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jueves, 16 de mayo de 2013

Nuestro día a día

Ayer fue día de San Isidro, y para muestra un botón...


La pequeña lo celebraba en su cole por todo lo alto el martes 14, con música de organillo, alguna que otra chuche y disfraces de chulapones por doquier.

Acabamos el martes rendidos, pero la noche nada más lejos de transcurrir tranquila, nos dejó unas cuantas cacas y vómitos :-s , y bastante fiebre que no bajaba de ninguna manera. Así que a eso de las 6 A.M nos presentamos en el hospital con la gordi adormilada y la mamá más aún... El papá nos llevó raudo y veloz, para que nos dijesen, (no sin alguna que otra indirecta del enfermero en cuestión, dejando caer que nuestro plan preferido un día festivo a las 6 de la mañana es presentarnos en urgencias a dar un garbeo por allí y ver cómo les va todo... grrrr....), que parecía el comienzo de una gastroenteritis por rotavirus. Que no sabemos si gracias a las vacunas que en su día tomó de este virus en cuestión, o porque está fuerte y sana como una manzana, pero lo que era el comienzo se convirtió también en el fin, y todo fue a mejor durante el día y la noche.

También tuvimos visita de los abuelitos y tíos, con el acompañamiento de Tara (la perrita) con la que Paula se vuelve literalmente loca. Sólo quiere tocarla, acariciarla, montarse encima, apachurrarla y hasta jugar con ella como si de un balón se tratase!.

Por la tarde, más visitas de su tata y tato (je je...). Y enseguida otra vez es la hora de dormir, sin que el sueño acumulado me deje ni un poquito de tregua para escribir unas letras... Y dando gracias que la noche ha transcurrido tranquila, sólo despertándonos para tomar un poco de tetita, pero por suerte reteniéndola en el estómago.

Y este fin de semana, ¡comenzamos con el ciclo de conferencias "Conociendo a Nuestros Hijos"!. Inaugurado por el pediatra José María Aparicio, que nos hablará sobre lactancia materna.

Y en las tardes del finde, tendremos cumpleaños de la Tata, viernes porque es el día, y sábado la celebración.

Y así pasa nuestro día a día. Con una chiquitina que demanda nuestra atención cada día más, aunque parezca imposible. Es una delicia ver y participar de sus juegos, su inicio lento y gracioso en el lenguaje, sus enfados y risas a carcajadas.

Y como ya suspiro y lloriqueo en varias ocasiones últimamente, no  saco ni un ratín para sentarme en mi rincón azul, en mi burbujita que tantas satisfacciones me ha dejado y me deja.

Pero este verano me voy a hacer con la maravilla de las maravillas, la gran ansiada y aclamada tablet que auguro será la solución a todos mis problemas, y que luego resultará no ser la solución de ninguno.

Pero de ilusión también se vive... ;-) Y yo sueño con esa tablita pequeña y resolutiva, como si me fuese a planchar la ropa, fregar los suelos, hacer el cocido y hasta depilarme las cejas!.

No, eso no... Pero ya me veo a última hora en la camita, junto a la gordi, robándole esos pequeños ratitos al sueño acompañada de la ventanita que me permitirá seguro, por su tamaño, su rapidez y el poder llevarla a cualquier sitito (¡hasta al baño!), conectarme en cualquier momento y lugar para poder dedicar más tiempo a este mundillo que ya me tiene enganchada.

¡Ya sueño con el momento!

martes, 2 de abril de 2013

Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo



Desde aquí colgamos estos globos azules en nuestra ventana. Por ellos, por sus familias, por los profesionales médicos y por los educadores que los acompañan.

Porque se extienda más y más esta concienciación sobre este problema, cuya incidencia crece y crece sin que se sepan los motivos y causas. Que se investigue y estudie más, para poder erradicar casos futuros, y que se dediquen más medios, recursos y atenciones para los casos presentes.

http://www.un.org/es/events/autismday/

viernes, 15 de febrero de 2013

Febrero: Pasado el 14 llega el 15...con mas amor...



  

Desde aqui lanzamos nuestra burbujita llena de amor, ternura, calma, paciencia y fuerza ... mucha fueza....


Que el poder de un abrazo, el valor de una caricia y el ahinco del dia a dia, por un futuro mejor, sea bandera de enfermos y familiares,  sanos y afectados en cualquiera de sus grados...





martes, 6 de noviembre de 2012

El espejo del alma

Dicen que la cara es el espejo del alma. Hoy es para mi, más cierto que nunca.

Al llegar al trabajo esta mañana, una de las primeras cosas que me han dicho es:

"Madre mía Ángeles...! ¡Qué cara tienes!. Tienes la misma cara que si hubieses estado toda la noche de fiesta, y te hubieses venido de empalme directamente al trabajo."

Nada más lejos de la realidad, he pensado yo... Curiosamente esta noche, Paula sólo se ha despertado un par de veces para tomar tetita y prácticamente ni ha abierto el ojo para ello. Parece que por fin, bronquiolitis, otitis y demás itis que nos han acompañado los últimos días, van dejando paso a la salud y "buen" descanso, y digo "buen" entre comillas porque nuestro descanso sería la tortura de muchos...

Vagamente, mientras daba cuatro cepillazos a mi pelo, me miré al espejo esta mañana. No me paré, por falta de tiempo y sobre todo de ganas, a mirar la cara que llevaba.

Pero así, tal como ven mi cara los demás, así está mi alma. Agotada, cansada, triste, muy triste hoy, y también algo enfadada, por qué no decirlo. Creí que no llegaría el momento de tener que escribir algo así, pero en días como hoy, siento que no puedo más. Mi cuerpo está diciendo "BASTA YA", mi mente también.

Sufro día tras día al separarme de mi pequeña e intento cuando llego a casa, suplir todo el tiempo que no nos tenemos los unos a los otros con todo el cariño, todas las caricias, los abrazos, los besos que no nos hemos dado durante esa parte del día. Le robo ese tiempo a cualquier cosa que también debería hacer, como la limpieza de la casa, la ropa y hasta mi propio cuerpo. En los últimos meses lo único que hago para mi misma es ducharme de manera rápida y fugaz. No me quejo de esto, lo hago porque quiero y porque en este momento de mi vida, me llenan más el cariño y amor de los míos que llevar mis cejas perfectas y el pelo retocado cada día.

Soy una buena persona, me preocupo por el bienestar de los demás, los que tengo cerca, y los que no lo están tanto. Intento hacer todo, lo mejor que puedo y que sé. Y aún así, las discusiones en casa como las de hoy me dejan sin saber muy bien de dónde y por qué me llegan las acusaciones. Pero el caso es que me van minando física y psíquicamente.

Las últimas semanas, por no decir los últimos meses, están siendo muy duros. No me acabo de adaptar a separarme de Paula, y quizá por este motivo esté descuidando otros aspectos de mi alrededor con la vana esperanza de que las horas separadas hagan la mínima mella posible en las vidas de Paula y mía, en su personalidad y en su futuro. Y hasta ahí, y ni un milímetro más, es la parte de culpa que estoy dispuesta a asumir. Siempre, insisto, SIEMPRE me pongo en la piel del que tengo al lado, y más aún si es alguien a quien quiero.

El caso es que lo físico y lo anímico se pelean y se dañan mutuamente en mi cuerpo últimamente. Y temo no tener esa facilidad para reparar lo psíquico, de la que gozo para curarme y repararme del cansancio, los dolores, las contracturas, el dolor de ojos y la pérdida de peso.



Como digo, son días duros. La peque ha estado más malita de lo que venían siendo los simples catarros que pasaban por nuestra vida sin pena ni gloria, y no soporto verla enfermar. Hemos ido de médico en médico viendo impotentes, como le tenían que poner ventolín con una mascarilla mientras le aspiraban mocos con una sonda para testar el maldito virus respiratorio sincitial, que ahora ya conozco más que a mis vecinos.

Supongo que la rabia, la impotencia, el cansancio y el malestar se han mezclado explosivamente unos con otros y los de unos con los de otros hasta estallar.

Espero y confío en que pasada la tormenta llegue la calma como casi siempre pasa...








sábado, 27 de octubre de 2012

En el Hospital


Las últimas tres semanas hemos ido un poco de cabeza. Paula se ha traído a casa uno de esos virus con los que convive en la guarde de manera habitual, y que de vez en cuando, se vienen con ella sin permiso y sin invitación a hacernos un poco la vida imposible durante días.

El papá burbujita también ha estado de médicos, con pruebas y más pruebas, como ya contábamos hace unos cuantos post.

Y para rematar, mi sobrina ha estado ingresada dos semanas, intervenida de peritonitis, pasando por una infección importante que nos ha tenido a todos con el pensamiento todo el día en esa habitación en la que se encontraba, del hospital a casa y de casa al hospital. Ya adelanté en esta entrada, en la que hablaba de la NO conciliación con la que vivimos, que con todo este lío había pensado en varias cosas, que escribiría en otro post. 

Y aquí estoy, contando lo que he visto y oído estos días con la hospitalización de  la sobri.

Es un post optimista y esperanzador, por todo lo que hemos vivido, en momentos que ya llevan bastante carga de estrés, miedo, cansancio e incertidumbre, como para añadirle una dosis extra de todo ello, derivado del trato al niño en el hospital.

Todo comenzó cuando al nacer mi pequeña Paula, tuvo que quedar dos días y medio ingresada en la unidad de neonatología por bilirrubinemia, o bilirrubina alta para entendernos mejor. Quedé traumatizada, después de tres días sin parar de llorar, por no poder permanecer 24 horas con mi bebé recién nacido. Por eso, cuando ingresaron a mi sobrina y vi que mi hermana y mi cuñado podían estar a todas horas acompañándola, salvo raras excepciones en momentos muy puntuales, empecé a recordar y a leer de nuevo información sobre los derechos del niño hospitalizado.

Ojalá hubiese sabido más sobre el tema en ese momento, más sobre lo que podía reivindicar como derechos que me pertenecían, que nos pertenecían a los tres.

Ya es demasiado dolorosa para cualquiera la estancia en un hospital, el estar enfermo, el no poder seguir con tu día a día, con tus actividades habituales, pero cuando le toca a un niño es totalmente descorazonador. Es una situación de total indefensión para ellos, de incertidumbre por no entender lo que les pasa y el por qué les hacen daño, por qué ahora no están papá y mamá, y a cambio están continuamente en una cama con ese pijama tan feo y sin sus juguetes, sus libros, sus cosas en definitiva.

Pero lo que he visto estos días atrás no se parece en nada. ¿Sigue doliendo?, por supuesto, me partía el alma ver a mi sobrina enganchada todo el día a sus 3 ó 4 vías, su drenaje, sus pinchazos... pero por suerte, la situación se puede mitigar bastante.

He visto que papá, y sobre todo mamá (por circunstancias laborales), le acompañaban en todo momento, que se le trataba con cariño y respeto, explicándole paso a paso cada cosa y cada tratamiento que tenía que recibir. Habitaciones con dibujos; doctores con artilugios que utilizan en su día a día adornados y de colorines; pasillos llenos de trabajos y dibujos que los mismos niños cuelgan y regalan a sus enfermeras; salas de juegos, de informática; un aula escolar con profesor que les ayuda a no perder sus clases y a su vez a no estar todo el día postrados en la cama; payasos que vienen a la habitación a alegrarles la tarde y hacerles reír; espectáculos de magia...

Como decía, todo esto no hace que disminuya el dolor que te produce verles pasar por una enfermedad prolongada, una operación o un simple análisis de sangre, pero sí ayuda de forma increíble a mitigar la sensación de indefensión de la que hablaba al principio, las faltas de respeto y de sensibilidad que me parecen determinadas actitudes adultocéntricas que he podido ver en otros hospitales y centros.






Como en casi todo en la vida, hay profesionales para todos los gustos y colores, pero tengo que decir, que la norma general es que en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, están comprometidos con el respeto a los derechos que todos los menores tienen desde el momento que entran por la puerta del hospital.






Estos son los derechos del niño hospitalizado, redactados en la carta europea del 13 de Mayo de 1986. Y por tanto los que podemos y debemos reivindicar siempre que por desgracia nos veamos en situación de tener que hacerlo.



El texto publicado en este folleto, en el que han colaborado niños, es una versión de lectura fácil, dirigida a
la infancia, sobre la Carta Europea de los Niños Hospitalizados. El texto original y completo es posible
consultarlo en el siguiente enlace, junto con otros documentos de interés:

http://www.pediatriasocial.com/documentos.htm

Si mucha gente es conocedora de estos derechos, espero y confío en que llegará el día que no se tolere algo diferente. Que en todos los hospitales donde se ingresan a niños y niñas, se hagan respetar todos y cada uno de ellos.





martes, 16 de octubre de 2012

¿Concilia... qué?

Eso, ¿concilia... qué?...

Con esto de tener a la sobri ingresada en el hospital desde hace ya más de una semana, me ha dado por pensar en varias cosas que tienen que ver con la hospitalización de los más pequeños. Unas, las que me ocupan en este post, y otras de las que hablaré en otra entrada para no alargarlo mucho.

Mi madre, es decir, la abuela de la niña, tuvo su permiso correspondiente de tres días (que son dos por ley, ampliado a tres por convenio) por la hospitalización de su nieta, o sea, familiar de segundo grado de consanguinidad. Y a mi hermana, la madre de la criatura, por su primer grado de consanguinidad correspondiente... ¿qué cuánto en este caso?... pues ¡los mismos tres míseros días! que se dan hasta el segundo grado (recordemos que siguen siendo dos, ampliados a tres por su convenio).

La verdad es que nunca me había parado a pensarlo. No había tenido la necesidad afortunadamente. Ahora que se nos ha dado el caso en la familia, lo pienso y me dan escalofríos. Mi hermana ha podido cambiar una semana de vacaciones que se había dejado para las navidades y la ha añadido a los tres días que por convenio le corresponden. Aún así, el viernes finalizará este período. Y como la cosa ha sido complicada y todavía le quedan días de estancia en el hospital, cruzaremos los dedos para que el fin de semana le den el alta, porque si no, ¿cómo se supone que actúa una madre?. ¿Se va a trabajar su jornada de 8 horas dejando a su hija sóla en el hospital con 11 años?.

Francamente, no me parece viable. Un niño ingresado debe estar acompañado por sus padres. Para empezar, si en un determinado momento surge una complicación y hay que intervenirle o hacerle cualquier prueba de inmediato... ¿Quién la autorizará?. No pueden intervenir de forma urgente, tanto si es una prueba médica como una operación quirúrgica, a un niño pequeño sin la autorización de mamá, papá, o en su defecto su tutor legal. ¿Qué pasa entonces?.

Sé que existe una baja para uno de los dos padres trabajadores, cuando el niño padece cáncer u otra enfermedad grave. Lo que no sé es si se ha hecho un listado con las enfermedades que sí son graves y las que consideran que NO lo son. Pero claro, si mi hijo está ingresado porque se le ha complicado una apendicitis a peritonitis, aunque esté grave y para mi sea lo más importante del mundo acompañarle en esos momentos, da igual. Creo que eso no se considera grave. Te aguantas y punto.

Cada día me asombra más lo poco que tenemos en cuenta a nuestros pequeños y el poco lugar que ocupan en nuestras aceleradas y ocupadas vidas. En vez de adaptarnos nosotros a sus necesidades, les obligamos a adaptarse ellos a unas vidas que no son adecuadas para los niños, (en mi opinión tampoco para un adulto pero esa es harina de otro costal...).

La verdad, entiendo que muchas mamás y papás se vean obligados a presentarse en la consulta de su doctor llorando a moco tendido, porque la situación de tener a un hijo ingresado les abruma y supera de tal manera que no son capaces de realizar sus tareas laborales con el rendimiento adecuado, suplicando una baja porque su estado emocional no les permite trabajar en las mejores condiciones. ¿De verdad todo esto es necesario?. ¿No hay mejor manera de hacerlo?.

De nuevo vuelvo a gritar en silencio desde mi pupitre...



martes, 9 de octubre de 2012

Qué vuelta más dura...

Si la marcha fue dura, la vuelta no se ha quedado atrás...

El viernes tarde, en vez de estar preparando maleta y disfrutando de mi niña toda la tarde, tal y como esperaba, tuvimos que estar de urgencias. Papá Burbujita está muy malito del estómago y no podíamos ni queríamos meternos en el fin de semana en el que se tenía que quedar a cargo de la nena, con ese malestar y esos dolores.

Pruebas, análisis y calmantes para el dolor. Nada grave de momento hasta ayer que le hacían colonoscopia. Ahora estamos a la espera de los resultados de las biopsias pero ya nos adelantan ciertas cositas como hernia de hiato, esofagitis y alguna otra cosa más que no nos gustan nada.

El fin de semana pasó tranquilo. Paula estuvo muy bien con su papi. La noche fue algo peor, parece que sí que echamos de menos a mami. Seguro que nada comparado con lo que yo la pude echar de menos... Ha sido dura la primera separación tan larga. Espero que no tenga que haber muchas hasta que vayas a la Universidad Paulita ;-)

Pero hoy la cosa se pone peor todavía. Mi sobrinita Mayte, ¿os acordáis?, la que nos acompañó a la playa, desde ayer ingresada con una apendicitis que se le ha complicado en peritonitis. Ahora mismo, mientras escribo está en quirófano. Estoy nerviosa y muy preocupada, cansada por varias noches de apenas dormir y con ganas de que todo pase y vaya bien.

Desde aquí te envío todo mi amor cariño. Tú eres fuerte y dura como una piedra... Pero sé que estás asustada y no me extraña!, pobreta mía...

Te enviamos una burbuja grande grande de amor y besos que te daremos uno tras otro en cuanto salgas de ese quirófano donde te van a quitar esa apéndice fea e infectada.

Y no puedo decir mucho más hoy. Como digo es un día duro. Las enfermedades y operaciones en los niños son difíciles. Cuesta aguantar el tipo viéndoles asustados e inseguros sin saber muy bien lo que les pasa ni lo que les va a pasar... Mañana más y mejor, ¡espero!

jueves, 31 de mayo de 2012

Las Vacunas

Mañana toca pinchazo! Esta vez es sólo uno, menos mal. Porque a los dos y cuatro meses, qué mal se pasa!, con tres pinchazos en cada visita, dos en una pierna y uno en la otra. Salíamos las dos llorando de la consulta.

¡Y es que son muchas vacunas! Y sobre todo en los primeros seis meses. Luego la cosa se va espaciando, por lo menos en la Comunidad de Madrid que es donde resido. La siguiente ya no toca hasta los 15 meses.

Pero éste es un sufrimiento por una buena causa.

Sí, las vacunas son muy importantes, y no entiendo cómo se puede poner esto en duda. Han salvado y salvan miles de vidas en todo el mundo y si no vacunamos a nuestros hijos, no sólo ponemos en riesgo su salud y su vida, también la de otras personas de nuestra comunidad, que sólo pueden valerse de la inmunidad de grupo para defenderse de algunas enfermedades.

La inmunidad de grupo no es otra cosa que la disminución de la probabilidad de contagio de una determinada enfermedad en una población, debido al aumento del porcentaje de personas vacunadas y por tanto inmunes a dicha enfermedad. Si en un país determinado no hay ningún caso de una enfermedad, es imposible que te contagies de la misma, aunque no estés vacunado.

Hay personas que no se pueden vacunar por diversos motivos, como pueden ser enfermedades, o que la vacuna no es efectiva en ellos, o simplemente que todavía no les ha tocado, y es importante que exista una inmunidad de grupo que les proteja. Vi en un documental no hace mucho, el caso de un bebé que había sido contagiado de tosferina, porque todavía no se había vacunado y por tanto inmunizado, según su calendario de vacunación. Estuvo a punto de morir. Y esto no deberíamos dejar que ocurriese.

Por eso, cuantas más personas estén vacunadas dentro de una población, menos posibilidad habrá de que se den brotes epidémicos de enfermedades.

Muchas veces, oyendo a determinados colectivos sobre los efectos adversos de las vacunas, te podrían llegar a entrar mil dudas. Y por ello, me gustaría recomendar el libro del pediatra Carlos González En Defensa de las Vacunas, que como siempre, maravillosamente documentado y con un lenguaje accesible y ameno, nos habla de todo lo relacionado con este tema, desde los datos históricos de las vacunas, hasta información práctica de éstas. Muy interesante y didáctico.


¿Que las vacunas tienen efectos secundarios?. Seguro. Como todos los medicamentos. Pero si vemos la probabilidad de que surja alguno de esos efectos y la probabilidad de enfermar y de que esa enfermedad derive en complicaciones, no queda lugar a dudas.

En este caso, pese a quien pese, la lista se inclina claramente del lado de las vacunas.


sábado, 12 de mayo de 2012

¿Será cosa de la teta?

¿Será cosa de la teta que mi bebé ha pasado sin pena ni gloria por los virus y bacterias de toda la familia?.

El papá, que desde que Paula tenía un mes va de catarro en catarro y de gripe en gripe y tiro porque me toca, siendo cada vez más fuertes. Y la última, una infección de oídos y garganta interesante.

La tía (mi hermana) y prima (mi sobrina), con infección de garganta y fiebre desde hace dos semanas pasando bastante tiempo con nosotras. De ellas pasó a mi, y he tenido hasta hace unos días la garganta muy malita, aunque en mi caso no ha llegado a tanto. He llegado a estar muy preocupada pensando que le podía pasar a mi pequeña lo que fuera que me tenía tan mala y que hacía que me doliese todo el cuerpo... Pero no!, hemos conseguido mantener a los bichitos a raya!.

En fin, que mi gordita ha estado rodeada por todas partes. Porque aunque quieras protegerla, no puedes evitar que la toquen, o que respire el mismo aire que los demás; pero toquemos madera, ella ni se ha inmutado...

Y, digo yo... ¿Será cosa de que está tan protegida con las defensas que toma del pecho que no hay virus ni bacteria contra los que no pueda luchar mi niña?... Pues la verdad, me gusta pensar que sí!!


Me gusta pensar que soy capaz de crear algo tan bueno como la mejor de las medicinas, que hace a mi bebé la niña más sana y más fuerte de la familia!!!





Volvamos a la cultura de la Lactancia Materna. Por amor, por salud para el bebé y para nosotras, por ser más ecológica y en definitiva por un mundo un poco mejor.




martes, 1 de mayo de 2012

...De cómo los cólicos no existieron en mi bebé...

Paula casi no ha llorado desde que nació. En serio. Ni siquiera al despertarse por la noche para pedir su ración de pecho. Se limita a hacer algunos ruiditos y movimientos (que me hacen saltar en el segundo 1) y ahora que somos expertas, podemos hacer la toma casi sin despertarnos.

Durante el embarazo te vas preparando para largas noches sin dormir, con el bebé en brazos intentando calmarle, y los vecinos al borde del suicidio. Pero en nuestro caso no ha sido así. ¿Suerte?... Supongo que sí.

El caso es que leyendo libros como "La Crianza Feliz" o "Un regalo para toda la vida", de Rosa Jové y Carlos González respectivamente, he conocido otra teoría algo distinta a lo que casi siempre nos han contado sobre los cólicos del lactante; y que cuando lo leí pensé: "Pues va a ser que esta teoría es cierta... y por eso mi niña nunca ha tenido cólicos".

Lo que nos vienen a contar en ambos casos, y resumiendo mucho (recomiendo ambos libros a todas las mamás del mundo), es que los llamados cólicos no son otra cosa que un bebé estresado. Cuando nace, el medio en el que se siente seguro y en el que tiene todo lo que necesita son los brazos de su mami. Pero en la cultura occidental nos hemos empeñado (o se han empeñado en hacernos creer que es lo mejor) en poner a los bebés en cunas, cochecitos, hamaquitas o en cualquier sitio menos en brazos, porque parece que nos cueste horrores aceptar que los niños necesitan el contacto físico, las caricias y en definitiva a su madre. Esto les causa mucho estrés, que van acumulando durante el día, y por la noche ya no pueden más y es cuando llega el llanto desconsolado y los llamados cólicos. El estrés les causa, al igual que en los adultos, alteraciones del aparato digestivo como pueden ser dolores estomacales, gases, acidez... Y se inicia el círculo vicioso; cuanto más lloran, más dolor, y cuanto más dolor más lloran. De hecho, en otras culturas con costumbres muy diferentes a la occidental, los cólicos del lactante no existen.

Por lo tanto, el cólico no sería la causa de que el niño llore, si no la consecuencia de que lo haga.

Yo siempre he cogido mucho a Paula desde que nació, o para ser más exactos, la he soltado muy pocas veces, je je je; no porque lo hubiese leído en los libros, si no porque me encanta tenerla en mis brazos. La mayoría de las veces se quedaba dormida después de tomar el pecho, y yo la dejaba ahí, muchas veces hasta la siguiente toma. Familia, amigos y casi todas las personas que han venido a visitarnos no han perdido la oportunidad de decirme que la estaba acostumbrando mal, y que era peor para ella. Yo siempre pensaba que los que estaban equivocados eran ellos, y que con la cara de felicidad que tenía mi princesa, eso no podía ser tan malo. Ahora sé y estoy convencida, que hago bien, que a las dos nos gusta, que no hacemos daño a nadie con ello y que nos va de maravilla así.

No sé si esta teoría que os he contado es cierta, y no sé si haber cogido tanto en brazos a Paula es el motivo de que prácticamente no haya llorado desde que nació, y de que parezca tan feliz. Yo prefiero pensar que sí. Prefiero pensar que gracias a que he hecho lo que me dictaba el corazón he conseguido que parezca siempre tan contenta, sana y tranquila.

Yo, al igual que el Dr. Carlos González, creo que no hay que acostar al bebé enseguida que se queda dormido. Les gusta estar ahí, en los bracitos de mamá, aunque estén dormidos.

A continuación adjunto una tabla que aparece en el libro que os comentaba (Un regalo para toda la vida) por si a alguien le puede ayudar.

Instrucciones para tratar el cólico según Taubman. Pediatrics, 1984;74:998

1. Intente no dejar nunca llorar a su bebé.
2. Para descubrir por qué llora su hijo, tenga en cuenta las siguientes posibilidades:
    a) El bebé tiene hambre y quiere comer. 
    b) El bebé quiere chupar, aunque no tenga hambre. 
    c) El bebé quiere que le tomen en brazos. 
    d) El bebé está aburrido y quiere estimulación. 
    e) El bebé está cansado y quiere dormir.
3. Si sigue llorando durante más de cinco minutos con una respuesta, pruebe con otra.
4. Decida usted misma en qué orden probar las anteriores opciones.
5. No tenga miedo de sobrealimentar a su hijo. Eso no va a ocurrir.
6. No tenga miedo de malcriar a su hijo. Eso tampoco va a ocurrir.

Yo nunca he dejado llorar a mi bebé y me alegro por ello, le he puesto al pecho siempre que ha dicho "ah" por si tenía hambre o por si no la tenía pero quería pecho, le he cantado, mecido, besado y todo esto me ha funcionado. La fotografía no deja lugar a dudas ¿verdad?.


lunes, 30 de abril de 2012

¿Mi bebé tiene escarlatina?

Pues afortunadamente no!

Pero esta mañana su pediatra quiso descartar la posibilidad. En realidad hemos ido para una revisión rutinaria, la de los 5 meses, que como podéis ver en la entrada de ayer Paula acaba de cumplir. Pero he aprovechado para comentarle de pasada que ayer por la tarde, le había salido un pequeño sarpullido en el muslo y un poco en la tripita. Era un sarpullido con puntitos rojos y la sensación al tocar la piel era de aspereza y rojez en la zona.

Yo no le dí mucha importancia y la Doctora tampoco se la ha dado, pero me ha dicho que a pesar de que es muy pequeña y que no había tenido fiebre, mejor le hacíamos la prueba tomando una muestra de la garganta, para descartar que pudiese ser escarlatina, que era la única enfermedad infecciosa que podía coincidir en algo con ese tipo de sarpullido.

La escarlatina es una enfermedad contagiosa en la que aparece una erupción cutánea (puntos rojos brillantes) que se va extendiendo desde el pecho y la nuca hasta todo el cuerpo. Suele acompañarse de amigdalitis con dolor de garganta, fiebre, pérdida de apetito, vómitos, abatimiento y dolor de estómago (debido éste a la inflamación de los ganglios abdominales).

La verdad es que ninguno de los síntomas los tenía mi bebé, excepto el sarpullido y tampoco es que fuese de esa forma. La edad de mayor frecuencia es en los niños en edad escolar y adolescencia, (tampoco es el caso) y sobre todo en primavera e invierno.

La enfermedad la produce una bacteria (estreptococo hemolítico A) y se trata con antibióticos.

Después de que la pediatra me informase bien de todo esto y de cómo deberíamos proceder si el resultado era positivo, aunque lo cierto es que ha reiterado que era simplemente por descartar, puesto que Paula es muy pequeña y todo apuntaba a una simple irritación por sudor o por el pañal; nos hemos ido al laboratorio donde a mi pequeña le han metido dos bastoncillos que a mi me han parecido inmeeeensos hasta lo más hondo de su gargantita para tomar la muestra y dejarla con un berrinche y cabreo importantes, sumando a la molestia de hurgar y rascar en su boquita, que tenía un hambre considerable y estaba como loca por engancharse a su tetita.

Con estas dos muestras nos han hecho un test rápido que ha dado negativo y un cultivo que nos darán en una semana. Y con esto nos hemos vuelto para casa, para comprobar que la erupción ya casi ha desaparecido y a lo mejor nos podríamos haber ahorrado la dichosa prueba... Pero bueno, a veces descartar posibilidades, aunque sean remotas, de lo que podría convertirse en algo grave puede salvarnos de un buen susto.


viernes, 27 de abril de 2012

Maldita bilirrubina

Sí, maldita bilirrubina. Eso es lo único que pienso cada vez que me acuerdo de esos tres días que mi ratoncita tuvo que pasar ingresada en neonatos con su lamparita encima como si tomara el sol en Ibiza.

Voy a hacer primero un pequeño resumen para explicar de qué va todo esto, por si pudiera ayudar a alguien, y después contaré cómo lo vivimos nosotros y como procedieron en el hospital en nuestro caso.

La ictericia del recién nacido es el color un poco amarillento de la piel que se les suele poner los primeros días después del nacimiento causado por el exceso de bilirrubina y que en la gran mayoría de los casos no conlleva ninguna gravedad. La bilirrubina es la sustancia que se produce en el organismo por la descomposición normal de los glóbulos rojos, que en los recién nacidos se produce más al haber mayor renovación que en los adultos.

Pero lo que no es tan sabido, es el hecho de, que el hígado tarde un tiempo en funcionar al cien por cien no es tanto un fallo, si no que tiene su explicación. La bilirrubina es mala para el adulto, pero actúa como antioxidante en el recién nacido. Estar un poco amarillito aunque no en exceso, no es malo para el bebé.

Esta información, que no es tan usual encontrar cuando se busca documentación sobre este tema, la he extraído del libro del reconocido pediatra Carlos González, "Un regalo para toda la vida". Aquí nos explica que lo que llaman la "ictericia de la lactancia" (debido a que la leche materna que es muy sabia, contiene una sustancia que favorece la desconjugación de la bilirrubina en el intestino, y por tanto la aumenta) debería ser en realidad "ictericia por falta de lactancia". En los bebés que se alimentan con pecho, la ictericia dura por esa razón un poco más que en los que se alimentan con biberón; pero en la mayoría de los casos no hay que hacer nada, excepto dar el pecho, dar el pecho y volver a dar el pecho, para que el bebé elimine la bilirrubina por las heces.

Pero también hay otras posibles causas de la bilirrubina alta en el recién nacido, aunque más inusuales, como problemas de RH y del grupo sanguíneo, problemas del hígado, infecciones,... Los pediatras observarán al bebé y deberán ser los encargados de determinar si hay o no un problema. Como los bebés se van tan pronto a casa, también las mamás y papás debemos observar si en los primeros días nuestro bebé se va poniendo más amarillito.

Si consideran que los niveles son muy altos, tendrán que recibir tratamiento que suele ser la exposición a una lámpara de fototerapia 24 horas que actúa sobre la piel destruyendo la bilirrubina.


Según el Dr. González, no es necesario ingresar en la Unidad de Neonatos para recibir este tratamiento, se puede y se debe llevar a cabo en la habitación junto a la mamá, ya que es muy necesario que tome pecho muy a menudo. El Doctor nos anima a que insistamos para que nos lo permitan.

Nosotros no lo sabíamos. Y nos hubiera gustado saberlo.

Cuando estás esperando la noticia de que puedes irte a tu casa a empezar una nueva vida con tu bebé, pero cuando viene la pediatra lo que te dice es que tú te vas, pero tu bebé se queda ingresada, y que tú, no sólo no te puedes quedar a su lado, si no que además sólo la puedes ver cada tres horas por el día, y nada por la noche, se te parte el alma. No había consuelo para mi. Sólo podía llorar. 

Los tres días que finalmente Paula pasó ingresada con la dichosa lamparita, porque en un principio no nos dijeron cuánto tiempo sería, fueron horribles. Yo tenía unos dolores insoportables en la zona de los puntos que no hacían más que empeorar con el ajetreo de pasar todo el día entero caminando por el hospital como alma en pena, "malcomiendo" y desesperada sin poder parar de llorar pensando en que otra vez iba a llegar la noche y tendría que dejarla allí, en su cunita de cristal, con el antifaz en los ojos y sin mis brazos, mis caricias, el pecho...

No quiero extenderme demasiado en este dolor, que probablemente mucha gente no entienda. Sólo quería hacer este post para dar un poco de información sobre esto y a ver si empezamos a ser muchos papás los que saben que no es necesario separar a los bebés de sus mamás, algo que puede tener muchas consecuencias para ellos; y cuando seamos muchos los que reivindiquemos lo que parece más normal, a lo mejor empiezan a cambiar las cosas.

ESTO