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jueves, 16 de mayo de 2013

Nuestro día a día

Ayer fue día de San Isidro, y para muestra un botón...


La pequeña lo celebraba en su cole por todo lo alto el martes 14, con música de organillo, alguna que otra chuche y disfraces de chulapones por doquier.

Acabamos el martes rendidos, pero la noche nada más lejos de transcurrir tranquila, nos dejó unas cuantas cacas y vómitos :-s , y bastante fiebre que no bajaba de ninguna manera. Así que a eso de las 6 A.M nos presentamos en el hospital con la gordi adormilada y la mamá más aún... El papá nos llevó raudo y veloz, para que nos dijesen, (no sin alguna que otra indirecta del enfermero en cuestión, dejando caer que nuestro plan preferido un día festivo a las 6 de la mañana es presentarnos en urgencias a dar un garbeo por allí y ver cómo les va todo... grrrr....), que parecía el comienzo de una gastroenteritis por rotavirus. Que no sabemos si gracias a las vacunas que en su día tomó de este virus en cuestión, o porque está fuerte y sana como una manzana, pero lo que era el comienzo se convirtió también en el fin, y todo fue a mejor durante el día y la noche.

También tuvimos visita de los abuelitos y tíos, con el acompañamiento de Tara (la perrita) con la que Paula se vuelve literalmente loca. Sólo quiere tocarla, acariciarla, montarse encima, apachurrarla y hasta jugar con ella como si de un balón se tratase!.

Por la tarde, más visitas de su tata y tato (je je...). Y enseguida otra vez es la hora de dormir, sin que el sueño acumulado me deje ni un poquito de tregua para escribir unas letras... Y dando gracias que la noche ha transcurrido tranquila, sólo despertándonos para tomar un poco de tetita, pero por suerte reteniéndola en el estómago.

Y este fin de semana, ¡comenzamos con el ciclo de conferencias "Conociendo a Nuestros Hijos"!. Inaugurado por el pediatra José María Aparicio, que nos hablará sobre lactancia materna.

Y en las tardes del finde, tendremos cumpleaños de la Tata, viernes porque es el día, y sábado la celebración.

Y así pasa nuestro día a día. Con una chiquitina que demanda nuestra atención cada día más, aunque parezca imposible. Es una delicia ver y participar de sus juegos, su inicio lento y gracioso en el lenguaje, sus enfados y risas a carcajadas.

Y como ya suspiro y lloriqueo en varias ocasiones últimamente, no  saco ni un ratín para sentarme en mi rincón azul, en mi burbujita que tantas satisfacciones me ha dejado y me deja.

Pero este verano me voy a hacer con la maravilla de las maravillas, la gran ansiada y aclamada tablet que auguro será la solución a todos mis problemas, y que luego resultará no ser la solución de ninguno.

Pero de ilusión también se vive... ;-) Y yo sueño con esa tablita pequeña y resolutiva, como si me fuese a planchar la ropa, fregar los suelos, hacer el cocido y hasta depilarme las cejas!.

No, eso no... Pero ya me veo a última hora en la camita, junto a la gordi, robándole esos pequeños ratitos al sueño acompañada de la ventanita que me permitirá seguro, por su tamaño, su rapidez y el poder llevarla a cualquier sitito (¡hasta al baño!), conectarme en cualquier momento y lugar para poder dedicar más tiempo a este mundillo que ya me tiene enganchada.

¡Ya sueño con el momento!

jueves, 11 de octubre de 2012

Mi finde con papá.


El Viernes se planteaba acelerado... mi mamá se iba de boda, tenía que preparar muchas cosas... la maleta, las pinturas, el neceser, ¿me llevo abrigo?, ¿qué zapatos me llevo al final?, ¡el saca leches, que no se me olvide!...

Todo fué un correteo incesante desde primera hora:

Mamá y papá se apresuraban en vestirse, asearme y prepararme, '¡nos vamos a la guarde!, !con los amiguitos!' me decían intentando espabilarme de mi somnoliento despertar. Y en un abrir y cerrar de ojos allí estaba yo, rodeada de mis compis de la guarde, cantando canciones con la profe, pintando con las manos...y siempre, ansiosa, esperando el regreso a casa con mis papás...

El medio día llegó, y por fin sonreía de oreja a oreja al ver aparecer a mi mamá por la puerta de la guarde...
'Pero... ¿no es viernes?' recuerdo que pensé....
Los viernes viene también papá a buscarme a la guarde, pero papá no estaba... ¿dónde estaba mi papá?

Yo no sabía nada, pero más tarde me enteraría de todo lo que ocurría:
Mamá cargaba una maleta y me montaba en el coche con mi tata Mary que nos acompañaba, pero no se iba de boda y ni siquiera era su maleta!
La maleta era para papá... para su posible ingreso en el hospital.
¡Mi papá estaba malito! y ¡por eso no vino a buscarme a la guarde!.

Por suerte sólo fue el susto, un par de pinchazos y unas cuantas pruebas y papá salia por la puerta de urgencias del hospital a llenarme de besos... Que se tiene que hacer no se qué prueba..., que si le han puesto una vía... que  le sacaron sangre...que casi cae desmayado... Papá nos 'ameniza' la vuelta a casa contando sus aventuras con la gente 'de bata blanca'...

La tarde dejaba paso a la noche y al final la maleta de mamá estaba vacía, y la de papá llena..
¿No se iba alguien de boda?

No fué sencillo calmar a mamá. Sus nervios y preocupaciones la hacían plantear muy seriamente no coger el vuelo y quedarse con papá y conmigo dejando pasar la boda de largo...

Luego no recuerdo más... creo que como bebé que soy caí rendida de sueño, abrazada a mi mamá, calentita entre sus mimos...

A la mañana siguiente papá ocupaba el lado de la cama de mamá, pronto entendí todo....
¡Empezaba mi finde con papá! (y sin mamá!)

¿Que comó fué todo? Pues bien... ¡muy bien! Soy una bebé afable, cariñosa, simpática y muy mimosa. No me gusta nada llorar, de hecho esa clase  me la salté... y por tanto es algo muy poco habitual en mí. Además me gustaba la idea de cuidar de papá durante el finde, supervisé como me preparaba la comida en la olla, también como procesaba el triturado de la papilla y en agradecimiento me lo comí todo, todo. Vinieron mis abuelos Paloma y Luis, me volví loca jugando con Tara, su perrita yorkshire (que aunque un poco celosa, es como un peluche con patas que no para quieta !me encanta!).
No faltaron las visitas de mis tios Mary y Pedro.. parece que nadie puede pasar sin mí...

Papá me cuidó, me mimó, nos comimos juntos uno de esos currusquillos de pan que tanto me gustan, también ¡una galleta! ñam! ñam! y por la noche, cuando la tetita de mamá estaba a cientos de kilómetros, tomé entre sueños bibes calentitos que aparecían en mi boquita como por arte de magia.

Entre risas y juegos pasamos el día siguiente. Nos bañamos, escuchamos el CD de música de Lisa (mi nueva amiga en los libros de la guarde)  y bailamos  al son de sus animadas canciones. ¡Hablé una vez con mamá! Ella llamó por teléfono y me la pusieron al oído... sin darme cuenta parece que la colgé al intentar comerme el teléfono... Os recuerdo que no tengo más que 10 meses...

Creo que cuidé bien de papá, ha sobrevivido sin problema al fin de semana.
Mamá volvió maleta en mano y nos comimos a besos y abrazos, creo que mamá me echó un poco de menos...
Tendré que cuidarla a ella también...


domingo, 22 de abril de 2012

Parto paterno (parte 2)


Recuerdo la espera en aquella solitaria y fría sala de Urgencias... me parecieron horas interminables. Apenas estábamos allí la la máquina de los cacahuetes, la recepcionista y yo.
Habían pasado enseguida a Ángeles y yo debía esperar fuera.

Separados por un muro de hormigón ella esperaba paciente, y seguro que un poco muerta de miedo, mientras la monitorizaban. Yo desesperaba al otro lado sin noticia de alguna clase.

Colgaba pinchada la via en el brazo, paliducha y un tanto desencajada aparecía por fin tras la puerta mi gordita embarazada, decía con voz temblorosa :
'Que me  dejan ingresada'.

Era hora de avisar a la familia, madrugada del día 28 y móvil en mano llamamos todavía temblorosos a dar la noticia del ingreso. Ya escuchábamos gritos de júbilo y alegría por el teléfono... !que ya viene!, !que quiere salir ya! y nos imaginábamos a todos corriendo de un lado para otro compartiendo nuestro nerviosismo.

Ya en la habitación asumimos un poco mas la realidad. Ángeles había expulsado el tapón mucoso y la sabia naturaleza manda ahora sobre su cuerpo. La monitorización ha ido bien y todo parecía bajo control además la familia ya estaba allí para arroparnos en todo momento.

Un enfermero hace entrada en la habitación allá hacia las ocho de la mañana, 'nos bajamos a dilatación', nos dice y así tomamos rumbo hacia los boxes de la planta inferior. Las ya conocidas caras de nuestros matrones aparecen por allí, fue un gran alivio y un empuje reconfortante ver a Antonio por allí.

De trato cercano, exquisito y sincero, de forma, formal, amena, dando esa seguridad que tanto necesitas en esos momentos, dejando entrever ese aire de complicidad. De un tu a tú que te llega, con serenidad y un saber hacer, propio, avalado por largos años de experiencia y profesionalidad. Esto y mas eran nuestros matrones. En especial Antonio y Alberto, gracias a los dos.

Exploración viene, exploración va, la maquinita muestra los latidos y monitoriza sin cesar las contracciones.
De pronto te descubres embobado mirando la susodicha gráfica que sale de que aparatejo, y piensas... esas curvitas tan rítmicas y puntiagudas que venían saliendo desde hace rato están desapareciendo ¿que ocurre?

Pues ocurre que las contracciones parecen haber dado un respiro a la futura mamá que ya sube, siendo la hora de la comida, camino de la habitación. 'Te mantendremos vigilada y esta noche la pasarás aquí ingresada, mañana te monitorizamos de nuevo,pero si no vuelven las contracciones mañana por la mañana te mandamos a casa'. 'Nada de eso', debió pensar Paula desde la tripita y sin mediar palabra recuperó fuerzas y allá hacia las 8 de la noche sacóse la agujita que celosamente guardaba para sí y plas! pinchó la bolsa amniótica como quien explota un globito de aire.

Corre que te corre a buscar a las enfermeras, segundos o minutos que parecen una exageración (da la impresión de que el bebé va a asomar en cualquier momento), por fin aparece el celador y allá va la gordita, montada sobre esa enorme cama de hospital, que parecía no poder pasar por la puerta, recorriendo los pasillos de camino al montacargas.

Ha pasado tanto tiempo desde que entramos por la puerta de Urgencias que ya ni sirve mirar el reloj, ha dado tiempo a que se produzcan dos cambios de turno en el personal del hospital desde entonces, y ahí está de nuevo nuestro matrón Antonio.

Nuestra ginecóloga, ya preparada, pasa por allí, está el anestesista, las enfermeras y matrones y otras tantas parturientas ocupando el resto de boxes y Ángeles se mantiene firme, los dolores son agudos, su carita refleja el dolor que sus labios no le permiten expresar, pero está contenta, está feliz, sabe que dentro de nada tendrá a su pequeña entre los brazos y eso le da fuerzas para seguir. Yo procuro ni respirar, mantenerme allí a su lado, atento a cuanto pasa, preparado para lo que ha de venir.... todo parece listo.


sábado, 21 de abril de 2012

Parto paterno (parte 1)


Era allá por la, ahora lejana semana 37 y teníamos ya las citas para 'monitores', esto es algo que personalmente siempre me había llamado la atención, era como saber 'un poquito más' de la pequeña, escuchar su corazoncillo, ver los ritmos cardiacos y su frecuencia, el estado de las contracciones...,saber en definitiva, que todo va bien ahí dentro cuando el nacimiento se acerca.

Nadie podía imaginar que Paula llegaría antes que cualquiera de estas citas...

Fué en un momento de duermevela, pensando en el madrugón que me tocaba, encarando el duro comienzo de semana. Ángeles no paraba quieta, me acuesto, me levanto... los viajes de ida y venida al baño eran constantes. Inflada cual pelota sobre barcas a la deriva se contoneaba en su largo ir y venir.

Recuerdo que habíamos estado fuera toda la tarde del Domingo, habíamos pasado por casa de la Beli para echar una mano con su mudanza y nos habíamos dado una buena paliza. Ya de vuelta en casa, cabezota de mí, no cesé en el empeño de dejar preparada la maleta del hospital. Era algo que habíamos estado dejando pasar por unas cosas y otras, pero ya le había puesto fecha límite y tenía que cumplir... así soy yo.



Daba vueltas en la cama, el sueño me podía y el Lunes se encaramaba sigiloso mientras una voz me decía...
'Peke, estoy manchando, hay que ir al hospital'.


Tengo carnet de conducir desde recién cumplida la mayoría de edad, y cuando llevas a una parturienta de camino al hospital poco o nada importa si llevabas casi desde entonces sin conducir. 


Meter la maleta del hospital,todavía caliente y recién terminada en el coche fué todo un shock.
¿Y si no nos hubiera dado por hacerla aquella misma tarde?...

La oscura noche se cernía sobre la carretera, la Luna dibujaba claros y sombras a nuestro paso y aquello que parecían contracciones se aceleraban rítmicamente en el tiempo. No tardamos demasiado en llegar a nuestro hospital en Alcorcón, apenas nos cruzamos un par de coches en nuestro camino.

El ambiente era sosegado e increíblemente estabamos bien (vamos, que solo estábamos 'un poco histéricos'...) 'Es muy pequeña, es que es muy pequeña' repetía Ángeles entre contracciones...

La preocupación me comía por dentro, todavía nos quedaban 21 días para salir de cuentas (casi un mes!) y la idea de que Ángeles estaba manchando me erizaba los pelos, dolores síncronos y rítmicos que aceleraban su aparición a cada pocos minutos y un mar de dudas inundaban mi mente... ¿Estaba bien nuestro bebé? ¿de verdad estábamos de parto? ¿Estaba todo bien? y otra vez nos veíamos entrando por la puerta de Urgencias...




viernes, 20 de abril de 2012

Bienvenida a nuestro mundo Paula

29 de Noviembre de 2011

A las 00:58 horas.

Tan chiquitita... Y eras la cosa más bonita que he visto jamás. De repente ya no estabas dentro de mi tripita, estabas encima. Todavía unidas por el cordón. No te veía la carita, te veía tu cabecita y el cuerpo todo blanquito...

Que emoción tan grande, desde el minuto uno en que te ví, sentí que mi vida había cambiado, pero no te imaginas cuánto! Es como si de repente hubiese dejado de ser quién era y me hubiese convertido en la mamá de Paula, y todo adquiría un sentido diferente para mi.

Allí estábamos los tres. Mirándonos como tontos, conteniendo unas lágrimas que ahora mismo mientras escribo no puedo contener. Qué maravilla! No había nadie más allí, ni doctora, ni matrón, ni enfermeras ni nadie... Sólo los tres. Papá, tú y yo.

A los pocos minutos te llevaron a limpiarte, a realizar tu primer examen que pasaste con nota! Un 8 y un 9, toma ya!! (el famoso Apgar). Desde que naciste, ese fue el único momento en que he deseado oirte llorar. "No llora", decía yo... Y la doctora al momento me dijo "mira, no la oyes, ya está llorando". Muy bajito, eso sí, desde el primer día no te ha gustado mucho llorar; así me gusta hija, que no llores.

Enseguida te trajo en brazos la pediatra, que nos explicó que estabas perfecta y te dejaron conmigo para que Antonio el matrón, de nuevo con gran profesionalidad nos enseñara cómo teníamos que hacer para que empezases a mamar cuanto antes y vaya si querías!! abrías tu boquita todo lo que podías buscando tu leche. Que precoz mi niña.

Es como magia. Nacemos sabiendo todo lo que hay que hacer y dónde tenemos que estar. Fue como si durante millones de años te hubiesen grabado en tus genes lo que tenías que hacer.

Y entonces sucedió. Abriste tus ojazos, me miraste y te acaricié debajo de la barbilla. Y se dibujó en tu boquita la sonrisa más bonita que podré ver en mi vida, tu primera sonrisa en este mundo.


Te quiero con toda mi alma Paula.

lunes, 17 de octubre de 2011

DE URGENCIAS.

¿somos los primerizos demasiado asustadizos?
Pues debe ser que sí... y es normal.

Te enfrentas por primera vez a situaciones y sensaciones que nadie te explica cómo valorar. Ayer mismo estuvimos a punto de salir corriendo a urgencias tras ver los resultados del tensiómetro.

Cuando te tomas la tensión te dan dos valores : la alta y la baja, que se llaman comúnmente, y la alta suele ser el doble de la baja (se dice entonces que están compensadas).

Una embarazada suele tener la tensión mas alta de lo normal (un 10% por encima), pero ¿es normal que se dispare a 15/8?. (léase 15 de alta y 8 de baja)

Para hacernos una idea una tensión 'ideal' para quien no esté embarazado sería de 12/6 (12 de alta y 6 de baja) y la señal de alarma para salir corriendo al hospital está cuando 'la baja' llega a 9.

Son sustos que se tornan en preocupación cuando, casi inconscientemente, te 'informas' en Internet. Comienzas a leer palabras como 'preeclampsia' y 'eclampsia'. Los latidos de tu corazón se aceleran mientras lees de los peligros de la enfermedad, los riesgos que conlleva para el bebé... y para la madre... y entonces preocupación se torna en agobio, nervios y malestar generalizado.

Consejo: 
Infórmate... pero no pierdas la cabeza. Consulta a tu médico o farmacéutico.



Pese a toda la calma que quieras tener, al final, serás un habitual más en la sala de urgencias :

Primera visita:
Te caes por las escaleras estando de tres mes y sales corriendo al hospital.
'El bebé tiene el mejor airbag del mundo', te dicen...
Ya, pero explóreme y confírmelo....
Por suerte todo estaba bien, nos vió un traumatólogo (por el golpe en la espalda) y el ginecólogo, que amablemente y tras la eco correspondiente, nos dijo que todo estaba bien.

Segunda visita:
Hola buenos días, es que tengo un dolor de muelas horrible y quería que me viese el ginecólogo para que me confirme si puedo medicarme.
'Eso no es una urgencia, vé a que te vea un dentista', le dice con cara de puerta la recepcionista a la pareja que teníamos delante....
Increible pero cierto... ellos acudían a urgencias por la misma razón que nosotros... solo que nosotros ya habíamos pasado por el dentista....
Interrumpo la conversación entre la recepcionista y la pareja... Disculpe... es que nosotros venimos por los mismo, y ya hemos estado en el dentista... el problema es que nos ha recetado una serie de fármacos y nos gustaría nos confirmase un ginecólogo si los podemos tomar...
Menos mal que finalmente nos atendió un ginecólogo (la unión hace la fuerza...).
¿Hicimos bien en presentarnos en urgencias? Pues sí, claramente sí: el anti-inflamatorio recetado por el dentista no se podía tomar estando embarazada!!!

Tercera Visita :
Vas a baño y descubres que estás manchando. El mundo se te viene encima, no te lo puedes apenas creer...
Recibí la llamada en la oficina... había que salir corriendo al hospital.... y allí nos plantamos....
Se trataba de algo denominado 'utero irritable'... un par de días en reposo y a recuperarse del susto...
Podía haber sido mucho mas grave, en estas circunstancia hay que acercarse siempre a urgencias... como se suele decir...

'Mas vale prevenir que curar...'


CONTINUACION--- 

ESTO