Urgencias con poco trasiego, me hacen pasar casi inmediatamente, me ponen una media hora en monitores para comprobar que no hay sufrimiento fetal y ver cómo van las contracciones. Paula está un poco dormida y le tienen que dar varios empujoncitos para despertarla y ver, tal y cómo me explicó la doctora, que su ritmo cardíaco oscilaba arriba y abajo, pues así es como debe ser si ella está bien. Después de los monitores y viendo que las contracciones son leves pero regulares, la doctora me explora para ver la dilatación (estos van a ser unos de los momentos más dolorosos de todo el parto, sin exagerar!). Estoy dilatada de 1 cm., he expulsado el tapón mucoso (lo que tapona la entrada al útero y protege al bebé del exterior y de posibles infecciones) y me dejan ingresada, me darán habitación y dejará orden dada para que si no hay novedad hasta entonces, a las 8 de la mañana me preparen y me bajen a dilatación.
Salgo fuera y le cuento toda la retaila a Ricardo que ya estaba de los nervios esperando fuera, me cogen una vía y para arriba directos, ¡habitación 410!. Llamamos a la family que ya están de camino dispuestos a acompañarnos hasta el final!Entre unas cosas y otras ya nos hemos puesto en las 6 de la mañana.

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