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jueves, 21 de marzo de 2013

Los niños, el baile y los Cantajuegos

Recuerdo que antes de tener a Paula, cuando mis compañeras y amigas me hablaban de las bondades de los archi-conocidos cantajuegos, a veces pensaba... "¿No hay planes mejores para compartir tiempo junto a los peques que ponerles delante de la tele a embobarse con las canciones y bailes del dichoso grupito...?.

Bien, no es que me desdiga de aquello. De hecho, no me gusta que los niños se emboben durante horas delante del televisor, ordenador, móvil o cualquier otro aparato que sustituya a papás, mamás, y en general personas de carne y hueso, árboles, pájaros, nubes, piedras...

Sólo es, que ahora he descubierto el otro lado, o lo he visto desde otro prisma. Papá Burbujita se hizo con todos los discos que tienen en el mercado (y con alguno que otro que no tienen en el mercado y que alguien se ha encargado de disfrazar de cantajuego cuando la realidad es de lo más alejada..., pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento...), y aunque en un principio pensamos, "mi niña es muy pequeñita todavía para bailes y canciones, no creo que esto le guste y le divierta", como veíamos que en la guarde, de vez en cuando, les ponen esas canciones de fondo y hacen bailecitos en corro (los que saben y pueden), decidimos probar en casa, a ver su reacción, si le hacía gracia, si le interesaba...

¡La sorpresa ha sido mayúscula! Se divierte ella, nos divertimos nosotros, bailamos juntos, cantamos, hacemos el gusanito, la tortugina... Vamos, toda una estampa. Me encanta verla reir a carcajada limpia, viéndome hacer la tortuga, la trompa del elefante, dando palmas o cuando la cojo en brazos para bailar el patio de mi casa.

De repente, me encuentro regresando a ratos a mi niñez, bailando y cantando con y para mi gordita viejas canciones por las que parece que no haya pasado el tiempo. Ella mueve las manos , imita los gestos que hacen los personajes que aparecen en cada canción,  balancea y sube y baja la cabeza al ritmo de la música, mira los dibujos y niños que aparecen en pantalla, y sobre todo mira a su mami que no para de hacer el tonto para ella!.

Me gusta que se divierta y que disfrute con la música y el baile. Recuerdo cuando yo era una niña, y lo que más me gustaba del mundo, era pasar una tarde entera saltando de un disfraz a otro, micrófono en mano, fabricado por mi misma con un boli que llevaba pinchada en su punta una bola de papel de aluminio, cantando e inventando bailes. Sentaba a mi madre en el patio de butacas, o lo que es lo mismo, en el sofá, y ¡a disfrutar del espectáculo!. Allá que aguantaba ella, mirando a su hija organizándole festibales.

El baile ha formado parte de mi vida desde bien pequeña, sobre todo de mi infancia y adolescencia (hice ballet durante más de 10 años) y se convirtió para mi en una pasión. Además, creo que es muy enriquecedor.

Y a raíz de todo esto, se me ha venido a la cabeza una introducción que Pablo Motos hizo en el hormiguero hace unos meses sobre la imposibilidad de ser infeliz mientras se canta y se baila.



Más vídeos en Antena3


Parece ser que cuando se baila y se canta, y en general ante actividades relajantes y placenteras, el cuerpo se relaja, además de segregar determinadas hormonas que hacen que nos sintamos en definitiva, mejor. Y por extensión, nuestra mente también. Sería algo así como que no podemos romper la diada cuerpo-mente. ¡Si el cuerpo es feliz, la mente es feliz!. Esta afirmación lo simplifica mucho, pero todo tiene su explicación.

Las endorfinas son unas sustancias (péptidos opioides endógenos, o lo que es lo mismo, que fabricamos nosotros mismos de forma natural), que utilizamos de forma inconsciente para atenuar el dolor y/o producir una sensación de bienestar. No en vano son conocidas como las hormonas de la felicidad, y de alguna forma recompensan todo lo que es bueno para la salud, la del individuo y la de la especie, es decir, recompensan actividades que aseguren el mantenimiento de la especie, (el amor, el sexo, comer...).

Y haciendo un inciso respecto a este último punto. La lactancia materna es una de las conductas que producen un aumento considerable de nuestras endorfinas... Interesante al menos, verdad?.

Se trata de un sistema de adaptación que amortigua el dolor: sin ellas un simple roce sería doloroso; por eso el ejercicio físico incrementa su producción. Pero también recompensa lo que es bueno para la salud, el bienestar y la armonía, o el mantenimiento de la especie: el amor, el sexo, la lactancia materna, comer. Es un sistema que premia la “creación de lazos” ya sean amorosos, amistosos, familiares o sociales. El contacto piel con piel aumenta su producción: es la base del “sana sanita” con que las madres “curan” a sus niños. La sensación de euforia del enamoramiento o el estado de bienestar tras el orgasmo son ejemplos de un “pico” en la producción de endorfinas. A ellas se debe el placer que produce la contemplación de la belleza, el contacto con la naturaleza, la risa.  Extraído del artículo "Endorfinas, la droga legal" de Isabel F. del Castillo.

Dicho todo esto, sobre un tema que daría para unos cien mil post más o menos..., creo que el baile además de todo lo anterior tiene grandes beneficios para los niños. Yo lo he comprobado durante años, y ahora echando la vista atrás, lo puedo corroborar.

El baile ayuda a los niños a perder la timidez, a adquirir seguridad en sí mismos, confianza y autoestima. También ayuda a liberar tensiones, conocer y controlar nuestro cuerpo. Además se estimula la memoria, el oído, el sentido del ritmo... Sin contar otros beneficios para la salud como fortalecer los músculos, combatir el sobrepeso, eliminar toxinas...

Si hablamos en concreto del ballet, que fue la actividad que yo realicé, a todo lo anterior le podríamos añadir un montón de cosas, como la disciplina física y mental que exige y enseña, el desarrollo de la sensibilidad permitiendo expresar sentimientos y movimientos con total libertad, corrección y eliminación de malas posturas, aumento de la elasticidad, adquisición y mejora del equilibrio y los reflejos... Y un sin fin de beneficios más que le podríamos encontrar, aunque por otro lado, siempre he pensado, que es una actividad que implica también sacrificio y mucha disciplina, por lo que sólo se debería llevar a niños o niñas que verdaderamente tengan el gusto de hacerlo, y no por el gusto de los papás... ;-) todo hay que decirlo.

De momento, y para empezar, nos va bien con los Cantajuegos. Los usamos como juego grupal en casa, y lo pasamos de maravilla, aprendiendo las canciones y los bailes. Me parece una buena forma, y muy divertida de iniciarse en el gusto por el baile, el movimiento, y la música. Les invitan, mediante la imitación, a participar de los gestos, los bailes, las canciones, cuentos y juegos.

Y si además liberamos endorfinas y nos hacemos más felices, ¡qué más se puede pedir!. ¡A bailar!



jueves, 22 de noviembre de 2012

La lactancia desde sus ojos

Revisando blog amigos, he leído una entrada en Ser mamás sobre cómo ven los niños la lactancia materna, la poca cultura de amamantar que hay para con el mundo infantil; en sus juguetes, en los dibujos, las canciones...

Y cuando lo he leído, de repente me ha venido a la mente una anécdota que me hizo partirme de la risa en el momento, y que con el tiempo también me ha hecho reflexionar sobre lo que estamos transmitiendo a nuestros peques. Me ocurrió a los pocos días de nacer Paulita, y como decía, ha vuelto a mi memoria leyendo la entrada que mencionaba.

Vinieron a casa unos amigos a conocer a la pequeñita con sus dos hijas. No llegaba a cuatro años la mayor y no llegaba a dos la menor en ese momento. Y yo, que por aquellos entonces vivía casi 24 horas con la teta fuera, me puse a darle el pecho tranquilamente a Paula. La mayor de las niñas se acercó y se quedó mirando ojiplática como mamaba mi bebé. Y entonces se produjo una conversación para nota, que reproduzco literal:

- Ella: ¿Qué hace?, (señalando con su dedito a Paula).
- Yo: Está comiendo.
- Ella: ¿No tiene biberón...?
- Yo: No, ella no toma biberón. Toma la leche del pecho.
- Ella: (Poniendo cara de asombro y con los ojos muy abiertos). ¿Tienes un agujero en la tetaaaa?.
- Yo: Sí, hay varios agujeritos, por donde sale la leche. Y tú también tomabas leche del pecho de mamá.
- Ella: (Señala a su mami y me mira con cara interrogante, como diciendo... ¿esa mami??)

Juro que me partía por dentro de la risa. Esa carita y esos ojos de asombro, preguntando "¿tienes un agujero en la teta?" fueron lo más.

Lo curioso de esto, es que su hermanita también había tomado pecho algunos meses, cuando esta niña tendría unos dos años. Pero está claro que no lo recordaba. Aunque eso no es lo importante. Lo importante desde mi punto de vista no es que no recordase a su hermana mamando, es que se está perdiendo la cultura del amamantamiento, lo que es o debería ser nuestro, lo que nos ha hecho perpetuar la especie durante años y siglos.

Una niña que vive rodeada de más niños entre familia, amigos, la escuela... no recuerda haber visto a ningún bebé mamar de su mamá. ¿Esto es normal...?

Nuestros pequeños no están acostumbrados a ver a su alrededor bebés ejerciendo de lo que son, mamíferos. Nuestros juguetes son bebés que toman biberones y van en cochecitos. En los dibujos y películas es también lo que se transmite y lo que ven.


Y es una pena. Porque el biberón, es y tiene que ser una opción más. Pero no la única, y ni mucho menos la más extendida.


Hay que recuperar lo que nuestro instinto manda, lo que nuestros genes han grabado durante siglos y lo que nuestra especie demanda para la supervivencia.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Receta Halloween: Sangre de Papaya



Aceptando el reto lanzado por Tamara del blog: Acompañame, nos pusimos manos a la obra y sin darnos casi cuenta creamos esta simple, sana y original receta que pasamos a relataros:

Receta de Sangre de Papaya:

Los ingredientes :
1 Papaya
1 Manzana
Granadina al gusto

Preparación :

En un bol, donde luego batiremos los ingredientes añadiremos:
    1. La manazana: Pelada y cortada en trocitos.
    2. La carne de la Papaya: Corta la Papaya por la mitad y con una cuchara vacía su interior. Quita casi todas, pues son comestibles, las pepitas negras.

 ¡Listo! Ahora bate la manzana y la papaya.

Con un cuchillito recorta, en la piel de la papaya que hemos vaciado, unos ojos, nariz y boca. ¡Resultados increibles! ¿verdad?

Ya solo queda rellenar un vasito con la mezcla batida y un chorrito de granadina que le dará el toque dulce y sanginoliento que tanto nos gusta.



sábado, 27 de octubre de 2012

En el Hospital


Las últimas tres semanas hemos ido un poco de cabeza. Paula se ha traído a casa uno de esos virus con los que convive en la guarde de manera habitual, y que de vez en cuando, se vienen con ella sin permiso y sin invitación a hacernos un poco la vida imposible durante días.

El papá burbujita también ha estado de médicos, con pruebas y más pruebas, como ya contábamos hace unos cuantos post.

Y para rematar, mi sobrina ha estado ingresada dos semanas, intervenida de peritonitis, pasando por una infección importante que nos ha tenido a todos con el pensamiento todo el día en esa habitación en la que se encontraba, del hospital a casa y de casa al hospital. Ya adelanté en esta entrada, en la que hablaba de la NO conciliación con la que vivimos, que con todo este lío había pensado en varias cosas, que escribiría en otro post. 

Y aquí estoy, contando lo que he visto y oído estos días con la hospitalización de  la sobri.

Es un post optimista y esperanzador, por todo lo que hemos vivido, en momentos que ya llevan bastante carga de estrés, miedo, cansancio e incertidumbre, como para añadirle una dosis extra de todo ello, derivado del trato al niño en el hospital.

Todo comenzó cuando al nacer mi pequeña Paula, tuvo que quedar dos días y medio ingresada en la unidad de neonatología por bilirrubinemia, o bilirrubina alta para entendernos mejor. Quedé traumatizada, después de tres días sin parar de llorar, por no poder permanecer 24 horas con mi bebé recién nacido. Por eso, cuando ingresaron a mi sobrina y vi que mi hermana y mi cuñado podían estar a todas horas acompañándola, salvo raras excepciones en momentos muy puntuales, empecé a recordar y a leer de nuevo información sobre los derechos del niño hospitalizado.

Ojalá hubiese sabido más sobre el tema en ese momento, más sobre lo que podía reivindicar como derechos que me pertenecían, que nos pertenecían a los tres.

Ya es demasiado dolorosa para cualquiera la estancia en un hospital, el estar enfermo, el no poder seguir con tu día a día, con tus actividades habituales, pero cuando le toca a un niño es totalmente descorazonador. Es una situación de total indefensión para ellos, de incertidumbre por no entender lo que les pasa y el por qué les hacen daño, por qué ahora no están papá y mamá, y a cambio están continuamente en una cama con ese pijama tan feo y sin sus juguetes, sus libros, sus cosas en definitiva.

Pero lo que he visto estos días atrás no se parece en nada. ¿Sigue doliendo?, por supuesto, me partía el alma ver a mi sobrina enganchada todo el día a sus 3 ó 4 vías, su drenaje, sus pinchazos... pero por suerte, la situación se puede mitigar bastante.

He visto que papá, y sobre todo mamá (por circunstancias laborales), le acompañaban en todo momento, que se le trataba con cariño y respeto, explicándole paso a paso cada cosa y cada tratamiento que tenía que recibir. Habitaciones con dibujos; doctores con artilugios que utilizan en su día a día adornados y de colorines; pasillos llenos de trabajos y dibujos que los mismos niños cuelgan y regalan a sus enfermeras; salas de juegos, de informática; un aula escolar con profesor que les ayuda a no perder sus clases y a su vez a no estar todo el día postrados en la cama; payasos que vienen a la habitación a alegrarles la tarde y hacerles reír; espectáculos de magia...

Como decía, todo esto no hace que disminuya el dolor que te produce verles pasar por una enfermedad prolongada, una operación o un simple análisis de sangre, pero sí ayuda de forma increíble a mitigar la sensación de indefensión de la que hablaba al principio, las faltas de respeto y de sensibilidad que me parecen determinadas actitudes adultocéntricas que he podido ver en otros hospitales y centros.






Como en casi todo en la vida, hay profesionales para todos los gustos y colores, pero tengo que decir, que la norma general es que en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, están comprometidos con el respeto a los derechos que todos los menores tienen desde el momento que entran por la puerta del hospital.






Estos son los derechos del niño hospitalizado, redactados en la carta europea del 13 de Mayo de 1986. Y por tanto los que podemos y debemos reivindicar siempre que por desgracia nos veamos en situación de tener que hacerlo.



El texto publicado en este folleto, en el que han colaborado niños, es una versión de lectura fácil, dirigida a
la infancia, sobre la Carta Europea de los Niños Hospitalizados. El texto original y completo es posible
consultarlo en el siguiente enlace, junto con otros documentos de interés:

http://www.pediatriasocial.com/documentos.htm

Si mucha gente es conocedora de estos derechos, espero y confío en que llegará el día que no se tolere algo diferente. Que en todos los hospitales donde se ingresan a niños y niñas, se hagan respetar todos y cada uno de ellos.





martes, 23 de octubre de 2012

Elegir la guardería.


La experiencia es un grado, ahora lo puedo asegurar...

Recuerdo haber recorrido todas las guarderías cercanas a casa (privadas..., puesto que las públicas no se adaptan a los horarios laborales actuales...). Digamos en un radio 'aceptable'... valorando la proximidad al domicilio, buscando que el recorrido fuese el menor (sobre todo de cara al frío invierno), pensando además que así sus compañeros de guardería serían también sus amigos del barrio...

Recuerdo cada entrevista que mantuvimos, previa cita, con los diferentes gerentes (mujeres por lo general), de estos centros educacionales. Entrevistas muy diferentes donde, en principio, todo son buenas y tranquilizadoras palabras. Te explican las pautas y reglas básicas por las que se rigen y el funcionamiento de la cocina mientras te van calculando la cuota mensual...

Recuerdo haber estado en todas aquellas escuelas infantiles... miraba con ahínco los pequeños detalles que, al parecer, tanto debíamos tener en cuenta: aulas limpias, amplias, aseadas... Ventanas y enchufes fuera del alcance de los niños, escaleras protegidas por barreras de seguridad, mobiliario sin cantos vivos...

Recuerdo, que además del trauma que supone la separación física se une la preocupación por la atención que recibirá en el centro donde pasará gran parte del día y la carga económica que ello conllevará... Esto hace plantear muchas dudas e inquietudes... ¿cuántos cuidadores estarán a su cargo? ¿cuántos compañeros tendrá en clase?... a parte de las propias inseguridades que esto te plantea como padre... ¿estaré obrando bien? ¿esto es lo mejor que puedo hacer? ¿es necesario?



Ahora me doy cuenta de otras tantas cosas que pasamos por alto y que quizás sean mucho más importantes a la hora de escoger:

No recuerdo información clara: Hay puntos comunes a todos los centros. Muchas veces, por falta de información nos pasan factura: 'Tendrá un cuidador y una persona auxiliar de apoyo (común a todas las clases). Compartirá la clase junto a otros 7 siete compañeros...' (y ya nos parecían muchos...)
Pero esto solo es válido para menores de un año, la verdad es esta:
- En el caso de niños menores de 12 meses, 8 niños por clase.
- Si tienen entre uno y dos años, 20 niños por clase.
- Si ya tienen entre tres y seis años, 25 niños por clase.

No recuerdo haber conocido a su cuidador. Está muy bien entrevistarse con la dirección de centro, pero el día a día se batalla con el cuidador asignado, ¿será una persona alegre? ¿dedicada? ¿tiene paciencia y es competente en su trabajo?.

No recuerdo haber dejado claro cosas que ahora entiendo básicas:

¿Duermen todos juntos o por grupos?
¿Qué hacen cuando un niño no quiere dormir o se despierta antes de hora?
¿Qué hacen si un niño llora? ¿Es atendido y cogido en brazos?, ¿le dejan llorar y ya se le pasará?
¿Tapan a los niños con sabanitas o mantas en invierno? ¿Ahorran en calefacción?
¿Usan algún tipo de hamaquitas, los tienen en el suelo?
¿Pueden entrar los padres a las clases o deben quedarse fuera esperando a que te saquen al crio hasta la puerta?
¿Cuáles son los procedimientos en caso de emergencia? ¿Qué pasa si mi hijo se pone enfermo en la guardería?
¿Titulaciones de los profesionales que trabajan en la escuela?
¿Me permiten que lleve la leche materna en un biberón y ellos se la calientan al baño Maria?
¿Cómo se hace la adaptación en el centro? ¿Te permiten estar?
¿Disponen de menús para alérgicos?
¿Que tipo de material que usan?. ¿Alguna metodología?
¿Utilizan silla de pensar o pegatinas o alguna cosa así?
La comida, ¿es propia? ¿facilitan los menús para saber qué comen?
¿Días de vacaciones en los que cierran, puentes etc...?
¿Qué metas tienen en cuanto autonomía y conocimientos de los niños?
...
En definitiva...
¿Porqué no se informa correctamente a las familias en temas tan trascendentales?
Las guarderías conocen de sobra estos y otros muchos casos que son dudas comunes de padres y madres a lo largo de los años... ¿Es que lo único que importa es que pagues la matricula para llenar su cupo?


lunes, 20 de agosto de 2012

Tenemos un diente ¿Por fin?...

Para sorpresa de papá y mamá, que ya habían casi olvidado que a los bebés les salen dientes en algún momento de sus vidas, y para tranquilidad supongo, que de muchos otros que lo vaticinaban desde hace meses , ¡Habemus diente!.

Este fin de semana, mientras te encaramabas a la tetita de mamá con tu boca abierta todo lo que podías, como si me fueras a comer entera, ¡de repente lo vi!. Allí estaba abriéndose paso una línea blanquita sobre su encía inferior.

Sorpresa porque es cierto que casi ni nos habíamos acordado de los dientes. A pesar de que desde que Paula tiene unos cuatro meses y comenzó a poder agarrar cosas con sus manitas y llevárselas todas a la boca, incluidas sus propias manos, todo el mundo me decía que estaba a puntito de "echar los dientes". Yo insistía en que no, y que no tenía nada que ver, pero nada... erre que erre.... Pobrecita, decían, está con la boquita que no puede más.

Cuando los bebés comienzan a llevarse todo a la boca, incluso sus manitas, no significa que les vayan a salir los dientes, independientemente de que a su vez, les salgan.

El sentido del tacto en los bebés está por todo el cuerpo, y sobre todo en la boca, donde hay muchas más terminaciones nerviosas. Cuando nacen, este sentido está muy desarrollado, pero en los siguientes meses se desarrollará mucho más. Algunos de los reflejos neonatales más importantes dependen de este sentido. Por ejemplo, el de Babinsky, por el cual si se roza la planta del pie con el dedo o un objeto, el bebé dobla el pie y abre los dedos, o el de succión, por el cual si se le acerca un objeto a los labios succionará de manera rítmica.

Hacia los 3 ó 4 meses, comienzan a explorar el mundo y al contrario de lo que mucha gente piensa, cogen los objetos y lo primero que harán será llevarlos a la boca, examinarlo bien con sus labios y lengua, para después sacárselo y examinarlo visualmente. Es importante que dejemos a los bebés realizar esta práctica, porque es su manera de reconocer objetos y el mundo que le rodea en general.

Simplemente, tenemos que extremar la precaución en cuanto a la higiene y los objetos que dejamos a su alrededor, que no sean objetos que le puedan causar daños o ahogo.

Si realmente la salida de sus dientecitos les doliese tanto como dicen, ¿no sería más lógico pensar que intentarían no acercar nada a su boca para no presionar sobre la zona dolorida?. Esto ya son divagaciones mías, pero es lo que encuentro más normal.

De hecho no creo que la salida de los dientes cause todas esas maldades que se les suelen atribuir. Yo no soy una especialista en esto, y por tanto sólo me baso en información que he ido recopilando y leyendo de pediatras y de estudios que se han realizado en relación a este tema. De todo ello se ha concluido, que no hay evidencia científica alguna de que este proceso les cause dolor, fiebre, escozor en el culete y alguna cosa más que seguro olvido y que se le suele atribuir... Todo apunta a que no hay tales molestias y que somos muchas veces los adultos los que hemos achacado todos estos síntomas, que pueden ser muy típicos en los bebés a esa edad, a los dichosos dientes. Pero sí que sabemos, por ejemplo, que durante el resto de nuestra vida nos salen muchos más dientes y muelas que de bebés, y nadie nunca se ha quejado de dolor ni fiebre, ni malestar alguno. Yo por lo menos no lo recuerdo...

Que no digo yo que al abrirse las encías, se me ocurre que se pueda generar un poquito de infección debido sin ir más lejos a la cantidad de cosas que se meten en la boca, y de ello subirles alguna decimilla de febrícula, pero de ahí a lo que se oye y lo que se dice... pues va un abismo la verdad.

Como en otras ocasiones, la verdad absoluta del cuento no la puedo saber... Además tampoco cuento con la experiencia a mi favor, pues de mi etapa predental no me acuerdo y la de mi hija acaba de empezar sin gran pena ni gloria y sin darse mucha importancia.

Los dientecitos de Paula continuarán su andadura y aquí lo seguiremos contando...


domingo, 29 de julio de 2012

A través del espejo

Siempre me ha hecho gracia ver cómo mira la vida un bebé a través de un espejo... ¿Qué sienten? ¿Qué piensan?.

Yo juego mucho con Paula delante del espejo. Después del baño, antes, cuando nos estamos vistiendo, al ir a lavar el chupete, al enjuagarnos las manos,... Vamos, casi siempre que pasamos por delante de uno. Se ríe, mira sobre todo mi imagen y seguidamente me mira a mi. Intenta cogerme y tocar a esa bebé juguetona que se mueve al otro lado de esa ventana.


Ella no sabe quién es el bebé que mamá tiene en brazos. De hecho no suelen saberlo hasta bien pasado el año, incluso hasta los 18 meses. Es lo que se llama el desarrollo del autoconcepto. Concretamente, el autoconcepto físico.

Es algo curioso. Los bebés no se perciben como un todo. No saben que son una persona en sí misma, un cuerpo separado de su madre. Los primeros meses empiezan a descubrir sus manitas y sus pies, y juegan con ellos. ¡Es divertidísimo!. Pero ni siquiera en este momento se perciben como un todo. Se perciben por partes, saben que ahí están sus manitas, sus pies, los brazos,...

Aunque todavía no sepan distinguirse delante del espejo, ni quién hay allí dentro, es bueno y muy divertido jugar y que jueguen delante de los espejos, besarles, abrazarles, coger sus manitas y pies y bailar, ensayar diferentes muecas, gestos y expresiones... Van aprendiendo y tomando conciencia de su propio yo, de que su mamá está allí reflejada, de las diferentes partes del cuerpo, etc.

Existe toda una teoría sobre el desarrollo del autoconcepto y el espejo. Es una teoría psicoanalítica, del autor Jacques Lacan, el cual da una gran importancia al estadío del espejo para la formación del yo en el sujeto. Teoría con bastantes años y con un marcado carácter psicoanalista, con lo que ello conlleva, pero tiene puntos muy interesantes.

Otro psicólogo, Lewis, realizó también un experimento para conocer el momento en que los niños son capaces de percibirse a sí mismos delante de un espejo. Es un experimento muy curioso y simpático.

Colocaba a bebés de diferentes edades hasta más o menos los 18 meses, a jugar delante de un espejo y posteriormente y sin que los bebés fueran conscientes de ello, les pintaba la nariz de rojo (ja ja ja, como payasetes...!). Entonces los ponía de nuevo a jugar delante del espejo. El bebé que es capaz de percibirse a sí mismo, al ver su imagen reflejada se llevará su manita a la nariz. Esto no solía ocurrir, como digo, hasta los 15 ó 18 meses.

Los que aún no tienen definido el concepto de sí mismos, ¡hacen lo de siempre!, lo que suele hacer mi niña cuando me acerco demasiado con ella al espejo del baño, llevan su mano al espejo, a tocar a ese bebé que está encerrado allí dentro ¡y que tiene nariz de payaso!. En el caso de Paula, sin la nariz de payaso...

La mantita de actividades que tiene Paula y a la que hemos empezado a dar mucho uso este verano, porque se la ponemos en el patio y se lo pasa bomba; tiene un espejito de mentira y se queda alucinada mirándose sin saber que es ella. Le da manotazos, lo chuperretea, se ríe, pone ojos de susto... de todo un poco. Pero como digo le encanta.

Para nosotros es algo trivial y sin mucha historia, pero para ellos debe ser algo increible ir descubriendo poco a poco, y pasito a pasito su propio yo, su propia persona, tanto física como psicológicamente. Ir descubriendo cómo cambia nuestro cuerpo, nuestra cara, con cada expresión, con cada mueca.

 En definitiva, es un buen juguete, y estaría bien tener uno a su altura para que se puedan reflejar en él mientras juegan o mientras jugamos.




sábado, 28 de julio de 2012

...A mi nunca me pasaría...

Estaba tan segura de que mi bebé se tenía que caer y hacer daño alguna vez en la vida, como lo estaba también de que no sería mientras yo estuviese ocupándome de ella..., ¡a su lado!, ¡a menos de un metro!, ¡casi sin quitarle ojo!, y lo que es el colmo, ¡acompañada de papá!...

En fin, no tengo palabras para describir el sentimiento de culpa, de impotencia, y de rabia que tengo desde ayer por la tarde que ocurrió. Mi pequeña bebé se cayó de la cama de papá y mamá, se dio un golpazo y le sangraba la nariz... Y lo que no se me quita de la cabeza, es que lo podría haber evitado.

La situación fue la siguiente:

Estamos los tres en la habitación, tan felices y vistiéndonos para irnos de cumpleaños a casa de mi hermana. Yo estaba vistiendo a Paula y su papi eligiendo camiseta.

- "Ponte la marrón, la que tiene unas letras y una calavera".
- "Esa no es marón, es negra". "Tienes que ir a revisarte la vista, ja ja ja..."
- "Como que no es marrón, tú tienes un problema con los colores".

Me levanto y cojo un gorro negro del armario. (Hay que recordar que entre la cama y el armario no hay ni un metro. Y que Paula estaba en el centro de una cama de matrimonio). Cuando me acerco a comparar las dos prendas: ...¡PUMBAAAAAA!!!!!! Según me daba la vuelta, y allí estaba en el suelo, medio de lado, con una carita de susto, y empezando a llorar como una loca...


- "Mi niña, mi niña"
- "Hay que mirar que  no se haya hecho nada..."

No quería mirar nada, no quería que llorase, sólo quería abrazarla... Y en definitiva sólo quería que no hubiese pasado.

Pero ha pasado, y hemos aprendido... Una lección que ya teníamos muy estudiada, pero que al parecer deberíamos haber recuperado.

No es momento de culpabilizarse ni torturarse, pero sí de tomar medidas, que al parecer ya tomábamos pero que hay que tomar mejor y no olvidar ni un detalle!.

No pasa nada, todos tenemos descuidos y accidentes, niños y adultos, y no hay que dramatizar ni ponerse en lo peor, pero tampoco es bueno trivializar y olvidarse que hay un elevado porcentaje de niños que sufren graves consecuencias en accidentes domésticos e incluso la muerte.

Hay que extremar la precaución, aunque creamos que están protegidos. Aunque estén en el centro de una cama grande y rodeados de cojines. No dejarles nunca solos en una cama sin barandillas, ni en un sofá, ni en ninguna superficie con altura y sin protección. Ni un segundo, ni medio, ni una milésima... Nada.

Esto creo que no lo olvidaré.

... Y pensaba que a mi nunca me pasaría...






lunes, 23 de julio de 2012

Extraños entrometidos...

Nunca me ha interesado demasiado saber la opinión del resto de la gente sobre el vínculo o relación que tengo con mi hija desde que nació, pero esto da igual. Sí, sí... da igual porque la gente, independientemente de que tú lo quieras saber o no, te ofrecen su opinión desinteresadamente. Incluso a veces de la manera más entrometida.

Ayer salimos a dar un paseo por la mañana y a comprar unas verduritas que nos faltaban para preparar la comida de Paula. Y nada más entrar a la tienda, la buena mujer, que no dudo yo de que lo sea... se acercó a  mi gordita, empezó a decirle cositas (cosa que no me importa en absoluto y hasta he de decir que me gusta, porque me encanta que hable y se relacione con otras personas, y por qué no admitirlo, que le digan cosas bonitas...), y a su vez, ni corta ni perezosa, ¡le quita el chupete sin ningún permiso!, le empieza a acariciar su carita y a acercarse más de lo que Paula debió considerar una distancia prudencial para un extraño, porque enseguida empezó a hacer pucheros y a llorar desconsolada.


Y eso que tengo que decir que lleva mucho mejor desde hace tiempo el contacto con extraños y con gente ajena a la familia... Incluso suele echarles una gran risotada y un manotazo en las gafas (si es que las llevan) en señal de amistad cuando le saludan amigablemente.

Pero no se quedó ahí la cosa, porque en ese momento entró a la tienda otra mamá con un nene de la misma edad que Paula (su mami me lo dijo), y la señora tendera, se lanzó a cogerle en brazos diciéndole a Paula que ese niño si que no extrañaba a nadie y que ella estaba muy enmadrada...


En fin, creo que estos acontecimientos no dejan de ser el resultado, de nuevo, de la poca empatía que los adultos tienen con los niños en general. Y también de pensar, que como es un niño pequeño y no puede hablar ni explicarse, ¡pues todo vale!.

Pero es que, ¿a alguien se le ocurriría cruzarse con alguien dando un paseo por el parque y así porque sí, quitarle por ejemplo la gorra que lleve puesta al mismo tiempo que le pasamos la mano por la cabeza y le damos las buenas tardes?. Y todo esto aderezado con un buen volumen de voz, para que nos oiga bien...

Si es un adulto hecho y derecho, por supuesto que no... Pero si es un bebé, ¿a qué no parece una escena tan extraña?.

Los niños pequeños y en especial los bebés, también tienen su propio criterio sobre las personas, y puede no gustarles las mismas cosas que no nos gustan a nosotros los adultos. Yo hasta diría que debemos tener especial cuidado con ellos en no entrometernos demasiado en su espacio, si él o ella no dan señales de permitírnoslo.

Al fin y al cabo, ellos todavía no entienden si nos acercamos a ellos con buenas intenciones o no. Y deben ser precavidos para intentar mantenerse a salvo de cualquier peligro!

¡Y SÍ!, ellos pueden percibir como un gran peligro el acercamiento repentino de alguien a quien no conocen de nada que les habla muy alto, y que se atreve incluso a arrancarles su chupete, ¡por favor!.

Recordemos de nuevo la escena del paseo por el parque y el desconocido que se acerca y nos quita la gorra o un libro que estemos leyendo... ¡Pero bueno! ¿Qué se cree este buen señor?...

Insisto en que me encanta que Paula tenga contacto con la gente. Pero cómo no iba a gustarme... si a mi me encanta estar con gente, quedar con amigos y familia, asistir a eventos... Pero hay que dar tiempo al tiempo.

Una vez más y como en muchas otras facetas, respetar sus ritmos.

viernes, 6 de julio de 2012

La lactancia tras la incorporación

Después de tres semanas, ahora puedo decir que, ¡se puede continuar con la lactancia tras incorporarse al mundo laboral!.

¿Es más complicado?. No tanto...
¿Más incómodo? Mucho...
¿Menos bonito? Seguro. Sobre todo en los momentos que ella no está. Pero lo llevamos como podemos.

En la hora que dispongo para comer de 14:00 a 15:00, emprendo camino hacia el garaje, donde me esperan mi neverita portatil y mi sacaleches y me extraigo dos bolsitas que posteriormente les dejo en la guarde para que le puedan dar esa leche al día siguiente. A las 14:30 estoy lista y subo a comer en el rato que me queda.

Por la noche seguimos con tomas nocturnas, que pueden ser más o menos, dependiendo de la noche y de cómo se encuentre mi bebota; que por cierto en los últimos días no levanta cabeza la pobre, entre toses, décimas de fiebre, y ahora ¡los oídos!. Y como todo el mundo me dice: "es lo normal cuando entran a la guarde", "pero no te preocupes, se hacen más fuertes"...

Han sido múltiples las veces, y múltiples también las razones que he tenido que escuchar desde que me incorporé, acerca de las bondades y beneficios de la guardería... Supongo que la gente lo hace de buena fé, que pretenden animarme, pero ¿de verdad soy la única que piensa que donde mejor está mi hija es conmigo, y que maldita la falta que le hace a un bebé con 7 meses entrar en sociedad y tener muchos amigos?...

No sé, últimamente me siento como un ser extraño entre mis compañeras. Como si nadie entendiese lo que estoy sintiendo y experimentando. Hay muchas mamás en mi trabajo, pero las oigo hablar y comentar en los ratos que compartimos entre café y café, y siento como si perteneciese a otro planeta. Ellas deben pensar lo mismo, porque me miran con asombro y extrañeza cuando digo cada día que bajo a sacarme leche, cuando salgo pitando como una bala deseando reencontrarme con ella, cuando hablo de los grandes beneficios de la lactancia materna, de lo poco que me gusta tener que dejarla en una guardería y que si tuviese la mínima oportunidad me gustaría dedicarme a cuidarla yo misma las 24 horas como he estado haciendo hasta ahora.

Escucho afirmaciones como que dar el pecho es muy esclavo, que es muy duro, que acabas hasta las narices de la lactancia, que se crían igual de bien con pecho que con biberón, que ir a la guardería les viene muy bien, y hasta que se hacen más duros!

Escuchando todo esto me acordé de un cartel que había visto no hace mucho en el ambulatorio, en una de mis últimas excursiones a la pediatra. Lo copio aquí mismo porque me encantó y porque viene muy a cuento:

"Una experiencia agradable para tu hijo y para ti, desde el nacimiento y hasta que tú quieras. Si no es así, busca ayuda. Consúltanos".

Es decir, que afortunadamente se da por hecho que la lactancia ha de ser una experiencia agradable. ¿Cómo podría ser de otro modo?. ¿Cómo, no una ni dos, si no varias mamás pueden afirmar llenas de razones que la lactancia la han vivido como algo esclavo y cito textualmente palabras que me han llegado a decir: "coñazo"...?

Y mis ojos se van abriendo cada vez más grandes, y mi cara seguro debe ser una mezcla de incredulidad y tristeza.

Para mi la lactancia ha sido y es, unos de los mejores momentos que he pasado y  paso con Paula. Ya en mi relato sobre nuestra lactancia cuento cómo fue desde el primer día y con la intensidad y el amor que lo he vivido.

Pero cuando vi los carteles en el ambulatorio promoviendo la lactancia materna, me llamó mucho la atención éste en concreto. En un principio pensé... "Pues claro, la lactancia siempre se disfruta". Pero al parecer no es así... Y es una pena.

Así que sería bueno que mucha gente lo viera y se concienciara de que si no lo está disfrutando puede acudir a profesionales para que le ayuden a encontrar la manera de llevar una lactancia exitosa y sin agobios. Se puede también acudir a grupos de apoyo a la lactancia, que seguro transmitirán toda la calma, trucos y claves para solventar los obstáculos que puedan surgir. Todo lo que haga falta, pero nunca pasar por esa etapa tan bonita como una esclavitud o un agobio constante.

Desde que nació mi hija y salíamos por ahí a visitar amigos o familia, o a dar un paseo, recuerdo que siempre le decía a mi marido, "que gozada es lo de dar el pecho cuando tienes que salir de casa, porque ya lo llevas todo puesto!!".

Ahora, como decía, se hace un poco cuesta arriba el pasar esas horas que pasamos separadas. Pero cuando bajo a sacarme leche es mi mejor momento de la jornada laboral. A veces incluso, me bajo el móvil y miro sus fotitos, y se me dibuja una sonrisa en la cara de tonta, que no puedo con ella. Y pienso en que mi bebé al día siguiente tendrá lechita rica para beber en mi ausencia. Ni me planteo en ningún momento dejar de sacarme leche. No quiero que disminuya la producción, para que podamos seguir el resto del día, con nuestra lactancia como hasta ahora.

Después llego a casa y ... ESE SÍ QUE ES NUESTRO MOMENTO... Entro por la puerta con ella encima, y ya en cuanto me siento en el sofá va abriendo la boquita y acercándose y agarrando la camisa impaciente. Qué gozada ese momento... Las dos tranquilitas recuperando en unos minutos, todas las horas que no nos hemos visto en el día.

Y a pesar de lo que digan algunas personas, incluso supuestas periodistas que se atreven a hablar y a juzgar a las mamás que defendemos y estamos a favor de alimentar a nuestros hijos de la manera en que la naturaleza dice que se debe hacer, doy fé de que se puede seguir lactando una vez incorporada al mundo laboral, a ese que no te lo pone nada fácil, pero aún así ES POSIBLE.

Y me alegro de haber encontrado la forma de cuadrar nuestras vidas perjudicándolas lo menos posible.

La lactancia se puede y se debe disfrutar, que no nos cuenten cuentos.

domingo, 10 de junio de 2012

Las etiquetas y los bebés

Siempre me he preguntado por qué las etiquetas que marcan las prendas de ropa están cosidas con hilos de nylon y llevan esos picos que tanto daño hacen cuando rozan la piel.

Supongo que no soy la única que ha salido un día de casa al trabajo o a donde sea, y no ha podido descansar, ni parar de rascarse y de retorcerse hasta que ha logrado que alguien le arranque la maldita etiqueta. A mi personalmente me puede llegar a convertir el día en un infierno!.

Y me pregunto, ¿cuál es la razón mágica para coser las etiquetas con ese hilo punzante y que estén hechas con ese tejido tan duro y puntiagudo?. Por favor, que me lo expliquen.

Cuando tuve a Paula, pensé que con la ropa de los bebés no habría ese problema. Que serían mucho más cuidadosos con hilos y tejidos. Pero me he dado cuenta que NO! La gran mayoría de las etiquetas, y aseguro que da igual la calidad y precio de la prenda en cuestión, están cosidas y fabricadas de igual manera y con los mismos hilos. Yo cada vez que compro algo o le regalan algo a Paula, me dedico a comprobar si la etiqueta hace daño o pincha, y en consecuencia, a descoserla cuidadosamente.

Puede parecer a primera vista algo sin importancia como para dedicarle un post. Pero de verdad, en el caso de los bebés me parece mucho más grave. Me intento imaginar lo que debe ser tener algo que me pincha y me araña en la piel del cuello o de la espalda, y no poderme rascar, ni tocar, ni llevar la mano a la dichosa etiqueta para separarla durante unos segundos y darme un respiro.

Ellos tienen unas pieles muy sensibles, y sólo dependen de un adulto para atender cualquier necesidad tan tonta como esa. Y si el adulto en cuestión no sabe lo que le pasa, es difícil que le pueda aliviar. Y claro, lo único que le queda al pobre o la pobre es llorar desconsoladamente!.

Por eso, "Señores Cosedores de etiquetas", por favor, cambien el tejido y los hilos, y sobre todo en la ropa de los más pequeños!. Mientras tanto, las mamás y papás seguiremos atentos a este pequeño detalle que puede ser tan importante para los peques.

 ¿Será una cuestión económica?. Sólo se me ocurre pensar eso, porque si no, no puedo imaginar a qué cabeza pensante se le puede ocurrir coser una etiqueta que está en contacto con la piel, con ese tipo de hilo.


jueves, 7 de junio de 2012

El Sueño de Paula

Desde que Paula estaba en la barriguita, yo ya tenía claro que los niños durante sus primeros meses o años, duermen en la habitación con los papás. ¡Y me daba igual lo que me dijesen otros! Me da igual si se acostumbra, decía yo, de hecho ¡lo prefiero!, porque es lo que a mi me gusta y madre mía, ¡qué disgusto si ella prefiriese dormir solita en una habitación!, ja ja ja, me tendría que aguantar pero lo pasaría mal.

Al principio, como ya he dicho en algún que otro post, Paula nunca lloraba, de hecho han pasado más de seis meses y prácticamente sigue sin hacerlo, o sólo en momentos muy puntuales.

Yo casi nunca la soltaba, casi siempre estaba enganchada al pecho y la mayoría de las veces, era así como nos quedábamos dormidas en la cama. Ella tiene su minicuna pegadita a nuestra cama, y en algunas ocasiones la usa. Se la ve también muy a gusto en ella, siempre cerca de mi, pero lo cierto es que la mayoría de las ocasiones duerme en nuestra cama. Es una delicia. Y por qué no decirlo, una comodidad para mi al darle el pecho.

El caso es que todo el mundo me decía, "no la cojas tanto, no la acuestes contigo, no hagas tal o cual cosa... con lo buena que es y la vas a malacostumbrar tú". Dichosa palabrita, "malacostumbrar". Pero ¿qué sabrán los demás cuáles son las buenas costumbres en mi casa?. En mi casa es una buena costumbre dormir todos juntitos en la cama, darnos calor, afecto, consuelo y mucho amor. Y creo que a Paula también se lo parece.

Tiene su habitación, la que por cierto nos encanta y que hicimos y decoramos con mucho amor, la usamos para cambiarle, vestirle, jugar, darle el pecho, etc. Pero por la noche, nos gusta más estar juntos. Y de momento así será.

Es muy bonito. Se lo recomiendo a todo el que tenga un bebé. Así el tiempo que disfrutas de ellos se alarga también durante las horas nocturnas. Para dudas o miedos que puedan surgir ante el colecho, recomiendo el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" del Dr. James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil de la Universidad de Notre Dame. Una manera muy amena e interesante de documentarnos con precisión y exhaustividad y de despojarnos de prejuicios impuestos por una sociedad que desaconseja el colecho con argumentos poco científicos y fiables.


También nos muestra las ventajas del colecho para los bebés y la lactancia.


De esta maravillosa guía extraigo y resumo algunas normas para practicar colecho de forma segura. 


LO QUE SIEMPRE DEBE HACER:


- Asegúrese de que el bebé duerme sobre una superficie limpia, firme y que no esté acolchada.
- El entorno de su bebé debe estar siempre libre de humo. El bebé no debe dormir en la misma cama que un progenitor que fume (da igual dónde).
- Coloque a su bebé boca arriba para dormir.


LO QUE NUNCA DEBE HACER:


- Compartir cama si alguno de los padres ha consumido alguna sustancia que cause alteración de la conciencia o somnolencia.
- Compartir cama si alguno de los padres está enfermo o agotado, hasta el punto de no poder responder al bebé.
- Compartir cama si existe algún espacio entre la cama y la pared donde el bebé podría caer y quedar atrapado.
- Compartir cama si la persona que duerme junto al bebé es considerablemente obesa.
- Compartir cama si los hermanos mayores que no entiendan el riesgo de asfixia, duermen en la misma cama que los bebés menores de un año.
- Compartir cama si algún animal compartirá la cama con el bebé.
- Dejar a un bebé en la cama de un adulto sólo y sin supervisión.
- Utilizar ropa de cama gruesa.
- Dejar que algo cubra la cabeza o cara del bebé.
- Vestir a su bebé con demasiada ropa.
- Dejarse suelto el cabello largo o utilizar pijamas o camisones con cuerdas o lazos.


Para terminar dejo aquí este vídeo que he encontrado que es una dulzura. Si después de verlo, alguien me dice que no le han entrado ganas de mandar todas las normas al carajo y compartir la cama con su bebé, seguro me está mintiendo.
¡A colechar y a disfrutarlo!



jueves, 31 de mayo de 2012

Las Vacunas

Mañana toca pinchazo! Esta vez es sólo uno, menos mal. Porque a los dos y cuatro meses, qué mal se pasa!, con tres pinchazos en cada visita, dos en una pierna y uno en la otra. Salíamos las dos llorando de la consulta.

¡Y es que son muchas vacunas! Y sobre todo en los primeros seis meses. Luego la cosa se va espaciando, por lo menos en la Comunidad de Madrid que es donde resido. La siguiente ya no toca hasta los 15 meses.

Pero éste es un sufrimiento por una buena causa.

Sí, las vacunas son muy importantes, y no entiendo cómo se puede poner esto en duda. Han salvado y salvan miles de vidas en todo el mundo y si no vacunamos a nuestros hijos, no sólo ponemos en riesgo su salud y su vida, también la de otras personas de nuestra comunidad, que sólo pueden valerse de la inmunidad de grupo para defenderse de algunas enfermedades.

La inmunidad de grupo no es otra cosa que la disminución de la probabilidad de contagio de una determinada enfermedad en una población, debido al aumento del porcentaje de personas vacunadas y por tanto inmunes a dicha enfermedad. Si en un país determinado no hay ningún caso de una enfermedad, es imposible que te contagies de la misma, aunque no estés vacunado.

Hay personas que no se pueden vacunar por diversos motivos, como pueden ser enfermedades, o que la vacuna no es efectiva en ellos, o simplemente que todavía no les ha tocado, y es importante que exista una inmunidad de grupo que les proteja. Vi en un documental no hace mucho, el caso de un bebé que había sido contagiado de tosferina, porque todavía no se había vacunado y por tanto inmunizado, según su calendario de vacunación. Estuvo a punto de morir. Y esto no deberíamos dejar que ocurriese.

Por eso, cuantas más personas estén vacunadas dentro de una población, menos posibilidad habrá de que se den brotes epidémicos de enfermedades.

Muchas veces, oyendo a determinados colectivos sobre los efectos adversos de las vacunas, te podrían llegar a entrar mil dudas. Y por ello, me gustaría recomendar el libro del pediatra Carlos González En Defensa de las Vacunas, que como siempre, maravillosamente documentado y con un lenguaje accesible y ameno, nos habla de todo lo relacionado con este tema, desde los datos históricos de las vacunas, hasta información práctica de éstas. Muy interesante y didáctico.


¿Que las vacunas tienen efectos secundarios?. Seguro. Como todos los medicamentos. Pero si vemos la probabilidad de que surja alguno de esos efectos y la probabilidad de enfermar y de que esa enfermedad derive en complicaciones, no queda lugar a dudas.

En este caso, pese a quien pese, la lista se inclina claramente del lado de las vacunas.


domingo, 27 de mayo de 2012

Baby room terminada otra vez!

¿Qué si no estaba ya terminada hace unos 6 meses? Pues sí. Prueba de ello, la foto que colgamos en el post que así se llamaba, "Baby room terminada".

Pero ahora está ¡mucho más terminada aún!, porque tu tío Juan Luis te ha traído por fin! (lo bueno y bonito se hace esperar), tu casita de pájaro para el árbol que nos había prometido. Y no es por nada, pero la espera ha merecido la pena, porque es preciosa!

Primero papi te hizo una, con cartón y tela, que le quedó chulísima, pero que al final desechó esperando que la que iba a venir superaría todas las expectativas.

Después vino otra, hecha por el propio Juan Luis, de maderita pero mucho más sencilla. Y a él mismo no le convencía mucho, por lo que comenzó a fabricar la que sería la definitiva...

Total, si nosotros sólo habíamos pedido una casita de adorno para que nuestro árbol tuviese su propio inquilino... ¿verdad Paula? (La que habíamos liado...).

Entre tanto, vimos unas casas de pájaro en la tienda Butlers, que aunque sencillas, podían cumplir su cometido. Estuvimos a punto de comprarla. Menos mal que no lo hicimos...

Y tras meses de duro trabajo a ratitos, porque el curro al pobre no le deja mucho tiempo libre... Y con la ayudita extra de Fany, su novia que es un amor, LLEGÓ! Nos ha dejado alucinados. Hasta le hemos propuesto negocio, "casitas de pájaro decorativas, fabricación exclusiva, ninguna igual". Eso sí, encargar con tiempo... Je je je!

Y aquí muestro el resultado.


Sí, sí, ya sé que así no se perciben los detalles... Pero era para que se viese todo el conjunto!

Y ahora en detalle, je je...


Está preciosa ¿verdad?. A Paula le ha encantado. De hecho le encanta su habitación. Cuando estamos allí, dándole el pecho o cambiándole, (porque dormir, no duerme en ella... ) se queda alucinada mirando todo; el árbol, el vinilo del principito con sus estrellitas, su cesta de marionetas... Y a partir de ahora... su casita de pájaro.

Pues nada, ahora sí! BABY ROOM TERMINADA!

martes, 15 de mayo de 2012

Las compras veraniegas

Ha llegado el calor, y nos ha pilado desprevenidos!

Hoy es San Isidro y ha sido fiesta en Madrid. Se ha despertado un día que invitaba a salir a la calle y disfrutar del sol pero bien protegidos!, porque no estábamos preparados para tanto calor! Ni siquiera teníamos apenas camisetitas de verano y un gorrito con visera para la cabecita de mi baby.

Así que después de dar una vuelta por la pradera de San Isidro aquí en Navalcarnero, que también tenemos una, y sin bajarnos siquiera del coche porque no se podía ni parar de la cantidad de gente que había, nos hemos marchado de tiendas a hacer algunas compritas de cosas que nos hacían falta para afrontar este verano, que amenaza con ser muy calurooooooso!

Hemos estado en Prenatal y hemos comprado unos parasoles traseros para el coche y una sombrillita para cuando va en el cochecito, que mi pobre lo pasa fatal con el sol en los ojos. También una funda de toalla rosita para el portabebés, porque con estos calores suda como un pollito.

Luego hemos entrado a Kiabi, los de "la moda a pequeños precios". Y, en honor a la verdad, sí que los precios son pequeños, no ha estado nada mal. Hemos encontrado camisetas de algodón biológico (sin pesticidas ni fertilizantes) a 3 X 2. Vamos que comprando 3, la unidad te sale a 2,99 €. Precio imbatible verdad?.

Son muy monas, en varios colores y van abotonadas por detrás hasta abajo con corchetes, lo cual resulta muy cómodo para poner y quitar. Aquí las muestro.


Nos hemos probado gorritos!


Y como la pamela tiene viserita y lleva un bikini a juego con volantes, pues nos lo hemos llevado todo, junto con unos zapatitos-zapatilla, la mar de monos y fresquitos y una ranita de disney también rebajada a 6,95 €.

Y de regalito, a Paula le cogimos en Prenatal un osito amoroso que lleva un corazón mordedor y que suena cuando lo mueves. Ahora le vienen genial los juguetes para morder.


Vamos, que mi niña ha estado encantada toda la mañana con sus primeras compras. Y cuando hemos salido por fin del Kiabi, nos hemos sentado en un banquito a darle su ración de tetita y de vuelta a casa! 

Uff... Qué cansadas estamos! Ha sido duro...


Pues esto es todo por hoy. Hemos tenido un día genial los tres juntos. Después del siestón, nos dimos un baño relajante con espuma y salimos un rato al jardín a descansar y disfrutar del resto de la tarde. 

Y ahora... Buenas noches!




martes, 8 de mayo de 2012

A demanda ¿por qué es tan difícil?

Llevaba tiempo con ganas de escribir este post, porque me ha llamado mucho la atención desde que nació Paula, lo que le cuesta a todo el mundo entender el significado de la expresión "Lactancia a libre demanda". Pero ¿por qué resulta tan complicado?. No lo entiendo. A mi cuando me lo explicaron no sólo lo entendí a la perfección, si no que de repente veía mucho más claro todo lo relacionado con la alimentación del bebé, era lo más normal, lo natural!.


Que el bebé coma cada vez que quiera. ¿Hay algo que pueda tener más lógica?. Además, como el pecho no es sólo comida, si no muchas otras cosas, igual o más importantes que la comida, lo ideal es que cada vez que se despierte o haga la más mínima protesta, lo primero a probar sea ponerle al pecho. Seguramente encuentre aquí lo que está necesitando en ese momento. Si no es así, no pasa nada, nos lo hará saber enseguida y podremos seguir probando. Así lo veo yo y así me ha funcionado siempre con mi niña.

Desde aquí me gustaría expresar lo mal que te pueden hacer sentir la familia, amigos, conocidos, y hasta desconocidos cuando se atreven a juzgar libremente cómo alimentas a tu hija. A mi me ha afectado mucho. Hay frases y comentarios muy desafortunados que en mi caso particular, hubo momentos en los que incluso me llegué a plantear si lo estaba haciendo bien. Ahora me alegro de haber sido fuerte, firme y de haber confiado no sólo en lo que me dictaba mi instinto, si no en todo lo que me había informado, documentado y leído al respecto.

Pero podría no haber sido así. Porque cuando se trata de la salud de tu bebé, todas las mamás queremos lo mejor y si todo el que te rodea te repite lo mismo, llega un momento en que te planteas si no serás tú la equivocada. A veces me cuesta mucho tener que nadar contra corriente a todas horas en lo que se refiere a la crianza de Paula. Afortunadamente, menos mal que el papá está de mi lado! Aunque yo creo que al igual que yo, en alguna ocasión tuvo dudas de lo que hacíamos. 

No me extenderé mucho más en mi caso concreto, que ya contaré con más detenimiento en el apartado que he  reservado para tal fin, "La Lactancia de Paula". 

Sólo quería dedicar esta entrada a dar ciertas claves de lo que debe ser la lactancia a demanda. Porque "a demanda" es "a demanda" y no cada 3 ó cada 2 horas, o que no pase de 4, o nunca antes de 2, o cualquier otra variación que implique mirar el reloj en algún momento. Y de verdad, se puede conseguir. Y se puede disfrutar.


Y es que precisamente esta es una de las claves para conseguirlo. Hasta luego reloj!!. No lo mires, ni al empezar, ni durante, ni al acabar, ni mientras duerme... De verdad, no lo mires. Sólo disfruta. 

A veces estará dos minutos, a veces estará media hora, a veces dormirá media hora, 15 minutos o 4 horas. ¿Y qué más da?. No es verdad que tenga que hacer la digestión, no es verdad tampoco que se vaya a sobrealimentar (son bebés, no son tontos), no es verdad que sea bueno para ellos seguir horarios estrictos. Nada de eso es lo mejor.

Lo mejor es que puedan estar en el pecho todo lo que quieran y necesiten. Y en condiciones normales, lo necesitan mucho. Pero yo, ahora que he leído mucho, pero mucho mucho sobre el tema, y que he conseguido una lactancia exitosa al 100%, puedo decir que lo mejor es disfrutar de esos momentos, disfrutarlos igual que los disfruta tu bebé, acariciándole, mirándole, observando cómo se relaja cuando está cerquita piel con piel. Es una experiencia inigualable. Una suerte que tenemos todas las mamás del mundo y que ninguna debería desaprovechar, sobre todo por opiniones ajenas, prejuicios sin fundamento y afirmaciones basadas en información obsoleta y sin ninguna base científica.

Puede llegar a ser muy difícil porque estamos muy condicionados por otros tiempos no tan lejanos, en los que se amamantaba cada tres horas y 10 minutos en cada pecho. Pero hay que romper con esto, hay que dejarse llevar y confiar un poco más en nuestros bebés y en su instinto, su instinto de mamíferos que somos. ¿O es que alguien le dice a un leoncito bebé cada cuánto tiene que mamar?. ¿Y a un chimpancé chiquitito?, nuestros parientes más cercanos evolutivamente hablando, ¿alguien se lo dice?. Pues no, entre otras cosas porque como va siempre colgado de su mamá, la tiene a mano para mamar cuando le venga en gana. Así sí que es fácil una lactancia a demanda!!




domingo, 6 de mayo de 2012

El Villano Estivill ataca de nuevo!

Hace no muchos días hizo su aparición en el programa de Ana Rosa Quintana el Dr. Estivill, presentando su nuevo libro para enseñar a dormir a los niños.

Y digo yo; este señor no ha ganado suficiente dinero ya, y no ha hecho suficiente daño ya con su libro "Duérmete niño", que ahora nos tiene que presentar la segunda parte de la saga "¡A dormir!", y hay que fijarse en el detalle, ya el título va entre admiraciones... En fin...

Cuando salió en el programa, lo primero que me apeteció es escribir sobre ello en el blog. Después, me prometí a mi misma que no escribiría sobre eso, pues no quería dedicarle ni un segundo de mi tiempo, ni mi energía a este señor. Pero no lo puedo evitar, lo siento. No me extenderé mucho en hablar ni de su método, ni de él, porque hay poco que no se haya dicho ya. De hecho, he leído artículos magníficos en varios blogs de otras mamás, ejemplo de ello la extraordinaria carta al Dr. Estivill del blog "Mimos y teta"; de la cual dejo el enlace. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice y no se puede añadir mucho más.

Pero sí quería hacer un inciso, y es que por favor, cuando oigamos hablar de cualquier tema que nos interese, y más, si es de un tema importante como este, tenemos que aprender a distinguir la información seria y rigurosa de la que no lo es.

No se puede salir en televisión afirmando que hay estudios que han demostrado que los niños que duermen con sus padres tienen mayor probabilidad de sufrir muerte súbita y quedarse tan ancho! Y por favor, Ana Rosa, se supone que eres periodista, ¿te parece serio que se lancen afirmaciones como esa y muchas otras que lanzó, sin citar ningún estudio, ningún autor, ni nada de nada?. Y no los citó sencillamente porque NO EXISTEN. Porque es mentira.

Pero lo que sí existe es un señor que se llama James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. A su formación como antropólogo, al profundo conocimiento de la maternidad y la crianza de los hijos en las distintas culturas humanas, ha unido décadas de trabajo en el laboratorio del sueño. Cientos de madres e hijos han dormido en sus instalaciones, cubiertos de cables y filmados con cámaras de infrarrojos mientras se analizaba su electroencefalograma, su frecuencia cardíaca y respiratoria, las fases de su sueño y el número de despertares. Fruto de ese intenso trabajo, han sido numerosas publicaciones científicas, por desgracia poco accesibles al público en general como nosotros (que no debería ser así para el Dr. Estivill); pero por fin lanzó un libro de divulgación fácil de entender, bonito y muy interesante para los papás y todo aquel que esté interesado en el tema. Es un libro escrito especialmente para padres. "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho".

Me pregunto para qué llevará este señor dedicando décadas de su vida a estudiar el sueño maternoinfantil, si en cualquier momento puede aparecer cualquiera en un medio televisivo accesible a millones de personas, de papás y de mamás y decir lo que le apetezca, y posteriormente vender millones de sus libros, basados en ¿ningún estudio científico?.

Simplemente, desde aquí quiero decir, que hay que ser más cuidadosos con lo que leemos, y a lo que damos credibilidad. Y aprender cuándo una información es rigurosa y se basa en investigaciones, y cuándo se basa en charlatanería y palabrería fácil.

Me gustaría añadir que el libro citado, del Dr. James J. McKenna, lleva un prólogo escrito por el Dr. Carlos González, Rosa Jové, Meredith Small y algún otro, que no tiene desperdicio. Todas estas personas son también conocedoras del sueño infantil y como ejemplo, Rosa Jové ha escrito "Dormir sin Lágrimas", un libro también muy interesante que nos enseña cómo evoluciona con los años el sueño de los niños. Muy bueno y accesible a todos los públicos.

Por favor Ana Rosa! Entrevista a Rosa Jové sobre su libro, al menos que los padres que ven ese programa tengan dos alternativas.

Rosa Jové sálvanos del villano Estivill!


Y para acabar y paliar un poco mi cabreo, dejo un fragmento de la serie Modern Family que me hizo mucha gracia en su día, que tiene que ver con el tema. No lo he encontrado en castellano y lo he transcrito debajo del vídeo tanto al inglés como al español. Es por intentar darle un toque de humor al asunto.



 
No te enfades.
Sólo me levanté a cambiarla.

Bueno, Mitchell realmente lo que quiere es 'Ferberizar' al bebé.

Ferberizar, es un método
de conseguir que el bebé duerma
toda la noche por sí mismo...
básicamente, consiste en dejarle
llorar hasta quedarse dormido.

Tortura.
No es tortura, Cam.

Es duro para una persona
que odia escuchar sufrir
a otra persona.

[Sollozando]
[Lily llorando en el monitor]

[Mitchell]
O dos personas sufren.

[Lamentos]
[Continúa llorando]
Don't be mad.
I just got up to change her.

Well, Mitchell really wanted
to Ferberize the baby.

Ferberize. It is a method
of getting the baby to sleep
through the night...
by, yes, basically letting her
cry herself to sleep.

Torture.
It's not torture, Cam.

It's just hard if you happen to
be a person who hates to hear
another person suffer.

[Sobbing]
[Lily Crying On Monitor]

[Mitchell]
Or two people suffer.

[Wailing]
[Crying Continues]

viernes, 4 de mayo de 2012

Matronasur - Profesionalidad y Ternura



Siempre he disfrutado mucho de los preparativos (de todo, en general); de los de la boda, de los viajes,... Pero, sin duda, de los que más he disfrutado han sido de los preparativos durante el embarazo, esperando a que llegara Paula.

Por eso teníamos tanta ilusión en empezar las clases de Preparación al Parto. Eran una oportunidad de prepararte e informarte de todo lo relacionado con el nacimiento, con lo que llevábamos soñando tanto tiempo.

No buscamos ni comparamos en más sitios, puesto que nos parecía una buena idea tomar las clases en el propio hospital en el que íbamos a dar a luz, y así conoceríamos parte del personal que nos atendería en el gran día.

Ahora sé que fue una gran elección. No llevábamos ninguna idea preconcebida y eso es bueno, pero cuando empezamos el primer día, enseguida nos dimos cuenta que lo que nos contaban encajaba a la perfección con lo que nosotros pensábamos respecto al parto y la crianza. Se notaba en todo momento que apostaban por un parto humanizado, en el que la mujer es la protagonista, la que decide y es dueña de cómo quiere que transcurran las cosas. Otro tipo de parto es posible, distinto al que se viene ofreciendo de manera sistemática en los centros sanitarios. Hay otros métodos de alivio del dolor menos agresivos que la epidural para la mamá y el bebé, como pueden ser el yoga prenatal, del que nos dieron una clase muy bonita e interesante para que luego pudiésemos practicar todos los días en casa y el día del parto. Apuestan claramente por una crianza natural, con apego y con respeto, y eso es lo que te transmiten cuando te hablan de los cuidados al bebé en sus primeros días y primeros meses.

De todo esto, te das cuenta el primer día en la primera clase. Pero mucho más allá de las clases, te das cuenta según pasan los días, que detrás hay personas que además de grandes profesionales derrochan ternura y humanidad en todo momento. Están dispuestas a ayudarte y aconsejarte en todo lo que necesites, dentro y fuera de las clases; antes, durante y después del parto. De esto puedo dar fe. He sufrido alguna que otra complicación con mi episiotomía y algunas dudas con la lactancia, y cuando les he llamado me he sentido atendida con inmediatez, cariño y respeto.

En mi parto, que no fue todo lo natural y humanizado que seguramente sería deseable (pero ese es otro cantar), tuve la suerte de contar con Antonio y Alberto como matrones, que me atendieron con mucho cariño, mucha calma, quitando miedos y transmitiendo una paz que nadie sabe como necesitaba. Nada más nacer mi niña, Antonio se tomó su buen rato en enseñarme cómo era la mejor forma de iniciar cuanto antes la lactancia y las mejores posturas para las dos. Funcionó a la perfección, desde el primer día.


Lo cierto es que trabajan dentro de un hospital, con unos protocolos y unas normas que en última instancia marcan los médicos. Yo deposité en este centro mi confianza para el nacimiento de Paula, porque me ofrecía garantías, porque teníamos algún conocido al que no le ha ido mal y porque mi Doctora (María Dolores Higueras Conde), que ya me veía desde hace dos años, me inspira confianza y seguridad. Dicho esto, estoy segura de que habría cosas mejorables en mi caso y que hubiese preferido de otra manera, pero lo que sí puedo afirmar es que en un parto, una parte muy importante depende y es responsabilidad de la matrona o matrón, y que en este sentido a Matronasur les pongo un 10.

Desde aquí, gracias. Por el antes, el durante y el después.

Para acabar, me gustaría detallar a continuación para que quede más claro lo que es y a qué se dedica esta empresa, lo que SÍ VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR y lo que NO VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR:

LO QUE SÍ VAS A ENCONTRAR:
- Atención personalizada.
- Línea pro parto natural y pro crianza natural.
- Respeto por todas las opciones que elijan los papás respecto al nacimiento.
- Información abundante y de calidad sobre lactancia materna.
- Alternativas a las prácticas más extendidas hoy en día en cuanto a atención al parto y crianza.
- Información y alguna clase sobre yoga pre y postnatal.
- Atención en el post parto y resolución de cualquier duda que pueda surgir.
- Clases participativas y que invitan al diálogo respetando todos los puntos de vista.


LO QUE NO VAS A ENCONTRAR:
- Macroclases en las que estamos todas las mamás sobre colchonetas haciendo gimnasia mientras alguien anima el cotarro: ¡¡Arriba gorditas!!
- Clases teórico-prácticas sobre cómo cambiar un pañal y bañar a un bebé.
- Clases enteras practicando la respiración en cada contracción dando directrices de cómo actuar en cada momento.
- Clases magistrales en las que el ponente habla y el resto toman apuntes sin parar.
- Imparcialidad respecto a la lactancia y la crianza.

A continuación dejo el enlace a su web, no dejéis de visitarles :




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