todo el cariño y apoyo en los pocos momentos no tan buenos, por cargar con todo y sostenernos sin que nada nos faltase.

Y no me puedo olvidar de dar unas gracias enormes a esa tribu virtual, que sin saberlo, sin conocernos, y desde la distancia; con sus escritos, con sus consejos, su buena información y de calidad, me han transmitido toda la seguridad y fuerza que a veces se te va sin darte cuenta. Gracias a Carlos González por su maravilloso "Un regalo para toda la vida". Gracias también y de nuevo a Matronasur, por aquellos consejos y recomendaciones, por esa gracia y naturalidad al explicarnos lo fácil que es escuchar a tu instinto.

¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS. POR EL APOYO CERCANO, CONTÍNUO Y OPORTUNO!

Ahora ya no puedo imaginar lo que sería nuestra crianza sin la lactancia.


martes, 9 de abril de 2013

Cada día un pasito más...

El tiempo va pasando y cada día, pequeña burbujita, nos sorprendes con algo nuevo, ante la atónita mirada de nuestros ojos, que con nostalgia ven que cada día estamos un pasito más lejos de esos días en los que pasabas las horas descansando sobre el pecho de mamá, sin nada más y nada menos que eso, durante horas...

Ahora cada día caminas un pasito más sin la ayuda de las manos de mamá y de papá. Te levantas del suelo tú sola si das un culetazo como si nada hubiese pasado.

Cada día hay un sonido más en tu vocabulario. Una palabra, un gesto. Empezaste por "papá", y ahora ya vas por "mamá, tata, coco, agua..."

Cada día los trocitos de fruta, de chicha, de galleta... que muerdes son más grandes. Y eso que aún los colmillos y las muelas no han hecho ni intención de aparecer!.

Cada día quieres coger la cuchara y el tenedor y hacer uso de ellos, para comer tú solita, con el consiguiente miedo de mami, que casi tiene que atarse las manos para darte la autonomía que tanto reclamas, sin intervenir en nada para que no te dañes con el tenedor o te pongas tú y todo tu alrededor lleno de comida...



                                                             

Cada día te sientes un poco más independiente y autónoma, afianzando tu personalidad y mostrándonos tus enfados, rozando ya casi la pataleta cuando no puedes hacer algo que quieres. Papá y yo intentamos que tu mundo y tu alrededor sea seguro, y que todo lo que esté accesible a tus manos no entrañe peligro alguno, pero aún así... hay veces que tu pequeño mundo se desmorona y mamá con él, porque no soporto ver que lo pasas mal, a pesar de saber que es una etapa más de tu desarrollo.

Cada día comprendes mejor lo que se te dice y lo que pasa a tu alrededor. Y con tu cabecita dices "sí, sí, sí" o "no, no, no" cuando se te pregunta si quieres algo.

¡Cada día tenemos nuevas posturas de tomar tetita, y cada cual más enrevesada que la anterior!. Desde hace meses, lo que más te gusta es hacerte cosquillitas con el pelo de mami en tu carita y tus manos, mientras tomas tu lechita. Pero rizando el rizo, ahora te quitas los calcetines y haciendo casi malabares subes el pie hasta llegar a poder hacerte cosquillas con mi pelo en tus pinreles... ;-).

Cada día, mi pequeña, te haces mayor, el bebé chiquitito de apenas dos kilos y medio, ha dejado paso a una niña-bebé risueña, alegre, amorosa, que es la delicia y la alegría de nuestras vidas. Y aunque mirando fotos de hace meses y recordando, siento cierta nostalgia de esa etapa maravillosa en que las dos éramos una, cada día me sorprendes, porque cada día por muy difícil que parezca te amo un poquito más.

Porque me enseñas, porque me haces feliz con sólo mirar tu carita, porque llenas mi corazón, y cada segundo que paso lejos de ti, me da más fuerzas y ganas de abrazarte, besarte y arrullarte cuando nos encontramos.

viernes, 22 de febrero de 2013

... Sobre la vida

Hoy mi entrada está llena de tristeza, de dolor, de lágrimas...

Hace no mucho leía en el magnífico blog de Ibone Olza, una entrada sobrecogedora y a la vez llena de sentimientos y reflexiones, que titulaba "Incompatibles con la vida", de la cual dejo el enlace porque vale la pena leer y releer.

Yo lo hice ayer de nuevo, y no quería dejar pasar la oportunidad de dejar aquí plasmado ese gran artículo. Una amiga, compañera, madre ya de dos niñas preciosas, recibía el fatídico diagnóstico en su ecografía de 20 semanas, de malformaciones incompatibles con la vida.

Para algo así nunca estás preparado. Cuando con inocencia y alegría preguntábamos si era un nene o una nena, recibíamos la desgarradora noticia que te hiela la sangre, te deja de una pieza y no puedes ni pensar. Sólo quieres llorar.

Volviendo a leer a la que no me canso de alabar, Ibone Olza, ahora desde un prisma un poco más cercano, me remueve más todavía, lo que ya en su día removió. No me atrevo ni me inclino a afirmar nada al respecto, ni por supuesto a imaginar un "...qué haría yo...". Creo que hay que estar en esa tesitura, y ni aún así creo que puedas saber lo que sientes y deseas de verdad.

Son decisiones que te ves obligado a tomar en poco tiempo, sin meditar, sin darte un tiempo que necesitas más que nada en el mundo, para comprender y asimilar lo que está pasando, para saber lo que sientes y lo que quieres, muchas veces, la mayoría, sin otras opciones. No puedo imaginar lo duro y cruel que tiene que ser, decidir en pocas horas e incluso minutos, sobre esa vida que tú sí que sientes como tal, ¿incompatible?... ¿incompatible con qué?... Como bien nos dice Ibone Olza en su artículo,  el lenguaje puede ser tan cruel en algunos casos... Te obligan a mezclar sentimientos con legalidad, tiempos límite, diagnósticos que nunca pueden ser certeros y que tú los tienes que asumir como tal.

Los comentarios sobran, las suposiciones más... Cuánto tendríamos que mejorar y cambiar como sociedad para poder valorar y acompañar estas situaciones, desde el más absoluto respeto a los padres, a su decisión, a sus necesidades en esos momentos, a los tiempos requeridos.

Por el momento, hoy, sólo puedo pensar en ello con una tristeza inmensa por mi amiga, por su bebé, por las hermanitas de ese bebé, y por la familia al completo que están pasando estos duros momentos.

Intuyo que la sensación de soledad tiene que invadirte hasta lo más hondo, viviendo y digiriendo un duelo que quizá mucha gente no entienda.

Desde aquí, todo mi amor, mi apoyo y un abrazo que me muero de ganas de darle en persona.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Día Mundial del Niño Prematuro

Me encontraba esta mañana revisando y leyendo las entradas de los blog que sigo y me he emocionado hasta el llanto con la de nuestra compi bloguera Vero de El Camino para ser Mamá. Relataba con gran amor y de forma desgarradora los sentimientos que como familia tuvieron los primeros días de vida de su bebé.

Desde aquí os envío de nuevo un abrazo enorme, Vero.

El caso es que navegando por la web y de esta forma, me he enterado que era el Día Mundial del Niño Prematuro. Y como siempre digo, qué bueno sería que no tuvieran que existir los días mundiales de nada... Sería señal de que en la conciencia de todos están presentes todas las cosas y acontecimientos que requieren de nuestra atención para que las tengamos presentes en todo momento y se tomen las medidas necesarias para minimizar los perjuicios que nos ocasionan.

Pero esto es casi imposible, y por tanto, me parecen iniciativas muy bonitas e interesantes por lo que generan y difunden. Toda información es poca, toda precaución es poca y por supuesto toda atención es poca cuando se dan determinados acontecimientos como un bebé prematuro.

En mi experiencia personal, no he tenido que vivirlo y sentirlo, porque a pesar de que Paula quiso también venir antes de lo que estaba previsto, y con su "bajo peso" como les llaman a los bebés que nacen por debajo de los 2.500 Kg., esperó a las 37 semanas justas para hacer su aparición, superando con ello, la línea que separa los prematuros de los nacidos a término.

Lo he vivido sin embargo de cerca, en el caso de la hermana de un familiar allegado que tuvo a su bebé cuando yo contaba unos tres meses de mi embarazo, y que nació a las 28 semanas de su gestación, tras un mes de calvario y reposo por una placenta previa. Recuerdo los días anteriores al parto, como en la familia se materializaba el miedo y la incertidumbre, temiendo a ratos lo peor para la madre y el bebé.

Cuando nació, con algo menos de 1 Kg. de peso, los miedos no disminuyeron si no que se acrecentaban, viendo y palpando ahora de cerca, la fragilidad que transmite un bebé tan chiquitito y delicado. Recuerdo que cuando me lo contaban, sentía mucha pena por la mamá y el papá que no podían hacer más que esperar que su bebé luchara y luchara contra viento y marea cada día, por salir adelante. Sentía también mucho miedo al pensar en el bebé que yo tenía en la barriga, y le rogaba en  bajito que se quedase ahí mucho tiempo hasta que estuviese listo. Pero recuerdo sobre todo una frase que al cabo de dos semanas decía la mamá de este bebé, que pasó sin duda los que yo creo los peores días de su vida; decía, "ahora ya puedo hablar de mi hijo sin echarme a llorar". Madre mía... Qué dolor tan grande se desprendía de aquellas palabras...

Pero su bebé luchó, aguantó y salió adelante convirtiéndose en el niño sano y lindo que es hoy. Así como la bebé de nuestra amiga Vero, y como tantos y tantos otros que nacen en el mundo cada día. Que aguantan, con resignación o sin ella, los pinchazos, las vías, los tubos y cables, la falta de bracitos y en algunos casos de teta. Aguantan y luchan como campeones para irse a casa con mamá y papá cuanto antes.


Este post va dedicado a todos ellos, pero también va dedicado sin duda a los que desgraciadamente no lo logran. Ojalá sean cada vez menos, y días como el 17 de Noviembre sirvan para que se informe cada vez más, se investigue cada vez más, se avance en los cuidados que estos bebés requieren tanto que todos logren crecer felices y sanos junto a sus familias.


El nacimiento prematuro es la principal causa de mortalidad neonatal y la segunda causa de mortalidad infantil en el mundo. Según la OMS se estima que cada año nacen 15 millones de bebés prematuros, es decir, antes de las 37 semanas de gestación. Y que cada año mueren 1,1 millones de todos ellos.

Estos datos son cuanto menos, preocupantes y espero que con iniciativas como las de este día y el apoyo y los compromisos de Organizaciones como la propia OMS o UNICEF se logren reducir estas cifras en la medida de lo posible, y los que se quedan del lado de lo imposible que obtengan y dispongan de todas las atenciones y cuidados necesarios para salir adelante con éxito.




miércoles, 24 de octubre de 2012

Miércoles Mudo: Preparándonos para el frío Invierno.

Ande yo caliente...





jueves, 11 de octubre de 2012

Mi finde con papá.


El Viernes se planteaba acelerado... mi mamá se iba de boda, tenía que preparar muchas cosas... la maleta, las pinturas, el neceser, ¿me llevo abrigo?, ¿qué zapatos me llevo al final?, ¡el saca leches, que no se me olvide!...

Todo fué un correteo incesante desde primera hora:

Mamá y papá se apresuraban en vestirse, asearme y prepararme, '¡nos vamos a la guarde!, !con los amiguitos!' me decían intentando espabilarme de mi somnoliento despertar. Y en un abrir y cerrar de ojos allí estaba yo, rodeada de mis compis de la guarde, cantando canciones con la profe, pintando con las manos...y siempre, ansiosa, esperando el regreso a casa con mis papás...

El medio día llegó, y por fin sonreía de oreja a oreja al ver aparecer a mi mamá por la puerta de la guarde...
'Pero... ¿no es viernes?' recuerdo que pensé....
Los viernes viene también papá a buscarme a la guarde, pero papá no estaba... ¿dónde estaba mi papá?

Yo no sabía nada, pero más tarde me enteraría de todo lo que ocurría:
Mamá cargaba una maleta y me montaba en el coche con mi tata Mary que nos acompañaba, pero no se iba de boda y ni siquiera era su maleta!
La maleta era para papá... para su posible ingreso en el hospital.
¡Mi papá estaba malito! y ¡por eso no vino a buscarme a la guarde!.

Por suerte sólo fue el susto, un par de pinchazos y unas cuantas pruebas y papá salia por la puerta de urgencias del hospital a llenarme de besos... Que se tiene que hacer no se qué prueba..., que si le han puesto una vía... que  le sacaron sangre...que casi cae desmayado... Papá nos 'ameniza' la vuelta a casa contando sus aventuras con la gente 'de bata blanca'...

La tarde dejaba paso a la noche y al final la maleta de mamá estaba vacía, y la de papá llena..
¿No se iba alguien de boda?

No fué sencillo calmar a mamá. Sus nervios y preocupaciones la hacían plantear muy seriamente no coger el vuelo y quedarse con papá y conmigo dejando pasar la boda de largo...

Luego no recuerdo más... creo que como bebé que soy caí rendida de sueño, abrazada a mi mamá, calentita entre sus mimos...

A la mañana siguiente papá ocupaba el lado de la cama de mamá, pronto entendí todo....
¡Empezaba mi finde con papá! (y sin mamá!)

¿Que comó fué todo? Pues bien... ¡muy bien! Soy una bebé afable, cariñosa, simpática y muy mimosa. No me gusta nada llorar, de hecho esa clase  me la salté... y por tanto es algo muy poco habitual en mí. Además me gustaba la idea de cuidar de papá durante el finde, supervisé como me preparaba la comida en la olla, también como procesaba el triturado de la papilla y en agradecimiento me lo comí todo, todo. Vinieron mis abuelos Paloma y Luis, me volví loca jugando con Tara, su perrita yorkshire (que aunque un poco celosa, es como un peluche con patas que no para quieta !me encanta!).
No faltaron las visitas de mis tios Mary y Pedro.. parece que nadie puede pasar sin mí...

Papá me cuidó, me mimó, nos comimos juntos uno de esos currusquillos de pan que tanto me gustan, también ¡una galleta! ñam! ñam! y por la noche, cuando la tetita de mamá estaba a cientos de kilómetros, tomé entre sueños bibes calentitos que aparecían en mi boquita como por arte de magia.

Entre risas y juegos pasamos el día siguiente. Nos bañamos, escuchamos el CD de música de Lisa (mi nueva amiga en los libros de la guarde)  y bailamos  al son de sus animadas canciones. ¡Hablé una vez con mamá! Ella llamó por teléfono y me la pusieron al oído... sin darme cuenta parece que la colgé al intentar comerme el teléfono... Os recuerdo que no tengo más que 10 meses...

Creo que cuidé bien de papá, ha sobrevivido sin problema al fin de semana.
Mamá volvió maleta en mano y nos comimos a besos y abrazos, creo que mamá me echó un poco de menos...
Tendré que cuidarla a ella también...


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Miércoles Mudo: Silbando

Mamá quiere que sople, pero a mí me salen silbidos.



lunes, 20 de agosto de 2012

Tenemos un diente ¿Por fin?...

Para sorpresa de papá y mamá, que ya habían casi olvidado que a los bebés les salen dientes en algún momento de sus vidas, y para tranquilidad supongo, que de muchos otros que lo vaticinaban desde hace meses , ¡Habemus diente!.

Este fin de semana, mientras te encaramabas a la tetita de mamá con tu boca abierta todo lo que podías, como si me fueras a comer entera, ¡de repente lo vi!. Allí estaba abriéndose paso una línea blanquita sobre su encía inferior.

Sorpresa porque es cierto que casi ni nos habíamos acordado de los dientes. A pesar de que desde que Paula tiene unos cuatro meses y comenzó a poder agarrar cosas con sus manitas y llevárselas todas a la boca, incluidas sus propias manos, todo el mundo me decía que estaba a puntito de "echar los dientes". Yo insistía en que no, y que no tenía nada que ver, pero nada... erre que erre.... Pobrecita, decían, está con la boquita que no puede más.

Cuando los bebés comienzan a llevarse todo a la boca, incluso sus manitas, no significa que les vayan a salir los dientes, independientemente de que a su vez, les salgan.

El sentido del tacto en los bebés está por todo el cuerpo, y sobre todo en la boca, donde hay muchas más terminaciones nerviosas. Cuando nacen, este sentido está muy desarrollado, pero en los siguientes meses se desarrollará mucho más. Algunos de los reflejos neonatales más importantes dependen de este sentido. Por ejemplo, el de Babinsky, por el cual si se roza la planta del pie con el dedo o un objeto, el bebé dobla el pie y abre los dedos, o el de succión, por el cual si se le acerca un objeto a los labios succionará de manera rítmica.

Hacia los 3 ó 4 meses, comienzan a explorar el mundo y al contrario de lo que mucha gente piensa, cogen los objetos y lo primero que harán será llevarlos a la boca, examinarlo bien con sus labios y lengua, para después sacárselo y examinarlo visualmente. Es importante que dejemos a los bebés realizar esta práctica, porque es su manera de reconocer objetos y el mundo que le rodea en general.

Simplemente, tenemos que extremar la precaución en cuanto a la higiene y los objetos que dejamos a su alrededor, que no sean objetos que le puedan causar daños o ahogo.

Si realmente la salida de sus dientecitos les doliese tanto como dicen, ¿no sería más lógico pensar que intentarían no acercar nada a su boca para no presionar sobre la zona dolorida?. Esto ya son divagaciones mías, pero es lo que encuentro más normal.

De hecho no creo que la salida de los dientes cause todas esas maldades que se les suelen atribuir. Yo no soy una especialista en esto, y por tanto sólo me baso en información que he ido recopilando y leyendo de pediatras y de estudios que se han realizado en relación a este tema. De todo ello se ha concluido, que no hay evidencia científica alguna de que este proceso les cause dolor, fiebre, escozor en el culete y alguna cosa más que seguro olvido y que se le suele atribuir... Todo apunta a que no hay tales molestias y que somos muchas veces los adultos los que hemos achacado todos estos síntomas, que pueden ser muy típicos en los bebés a esa edad, a los dichosos dientes. Pero sí que sabemos, por ejemplo, que durante el resto de nuestra vida nos salen muchos más dientes y muelas que de bebés, y nadie nunca se ha quejado de dolor ni fiebre, ni malestar alguno. Yo por lo menos no lo recuerdo...

Que no digo yo que al abrirse las encías, se me ocurre que se pueda generar un poquito de infección debido sin ir más lejos a la cantidad de cosas que se meten en la boca, y de ello subirles alguna decimilla de febrícula, pero de ahí a lo que se oye y lo que se dice... pues va un abismo la verdad.

Como en otras ocasiones, la verdad absoluta del cuento no la puedo saber... Además tampoco cuento con la experiencia a mi favor, pues de mi etapa predental no me acuerdo y la de mi hija acaba de empezar sin gran pena ni gloria y sin darse mucha importancia.

Los dientecitos de Paula continuarán su andadura y aquí lo seguiremos contando...


domingo, 10 de junio de 2012

Las etiquetas y los bebés

Siempre me he preguntado por qué las etiquetas que marcan las prendas de ropa están cosidas con hilos de nylon y llevan esos picos que tanto daño hacen cuando rozan la piel.

Supongo que no soy la única que ha salido un día de casa al trabajo o a donde sea, y no ha podido descansar, ni parar de rascarse y de retorcerse hasta que ha logrado que alguien le arranque la maldita etiqueta. A mi personalmente me puede llegar a convertir el día en un infierno!.

Y me pregunto, ¿cuál es la razón mágica para coser las etiquetas con ese hilo punzante y que estén hechas con ese tejido tan duro y puntiagudo?. Por favor, que me lo expliquen.

Cuando tuve a Paula, pensé que con la ropa de los bebés no habría ese problema. Que serían mucho más cuidadosos con hilos y tejidos. Pero me he dado cuenta que NO! La gran mayoría de las etiquetas, y aseguro que da igual la calidad y precio de la prenda en cuestión, están cosidas y fabricadas de igual manera y con los mismos hilos. Yo cada vez que compro algo o le regalan algo a Paula, me dedico a comprobar si la etiqueta hace daño o pincha, y en consecuencia, a descoserla cuidadosamente.

Puede parecer a primera vista algo sin importancia como para dedicarle un post. Pero de verdad, en el caso de los bebés me parece mucho más grave. Me intento imaginar lo que debe ser tener algo que me pincha y me araña en la piel del cuello o de la espalda, y no poderme rascar, ni tocar, ni llevar la mano a la dichosa etiqueta para separarla durante unos segundos y darme un respiro.

Ellos tienen unas pieles muy sensibles, y sólo dependen de un adulto para atender cualquier necesidad tan tonta como esa. Y si el adulto en cuestión no sabe lo que le pasa, es difícil que le pueda aliviar. Y claro, lo único que le queda al pobre o la pobre es llorar desconsoladamente!.

Por eso, "Señores Cosedores de etiquetas", por favor, cambien el tejido y los hilos, y sobre todo en la ropa de los más pequeños!. Mientras tanto, las mamás y papás seguiremos atentos a este pequeño detalle que puede ser tan importante para los peques.

 ¿Será una cuestión económica?. Sólo se me ocurre pensar eso, porque si no, no puedo imaginar a qué cabeza pensante se le puede ocurrir coser una etiqueta que está en contacto con la piel, con ese tipo de hilo.


jueves, 7 de junio de 2012

El Sueño de Paula

Desde que Paula estaba en la barriguita, yo ya tenía claro que los niños durante sus primeros meses o años, duermen en la habitación con los papás. ¡Y me daba igual lo que me dijesen otros! Me da igual si se acostumbra, decía yo, de hecho ¡lo prefiero!, porque es lo que a mi me gusta y madre mía, ¡qué disgusto si ella prefiriese dormir solita en una habitación!, ja ja ja, me tendría que aguantar pero lo pasaría mal.

Al principio, como ya he dicho en algún que otro post, Paula nunca lloraba, de hecho han pasado más de seis meses y prácticamente sigue sin hacerlo, o sólo en momentos muy puntuales.

Yo casi nunca la soltaba, casi siempre estaba enganchada al pecho y la mayoría de las veces, era así como nos quedábamos dormidas en la cama. Ella tiene su minicuna pegadita a nuestra cama, y en algunas ocasiones la usa. Se la ve también muy a gusto en ella, siempre cerca de mi, pero lo cierto es que la mayoría de las ocasiones duerme en nuestra cama. Es una delicia. Y por qué no decirlo, una comodidad para mi al darle el pecho.

El caso es que todo el mundo me decía, "no la cojas tanto, no la acuestes contigo, no hagas tal o cual cosa... con lo buena que es y la vas a malacostumbrar tú". Dichosa palabrita, "malacostumbrar". Pero ¿qué sabrán los demás cuáles son las buenas costumbres en mi casa?. En mi casa es una buena costumbre dormir todos juntitos en la cama, darnos calor, afecto, consuelo y mucho amor. Y creo que a Paula también se lo parece.

Tiene su habitación, la que por cierto nos encanta y que hicimos y decoramos con mucho amor, la usamos para cambiarle, vestirle, jugar, darle el pecho, etc. Pero por la noche, nos gusta más estar juntos. Y de momento así será.

Es muy bonito. Se lo recomiendo a todo el que tenga un bebé. Así el tiempo que disfrutas de ellos se alarga también durante las horas nocturnas. Para dudas o miedos que puedan surgir ante el colecho, recomiendo el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" del Dr. James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil de la Universidad de Notre Dame. Una manera muy amena e interesante de documentarnos con precisión y exhaustividad y de despojarnos de prejuicios impuestos por una sociedad que desaconseja el colecho con argumentos poco científicos y fiables.


También nos muestra las ventajas del colecho para los bebés y la lactancia.


De esta maravillosa guía extraigo y resumo algunas normas para practicar colecho de forma segura. 


LO QUE SIEMPRE DEBE HACER:


- Asegúrese de que el bebé duerme sobre una superficie limpia, firme y que no esté acolchada.
- El entorno de su bebé debe estar siempre libre de humo. El bebé no debe dormir en la misma cama que un progenitor que fume (da igual dónde).
- Coloque a su bebé boca arriba para dormir.


LO QUE NUNCA DEBE HACER:


- Compartir cama si alguno de los padres ha consumido alguna sustancia que cause alteración de la conciencia o somnolencia.
- Compartir cama si alguno de los padres está enfermo o agotado, hasta el punto de no poder responder al bebé.
- Compartir cama si existe algún espacio entre la cama y la pared donde el bebé podría caer y quedar atrapado.
- Compartir cama si la persona que duerme junto al bebé es considerablemente obesa.
- Compartir cama si los hermanos mayores que no entiendan el riesgo de asfixia, duermen en la misma cama que los bebés menores de un año.
- Compartir cama si algún animal compartirá la cama con el bebé.
- Dejar a un bebé en la cama de un adulto sólo y sin supervisión.
- Utilizar ropa de cama gruesa.
- Dejar que algo cubra la cabeza o cara del bebé.
- Vestir a su bebé con demasiada ropa.
- Dejarse suelto el cabello largo o utilizar pijamas o camisones con cuerdas o lazos.


Para terminar dejo aquí este vídeo que he encontrado que es una dulzura. Si después de verlo, alguien me dice que no le han entrado ganas de mandar todas las normas al carajo y compartir la cama con su bebé, seguro me está mintiendo.
¡A colechar y a disfrutarlo!



jueves, 31 de mayo de 2012

Las Vacunas

Mañana toca pinchazo! Esta vez es sólo uno, menos mal. Porque a los dos y cuatro meses, qué mal se pasa!, con tres pinchazos en cada visita, dos en una pierna y uno en la otra. Salíamos las dos llorando de la consulta.

¡Y es que son muchas vacunas! Y sobre todo en los primeros seis meses. Luego la cosa se va espaciando, por lo menos en la Comunidad de Madrid que es donde resido. La siguiente ya no toca hasta los 15 meses.

Pero éste es un sufrimiento por una buena causa.

Sí, las vacunas son muy importantes, y no entiendo cómo se puede poner esto en duda. Han salvado y salvan miles de vidas en todo el mundo y si no vacunamos a nuestros hijos, no sólo ponemos en riesgo su salud y su vida, también la de otras personas de nuestra comunidad, que sólo pueden valerse de la inmunidad de grupo para defenderse de algunas enfermedades.

La inmunidad de grupo no es otra cosa que la disminución de la probabilidad de contagio de una determinada enfermedad en una población, debido al aumento del porcentaje de personas vacunadas y por tanto inmunes a dicha enfermedad. Si en un país determinado no hay ningún caso de una enfermedad, es imposible que te contagies de la misma, aunque no estés vacunado.

Hay personas que no se pueden vacunar por diversos motivos, como pueden ser enfermedades, o que la vacuna no es efectiva en ellos, o simplemente que todavía no les ha tocado, y es importante que exista una inmunidad de grupo que les proteja. Vi en un documental no hace mucho, el caso de un bebé que había sido contagiado de tosferina, porque todavía no se había vacunado y por tanto inmunizado, según su calendario de vacunación. Estuvo a punto de morir. Y esto no deberíamos dejar que ocurriese.

Por eso, cuantas más personas estén vacunadas dentro de una población, menos posibilidad habrá de que se den brotes epidémicos de enfermedades.

Muchas veces, oyendo a determinados colectivos sobre los efectos adversos de las vacunas, te podrían llegar a entrar mil dudas. Y por ello, me gustaría recomendar el libro del pediatra Carlos González En Defensa de las Vacunas, que como siempre, maravillosamente documentado y con un lenguaje accesible y ameno, nos habla de todo lo relacionado con este tema, desde los datos históricos de las vacunas, hasta información práctica de éstas. Muy interesante y didáctico.


¿Que las vacunas tienen efectos secundarios?. Seguro. Como todos los medicamentos. Pero si vemos la probabilidad de que surja alguno de esos efectos y la probabilidad de enfermar y de que esa enfermedad derive en complicaciones, no queda lugar a dudas.

En este caso, pese a quien pese, la lista se inclina claramente del lado de las vacunas.


martes, 29 de mayo de 2012

...Y medio año después, y haciendo recuento...

Hoy, 29 de Mayo, y medio año después de aquel día en que Paula venía a este mundo, lo recuerdo todo en mi mente como si hubiese pasado mucho más tiempo, pero a su vez, se me han pasado volando estos seis meses, que si tuviese que reducir a una sola palabra, sin duda sería Amor.

Pero en este post le quería dedicar a enumerar tantas y tantas cosas que ahora tengo y antes no tenía, otras tantas que antes tenía y ahora no tengo, y un montón de cosas que ahora sé y antes no sabía.

- Tengo una princesa de seis mesecitos que es la cosa más bonita que hay en este planeta, y que antes de que estuviera en nuestras vidas, nunca imaginé que pudiese llegar a querer tanto.
- Tengo un papá de Paula que ya tenía, pero que ha dado y no deja de dar tanto la talla como pareja y como papá, que no le puedo querer más.
- Tengo una capacidad digna del mejor de los cantautores, para inventar y transformar nanas y canciones, que sólo hablan de mi princesa.
- ¡Tengo mucho, mucho sueño! y una fuerza sobrehumana que hace que pegue un brinco ante el primer suspiro de la bebé en medio de la noche.
- Tengo siempre las lágrimas a flor de piel, y lloro mucho más todavía que antes, y sobre todo si me entero de alguna injusticia cometida con los niños.
- Tengo siempre ganas de reír, bailar y jugar con mi pequeña, y cuando me enfado por algo o con alguien, sólo tengo que mirar su carita para que se me pase todo de un golpe!.
- Tengo y leo una pila de libros sobre embarazo, crianza, lactancia, bebés,... y ¡nunca tengo suficientes!. ¡Siempre quiero más!.
- Tengo muchos más conocimientos que antes sobre crianza, sigo un montón de blogs que hablan de ello. Y he descubierto que hay todo un mundo en internet en torno a la Crianza con Apego, que me ha hecho ver que no estoy sola en muchas de las cosas que pensaba. ¡Y cada día más y más!.
- Tengo muchas más ganas si caben, de dedicar mi formación y experiencia a todo lo relacionado con la crianza y los niños en general. Tener a Paula no ha hecho más que aumentar mis ganas de conocer todo lo que tiene que ver con sus necesidades, su pequeño mundo y su relación con nuestro gran mundo.
- Tengo más capacidad (aunque no toda la deseable) para que no me afecten los comentarios de otras personas sobre las "malas costumbres" con las que crío a mi hija.
- No tengo ganas de salir de noche.
- No siento esa necesidad de la que tanto hablan, de tener mi propio tiempo sin ella, ni de volver al trabajo, ni de tener eso que llaman mi espacio personal sólo para mi. Ahora mi espacio ya no lo concibo sin ella. Por suerte o por desgracia mi tiempo para mi sola volverá cuando ella empiece a reclamar el suyo para ella sola...
- He desarrollado una habilidad increíble para hacer todo tipo de cosas con ella encima o a mi lado. Depilarme las cejas, leer y escribir en el ordenador, cortarme o limar las uñas, cepillarme los dientes, comer! ja ja ja.
- Tengo una especie de sentimiento de nostalgia cada vez que veo una barriguita, y ahora que no me oye nadie, siento un poco de envidia sana, y me gustaría volver a sentir el embarazo de nuevo.
- Tengo dos pechos llenos de leche que son capaces de alimentar a mi bebé y luchar contra un montón de enfermedades.
- Tengo un super-poder  que nadie más en mi familia tiene, y es que cuando Paula tiene mucho mucho sueño, la cojo y mis brazos hacen que se acurruque en ellos y se le vayan cerrando los ojitos solos.


- Y desde hace muy poquitos días, podemos coger un pie, ¡y llevarnos el dedo gordito a la boca!. Pero eso sí, sólo el gordito, parece que los otros no nos gustasen... Los aparta y se chupa sólo el pulgar.


- Pero sobre todo, tengo la gran suerte de haber vivido la mejor experiencia que como mujer podría llegar a vivir. Ir creando poco a poco, durante 9 meses a mi niña, sentirla dentro de mi cómo iba creciendo, sentir cómo se abría paso a este mundo y haber estado a su lado día tras día, minuto a minuto, durante estos 6 meses. Es un regalo que me ha dado la vida y por el que merece la pena cualquier otra cosa.

A partir del mes que viene, será otro cantar... Ya no podremos estar todo el día juntas, pero estoy segura que nos haremos más fuertes todavía y lo superaremos!

¡FELIZ SEXTO CUMPLEMESES MI AMOR! ¡YA ESTÁS EN EL ECUADOR DE TU PRIMER AÑO DE VIDA!



Un papá de seis meses.


'Estoy de seis meses' voy presumiendo yo al igual que antes hacía mi mujer con su barriga a cuestas...
Pues sí, porque ahora yo puedo decirlo...mi pequeña cumple medio año y yo, su padre, estoy de 6 orgullosos meses...



Medio año, 182 días... que me he entretenido en calcular, y por cada uno de esos días un sentimiento, una caricia, un susurro, un cruce de miradas, una sonrisa, un gesto de complicidad...Un sueño vuelto realidad.

Ha sido medio año pegadita a mamá y papá, un continuo aprendizaje común que hemos vivido con toda la ilusión, intentando aprovechar cada segundo contigo, con nuestra pequeña burbujita...

Fueron dos largos años de espera, y ahora de pronto ya tienes seis meses. 
Te veo crecer en tu día a día, tu madre te cuida y te mima las 24 horas y tu correspondes feliz, sonriente y amable... porque eres un amor y sabes hacerte querer. !Que pareja!.

Y sí, me siento afortunado por todo ello, y de esta forma lanzo mi guiño para tí mamá, que no flojeas, que no te rindes, que feliz con tu reina vas de aquí para allá con el pecho fuera, cuidándola, meciéndola, protegiéndola... y además me aguantas a mí, tu otro niño grande. Y tú mi pequeña burbujita, que no dejas de reportarme alegrías, mi niña chiquitita, Paula, te voy a comer a besos.



!Feliz Semestre Mis Princesas!




martes, 22 de mayo de 2012

El precio de caminar erguidos

Si observamos el nacimiento de una cría de la mayoría de mamíferos en la naturaleza, enseguida nos podría venir a la mente que nuestros bebés están menos desarrollados y más vulnerables cuando nacen. ¿Por qué?. ¿Por qué nos necesitan tanto?, ¿por qué lo natural sería llevarlos en nuestro regazo y simular todo lo que podamos el útero materno durante por lo menos los siguientes seis meses al nacimiento?.

Stephen Jay Gould, científico que dedicó su carrera a estudiar la evolución, ha afirmado que el ser humano es básicamente un feto extrauterino durante los primeros cinco años de su vida.

Nuestra gestación actual, si siguiéramos el mismo patrón de maduración de los simios, sería de 21 meses.

Hemos tenido que pagar un precio por pasar de caminar a cuatro patas, al bipedismo. Nuestras caderas y pelvis tuvieron que estrecharse para poder sostenernos en pie. Conclusión: que los bebés cabezones que serían si pasasen tantos meses ahí dentro, no cabrían por el canal del parto.



Me gustaría citar un texto del mismo autor en su obra "Desde Darwin" (1977) que habla de este tema:

"Pero, ¿por qué nacen los bebés humanos antes de tiempo? ¿Por qué ha extendido tanto la evolución nuestro desarrollo general, manteniendo no obstante bajo control la duración de nuestra gestación, dotándonos por lo tanto de un bebé esencialmente embrionario? ¿Por qué no se vio igualmente prolongada la gestación junto con el resto del desarrollo? Según el punto de vista espiritual de Portmann acerca de la evolución, este nacimiento precoz debe ser función de requerimientos mentales. Argumenta que los humanos, como animales que aprenden, necesitan abandonar el vientre oscuro y carente de desafíos para tener acceso, como flexibles embriones, al rico entorno extrauterino de vistas, olores, sonidos y sensaciones táctiles. Pero en mi opinión (y en la de Ashley Montagu y Passingham) existe una razón más importante que se refiere a una consideración que Portmann rechaza despreciativamente como groseramente mecánica y materialista. Por lo que he podido ver (aunque no puedo saberlo con seguridad), el nacimiento humano es una experiencia gozosa cuando se la rescata adecuadamente de los arrogantes médicos varones que parecen buscar el control total de un proceso que no pueden experimentar. No obstante, no creo que pueda negarse que el nacimiento humano es dificultoso en comparación con el de la mayor parte de los demás mamíferos. Por decirlo groseramente, es un proceso un tanto ajustado. Sabemos que los primates hembra pueden morir de parto cuando las cabezas de los fetos son demasiado grandes para pasar a través del canal pélvico. A. H.Schultz ilustra el feto nacido muerto de un babuino hamadriade y el canal pélvico de su madre muerta; la cabeza del embrión es notablemente más grande que el canal. Schultz llega a la conclusión de que el tamaño del feto está cerca del límite en esta especie; “si bien la selección debe sin duda tender a favorecer grandes diámetros en la pelvis femenina, igualmente debe también actuar contra toda prolongación temporal de la gestación o al menos contra los recién nacidos excesivamente grandes”. Estoy seguro de que no hay muchas hembras humanas capaces de dar a luz con éxito a un niño de un año de edad. El malo de esta narración es nuestra especialización evolutiva más importante, nuestro gran cerebro. En la mayor parte de los mamíferos, el crecimiento del cerebro es un fenómeno estrictamente fetal. Pero dado que el cerebro no llega nunca a ser muy grande, esto no plantea problema alguno a la hora del nacimiento. En los monos de cerebro más grande, el crecimiento queda retrasado para permitir un crecimiento postnatal del cerebro. Pero las duraciones relativas de la gestación no requieren alteración alguna. No obstante, los cerebros humanos son tan grandes que debe añadirse otra estrategia para el éxito del nacimiento -la gestación debe ser abreviada en relación con el desarrollo general, y el nacimiento debe producirse cuando el cerebro tiene tansolo un cuarto de su tamaño final."

Venimos a este mundo, después de permanecer nueve meses en el mejor de los lugares en que nos encontraremos. Allí reina la perfección, no hay hambre, ni sed, ni frío, ni calor. Nos mecen de vez en cuando (aunque algunos que se llaman científicos se empeñen en que no), y donde los sonidos que escucha más de cerca son los del cuerpo de su mamá, incluida su voz.

No quiero imaginar lo que tiene que ser de repente salir a la claridad del exterior, con tanto estímulo sonoro y visual. Y lo peor, pasar de estar bien calentito rodeado y apretadito en la tripita, a que te suelten en una cuna en la que te faltan todo tipo de referencias. Es difícil, pero debemos ponernos en su piel, debe ser duro.

Y por eso necesitamos lo que se ha llamado exterogestación. Un período en el que simulemos en todo lo que podamos el entorno en el que ha vivido el feto hasta su nacimiento. Hay que cogerle mucho en brazos, que sienta nuestro calor y nuestro latido, alimentarle a demanda, y por supuesto atenderle en el momento en que empiece a llorar, porque con esto nos está alertando de que algo no marcha bien para él. Y los bebés no saben gestionar el estrés como hacemos los adultos, y prolongar en un bebé unos niveles de estrés altos puede traer consecuencias irreparables en su salud mental.

En los primeros meses del bebé, se está produciendo un cambio espectacular en su cerebro, se establecen conexiones más rápido de lo que nunca más lo harán y todo lo que dejemos grabado en este período nos afectará de por vida.

Cuando pienso en esto, y veo que se me acaba mi baja maternal, mi lactancia, mis vacaciones y mi excedencia, y en definitiva todo lo que he podido alargar el tiempo para estar con Paula y que no tuviese que ir a "la guarde" tan chiquitita, me doy cuenta que es poquísimo, que aún me necesita mucho y yo a ella. Que necesita mucho más tiempo los brazos de su mamá, las caricias, los besos, los cuidados, y me produce un dolor imposible de explicar el tener que separarme de ella.

Si la pudiese llevar colgadita como un canguro, sin que nadie se enterase en la oficina...

Necesitamos una ley de conciliación que realmente concilie!

sábado, 19 de mayo de 2012

Del miedo a los extraños y otros demonios...

Tengo que decir que Paula empezó muy pronto con el miedo o la angustia ante los extraños. Yo no me he separado de ella desde que nació casi en ningún momento, y los pocos ratos que lo he hecho, ella ha estado con su padre, por lo que pienso que ha desarrollado muy pronto y muy fuerte el vínculo emocional hacia la principal figura de apego, en este caso, una servidora.

Y la verdad, es algo que para mi es muy bonito, y no nos olvidemos que sano desde el punto de vista psicológico, y que ambas vivimos con mucho amor e intensidad. Pero en algunos casos no todo el mundo entiende sus ritmos y no todo el mundo se toma igual de bien que cuando la quieren coger nada más verla, se ponga a llorar desconsoladamente.

Yo sé que todo lo que le pasa es normal, que sólo es una etapa de su desarrollo y de la evolución de su personalidad, que los miedos infantiles (y la mayoría de los miedos adultos) son una defensa que tenemos contra posibles peligros, que ha mantenido durante siglos la supervivencia de la especie, y por tanto que es bueno que los tengamos. Pero me preocupa a veces, que los demás no lo entiendan y se lo tomen como un agravio y me intenten hacer pensar que Paula es la única niña que pasa por esta etapa, o a lo peor, que me la devuelvan cuando la cogen y se pone a llorar, con cara de "toma a tu hija llorona que tiene mucha mamitis".

Creo que lo que se debe hacer ante cualquier miedo infantil es NO FORZAR al niño a enfrentarse a la situación que le produce ese miedo o rechazo. Hay que ayudarle estando a su lado, que se sienta apoyado y comprendido, y poco a poco y a su ritmo se irá dando cuenta que no había por qué temer, y que eso a lo que tanto temía no puede hacerle ningún daño.

De momento, prefiero quedarme con la teoría que nos muestra Rosa Jové en su libro "La Crianza Feliz" sobre los miedos infantiles. Y es que los niños que presentan una inteligencia cognitiva mayor suelen tener más miedo. Porque saben captar el peligro más que el resto de los niños. Digamos que se adelantan. Pero si no son unos miedos que se hayan grabado en sus circuitos neuronales a base de desatender sus necesidades emocionales y de afecto, si sólo son los miedos normales de cada edad, en su adultez no los tendrán, sabrán calibrar mejor el peligro, y se irá diluyendo el miedo para las cosas más insignificantes y serán más precavidos para aquellas situaciones que lo requieran.

Pero de verdad que me hacen sentir muy mal cuando cuestionan mi forma de criar a mi hija. Yo no tengo, por más que me gustaría, esa capacidad de hacer oídos sordos de todo lo que me dicen. Me duele que no me entiendan y respeten. Más aún porque soy una persona que jamás se atrevería a cuestionar a ninguna mamá o papá en la crianza de sus hijos. Odio, por poner un ejemplo, que existan en el mundo métodos Estivill, Ferber o cualquiera de ellos que sea; y odio que haya niños que tengan que pasar por ese desconsuelo y que graben en sus mentes que por más que lloren o supliquen sus padres no estarán ahí. Pero  no me atrevería nunca a decirle a los papás que lo están haciendo mal. Si me preguntan, doy mi opinión, y si no, me muerdo la lengua con esa y muchas otras cosas.

Y a cambio, lo único que espero es que no se me cuestione mi forma de hacerlo. Es lo justo no?.

Pero bueno, no me quiero poner trascendental, que no es el momento. Este fin de semana tenemos cumpleaños familiar (mi hermana y tía de Paulita) y a ver qué tal se lo toma mi niña.


sábado, 12 de mayo de 2012

¿Será cosa de la teta?

¿Será cosa de la teta que mi bebé ha pasado sin pena ni gloria por los virus y bacterias de toda la familia?.

El papá, que desde que Paula tenía un mes va de catarro en catarro y de gripe en gripe y tiro porque me toca, siendo cada vez más fuertes. Y la última, una infección de oídos y garganta interesante.

La tía (mi hermana) y prima (mi sobrina), con infección de garganta y fiebre desde hace dos semanas pasando bastante tiempo con nosotras. De ellas pasó a mi, y he tenido hasta hace unos días la garganta muy malita, aunque en mi caso no ha llegado a tanto. He llegado a estar muy preocupada pensando que le podía pasar a mi pequeña lo que fuera que me tenía tan mala y que hacía que me doliese todo el cuerpo... Pero no!, hemos conseguido mantener a los bichitos a raya!.

En fin, que mi gordita ha estado rodeada por todas partes. Porque aunque quieras protegerla, no puedes evitar que la toquen, o que respire el mismo aire que los demás; pero toquemos madera, ella ni se ha inmutado...

Y, digo yo... ¿Será cosa de que está tan protegida con las defensas que toma del pecho que no hay virus ni bacteria contra los que no pueda luchar mi niña?... Pues la verdad, me gusta pensar que sí!!


Me gusta pensar que soy capaz de crear algo tan bueno como la mejor de las medicinas, que hace a mi bebé la niña más sana y más fuerte de la familia!!!





Volvamos a la cultura de la Lactancia Materna. Por amor, por salud para el bebé y para nosotras, por ser más ecológica y en definitiva por un mundo un poco mejor.




viernes, 11 de mayo de 2012

Ofrecer, que no dar...

Pues resulta que se acerca cada vez más deprisa irremediablemente el momento de que Paula comience a ir a la guarde, porque mamá ya no puede alargar más estos maravillosos días que podemos  pasar juntas 24 horas (se acabaron vacaciones, lactancia, excedencia y todo lo habido y por haber...). Pero como este post no va de eso y no quiero ponerme a llorar de nuevo, vamos al tema que nos ocupa.

Y es que Paula estará lejos de mi desde las 8 hasta las 16:30 de la tarde (es todo lo que he podido reducir). Y como no le puedo dejar la teta para que se auto-abastezca, tenemos que empezar poco a poco a introducir otros alimentos para que mi pobre se pueda alimentar en mi ausencia.

Y como no pretendía darle de comer nada a Paula, a parte del pecho, antes de los 6 meses, pues hemos comenzado, tal como me dijo la enfermera en la última revisión, a "Ofrecer que no dar" otros alimentos. Así que después de su toma de pecho de media tarde, ayer le he ofrecido a mi niña una cucharadita de zumo de naranja de un vaso que me había preparado para mi.

Y como una imagen vale más que mil palabras...








Pues el resultado ha sido una cara muy muy rara, y unas "pedorretillas" para echarlo todo fuera. En la segunda cucharada parece que ha saboreado un poco más. Algo se ha bebido. Me mira extrañada (no sé qué pensará... je je).



De momento seguiremos esta semana ofreciéndole naranjita y alguna otra fruta, y la semana que  viene le ofreceremos una patatita con zanahoria aplastada... Que digo yo que algo tendrá que comer la criaturita mientras yo no esté...

En fin, que con mucha pena y un poco de sentimiento extraño parecido a la tristeza por mi parte, seguiremos con nuestra política de ofrecer y no dar porque no queremos perdernos ni un poquito de la teta!! Y es que nunca pensé que el momento de empezar con la alimentación complementaria lo viviría con un poquito de tristeza... Y no quiero que esto se pueda malinterpretar; me encanta que mi bebé evolucione y se haga mayor. Es simplemente que lo vivo como si fuese el comienzo de la ruptura de esa especie de cordón umbilical que nos une desde que cortaron el suyo cuando nació. Es raro, lo sé... Pero la lactancia me ha unido y me une a ella de una manera muy especial.



martes, 8 de mayo de 2012

A demanda ¿por qué es tan difícil?

Llevaba tiempo con ganas de escribir este post, porque me ha llamado mucho la atención desde que nació Paula, lo que le cuesta a todo el mundo entender el significado de la expresión "Lactancia a libre demanda". Pero ¿por qué resulta tan complicado?. No lo entiendo. A mi cuando me lo explicaron no sólo lo entendí a la perfección, si no que de repente veía mucho más claro todo lo relacionado con la alimentación del bebé, era lo más normal, lo natural!.


Que el bebé coma cada vez que quiera. ¿Hay algo que pueda tener más lógica?. Además, como el pecho no es sólo comida, si no muchas otras cosas, igual o más importantes que la comida, lo ideal es que cada vez que se despierte o haga la más mínima protesta, lo primero a probar sea ponerle al pecho. Seguramente encuentre aquí lo que está necesitando en ese momento. Si no es así, no pasa nada, nos lo hará saber enseguida y podremos seguir probando. Así lo veo yo y así me ha funcionado siempre con mi niña.

Desde aquí me gustaría expresar lo mal que te pueden hacer sentir la familia, amigos, conocidos, y hasta desconocidos cuando se atreven a juzgar libremente cómo alimentas a tu hija. A mi me ha afectado mucho. Hay frases y comentarios muy desafortunados que en mi caso particular, hubo momentos en los que incluso me llegué a plantear si lo estaba haciendo bien. Ahora me alegro de haber sido fuerte, firme y de haber confiado no sólo en lo que me dictaba mi instinto, si no en todo lo que me había informado, documentado y leído al respecto.

Pero podría no haber sido así. Porque cuando se trata de la salud de tu bebé, todas las mamás queremos lo mejor y si todo el que te rodea te repite lo mismo, llega un momento en que te planteas si no serás tú la equivocada. A veces me cuesta mucho tener que nadar contra corriente a todas horas en lo que se refiere a la crianza de Paula. Afortunadamente, menos mal que el papá está de mi lado! Aunque yo creo que al igual que yo, en alguna ocasión tuvo dudas de lo que hacíamos. 

No me extenderé mucho más en mi caso concreto, que ya contaré con más detenimiento en el apartado que he  reservado para tal fin, "La Lactancia de Paula". 

Sólo quería dedicar esta entrada a dar ciertas claves de lo que debe ser la lactancia a demanda. Porque "a demanda" es "a demanda" y no cada 3 ó cada 2 horas, o que no pase de 4, o nunca antes de 2, o cualquier otra variación que implique mirar el reloj en algún momento. Y de verdad, se puede conseguir. Y se puede disfrutar.


Y es que precisamente esta es una de las claves para conseguirlo. Hasta luego reloj!!. No lo mires, ni al empezar, ni durante, ni al acabar, ni mientras duerme... De verdad, no lo mires. Sólo disfruta. 

A veces estará dos minutos, a veces estará media hora, a veces dormirá media hora, 15 minutos o 4 horas. ¿Y qué más da?. No es verdad que tenga que hacer la digestión, no es verdad tampoco que se vaya a sobrealimentar (son bebés, no son tontos), no es verdad que sea bueno para ellos seguir horarios estrictos. Nada de eso es lo mejor.

Lo mejor es que puedan estar en el pecho todo lo que quieran y necesiten. Y en condiciones normales, lo necesitan mucho. Pero yo, ahora que he leído mucho, pero mucho mucho sobre el tema, y que he conseguido una lactancia exitosa al 100%, puedo decir que lo mejor es disfrutar de esos momentos, disfrutarlos igual que los disfruta tu bebé, acariciándole, mirándole, observando cómo se relaja cuando está cerquita piel con piel. Es una experiencia inigualable. Una suerte que tenemos todas las mamás del mundo y que ninguna debería desaprovechar, sobre todo por opiniones ajenas, prejuicios sin fundamento y afirmaciones basadas en información obsoleta y sin ninguna base científica.

Puede llegar a ser muy difícil porque estamos muy condicionados por otros tiempos no tan lejanos, en los que se amamantaba cada tres horas y 10 minutos en cada pecho. Pero hay que romper con esto, hay que dejarse llevar y confiar un poco más en nuestros bebés y en su instinto, su instinto de mamíferos que somos. ¿O es que alguien le dice a un leoncito bebé cada cuánto tiene que mamar?. ¿Y a un chimpancé chiquitito?, nuestros parientes más cercanos evolutivamente hablando, ¿alguien se lo dice?. Pues no, entre otras cosas porque como va siempre colgado de su mamá, la tiene a mano para mamar cuando le venga en gana. Así sí que es fácil una lactancia a demanda!!




ESTO