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martes, 11 de febrero de 2014

Te deseo, querida hija...

Muchas veces, cuando te imagino dentro de unos años, caminando por el mundo con tu mochila imaginaria a la espalda, repleta de todas las cosas que te hayan pasado, las que hayas sentido, los acontecimientos felices y los más amargos, todos ellos haciendo de ti la personita en la que te convertirás y de lo que dependerá tu felicidad, aunque intento con todas mis fuerzas no tener ninguna expectativa de lo que serás ni de lo que elegirás hacer y no hacer, no puedo evitar tener muchos deseos para ti, deseos que se basan en el ferviente empeño de intentar que logres tu felicidad plena ayudándote a desarrollarte como la persona única en el mundo que eres, que hagas en cada momento lo que creas más oportuno, siempre desde el respeto y la empatía, que no te dejes llevar por los preceptos que nos vienen ya marcados de lo que se supone que está bien o está mal, sólo basados en opinicones y premisas perpetuadas desde hace siglos, por el simple motivo de no cuestionar lo que nos han enseñado, lo que "todo el mundo hace", lo que se ha ido convirtiendo en lo correcto, tan sólo porque sí.

Por eso, cuando pienso en ti, querida hija, tengo millones de buenos deseos y tan sólo una herramienta para hacer que se cumplan, el ejemplo que cada momento y cada día tratamos de ser en tu vida.

Deseo de todo corazón y con todas mis fuerzas mi pequeña...

- Que seas desobediente. Obediencia, que palabra tan fea y tan empleada para hablar de las virtudes que debe tener un niño. Deseo que no obedezcas nunca a nadie, deseo que actúes siempre según tus principios y que como mucho tomes los consejos cuando lo necesites, de las personas que te quieran, y pienses siempre en el porqué de seguir una norma o actuar de una determinada manera.

- Que no respetes a las personas mayores. Espero hija mía, que respetes siempre a todas las personas y seres vivos. A los mayores, a los pequeños y también a los medianos.

- Que no seas aplicada en el cole, para tener un buen futuro. Deseo de corazón que seas aplicada en cualquier lugar, en cada cosa que te propongas y que cada día de tu vida no pierdas nunca las ganas y la ilusión por aprender y conocer cosas nuevas.

- Que no te comas todo lo que te han puesto en el plato, si no tienes más ganas. Espero que la alimentación sea para ti un placer y una manera de saciar tus necesidades y no más.

- Que no te estés quieta. Que te muevas, que saltes, que corras, que bailes, que juegues hasta no poder más.

- Que no conjuntes la ropa y los colores como se nos ha dicho que pega más, sino como más te venga en gana. Que no vistas por apariencias y otras cuestiones raras. Que uses la ropa para tu comodidad, tu gusto y tu diversión. Me muero de amor y de risa, cuando te veo cómo disfrutas ya desde tan pequeñita, jugando a ponerte y quitarte zapatos, y a ponerte bailarinas de brillantina con pijama y chandal, je je... ;-)

-  Que no aceptes como válido y cierto nada porque sí, ni porque lo diga yo, ni porque lo diga papá, ni porque lo diga nadie. Que te cuestiones cada cosa que te digan, que leas, que escuches, que veas. Eso siempre te hará aprender y mejorar.

- Que no dejes que se te coaccione, ni se pongan límites a tu imaginación, a tus proyectos y a tus metas.

- Que no dejes que la ambición entre en tu vida.

- Que no pierdas nunca la capacidad que tienes ahora de disfrutar de los pequeños momentos. De un besito al despertar, de un pedacito de queso recién cortado, un paseo hasta la plaza en tu triciclo, de esas primeras sensaciones, como la de la arena de la playa en tus pies...


En definitiva querida hija, te deseo que seas muy feliz. Que no dejes que nadie te imponga lo que tienes que hacer por ningún motivo, ni porque sea más mayor, ni porque tenga más estatus, ni porque sea de diferente sexo, color o altura.

Que rías, sueñes, llores, bailes, te enamores, que viajes y disfrutes la naturaleza, leas, aprendas y aprendas y nunca pierdas la ilusión por aprender más y más.

Para ello tengo plena confianza en ti, mi amor. Confío en la buena persona que eres y serás. Y en las buenas decisiones que seguro aprenderás a tomar. Confío en que sabrás apreciar lo que te hemos transmitido desde que naciste, las ventajas y las bondades de tratar con respeto, de dar amor por encima de todo, de intentar ante todo ponerse siempre en el lugar del otro, antes de juzgar, antes de decir, antes de hacer.


jueves, 1 de agosto de 2013

SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA-2013




Si echo la vista atrás, me parece increíble que ya hayan pasado 20 meses con sus 30 días, con sus 30 noches desde aquel primer día en que Paula con pocos minutos en este mundo acercaba su boquita al pecho y empezaba a mamar como una leoncita...

Era tannnn pequeñita... Y esa sensación de la primera vez que abrió su boquita, todo lo que sus comisuras alcanzaban, y hacía lo que su instinto le marcaba, lo que su más fiero instinto le decía que hiciera y buscara. Aún recuerdo esa sensación en mi piel, en mi mente y en mis ojos. Espero no olvidarlo por mucho tiempo.

Desde ese momento, y como en su día conté, ha sido una maravilla, ensombrada sólo en ciertos momentos por inseguridades y falta de apoyo y de tribu cercana, que encontré sin duda en los libros y la red. La lactancia para nosotros ha sido un baile de brazos, colecho, mimos y mucho, pero que mucho amor. Los problemas han brillado por su ausencia (y soy consciente de la suerte que tenemos en ese sentido), y el apoyo en ocasiones también. Por esto, tengo que decir que Olé y Olé por ese Papá con Mayúsculas que ha hecho de soporte, sin el que sin duda, nada hubiese sido tan fácil, y que ha hecho de nuestra vida estos meses y de nuestra  lactancia todo un regalo. Te queremos taaaanto.

Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia hace mucha referencia a esto último, y me parece fantástico. ¡Desde aquí me uno a ello! ¡APOYO, por favor!. Para todas esas mamás que quieren dar lo mejor para ellas y para sus hijos, por tanto lo mejor también para la sociedad, para nuestra sanidad, para nuestra economía, para el futuro y sobre todo para nuestros bebés. Mucho apoyo, tan necesario en casi todos los casos. Apoyo siempre cercano, siempre continuo y por supuesto oportuno.

Cuando oigo otras historias de lactancia, tan diferentes, en las que oigo palabras como "sacrificio, esclavitud, enganche...", no puedo evitar sentir un poco de pena. Para mí, ha sido y es, algo (además de óptimo y sano para mi bebé por descontado), algo bonito, algo especial, momentos de unión y de complicidad únicos, de reencuentro, de miradas indescriptibles, de sentirme poderosa, de empatía con mi pequeña, de protección absoluta, de liberación... Sí, he dicho ¡de liberación!, en cualquier parte, a cualquier hora, sin previsión ni preparación, le puedo saciar su hambre, su sed, su necesidad de contacto y del acto de mamar. Cuando está enferma, cuando no puede ni quiere tomar otra cosa, el pecho siempre está indicado. Esa sensación, cuando ha estado malita en alguna ocasión y sólo tomaba tetita, de tener la certeza de que estaba recibiendo alimento, defensas, fuerzas que yo le inyectaba veloz y directas a su cuerpecito...

Ahora, y de forma inevitable, a veces pienso en el momento en que la tetita ya no esté. Siento nostalgia, aunque todavía no ha ocurrido. Lo veo más cerca, ahora que a veces ya no pide, ahora que a veces ya no quiere...

Todo a su tiempo, todo en su debido momento, y sobre todo respetando nuestros ritmos. El suyo, el mío, el de papá también.

Gracias Paula, por todo este tiempo. Gracias Papá Burbujita (mi amor, el hombre de nuestras vidas), por todo el cariño y apoyo en los pocos momentos no tan buenos, por cargar con todo y sostenernos sin que nada nos faltase.

Y no me puedo olvidar de dar unas gracias enormes a esa tribu virtual, que sin saberlo, sin conocernos, y desde la distancia; con sus escritos, con sus consejos, su buena información y de calidad, me han transmitido toda la seguridad y fuerza que a veces se te va sin darte cuenta. Gracias a Carlos González por su maravilloso "Un regalo para toda la vida". Gracias también y de nuevo a Matronasur, por aquellos consejos y recomendaciones, por esa gracia y naturalidad al explicarnos lo fácil que es escuchar a tu instinto.

¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS. POR EL APOYO CERCANO, CONTÍNUO Y OPORTUNO!

Ahora ya no puedo imaginar lo que sería nuestra crianza sin la lactancia.


domingo, 9 de junio de 2013

Las necesidades afectivas de los niños - Carlos González

La charla más esperada por mi dentro del Ciclo de Conferencias "Conociendo a nuestros hijos" por fin llegó. Y no defraudó en absoluto.

Carlos González vino para hablarnos de las necesidades afectivas en los niños.

Como él mismo dijo en un momento determinado, el que más y el que menos de los que estábamos allí sabíamos lo que iba a decirnos. Sabíamos de antemano cuál es su postura, cuáles son las necesidades que para él son fundamentales en los más pequeños.

Textualemente y con mucha gracia nos decía: "No sé para qué han venido...", con la consiguiente risa del personal en la sala.

Lo cierto es que las personas interesadas en este ciclo de conferencias, las personas vinculadas a la Asociación Besos y Brazos, en su gran mayoría saben que este doctor no viene a contarnos que nuestros hijos necesitan aprender independencia, que si le coges mucho en brazos se acostumbrará y no querrá bajar al suelo nunca más, que hay que ser firmes y poner límites ya que sino se te subirán a la chepa...


¡A esta ya se le han subido sin remedio! (Imagen mostrada por Carlos González en la conferencia)

Pero no es sólo lo que cuenta. Es cómo lo cuenta, cómo la sencillez y el sentido común parecen llenar todas sus palabras. Y todo ello aderezado con ese toque de humor que le caracteriza y que convierte casi en un monólogo toda una conferencia seria y respetable, sobre algo tan importante como las necesidades afectivas de la infancia.

Nos enseñó con continuas y graciosas comparaciones al mundo animal, cómo la necesidad de apego y contacto físico, es una necesidad primaria más, como el comer o el dormir. Viene grabado en nuestros genes desde hace millones de años y por tanto, nuestros hijos no nos manipulan y chantajean si lloran para pedir brazos, lo hacen porque "es lo que tienen que hacer", y dejan de llorar cuando les cojemos, al igual que dejan de llorar si tienen hambre y les das comida.

Nos enseñó también con numerosos ejemplos, cómo en otras sociedades que desde Occidente llamamos primitivas despectivamente, los niños forman parte desde que nacen del engranaje de la sociedad. Comparten su día a día y sus tareas con los adultos y parecen encajar bastante bien.



En nuestra sociedad, a priori tan avanzada e industrializada, parece que los más pequeños no tienen cabida en nuestros quehaceres. Se transmite e inculca que lo más importante cuando tienes hijos, es que vuelvas cuanto antes a recuperar tu vida anterior, tu vida de pareja, tu carrera profesional, tu silueta de antes, tus amigos, tus salidas.Y si no es así, es que tu bebé te está absorviendo y os estáis creando una dependencia insana. Pero eso sí, a nadie en su sano juicio se le ocurriría recomendarte cuando te casas que vuelvas cuanto antes a recuperar tus hábitos y tu vida de soltería...

Las palabras de Carlos González, siempre invitan al sentido común, a lo sencillo, al disfrute de la maternidad sin prejuicios, y sobre todo con empatía hacia el bebé. Pensando con ojos de niño, poniéndonos por un momento en sus zapatos.

Sin duda, una gran conferencia, difícil de resumir y de contar. Lo mejor, ver el vídeo que seguro dentro de poco se podrá disfrutar en la red.

Me gustaría para terminar esta entrada, dejar aquí el vídeo que nos mostró como ejemplo de lo sencillo que puede llegar a ser calmar a nuestro hijo cuando parece estar despertándose y moviéndose en plena noche. ¿Para qué acudir a libros, manuales sobre sueño infantil, tablas, y quién sabe cuántos inventos más?... No hay palabras...

Más tierno imposible. Un gran y unánime "Ohhhhhhhh" en la sala ratificó a nuestro ponente lo fácil que es calmar a un bebé en medio del sueño y hacer que más de 100 personas digan "Ohhhhhhhhhh" a la vez.


ESTO