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jueves, 1 de agosto de 2013

SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA-2013




Si echo la vista atrás, me parece increíble que ya hayan pasado 20 meses con sus 30 días, con sus 30 noches desde aquel primer día en que Paula con pocos minutos en este mundo acercaba su boquita al pecho y empezaba a mamar como una leoncita...

Era tannnn pequeñita... Y esa sensación de la primera vez que abrió su boquita, todo lo que sus comisuras alcanzaban, y hacía lo que su instinto le marcaba, lo que su más fiero instinto le decía que hiciera y buscara. Aún recuerdo esa sensación en mi piel, en mi mente y en mis ojos. Espero no olvidarlo por mucho tiempo.

Desde ese momento, y como en su día conté, ha sido una maravilla, ensombrada sólo en ciertos momentos por inseguridades y falta de apoyo y de tribu cercana, que encontré sin duda en los libros y la red. La lactancia para nosotros ha sido un baile de brazos, colecho, mimos y mucho, pero que mucho amor. Los problemas han brillado por su ausencia (y soy consciente de la suerte que tenemos en ese sentido), y el apoyo en ocasiones también. Por esto, tengo que decir que Olé y Olé por ese Papá con Mayúsculas que ha hecho de soporte, sin el que sin duda, nada hubiese sido tan fácil, y que ha hecho de nuestra vida estos meses y de nuestra  lactancia todo un regalo. Te queremos taaaanto.

Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia hace mucha referencia a esto último, y me parece fantástico. ¡Desde aquí me uno a ello! ¡APOYO, por favor!. Para todas esas mamás que quieren dar lo mejor para ellas y para sus hijos, por tanto lo mejor también para la sociedad, para nuestra sanidad, para nuestra economía, para el futuro y sobre todo para nuestros bebés. Mucho apoyo, tan necesario en casi todos los casos. Apoyo siempre cercano, siempre continuo y por supuesto oportuno.

Cuando oigo otras historias de lactancia, tan diferentes, en las que oigo palabras como "sacrificio, esclavitud, enganche...", no puedo evitar sentir un poco de pena. Para mí, ha sido y es, algo (además de óptimo y sano para mi bebé por descontado), algo bonito, algo especial, momentos de unión y de complicidad únicos, de reencuentro, de miradas indescriptibles, de sentirme poderosa, de empatía con mi pequeña, de protección absoluta, de liberación... Sí, he dicho ¡de liberación!, en cualquier parte, a cualquier hora, sin previsión ni preparación, le puedo saciar su hambre, su sed, su necesidad de contacto y del acto de mamar. Cuando está enferma, cuando no puede ni quiere tomar otra cosa, el pecho siempre está indicado. Esa sensación, cuando ha estado malita en alguna ocasión y sólo tomaba tetita, de tener la certeza de que estaba recibiendo alimento, defensas, fuerzas que yo le inyectaba veloz y directas a su cuerpecito...

Ahora, y de forma inevitable, a veces pienso en el momento en que la tetita ya no esté. Siento nostalgia, aunque todavía no ha ocurrido. Lo veo más cerca, ahora que a veces ya no pide, ahora que a veces ya no quiere...

Todo a su tiempo, todo en su debido momento, y sobre todo respetando nuestros ritmos. El suyo, el mío, el de papá también.

Gracias Paula, por todo este tiempo. Gracias Papá Burbujita (mi amor, el hombre de nuestras vidas), por todo el cariño y apoyo en los pocos momentos no tan buenos, por cargar con todo y sostenernos sin que nada nos faltase.

Y no me puedo olvidar de dar unas gracias enormes a esa tribu virtual, que sin saberlo, sin conocernos, y desde la distancia; con sus escritos, con sus consejos, su buena información y de calidad, me han transmitido toda la seguridad y fuerza que a veces se te va sin darte cuenta. Gracias a Carlos González por su maravilloso "Un regalo para toda la vida". Gracias también y de nuevo a Matronasur, por aquellos consejos y recomendaciones, por esa gracia y naturalidad al explicarnos lo fácil que es escuchar a tu instinto.

¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS. POR EL APOYO CERCANO, CONTÍNUO Y OPORTUNO!

Ahora ya no puedo imaginar lo que sería nuestra crianza sin la lactancia.


martes, 21 de mayo de 2013

Comienza el Cilclo de Conferencias: "Conociendo a nuestros hijos". Haciendo tribu

Este sábado dio comienzo el III Ciclo de Conferencias que llevan por título "Conociendo a nuestros hijos", organizado por la Asociación Besos y Brazos.

La primera del lote, y no ha defraudado en absoluto. José María Paricio nos habló sobre lactancia, un tema en el que se le puede considerar un experto, y sobre el que, según sus propias palabras llenas de gracia y sarcasmo, desde su cese en el hospital de Denia se dedica a conspirar.



"Ahora me dedico a hacer guardias y a conspirar sobre lactancia..."

No haré un resumen de la gran conferencia que fue, porque sería muy complicado condensar tanta y tan buena información. Y también, por qué no decirlo, porque ya lo han hecho otras con gran esmero y sin dejarse ni un ápice en el tintero. Aquí se puede leer.

Pero sí quería escribir y dejar aquí plasmado, que me gustó mucho ir. Y me gustó mucho por todo lo que se dijo y lo que aprendí. Pero lo más importante y lo que más me gustó, es que me sentí muy bien. No sabría muy bien cómo explicarlo, pero cuando entré y me senté, y observé a mi alrededor... no podía dejar de sonreir...

Los seres humanos, en nuestro día a día, nos movemos en grupos, muy diversos y heterogéneos, pero siempre vamos de un grupo a otro. En el trabajo, en el cole de los niños, con la familia, con los amigos de los tiempos de estudiante, con los que has ido haciendo por el camino, en el mercado...

Yo últimamente, en mi día a día, y con el grupo que tengo más cerquita la mayor parte del tiempo, he sentido que estaba fuera, que no encontraba mi sitio, a veces hasta sintiéndome bicho raro, o salmón nadando río arriba y contra corriente, sólo porque haces lo que crees que es lo más natural, lo que es bueno para tu hija y tu familia, lo que me sale de dentro. Al principio porque das la teta demasiado a menudo, luego porque la sigues dando, más tarde porque no te gustan las guarderías, porque quieres que se respeten sus ritmos, porque no estás de acuerdo con los castigos, con las recompensas, y un largo etcétera.

En la mayoría de ocasiones, esto no me suele afectar mucho. Estoy segura de lo que hacemos en casa, porque creo que nuestras decisiones se basan en nuestro instinto, nuestro amor y mucha información contrastada. Pero hay veces que sientes la soledad, y sientes tristeza porque te gustaría que las cosas fuesen de otra manera, te gustaría no estar sola en lo que sientes que es el mejor camino. Y piensas que para conseguirlo algo tiene que cambiar, y para que algo cambie, más personas tienen que ver las cosas como yo las veo.

Y esto es lo que sentí el sábado al entrar en ese salón de actos, y seguí sintiéndolo cuando uno por uno empezaban a hablar. Primero la directora médico del hospital, después los que representaban a Besos y Brazos, el ponente, hasta llegar a las y los asistentes. Era una oleada de optimismo, un horizonte que se abría, porque no había estado antes en una reunión con tanta gente que pensase tan parecido a mi, que actuase tan parecido y que hablase en los mismos términos. De repente ya no estaba tan sola en mis sentimientos, física y emocionalmente. Porque a veces la cercanía física también es importante.

Desde aquí, y sabiendo de antemano que probablemente no llegarán a su destino, me gustaría enviar mil millones de gracias a cada persona que está detrás de la pantalla escribiendo y dando información valiosa y poderosa, que da conferencias, que asiste a ellas, que las ve por internet, que forma grupos de lactancia ayudando y apoyando, sosteniendo a otras personas que estamos aquí, que creemos en las mismas cosas, y que a veces necesitamos de ese soporte para seguir haciendo un mundo mejor, porque de ello cada día estoy más convencida; la crianza con apego y respeto creará un mundo mejor, criará seres humanos con más conciencia de grupo, esa que tanta falta hace en los tiempos que corren, con más respeto hacia nosotros y el lugar que habitamos. Que seguramente los que estamos aquí ahora, no veamos ese gran cambio de paradigma, pero que es necesario que ocurra y que ocurra cuanto antes.

Después de escuchar a José María Paricio, mi visión es positiva, porque su visión también lo es. Desde los ojos de una persona que ha luchado en primera línea y como pediatra, por fomentar la lactancia materna, por un bien muy valioso para la humanidad,como él mismo lo describió, y que después de estudios, encuestas, y mucho mucho trabajo, piensa que algo está cambiando y que estamos recuperando algo que nunca debió perderse. Que las cosas se pueden y se deben hacer mucho mejor.

Ahora me siento un poco más dentro de una tribu virtual, que ya tengo la certeza que no es de mentira, existen y están ahí, son reales y de carne y hueso, aunque yo en mi día a día no pueda verl@s.

sábado, 12 de enero de 2013

Adiós sacaleches, adiós...

Las fiestas se han ido, la rutina ha vuelto, el trabajo, la guarde, las despedidas cada mañana...

Con la vuelta, el frío, mucho más que el que ya hacía cuando comenzaron las vacaciones.

De mis idas y venidas al garaje ya hablé en su momento, cuando acabó mi baja maternal y me incorporé a lo que desde entonces percibo como mi calvario del día a día, el trabajo en la oficina.

Cada medio día, en la hora que entre las dos y las tres dispongo para comer, bajaba al garaje y me metía en el coche, sacaleches en mano y contenta y feliz de sacarme la lechita que luego dejaba en la guarde para que a la mañana siguiente le dieran a Paula en una papilla, porque el biberón no es lo suyo...

Esa media hora o tres cuartos que tardaba, estaba contenta y feliz, viendo cómo se iba llenando el bote mientras pensaba en mi gordita, que al día siguiente se la tomaría gustosa.

Pero lo cierto es que en las últimas semanas, todo ese ritual era más un calvario que algo agradable, sumándole el agobio de ver cómo a veces salía menos leche y pensaba que no tendría bastante para su desayuno.

La lactancia es lo mejor y lo más bonito de todas las cosas que he disfrutado junto a mi hija. Y siempre he tenido claro que así debía ser. Y hasta ahora, bajando al garaje a sacarme leche, me sentía bien, sentía que de este modo estaba ayudando a mantener nuestra lactancia y también, por qué no decirlo haciendo que Paula tomase más leche de mamá y menos fórmula. Pero cada vez hace más frío, es incómodo, como en menos tiempo, engullendo a veces la comida casi fría, sin postre y sin ganas. Estoy perdiendo peso y había que ponerle solución.

Un día antes de que comenzasen las vacaciones de Navidad, leyendo como siempre con deleite, el maravilloso blog de Ivone Olza, llegué a un enlace en el que hablaba sobre sus lactancias y lo que disfrutó de la segunda, olvidándose en este caso del sacaleches y dejándose simplemente llevar, disfrutando de los momentos en que lactaba.

Yo visualizaba con pena y nostalgia el momento de dejar de sacarme leche, porque lo veía como el inicio del camino hacia el destete, el inicio de la disminución de la leche, que Paula rechazase por ello el pecho, etc.

Pero creo que no será así. La lactancia durará hasta que tenga que durar. La leche estará ahí siempre que la pequeña siga mamando cuando quiera. ¡Y así lo hacemos ahora!.

Tengo que decir que el cambio ha sido notable, y todo va mucho mejor para mi. Ahora como tranquila, no me agobio pensando si hoy hay menos leche que ayer, si mi niña mañana se quedará con hambre en el cole, si en casa tendré que sacarme más, si paso frío, si  me duele la espalda en el coche... Aunque mentiría si dijese que no siento nostalgia en los mediodías, cuando no bajo a sacarme leche, mentiría también si dijese que no he sentido un poco de miedo pensando que este sería el fin de nuestra lactancia (... entre nosotros... creo que estoy más enganchada yo que ella...).

Ahora el sacaleches nos lo dejamos en casa, para momentos puntuales en que Paula no quiera mamar y me saque en ese momento, porque quiera y porque me apetezca guardar esa leche para más tarde. Y no porque sea una obligación autoimpuesta en beneficio de la salud de mi hija. Ha sido nuestro amigo y compañero más fiel durante muchos meses, y nos ha beneficiado mucho. Gracias a ello Paula ha estado muuuuchos meses más tomando sólo la leche de mamá y ninguna otra. Pero no podemos dejar que se convierta en una atadura. Eso estropearía gran parte de la maravilla que estamos disfrutando con la lactancia.

Fuera miedos, fuera obligaciones y fuera momentos incómodos. ¡Bienvenida otra etapa de nuestra lactancia!. No sabemos lo que durará. Sabemos que seguimos estando a gusto y disfrutando, ese momento de llegada a casa juntas sentadas en el sofá comenzando con ansia y muchas ganas a lactar... ese es NUESTRO MOMENTO... y eso no lo cambio por nada! ;-)





jueves, 22 de noviembre de 2012

La lactancia desde sus ojos

Revisando blog amigos, he leído una entrada en Ser mamás sobre cómo ven los niños la lactancia materna, la poca cultura de amamantar que hay para con el mundo infantil; en sus juguetes, en los dibujos, las canciones...

Y cuando lo he leído, de repente me ha venido a la mente una anécdota que me hizo partirme de la risa en el momento, y que con el tiempo también me ha hecho reflexionar sobre lo que estamos transmitiendo a nuestros peques. Me ocurrió a los pocos días de nacer Paulita, y como decía, ha vuelto a mi memoria leyendo la entrada que mencionaba.

Vinieron a casa unos amigos a conocer a la pequeñita con sus dos hijas. No llegaba a cuatro años la mayor y no llegaba a dos la menor en ese momento. Y yo, que por aquellos entonces vivía casi 24 horas con la teta fuera, me puse a darle el pecho tranquilamente a Paula. La mayor de las niñas se acercó y se quedó mirando ojiplática como mamaba mi bebé. Y entonces se produjo una conversación para nota, que reproduzco literal:

- Ella: ¿Qué hace?, (señalando con su dedito a Paula).
- Yo: Está comiendo.
- Ella: ¿No tiene biberón...?
- Yo: No, ella no toma biberón. Toma la leche del pecho.
- Ella: (Poniendo cara de asombro y con los ojos muy abiertos). ¿Tienes un agujero en la tetaaaa?.
- Yo: Sí, hay varios agujeritos, por donde sale la leche. Y tú también tomabas leche del pecho de mamá.
- Ella: (Señala a su mami y me mira con cara interrogante, como diciendo... ¿esa mami??)

Juro que me partía por dentro de la risa. Esa carita y esos ojos de asombro, preguntando "¿tienes un agujero en la teta?" fueron lo más.

Lo curioso de esto, es que su hermanita también había tomado pecho algunos meses, cuando esta niña tendría unos dos años. Pero está claro que no lo recordaba. Aunque eso no es lo importante. Lo importante desde mi punto de vista no es que no recordase a su hermana mamando, es que se está perdiendo la cultura del amamantamiento, lo que es o debería ser nuestro, lo que nos ha hecho perpetuar la especie durante años y siglos.

Una niña que vive rodeada de más niños entre familia, amigos, la escuela... no recuerda haber visto a ningún bebé mamar de su mamá. ¿Esto es normal...?

Nuestros pequeños no están acostumbrados a ver a su alrededor bebés ejerciendo de lo que son, mamíferos. Nuestros juguetes son bebés que toman biberones y van en cochecitos. En los dibujos y películas es también lo que se transmite y lo que ven.


Y es una pena. Porque el biberón, es y tiene que ser una opción más. Pero no la única, y ni mucho menos la más extendida.


Hay que recuperar lo que nuestro instinto manda, lo que nuestros genes han grabado durante siglos y lo que nuestra especie demanda para la supervivencia.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mi finde con papá.


El Viernes se planteaba acelerado... mi mamá se iba de boda, tenía que preparar muchas cosas... la maleta, las pinturas, el neceser, ¿me llevo abrigo?, ¿qué zapatos me llevo al final?, ¡el saca leches, que no se me olvide!...

Todo fué un correteo incesante desde primera hora:

Mamá y papá se apresuraban en vestirse, asearme y prepararme, '¡nos vamos a la guarde!, !con los amiguitos!' me decían intentando espabilarme de mi somnoliento despertar. Y en un abrir y cerrar de ojos allí estaba yo, rodeada de mis compis de la guarde, cantando canciones con la profe, pintando con las manos...y siempre, ansiosa, esperando el regreso a casa con mis papás...

El medio día llegó, y por fin sonreía de oreja a oreja al ver aparecer a mi mamá por la puerta de la guarde...
'Pero... ¿no es viernes?' recuerdo que pensé....
Los viernes viene también papá a buscarme a la guarde, pero papá no estaba... ¿dónde estaba mi papá?

Yo no sabía nada, pero más tarde me enteraría de todo lo que ocurría:
Mamá cargaba una maleta y me montaba en el coche con mi tata Mary que nos acompañaba, pero no se iba de boda y ni siquiera era su maleta!
La maleta era para papá... para su posible ingreso en el hospital.
¡Mi papá estaba malito! y ¡por eso no vino a buscarme a la guarde!.

Por suerte sólo fue el susto, un par de pinchazos y unas cuantas pruebas y papá salia por la puerta de urgencias del hospital a llenarme de besos... Que se tiene que hacer no se qué prueba..., que si le han puesto una vía... que  le sacaron sangre...que casi cae desmayado... Papá nos 'ameniza' la vuelta a casa contando sus aventuras con la gente 'de bata blanca'...

La tarde dejaba paso a la noche y al final la maleta de mamá estaba vacía, y la de papá llena..
¿No se iba alguien de boda?

No fué sencillo calmar a mamá. Sus nervios y preocupaciones la hacían plantear muy seriamente no coger el vuelo y quedarse con papá y conmigo dejando pasar la boda de largo...

Luego no recuerdo más... creo que como bebé que soy caí rendida de sueño, abrazada a mi mamá, calentita entre sus mimos...

A la mañana siguiente papá ocupaba el lado de la cama de mamá, pronto entendí todo....
¡Empezaba mi finde con papá! (y sin mamá!)

¿Que comó fué todo? Pues bien... ¡muy bien! Soy una bebé afable, cariñosa, simpática y muy mimosa. No me gusta nada llorar, de hecho esa clase  me la salté... y por tanto es algo muy poco habitual en mí. Además me gustaba la idea de cuidar de papá durante el finde, supervisé como me preparaba la comida en la olla, también como procesaba el triturado de la papilla y en agradecimiento me lo comí todo, todo. Vinieron mis abuelos Paloma y Luis, me volví loca jugando con Tara, su perrita yorkshire (que aunque un poco celosa, es como un peluche con patas que no para quieta !me encanta!).
No faltaron las visitas de mis tios Mary y Pedro.. parece que nadie puede pasar sin mí...

Papá me cuidó, me mimó, nos comimos juntos uno de esos currusquillos de pan que tanto me gustan, también ¡una galleta! ñam! ñam! y por la noche, cuando la tetita de mamá estaba a cientos de kilómetros, tomé entre sueños bibes calentitos que aparecían en mi boquita como por arte de magia.

Entre risas y juegos pasamos el día siguiente. Nos bañamos, escuchamos el CD de música de Lisa (mi nueva amiga en los libros de la guarde)  y bailamos  al son de sus animadas canciones. ¡Hablé una vez con mamá! Ella llamó por teléfono y me la pusieron al oído... sin darme cuenta parece que la colgé al intentar comerme el teléfono... Os recuerdo que no tengo más que 10 meses...

Creo que cuidé bien de papá, ha sobrevivido sin problema al fin de semana.
Mamá volvió maleta en mano y nos comimos a besos y abrazos, creo que mamá me echó un poco de menos...
Tendré que cuidarla a ella también...


martes, 14 de agosto de 2012

Condenados a la extinción

Esto es lo que se me viene a la cabeza en los últimos días, cuando leo determinadas insensateces y aberraciones sobre la lactancia, la crianza, y el cuidado del ser humano en general.

¿Es posible que estemos tan mediatizados por el sistema consumista en el que nos hemos metido, que estemos renegando de nuestra propia naturaleza, de nuestro comportamiento como mamíferos, como animales sociales que somos?... Parece que sí es posible... De veras ¿puede una especie sobrevivir al paso de los siglos con unos comportamientos cada vez más y más alejados de lo que la naturaleza dicta para ellos?... Me da a mi la sensación que es cuánto menos, difícil.

Tal como leí hace días en un artículo precioso sobre la sexualidad y la lactancia (me he vuelto loca buscando el enlace para copiarlo pero no ha habido manera..., así soy yo últimamente), el sexo y la lactancia son las dos conductas a través de las cuales se perpetúa la especie, y como tal, han de ser conductas placenteras para cualquier mamífero, de no ser así, evolutivamente no habrían perdurado durante millones de años y por tanto la especie se habría extinguido.

Ahora, en los últimos siglos, tristemente todo está cambiando. Nos cuestionamos continuamente lo que es natural, reivindicamos la libertad e igualdad de la mujer de la manera errónea. Y para muestra un botón, el artículo de la columnista de El País es como de broma. Me avergüenzo en lo que me toca, pues no entiendo francamente como una compañera de profesión (o más bien de formación en mi caso), puede lanzar este tipo de conclusiones. Me pregunto, ¿no será que la angustia que dice que sienten esas mujeres que amamantan a sus hijos, viene dada de la incomprensión de la sociedad en la que vivimos y de esas parejas que deciden no acerarse a ellas porque huelen a leche?. ¿Estamos locos o qué?.

Lo primero en lo que pensé fue en escribir indignada al periódico, pero ya lo hice en su día a La Vanguardia y me sirvió de bastante poco. Quizá lo mejor sea no darles importancia, pues seguramente lo que buscan es generar polémica, y con esto darse publicidad... Otra alternativa no se me ocurre la verdad.

Así mismo, también he tenido que leer la semana pasada opiniones de una modelo de profesión sobre lo inadecuado de dar de mamar a un hijo más allá de los seis meses...

En fin, como digo, me parece cuando menos triste, muy triste. La lactancia es una conducta intrínseca a cualquier mamífero y como mamíferos que somos no deberíamos cuestionarlo, y mucho menos utilizarlo como algo perverso que va en contra de la feminidad y de la igualdad de la mujer.

Quizá, y sólo quizá, lo que deberíamos cambiar no es la conducta de la lactancia, que es evolutivamente uno de los pilares de la perpetuidad de nuestra especie, si no la sociedad en la que nos hemos convertido, en la que hasta las propias mujeres reniegan de una de las cosas más maravillosas que la maternidad te puede regalar, todo ello debido a lo que nos han ido inculcando durante años y siglos, y que nos ha despojado de la verdadera manera de vivir la sexualidad femenina, con todas sus fases y etapas, incluida la lactancia.

Que no amamantar se haya convertido en una opción, pues vale... me parece hasta bien. Pero por favor, basta ya de estupideces. Quien no sepa, o no quiera saber, ¡que no opine por favor!


sábado, 4 de agosto de 2012

De tetas, brazos y abrazos

El otro día me llegó al correo un artículo sobre lo importante que es coger a los niños en brazos, y me encantó. Es claro, bonito y muy interesante. Quería dejar aquí el enlace porque además cita libros que tienen muy, pero que muy buena pinta. Lo escribe Cristina Silvente,  Psicóloga de la Salud y Perinatal.

Mientras lo leía, mi mente empezó a divagar de un tema a otro, incluyendo el tema de la teta o la lactancia, de ahí mi título, y de cómo el prisma desde el que nos muestren un tema, es de suma importancia a la hora de posicionarse al respecto.

Y aprovechando que estamos en la Semana de la Lactancia Materna, he querido plasmar mis divagaciones, en las que no estoy sola, por lo que ya he leído en algunos de los blogs de mamis y papis alguna vez.

Me refiero al enfoque que se da, casi siempre que se habla en defensa de la teta, de coger en brazos y de los mimos a los bebés. Y es que siempre se nos dice ¿Por qué es tan importante y tan buena la lactancia materna? ¿por qué es tan importante coger en brazos al bebé?, acariciarle, besarle, abrazarle, piel con piel...

Y la cuestión que a mi se me viene a la cabeza enseguida es; ¿no será que NO es que sea tan importante y tan bueno hacer todo eso, si no que lo que es malo malísimo es NO HACERLO, y hacerlo es simple y llanamente LO NATURAL?. ¿Qué tipo de sociedad hemos creado, que nos tiene que recordar a cada paso que acariciemos, besemos y cojamos a nuestros hijos?. ¿Qué tipo de sociedad estamos formando, en la que amamantar como mamíferos que somos, se convierte en un tema del que hay que hacer campaña, mostrando sus bondades y privilegios para que las mamás no cambien todo eso voluntariamente por algo mucho peor?...

Se nos habla de las bondades de la teta, y vaya por delante que soy la primera en pensar que las tiene (sobre todo las psicológicas), de las bondades del contacto piel con piel y los brazos, de cocientes intelectuales más elevados, mayores autoestimas, mejor salud mental presente y futura... y un largo etcétera.

Y yo me pregunto; si lo normal y lo que la naturaleza ha programado para nosotros los mamíferos, es dar la teta a nuestros hijos y tenerles cerquita nuestro y en contacto continuo mientras son cachorros, lo más lógico es pensar que no es que los que maman y son muy cogidos, besados y tocados por sus progenitores sean más listos, más seguros y más de todo, si no que los que no lo hacen, lo son menos.

¿Es lo mismo?... Parece, pero yo creo que no... Sólo digo, que más que hablarse de los beneficios de una cosa, ¿por qué no hablamos de los perjuicios de otra?. Supongo que porque no interesa...

No interesa que se hagan campañas en las que se diga que entre los niños alimentados con leche artificial va a haber un porcentaje más elevado de diversas infecciones, enfermedades, y hasta ciertos tipos de cáncer. Y que además la media del cociente intelectual en este grupo de niños va a ser ligeramente más baja, por nombrar sólo algunas de las cosas. ¿Por qué? Pues porque no vaya a ser que a mamás y papás les de por informarse y decidan dar el pecho a sus bebés y dejen de comprar toda esa leche... Que no digo yo con esto, que la leche artificial sea veneno, es una opción más, y de hecho afortunadamente, cada día mejoradas y más adaptadas para nuestros pequeños. Sólo digo que hay que tener toda la información dispobible y verídica para tomar una decisión u otra. O en el caso de que no haya otra opción, por lo menos saber cuánto más mejor, para poder suplir con otras cosas lo que no se les da con el biberón.

Pues mire usted, que yo encantada de que mi niña sea muy lista y muy sana... A mi me encanta conocer e informarme de todo lo que la teta transmite, de todo el calor y amor que con ella damos, así como las incontables propiedades nutritivas y protectoras. Leo libros, artículos, revistas y estudios científicos sobre la lactancia, los bebés, la crianza, el contacto con los hijos, etc. y después elijo lo que considero que es mejor para ella y para nosotros. Pero no sé por qué me da a mi que lo que nosotros hacemos en casa no deja de ser lo natural, lo normal para un bebé humano, por lo que me temo que lo que vamos a obtener de ello es lo normal, y no más....

¿La realidad?. No la puedo saber con certeza. Entre tanto, nosotros seguiremos haciendo lo que hacemos, que no sé si le hará más lista que alguien, lo cual la verdad es que me importa bastante poco, pero sí que seguro le hará más feliz. Y eso, a fin de cuentas, es lo que importa.

¡FELIZ SEMANA DE LA LACTANCIA MATERNA 2012!


miércoles, 1 de agosto de 2012

Día Mundial de la Lactancia Materna



Antes de que naciera Paula, yo pensaba que la Lactancia Materna era simplemente el mejor alimento que se le podía ofrecer a un bebé. Nada más y nada menos.

Ahora que Paula tiene ya ocho meses, y que la lactancia ha sido una de las mejores cosas que las dos hemos compartido, sé que no es sólo eso. Es mucho más. Muchísimo más.

Es conexión. Es vínculo. Es como si el embarazo se hubiese prolongado durante todo este tiempo y la lactancia actuase a modo de placenta, alimentando y proporcionando todo lo necesario al bebé en su justa medida, en su justa temperatura y en su justo momento.

Me encanta llegar cada día y sentarme con ella encima, que está deseando tanto como yo que llegue este momento del día, nuestro momento... Siento sus manitas acariciándome, su tripita contra mi, y siento como en ese momento está recuperando mucho más que su apetito, está recuperando las horas separadas, las caricias, el contacto piel con piel que no hemos tenido. Todo ello igual de importante y necesario.

Ya conté hace un tiempo, cómo había sido nuestra lactancia desde el nacimiento y hasta los seis meses. Ahora, dos meses después, y una vez incorporada al mundo laboral fuera de casa, y superando ciertas dificultades, sé que es posible seguir lactando si se trabaja fuera del hogar, y me siento fuerte y poderosa por superar con éxito cada dificultad, cada comentario y opinión sobre nuestra lactancia, cada traba que ha surgido y que te van poniendo en el camino, no sólo el mundo laboral, también la gente que te rodea, los sistemas de salud, etc., y por todo lo que le transmito y le doy junto con la leche.

Pienso en el día que esta etapa llegue a su fin y me da mucha pena. 

Sé que comenzarán otras etapas igual de bonitas y con otros momentos especiales, pero lo que nos da a las dos La Lactancia, eso no se puede comparar con nada. 

Y si además de todo eso..., encima es bueno para la salud física y mental de mamás y bebés, y también para el planeta...

¿QUÉ MÁS SE PUEDE PEDIR...? 

¡POR UNA LACTANCIA LARGA Y FELIZ PARA TODOS LOS BEBÉS DEL MUNDO!




viernes, 6 de julio de 2012

La lactancia tras la incorporación

Después de tres semanas, ahora puedo decir que, ¡se puede continuar con la lactancia tras incorporarse al mundo laboral!.

¿Es más complicado?. No tanto...
¿Más incómodo? Mucho...
¿Menos bonito? Seguro. Sobre todo en los momentos que ella no está. Pero lo llevamos como podemos.

En la hora que dispongo para comer de 14:00 a 15:00, emprendo camino hacia el garaje, donde me esperan mi neverita portatil y mi sacaleches y me extraigo dos bolsitas que posteriormente les dejo en la guarde para que le puedan dar esa leche al día siguiente. A las 14:30 estoy lista y subo a comer en el rato que me queda.

Por la noche seguimos con tomas nocturnas, que pueden ser más o menos, dependiendo de la noche y de cómo se encuentre mi bebota; que por cierto en los últimos días no levanta cabeza la pobre, entre toses, décimas de fiebre, y ahora ¡los oídos!. Y como todo el mundo me dice: "es lo normal cuando entran a la guarde", "pero no te preocupes, se hacen más fuertes"...

Han sido múltiples las veces, y múltiples también las razones que he tenido que escuchar desde que me incorporé, acerca de las bondades y beneficios de la guardería... Supongo que la gente lo hace de buena fé, que pretenden animarme, pero ¿de verdad soy la única que piensa que donde mejor está mi hija es conmigo, y que maldita la falta que le hace a un bebé con 7 meses entrar en sociedad y tener muchos amigos?...

No sé, últimamente me siento como un ser extraño entre mis compañeras. Como si nadie entendiese lo que estoy sintiendo y experimentando. Hay muchas mamás en mi trabajo, pero las oigo hablar y comentar en los ratos que compartimos entre café y café, y siento como si perteneciese a otro planeta. Ellas deben pensar lo mismo, porque me miran con asombro y extrañeza cuando digo cada día que bajo a sacarme leche, cuando salgo pitando como una bala deseando reencontrarme con ella, cuando hablo de los grandes beneficios de la lactancia materna, de lo poco que me gusta tener que dejarla en una guardería y que si tuviese la mínima oportunidad me gustaría dedicarme a cuidarla yo misma las 24 horas como he estado haciendo hasta ahora.

Escucho afirmaciones como que dar el pecho es muy esclavo, que es muy duro, que acabas hasta las narices de la lactancia, que se crían igual de bien con pecho que con biberón, que ir a la guardería les viene muy bien, y hasta que se hacen más duros!

Escuchando todo esto me acordé de un cartel que había visto no hace mucho en el ambulatorio, en una de mis últimas excursiones a la pediatra. Lo copio aquí mismo porque me encantó y porque viene muy a cuento:

"Una experiencia agradable para tu hijo y para ti, desde el nacimiento y hasta que tú quieras. Si no es así, busca ayuda. Consúltanos".

Es decir, que afortunadamente se da por hecho que la lactancia ha de ser una experiencia agradable. ¿Cómo podría ser de otro modo?. ¿Cómo, no una ni dos, si no varias mamás pueden afirmar llenas de razones que la lactancia la han vivido como algo esclavo y cito textualmente palabras que me han llegado a decir: "coñazo"...?

Y mis ojos se van abriendo cada vez más grandes, y mi cara seguro debe ser una mezcla de incredulidad y tristeza.

Para mi la lactancia ha sido y es, unos de los mejores momentos que he pasado y  paso con Paula. Ya en mi relato sobre nuestra lactancia cuento cómo fue desde el primer día y con la intensidad y el amor que lo he vivido.

Pero cuando vi los carteles en el ambulatorio promoviendo la lactancia materna, me llamó mucho la atención éste en concreto. En un principio pensé... "Pues claro, la lactancia siempre se disfruta". Pero al parecer no es así... Y es una pena.

Así que sería bueno que mucha gente lo viera y se concienciara de que si no lo está disfrutando puede acudir a profesionales para que le ayuden a encontrar la manera de llevar una lactancia exitosa y sin agobios. Se puede también acudir a grupos de apoyo a la lactancia, que seguro transmitirán toda la calma, trucos y claves para solventar los obstáculos que puedan surgir. Todo lo que haga falta, pero nunca pasar por esa etapa tan bonita como una esclavitud o un agobio constante.

Desde que nació mi hija y salíamos por ahí a visitar amigos o familia, o a dar un paseo, recuerdo que siempre le decía a mi marido, "que gozada es lo de dar el pecho cuando tienes que salir de casa, porque ya lo llevas todo puesto!!".

Ahora, como decía, se hace un poco cuesta arriba el pasar esas horas que pasamos separadas. Pero cuando bajo a sacarme leche es mi mejor momento de la jornada laboral. A veces incluso, me bajo el móvil y miro sus fotitos, y se me dibuja una sonrisa en la cara de tonta, que no puedo con ella. Y pienso en que mi bebé al día siguiente tendrá lechita rica para beber en mi ausencia. Ni me planteo en ningún momento dejar de sacarme leche. No quiero que disminuya la producción, para que podamos seguir el resto del día, con nuestra lactancia como hasta ahora.

Después llego a casa y ... ESE SÍ QUE ES NUESTRO MOMENTO... Entro por la puerta con ella encima, y ya en cuanto me siento en el sofá va abriendo la boquita y acercándose y agarrando la camisa impaciente. Qué gozada ese momento... Las dos tranquilitas recuperando en unos minutos, todas las horas que no nos hemos visto en el día.

Y a pesar de lo que digan algunas personas, incluso supuestas periodistas que se atreven a hablar y a juzgar a las mamás que defendemos y estamos a favor de alimentar a nuestros hijos de la manera en que la naturaleza dice que se debe hacer, doy fé de que se puede seguir lactando una vez incorporada al mundo laboral, a ese que no te lo pone nada fácil, pero aún así ES POSIBLE.

Y me alegro de haber encontrado la forma de cuadrar nuestras vidas perjudicándolas lo menos posible.

La lactancia se puede y se debe disfrutar, que no nos cuenten cuentos.

miércoles, 13 de junio de 2012

Amenorrea por lactancia materna

La última vez que asistí a mi ginecóloga por las molestias que todavía de vez en cuando siento en la zona de la episiotomía, tras confirmar que la cicatriz estaba según ella perfecta (ni fibrosada, ni endurecida ni nada de nada), me preguntó si aún daba el pecho y si me había venido alguna regla. Le dije que sí daba el pecho y que aún no había tenido la regla.

Al parecer, esta falta de menstruación por la lactancia, hace que hormonalmente no estemos funcionando todavía igual que antes, y en consecuencia la zona esté mucho más reseca por la falta de producción de flujo.

La amenorrea que se produce de manera habitual durante la lactancia materna (siempre que se den determinadas condiciones), es el método anticonceptivo de la naturaleza. El que durante millones de años funcionó para que mamás y bebés tuvieran más probabilidades de sobrevivir, espaciando los nacimientos en cada mujer entre dos y cuatro años, perpetuando así nuestra especie, cuando no existían otros métodos de anticoncepción.

Aún a día de hoy, en muchas sociedades y tribus cazadoras y recolectoras, o en culturas no tan occidentalizadas, sigue siendo el método que la naturaleza impone para que las madres puedan dedicarse por entero a sus bebés indefensos, hasta la llegada del siguiente.

La lactancia materna es el método anticonceptivo más usado del planeta, aunque no sepamos que lo usamos. Claro, que hoy en día, en nuestra sociedad, deberíamos ser conscientes de las condiciones y limitaciones que puede conllevar, sobre todo si no se está llevando una lactancia exclusiva y a demanda, (digo a demanda, puesto que si amamantamos a demanda de verdad, es muy difícil que pasen más de 4 horas sin que el bebé succione).

En mi caso, ya vamos a por el séptimo mes, y desde el sexto, la lactancia ya no es exclusiva, aunque sí a demanda y por tanto muy a menudo. Pero la menstruación aún no se ha presentado.

La menstruación puede aparecer sin ovulación anterior, pero no puede haber ovulación sin menstruación posterior, a no ser que se haya quedado una embarazada.

Las causas fisiológicas de esa falta de ovulación son de origen hipotálamo-hipofisario. Debido a la disminución de la producción de estrógenos y progesterona, el endometrio no se desarrolla. Esto viene dado, porque junto a la liberación de prolactina (hormona encargada de la producción de la leche), se da una disminución de la liberación de gonadotropinas (hormonas implicadas en la reproducción), lo que hace que no maduren los folículos ováricos y no se produzca la ovulación.

En el momento en el que comenzamos a introducir otra alimentación y a espaciar las tomas de pecho, los niveles de prolactina bajan, y por tanto puede producirse la ovulación.


De momento, me encuentro dentro de todo este proceso, y aún no sé cuándo los ciclos empezarán a desarrollarse como antes del embarazo, por tanto, debo esperar a qué suceda y tener un par de reglas, según indicaciones de la ginecóloga, para saber si de esto dependían las molestias y sensación extraña en la zona.

Por ahora, seguiremos con todas las tomas que podamos, de día y de noche, y ayudándonos de nuestro sacaleches en el trabajo, también podrá hacer su toma en la guarde,  y que la naturaleza y la biología, que son más sabias, hagan el resto.

jueves, 7 de junio de 2012

El Sueño de Paula

Desde que Paula estaba en la barriguita, yo ya tenía claro que los niños durante sus primeros meses o años, duermen en la habitación con los papás. ¡Y me daba igual lo que me dijesen otros! Me da igual si se acostumbra, decía yo, de hecho ¡lo prefiero!, porque es lo que a mi me gusta y madre mía, ¡qué disgusto si ella prefiriese dormir solita en una habitación!, ja ja ja, me tendría que aguantar pero lo pasaría mal.

Al principio, como ya he dicho en algún que otro post, Paula nunca lloraba, de hecho han pasado más de seis meses y prácticamente sigue sin hacerlo, o sólo en momentos muy puntuales.

Yo casi nunca la soltaba, casi siempre estaba enganchada al pecho y la mayoría de las veces, era así como nos quedábamos dormidas en la cama. Ella tiene su minicuna pegadita a nuestra cama, y en algunas ocasiones la usa. Se la ve también muy a gusto en ella, siempre cerca de mi, pero lo cierto es que la mayoría de las ocasiones duerme en nuestra cama. Es una delicia. Y por qué no decirlo, una comodidad para mi al darle el pecho.

El caso es que todo el mundo me decía, "no la cojas tanto, no la acuestes contigo, no hagas tal o cual cosa... con lo buena que es y la vas a malacostumbrar tú". Dichosa palabrita, "malacostumbrar". Pero ¿qué sabrán los demás cuáles son las buenas costumbres en mi casa?. En mi casa es una buena costumbre dormir todos juntitos en la cama, darnos calor, afecto, consuelo y mucho amor. Y creo que a Paula también se lo parece.

Tiene su habitación, la que por cierto nos encanta y que hicimos y decoramos con mucho amor, la usamos para cambiarle, vestirle, jugar, darle el pecho, etc. Pero por la noche, nos gusta más estar juntos. Y de momento así será.

Es muy bonito. Se lo recomiendo a todo el que tenga un bebé. Así el tiempo que disfrutas de ellos se alarga también durante las horas nocturnas. Para dudas o miedos que puedan surgir ante el colecho, recomiendo el libro "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho" del Dr. James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil de la Universidad de Notre Dame. Una manera muy amena e interesante de documentarnos con precisión y exhaustividad y de despojarnos de prejuicios impuestos por una sociedad que desaconseja el colecho con argumentos poco científicos y fiables.


También nos muestra las ventajas del colecho para los bebés y la lactancia.


De esta maravillosa guía extraigo y resumo algunas normas para practicar colecho de forma segura. 


LO QUE SIEMPRE DEBE HACER:


- Asegúrese de que el bebé duerme sobre una superficie limpia, firme y que no esté acolchada.
- El entorno de su bebé debe estar siempre libre de humo. El bebé no debe dormir en la misma cama que un progenitor que fume (da igual dónde).
- Coloque a su bebé boca arriba para dormir.


LO QUE NUNCA DEBE HACER:


- Compartir cama si alguno de los padres ha consumido alguna sustancia que cause alteración de la conciencia o somnolencia.
- Compartir cama si alguno de los padres está enfermo o agotado, hasta el punto de no poder responder al bebé.
- Compartir cama si existe algún espacio entre la cama y la pared donde el bebé podría caer y quedar atrapado.
- Compartir cama si la persona que duerme junto al bebé es considerablemente obesa.
- Compartir cama si los hermanos mayores que no entiendan el riesgo de asfixia, duermen en la misma cama que los bebés menores de un año.
- Compartir cama si algún animal compartirá la cama con el bebé.
- Dejar a un bebé en la cama de un adulto sólo y sin supervisión.
- Utilizar ropa de cama gruesa.
- Dejar que algo cubra la cabeza o cara del bebé.
- Vestir a su bebé con demasiada ropa.
- Dejarse suelto el cabello largo o utilizar pijamas o camisones con cuerdas o lazos.


Para terminar dejo aquí este vídeo que he encontrado que es una dulzura. Si después de verlo, alguien me dice que no le han entrado ganas de mandar todas las normas al carajo y compartir la cama con su bebé, seguro me está mintiendo.
¡A colechar y a disfrutarlo!



sábado, 12 de mayo de 2012

¿Será cosa de la teta?

¿Será cosa de la teta que mi bebé ha pasado sin pena ni gloria por los virus y bacterias de toda la familia?.

El papá, que desde que Paula tenía un mes va de catarro en catarro y de gripe en gripe y tiro porque me toca, siendo cada vez más fuertes. Y la última, una infección de oídos y garganta interesante.

La tía (mi hermana) y prima (mi sobrina), con infección de garganta y fiebre desde hace dos semanas pasando bastante tiempo con nosotras. De ellas pasó a mi, y he tenido hasta hace unos días la garganta muy malita, aunque en mi caso no ha llegado a tanto. He llegado a estar muy preocupada pensando que le podía pasar a mi pequeña lo que fuera que me tenía tan mala y que hacía que me doliese todo el cuerpo... Pero no!, hemos conseguido mantener a los bichitos a raya!.

En fin, que mi gordita ha estado rodeada por todas partes. Porque aunque quieras protegerla, no puedes evitar que la toquen, o que respire el mismo aire que los demás; pero toquemos madera, ella ni se ha inmutado...

Y, digo yo... ¿Será cosa de que está tan protegida con las defensas que toma del pecho que no hay virus ni bacteria contra los que no pueda luchar mi niña?... Pues la verdad, me gusta pensar que sí!!


Me gusta pensar que soy capaz de crear algo tan bueno como la mejor de las medicinas, que hace a mi bebé la niña más sana y más fuerte de la familia!!!





Volvamos a la cultura de la Lactancia Materna. Por amor, por salud para el bebé y para nosotras, por ser más ecológica y en definitiva por un mundo un poco mejor.




viernes, 11 de mayo de 2012

Ofrecer, que no dar...

Pues resulta que se acerca cada vez más deprisa irremediablemente el momento de que Paula comience a ir a la guarde, porque mamá ya no puede alargar más estos maravillosos días que podemos  pasar juntas 24 horas (se acabaron vacaciones, lactancia, excedencia y todo lo habido y por haber...). Pero como este post no va de eso y no quiero ponerme a llorar de nuevo, vamos al tema que nos ocupa.

Y es que Paula estará lejos de mi desde las 8 hasta las 16:30 de la tarde (es todo lo que he podido reducir). Y como no le puedo dejar la teta para que se auto-abastezca, tenemos que empezar poco a poco a introducir otros alimentos para que mi pobre se pueda alimentar en mi ausencia.

Y como no pretendía darle de comer nada a Paula, a parte del pecho, antes de los 6 meses, pues hemos comenzado, tal como me dijo la enfermera en la última revisión, a "Ofrecer que no dar" otros alimentos. Así que después de su toma de pecho de media tarde, ayer le he ofrecido a mi niña una cucharadita de zumo de naranja de un vaso que me había preparado para mi.

Y como una imagen vale más que mil palabras...








Pues el resultado ha sido una cara muy muy rara, y unas "pedorretillas" para echarlo todo fuera. En la segunda cucharada parece que ha saboreado un poco más. Algo se ha bebido. Me mira extrañada (no sé qué pensará... je je).



De momento seguiremos esta semana ofreciéndole naranjita y alguna otra fruta, y la semana que  viene le ofreceremos una patatita con zanahoria aplastada... Que digo yo que algo tendrá que comer la criaturita mientras yo no esté...

En fin, que con mucha pena y un poco de sentimiento extraño parecido a la tristeza por mi parte, seguiremos con nuestra política de ofrecer y no dar porque no queremos perdernos ni un poquito de la teta!! Y es que nunca pensé que el momento de empezar con la alimentación complementaria lo viviría con un poquito de tristeza... Y no quiero que esto se pueda malinterpretar; me encanta que mi bebé evolucione y se haga mayor. Es simplemente que lo vivo como si fuese el comienzo de la ruptura de esa especie de cordón umbilical que nos une desde que cortaron el suyo cuando nació. Es raro, lo sé... Pero la lactancia me ha unido y me une a ella de una manera muy especial.



martes, 8 de mayo de 2012

A demanda ¿por qué es tan difícil?

Llevaba tiempo con ganas de escribir este post, porque me ha llamado mucho la atención desde que nació Paula, lo que le cuesta a todo el mundo entender el significado de la expresión "Lactancia a libre demanda". Pero ¿por qué resulta tan complicado?. No lo entiendo. A mi cuando me lo explicaron no sólo lo entendí a la perfección, si no que de repente veía mucho más claro todo lo relacionado con la alimentación del bebé, era lo más normal, lo natural!.


Que el bebé coma cada vez que quiera. ¿Hay algo que pueda tener más lógica?. Además, como el pecho no es sólo comida, si no muchas otras cosas, igual o más importantes que la comida, lo ideal es que cada vez que se despierte o haga la más mínima protesta, lo primero a probar sea ponerle al pecho. Seguramente encuentre aquí lo que está necesitando en ese momento. Si no es así, no pasa nada, nos lo hará saber enseguida y podremos seguir probando. Así lo veo yo y así me ha funcionado siempre con mi niña.

Desde aquí me gustaría expresar lo mal que te pueden hacer sentir la familia, amigos, conocidos, y hasta desconocidos cuando se atreven a juzgar libremente cómo alimentas a tu hija. A mi me ha afectado mucho. Hay frases y comentarios muy desafortunados que en mi caso particular, hubo momentos en los que incluso me llegué a plantear si lo estaba haciendo bien. Ahora me alegro de haber sido fuerte, firme y de haber confiado no sólo en lo que me dictaba mi instinto, si no en todo lo que me había informado, documentado y leído al respecto.

Pero podría no haber sido así. Porque cuando se trata de la salud de tu bebé, todas las mamás queremos lo mejor y si todo el que te rodea te repite lo mismo, llega un momento en que te planteas si no serás tú la equivocada. A veces me cuesta mucho tener que nadar contra corriente a todas horas en lo que se refiere a la crianza de Paula. Afortunadamente, menos mal que el papá está de mi lado! Aunque yo creo que al igual que yo, en alguna ocasión tuvo dudas de lo que hacíamos. 

No me extenderé mucho más en mi caso concreto, que ya contaré con más detenimiento en el apartado que he  reservado para tal fin, "La Lactancia de Paula". 

Sólo quería dedicar esta entrada a dar ciertas claves de lo que debe ser la lactancia a demanda. Porque "a demanda" es "a demanda" y no cada 3 ó cada 2 horas, o que no pase de 4, o nunca antes de 2, o cualquier otra variación que implique mirar el reloj en algún momento. Y de verdad, se puede conseguir. Y se puede disfrutar.


Y es que precisamente esta es una de las claves para conseguirlo. Hasta luego reloj!!. No lo mires, ni al empezar, ni durante, ni al acabar, ni mientras duerme... De verdad, no lo mires. Sólo disfruta. 

A veces estará dos minutos, a veces estará media hora, a veces dormirá media hora, 15 minutos o 4 horas. ¿Y qué más da?. No es verdad que tenga que hacer la digestión, no es verdad tampoco que se vaya a sobrealimentar (son bebés, no son tontos), no es verdad que sea bueno para ellos seguir horarios estrictos. Nada de eso es lo mejor.

Lo mejor es que puedan estar en el pecho todo lo que quieran y necesiten. Y en condiciones normales, lo necesitan mucho. Pero yo, ahora que he leído mucho, pero mucho mucho sobre el tema, y que he conseguido una lactancia exitosa al 100%, puedo decir que lo mejor es disfrutar de esos momentos, disfrutarlos igual que los disfruta tu bebé, acariciándole, mirándole, observando cómo se relaja cuando está cerquita piel con piel. Es una experiencia inigualable. Una suerte que tenemos todas las mamás del mundo y que ninguna debería desaprovechar, sobre todo por opiniones ajenas, prejuicios sin fundamento y afirmaciones basadas en información obsoleta y sin ninguna base científica.

Puede llegar a ser muy difícil porque estamos muy condicionados por otros tiempos no tan lejanos, en los que se amamantaba cada tres horas y 10 minutos en cada pecho. Pero hay que romper con esto, hay que dejarse llevar y confiar un poco más en nuestros bebés y en su instinto, su instinto de mamíferos que somos. ¿O es que alguien le dice a un leoncito bebé cada cuánto tiene que mamar?. ¿Y a un chimpancé chiquitito?, nuestros parientes más cercanos evolutivamente hablando, ¿alguien se lo dice?. Pues no, entre otras cosas porque como va siempre colgado de su mamá, la tiene a mano para mamar cuando le venga en gana. Así sí que es fácil una lactancia a demanda!!




domingo, 6 de mayo de 2012

El Villano Estivill ataca de nuevo!

Hace no muchos días hizo su aparición en el programa de Ana Rosa Quintana el Dr. Estivill, presentando su nuevo libro para enseñar a dormir a los niños.

Y digo yo; este señor no ha ganado suficiente dinero ya, y no ha hecho suficiente daño ya con su libro "Duérmete niño", que ahora nos tiene que presentar la segunda parte de la saga "¡A dormir!", y hay que fijarse en el detalle, ya el título va entre admiraciones... En fin...

Cuando salió en el programa, lo primero que me apeteció es escribir sobre ello en el blog. Después, me prometí a mi misma que no escribiría sobre eso, pues no quería dedicarle ni un segundo de mi tiempo, ni mi energía a este señor. Pero no lo puedo evitar, lo siento. No me extenderé mucho en hablar ni de su método, ni de él, porque hay poco que no se haya dicho ya. De hecho, he leído artículos magníficos en varios blogs de otras mamás, ejemplo de ello la extraordinaria carta al Dr. Estivill del blog "Mimos y teta"; de la cual dejo el enlace. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice y no se puede añadir mucho más.

Pero sí quería hacer un inciso, y es que por favor, cuando oigamos hablar de cualquier tema que nos interese, y más, si es de un tema importante como este, tenemos que aprender a distinguir la información seria y rigurosa de la que no lo es.

No se puede salir en televisión afirmando que hay estudios que han demostrado que los niños que duermen con sus padres tienen mayor probabilidad de sufrir muerte súbita y quedarse tan ancho! Y por favor, Ana Rosa, se supone que eres periodista, ¿te parece serio que se lancen afirmaciones como esa y muchas otras que lanzó, sin citar ningún estudio, ningún autor, ni nada de nada?. Y no los citó sencillamente porque NO EXISTEN. Porque es mentira.

Pero lo que sí existe es un señor que se llama James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. A su formación como antropólogo, al profundo conocimiento de la maternidad y la crianza de los hijos en las distintas culturas humanas, ha unido décadas de trabajo en el laboratorio del sueño. Cientos de madres e hijos han dormido en sus instalaciones, cubiertos de cables y filmados con cámaras de infrarrojos mientras se analizaba su electroencefalograma, su frecuencia cardíaca y respiratoria, las fases de su sueño y el número de despertares. Fruto de ese intenso trabajo, han sido numerosas publicaciones científicas, por desgracia poco accesibles al público en general como nosotros (que no debería ser así para el Dr. Estivill); pero por fin lanzó un libro de divulgación fácil de entender, bonito y muy interesante para los papás y todo aquel que esté interesado en el tema. Es un libro escrito especialmente para padres. "Dormir con tu bebé. Una guía para padres sobre el colecho".

Me pregunto para qué llevará este señor dedicando décadas de su vida a estudiar el sueño maternoinfantil, si en cualquier momento puede aparecer cualquiera en un medio televisivo accesible a millones de personas, de papás y de mamás y decir lo que le apetezca, y posteriormente vender millones de sus libros, basados en ¿ningún estudio científico?.

Simplemente, desde aquí quiero decir, que hay que ser más cuidadosos con lo que leemos, y a lo que damos credibilidad. Y aprender cuándo una información es rigurosa y se basa en investigaciones, y cuándo se basa en charlatanería y palabrería fácil.

Me gustaría añadir que el libro citado, del Dr. James J. McKenna, lleva un prólogo escrito por el Dr. Carlos González, Rosa Jové, Meredith Small y algún otro, que no tiene desperdicio. Todas estas personas son también conocedoras del sueño infantil y como ejemplo, Rosa Jové ha escrito "Dormir sin Lágrimas", un libro también muy interesante que nos enseña cómo evoluciona con los años el sueño de los niños. Muy bueno y accesible a todos los públicos.

Por favor Ana Rosa! Entrevista a Rosa Jové sobre su libro, al menos que los padres que ven ese programa tengan dos alternativas.

Rosa Jové sálvanos del villano Estivill!


Y para acabar y paliar un poco mi cabreo, dejo un fragmento de la serie Modern Family que me hizo mucha gracia en su día, que tiene que ver con el tema. No lo he encontrado en castellano y lo he transcrito debajo del vídeo tanto al inglés como al español. Es por intentar darle un toque de humor al asunto.



 
No te enfades.
Sólo me levanté a cambiarla.

Bueno, Mitchell realmente lo que quiere es 'Ferberizar' al bebé.

Ferberizar, es un método
de conseguir que el bebé duerma
toda la noche por sí mismo...
básicamente, consiste en dejarle
llorar hasta quedarse dormido.

Tortura.
No es tortura, Cam.

Es duro para una persona
que odia escuchar sufrir
a otra persona.

[Sollozando]
[Lily llorando en el monitor]

[Mitchell]
O dos personas sufren.

[Lamentos]
[Continúa llorando]
Don't be mad.
I just got up to change her.

Well, Mitchell really wanted
to Ferberize the baby.

Ferberize. It is a method
of getting the baby to sleep
through the night...
by, yes, basically letting her
cry herself to sleep.

Torture.
It's not torture, Cam.

It's just hard if you happen to
be a person who hates to hear
another person suffer.

[Sobbing]
[Lily Crying On Monitor]

[Mitchell]
Or two people suffer.

[Wailing]
[Crying Continues]

viernes, 4 de mayo de 2012

Matronasur - Profesionalidad y Ternura



Siempre he disfrutado mucho de los preparativos (de todo, en general); de los de la boda, de los viajes,... Pero, sin duda, de los que más he disfrutado han sido de los preparativos durante el embarazo, esperando a que llegara Paula.

Por eso teníamos tanta ilusión en empezar las clases de Preparación al Parto. Eran una oportunidad de prepararte e informarte de todo lo relacionado con el nacimiento, con lo que llevábamos soñando tanto tiempo.

No buscamos ni comparamos en más sitios, puesto que nos parecía una buena idea tomar las clases en el propio hospital en el que íbamos a dar a luz, y así conoceríamos parte del personal que nos atendería en el gran día.

Ahora sé que fue una gran elección. No llevábamos ninguna idea preconcebida y eso es bueno, pero cuando empezamos el primer día, enseguida nos dimos cuenta que lo que nos contaban encajaba a la perfección con lo que nosotros pensábamos respecto al parto y la crianza. Se notaba en todo momento que apostaban por un parto humanizado, en el que la mujer es la protagonista, la que decide y es dueña de cómo quiere que transcurran las cosas. Otro tipo de parto es posible, distinto al que se viene ofreciendo de manera sistemática en los centros sanitarios. Hay otros métodos de alivio del dolor menos agresivos que la epidural para la mamá y el bebé, como pueden ser el yoga prenatal, del que nos dieron una clase muy bonita e interesante para que luego pudiésemos practicar todos los días en casa y el día del parto. Apuestan claramente por una crianza natural, con apego y con respeto, y eso es lo que te transmiten cuando te hablan de los cuidados al bebé en sus primeros días y primeros meses.

De todo esto, te das cuenta el primer día en la primera clase. Pero mucho más allá de las clases, te das cuenta según pasan los días, que detrás hay personas que además de grandes profesionales derrochan ternura y humanidad en todo momento. Están dispuestas a ayudarte y aconsejarte en todo lo que necesites, dentro y fuera de las clases; antes, durante y después del parto. De esto puedo dar fe. He sufrido alguna que otra complicación con mi episiotomía y algunas dudas con la lactancia, y cuando les he llamado me he sentido atendida con inmediatez, cariño y respeto.

En mi parto, que no fue todo lo natural y humanizado que seguramente sería deseable (pero ese es otro cantar), tuve la suerte de contar con Antonio y Alberto como matrones, que me atendieron con mucho cariño, mucha calma, quitando miedos y transmitiendo una paz que nadie sabe como necesitaba. Nada más nacer mi niña, Antonio se tomó su buen rato en enseñarme cómo era la mejor forma de iniciar cuanto antes la lactancia y las mejores posturas para las dos. Funcionó a la perfección, desde el primer día.


Lo cierto es que trabajan dentro de un hospital, con unos protocolos y unas normas que en última instancia marcan los médicos. Yo deposité en este centro mi confianza para el nacimiento de Paula, porque me ofrecía garantías, porque teníamos algún conocido al que no le ha ido mal y porque mi Doctora (María Dolores Higueras Conde), que ya me veía desde hace dos años, me inspira confianza y seguridad. Dicho esto, estoy segura de que habría cosas mejorables en mi caso y que hubiese preferido de otra manera, pero lo que sí puedo afirmar es que en un parto, una parte muy importante depende y es responsabilidad de la matrona o matrón, y que en este sentido a Matronasur les pongo un 10.

Desde aquí, gracias. Por el antes, el durante y el después.

Para acabar, me gustaría detallar a continuación para que quede más claro lo que es y a qué se dedica esta empresa, lo que SÍ VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR y lo que NO VAS A ENCONTRAR SI ACUDES A MATRONASUR:

LO QUE SÍ VAS A ENCONTRAR:
- Atención personalizada.
- Línea pro parto natural y pro crianza natural.
- Respeto por todas las opciones que elijan los papás respecto al nacimiento.
- Información abundante y de calidad sobre lactancia materna.
- Alternativas a las prácticas más extendidas hoy en día en cuanto a atención al parto y crianza.
- Información y alguna clase sobre yoga pre y postnatal.
- Atención en el post parto y resolución de cualquier duda que pueda surgir.
- Clases participativas y que invitan al diálogo respetando todos los puntos de vista.


LO QUE NO VAS A ENCONTRAR:
- Macroclases en las que estamos todas las mamás sobre colchonetas haciendo gimnasia mientras alguien anima el cotarro: ¡¡Arriba gorditas!!
- Clases teórico-prácticas sobre cómo cambiar un pañal y bañar a un bebé.
- Clases enteras practicando la respiración en cada contracción dando directrices de cómo actuar en cada momento.
- Clases magistrales en las que el ponente habla y el resto toman apuntes sin parar.
- Imparcialidad respecto a la lactancia y la crianza.

A continuación dejo el enlace a su web, no dejéis de visitarles :




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